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¡Un año más! ¿Un año menos?

dragabrielafriasEl año que terminó, dije en el 2016, ha sido un año fuerte….. pero no sabía lo que venía para el ¡2017!

El 2017 para muchos ha sido el año quizá mas intenso y doloroso de sus vidas: “el año del sismo” ¡El 2º año de un 19 de septiembre! Qué fuerte! Hemos llorado, sufrido, perdido cosas, casas, amigos, hijos, hermanos, quizá hasta ilusiones. ¡Hemos perdido mexicanos! Lo cual es suficiente para seguir de luto, no olvidar y continuar solidarios, tanto los ejemplares millennials como los no milennials.

Por otro lado, los dedicados a la estadística nos avisan que los humanos cada vez vivimos más años y eso obliga a replantearnos nuestra manera de estar en el mundo.

¿Dónde vamos a vivir? En las grandes ciudades, en las áreas suburbanas, en el campo. ¿Cómo vamos a vivir? Solos, con la familia, en una casa de retiro, con una bola de amigos y amigas. ¿Cómo nos vamos a sostener económicamente? Don el dinero de nuestra jubilación, con un fondo que planeamos desde 25 años antes, con lo que amable y difícilmente nos otorguen nuestros hijos, con lo que obtengamos de la venta de dulces, cigarros, u otros, vendiendo nuestras propiedades o de nuestras rentas. ¿Cómo vamos a permanecer en buen estado de salud? Sin ir al médico y sin tener que invertir en medicamentos.

“El curioso caso de Benjamin Button” es una película que cuenta la historia de un hombre que nace con el cuerpo de una persona de 80 años y que, a medida que pasan los años, va rejuveneciendo. Pasa de viejo a maduro, joven, adolescente y fallece siendo un bebé. Lo cierto es que, dado el aumento de la esperanza de vida, vamos a tener que mantenernos a los 70 o más años no con el cuerpo de un chaval pero sí con una mente abierta y deseosa de aprender, tal y como sucede en la juventud.

La información que proporcionan algunos médicos es escalofriante. Vivir 100 años será posible, según James Vaupel, director del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica de Alemania y uno de los grandes expertos en esta disciplina. De hecho, desde la segunda mitad del siglo XIX se ha constatado que el promedio de la esperanza de vida aumenta tres meses por cada año que transcurre. Vivir mucho tiempo obliga a gestionar nuestras vidas de un modo radicalmente distinto de como se ha venido haciendo. Una persona con 50 años, por ejemplo, más allá de la edad legal de jubilación, es probable que deba trabajar, si es que la salud se lo permite. ¡Eso significa que a los 50 años lleva todavía menos tiempo trabajando del que le queda por delante!

Todos los estudios sobre “empleabilidad juvenil” que se están realizando ponen de manifiesto una aptitud fundamental en el mundo laboral: la capacidad de aprender a aprender. En inglés se llama learnability, la facultad de seguir formándose, experimentando, de actualizar habilidades y competencias; de, por ejemplo, dirigir los conocimientos y aptitudes hacia el mundo digital y la tecnología.

Conducir la vida profesional supondrá cada vez más un aprendizaje continuo. A muchos les da pereza mantener esta actitud en la edad madura. Ya han pasado por las aulas, ya se hizo la formación profesional o se acudió a la universidad algunos cursaron posgrados. Y se preguntan: ¿cuándo acabará esto?

Formación significa hoy en día algo distinto a lo que era antaño. Es una nueva perspectiva que obliga, a cualquier edad, a seguir alertas, informados y reteniendo datos.

Los abuelos necesitamos aprender computación, whatsapp, jugar scrabble en el iPad, comprar por internet: libros o juguetes para los nietos, pedir un servicio de taxi y ver la ruta por donde viene… y así sucesivamente. Habrá que recuperar la curiosidad y las ganas locas de saber que se tienen durante la adolescencia. A Benjamin Button, hubo de sucederle en la ficción: a medida que su cuerpo rejuvenecía, su afán y energía por saber también se revitalizaban, sólo que iba en sentido contrario.

El asunto no es vivir muchos años. Es hacerlo queriendo seguir aprendiendo, experimentando con curiosidad, para interpretar mejor y para descubrir cómo llevar los conocimientos adquiridos al nuevo entorno económico, tecnológico o global, tener buenos lazos familiares, es indispensable y tener amigos nuevos nos enriquecen, desarrollando nuevos esquemas de tolerancia y admiración para los otros.

Es verdad que entre los humanos, la energía física mengua al envejecer pero las neuronas tienen ciclos reproductivos muy largos y las personas maduras debemos entrenarnos en mantenerlas vivas y despiertas si no padecemos ninguna enfermedad incapacitante. Esto se puede lograr estudiando, leyendo, participar en grupos de lectura/escritura, sea en la Universidad de la Tercera Edad o con nuestros amigos, hacer cosas interesantes: leer el periódico, ver películas en compañía para analizarlas, bailar, lo que es además un excelente ejercicio.

Algunas empresas y organizaciones se están dando cuenta de este hecho. “Retired Brains”, por ejemplo, es una organización que ofrece servicios de asesoría y consultoría por parte de personas jubiladas y que gozan de excelente salud física y mental, además de una valiosa experiencia. Eso demuestra que, incluso tras la revolución tecnológica, muchos de los criterios aprendidos en la era analógica son perfectamente válidos. De hecho, la tecnología modifica el cómo hacemos las cosas pero no altera sustancialmente los productos y los servicios, es decir, lo que entregamos. Hace unos años, un directivo de una importante entidad financiera de nuestro país me reconoció en privado que, a menudo, recurrían a sus propios directores de oficina prejubilados y les solicitaban ayudar en análisis de riesgos y carteras a los más jóvenes que carecían de la experiencia necesaria. La vida laboral va a ser muy larga. Pero debemos hacer que sea bella, que no se convierta en una condena. Para conseguirlo debemos tener en cuenta algunos elementos básicos. Lo primero, no sobreestimar los cambios tecnológicos son más sencillos de lo que parece. Hay que acercarse a la tecnología sin miedo y, sobre todo, sin pereza. Pensemos que una persona madura puede aportar mucho más a la tecnología porque conoce el modelo previo, haber nacido en la era del papel carbón, nos hace admiradores del “copy- paste” mientras que muchos nativos digitales solamente tienen la experiencia actual.

Las oportunidades están naciendo para todos, para jóvenes y mayores y sobre todo en este país.

Felicito a todos los que lean esto, eso quiere decir que son amigos de Eddy Warman y de Tere Chacón.

Deseo que esto nos ayude a reflexionar en: el ahorro, la salud, el planear la vejez y la muerte. Y les deseo todo lo mejor para el 2018.

¡FELIZ AÑO!


Dra. Gabriela Frías A.

Dermatóloga Certificada
gabifriasdermatologa@gmail.com



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