¿Qué carajo significa tu trabajo?

La entrega anterior hablábamos de encontrar un sentido para la vida, ahora quisiera referirme a encontrar ese sentido en el trabajo. En la magnífica entrevista que le hacen a Simon Sinek acerca de los millennials, una de las cosas que se comenta es la constante búsqueda que tienen de significado en el trabajo, de sentir que forman parte de algo más grande.

Y es que todos independientemente que cuando le preguntemos a nuestros colaboradores ¿qué quieres de la empresa? Y contesten en coro – ¡Más Dinero! Y efectivamente primero habrá que resolver necesidades básicas y otorgar condiciones dignas, planes de compensación atractivos, prestaciones “superiores a la ley”, más una serie de beneficios como auto, caja y fondo de ahorro, viajes, y muchas más… pero al final la cuestión fundamental es ¿como obtener la lealtad, orgullo y pertenencia con nuestro personal?

Jack Welch, ex CEO de GE dice “hay que encontrar la forma de comprometer la mente y el corazón de nuestros colaboradores”, y sin embargo todos los esfuerzos están dirigidos a convencer a la mente, que somos una empresa líder, innovadora, con ese plan de prestaciones más atractivo que la competencia, bla, bla, bla… todos los mensajes llegan a la mente. ¿Y el corazón?

Ciertamente muy pocos invierten tiempo en enamorar al personal, y la única forma de enamorarlos y comprometer su corazón es usar su cultura, su historia, su filosofía como ese elemento que propicie tener ese lazo emocional.

Muchas empresas lo hacen, desde la historia de sus fundadores, basta platicar con alguien que trabaje en Bimbo para escuchar como hablan no solo con respeto sino con veneración de los miembros de la familia Servitje, o que tal FEMSA cuyo legado de la filosofía de vida de Don Eugenio Garza Sada lo deja plasmado en su “ideario Cuahutemoc” y se convierte hasta el día de hoy en fundamento de las relaciones con los colaboradores de este grupo.

No solo es su historia de la que se sientan orgullosos, o incluso de la vida y obra de sus fundadores; sino de esa cultura que se convierte en muchas cosas: desde una guía inspiracional, un marco de referencia de comportamientos, hasta una brújula de cuál es el sueño de la organización y hacia dónde va.

Hablando de sueños está la mejor empresa del mundo para venderlos, que es Disney, y que además es líder en estándares de calidad en el servicio y atención al cliente; y que basa precisamente su estrategia en venderle a Disney antes que a los niños o a los papás, a los colaboradores. Y cuando les vende la empresa, les hace creer en los sueños del fundador.

Walter tenía un sueño, como todos los que hemos creado una empresa. No hay ninguna empresa en el mundo que se haya creado sin un sueño. Y el sueño de la empresa fue que Walter soñó en “construir el lugar más feliz sobre la tierra”. Y en 1971 abre por primera vez y para siempre ese lugar en Anaheim en California.

Pero lo maravilloso de Disney es que hace que todos crean en el sueño que se convierte en la cultura corporativa o filosofía organizacional. Y es increíble y espectacular, sin duda la mejor que he escuchado y es “hacerte pasar el día más feliz de tu vida”. Cuando escuchas esa misión, quieres ser parte de ella, te inspira y motiva, al final te compromete.

Quisiera preguntarte si estás haciendo lo necesario para enamorar a tus colaboradores, y si estás usando a tu historia, la leyenda de los fundadores y todo lo que es la cultura como un elemento para que tus colaboradores vean en este sueño, un porqué y un para qué, y con esto encuentren también ese sentido del trabajo que hagan.

Tener sentido es un anhelo lo compartimos todas las generaciones, ¿cuál es el sueño de tu organización? Quieres ayuda en crear un proyecto de alineación a la cultura y que se convierta en la manera de enamorar a tus colaboradores… contáctame.


Arturo Villegas

Happiness developer
Speaker internacional
Especialista en aumentar la productividad organizacional a través de la felicidad
hola@arturovillegas.com.mx
www.arturovillegas.com.mx
Youtube: arturovillegasmx
+52 (55) 12 04 08 61 ext. 101



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