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Hablar bien de los demás nos hace crecer como personas

INformando con Ale Diener¿Han practicado alguna vez para hablar bien de los demás, para que si no tienes nada bueno que decir de otros, mejor calles?

En esta ocasión les hablaré de la benedicencia basándome en el libro “Hablar bien para vivir mejor”, del P. Adolfo Güemes Suárez. Hablar bien también nos hace crecer.

¡Atención! Para conquistar una virtud no basta evitar el vicio contrario; es indispensable formarla a base de la repetición de actos virtuosos. Por eso, lo más importante es que te esfuerces practicando “que te muerdas la lengua cuando quieres criticar, cuando quieres hablar mal de alguien”.

La benedicencia no consiste en no criticar solamente porque si bien eso ya sería un gran logro, no construye absolutamente nada. Tenemos que ir más lejos: la persona benedicente es proactiva en descubrir las cosas positivas de los demás, de los acontecimientos de cuantos tienes cerca. Si a una persona te la quieres comer viva y quieres criticarla, detente, ponte a pensar: seguramente tiene algo bueno, vamos a encontrárselo. Cuenta con un sexto sentido para ver más allá de los defectos. Su vista no se centra en la mancha negra. Esa persona que encuentra algo bueno en la otra a pesar de que parezca que tiene puras cosas malas, es una persona con mucha intuición, no se queda en las espinas sino en la rosa viva y fresca.

No pienses que eso significa adular; todo lo contrario. Adular es inventarse halagos para ganarse un beneficio. La benedicencia busca sólo lo que es bueno de verdad, lo reconoce, habla de ello y así logra que cada vez haya menos manchas negras. La persona benedicente siempre anima a los demás.

Te invito a detenerte un momento. Piensa, ¿cuánta gente te ha alentado en momentos en los que tú querías tirar todo por la borda? En esos momentos no necesitabas un regaño o una crítica, sino una palabra de aliento. ¿Cuánto debes a esas personas? Bueno, vuélvete esa persona. Crece por hablar bien de los demás.


Alejandra Diener

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Oxitocina, la hormona del amor

INformando con Ale DienerLa oxitocina, una hormona que producimos las mujeres principalmente en muchas ocasiones de nuestra vida.

Les pregunto: ¿Ustedes saben que esta hormona es también conocida como la hormona del amor? Ahora verán por qué:

La oxiticina es necesaria para el parto, para que provoquen las contracciones y el bebé pueda salir. Asimismo, es buena para eyectar la leche materna, junto con otras hormonas como la prolactina; pero la oxitocina es clave para la lactancia.

Aquí no termina todo. Resulta que cuando la madre ha parido, la oxitocina ayudará a que el útero o matriz se vuelva a involucionar o a enjutar, es decir, a hacerse chiquito. De haber sido del tamaño de un jitomatito, creció tanto con él bebé, que se volvió una sandía; pero después de que nace el bebé, ese útero debe de hacerse nuevamente como jitomate; si no, la mamá muere desangrada. La oxitocina ayuda a que esto no suceda.

Pero lo más impresionante de todo es que la oxitocina, llamada la hormona del amor, hace que mamá y bebé estén ya vinculados de por vida, aun sin conocerse.

Por eso, dicen que es la primera cita a ciegas que desencadena el amor. Resulta que no solamente por esto le llaman del amor, sino que se ha comprobado que cuando una mujer está teniendo una relación sexual, de igual manera está secretando oxitocina, provocando un vínculo especial con el hombre con quien se encuentra en el acto sexual. Esto es peligroso y a su vez sigiloso, porque la mayoría no lo sabe, y aunque lo sepa, se siente enamorada de un posible romance fugaz. Puede llegar a sentirse desesperada, y sobre todo angustiada, si solamente fue una relación pasajera.

En la maternidad, este químico se transforma con el tiempo en un amor verdadero. A su vez, en el amor de pareja, cuando esto sucede, se nubla la razón y las decisiones pueden ser tomadas con ceguera emocional puesto que la química es la que domina a la mente, y luego es cuando vienen las preguntas: ¿qué debo de hacer?, ¿me debo de casar?, ¿lo amo tanto que no puedo vivir sin él?, ¿qué pasa con mi vida? Siento un vacío en mi estómago, siento mariposas, no puedo pensar claro.

La oxitocina también se ha encontrado que es secretada por el hombre en menor proporción; pero lo poco que secreta, hace que se fortalezca su fidelidad a esa mujer por el vínculo que se genera.

Entonces, queridos amigos, es importante considerar que cuando se tenga una relación sexual, sea en una situación comprometida, para que todo este bombardeo químico no nos confunda y nos llegue a lastimar tanto, que hay quienes llegan a decir: “me quiero morir de amor”.


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¿Eres papá proactivo o reactivo?

INformando con Ale DienerEn casa debe de haber disciplina y seguramente tú tienes en tu casa. ¿Pero, tú sabes qué tipo de disciplina empleas en tu casa? Hay dos tipos que se engloban a grandes rasgos: una es la proactiva y la dos es la reactiva.

La proactiva es la disciplina a priori, es decir, se anticipa a los problemas; es como si fuera medicina preventiva y previene para gobernar. Una disciplina con esta característica intenta resolver problemas y el orden o la estructura es un medio para facilitar el aprendizaje. Un papá proactivo busca convivir y los conflictos los ve como una oportunidad para discutir propositivamente con sus hijos, los momentos tensos los ve como algo natural y positivo para mejorar. El lema de un padre que vive una disciplina proactiva es: “merece ser analizado para que no vuelva a suceder”.

O al contrario, la disciplina reactiva. Esta disciplina es más común porque los papás actuamos más en automático que en manual, es decir, no pensamos al actuar. Esa forma de educar es a posteriori. Continúan los problemas y el papá reactivo intenta resolver el pasado y el orden lo considera un fin en sí mismo, en lugar de verlo como una herramienta para educar. Un padre reactivo quiere ajustar cuentas y los conflictos los ve como un problema extraordinario y negativo, el lema de un papá o mamá reactivo es: “¡esto merece un castigo!”.

¿Ya te diste cuenta en qué disciplina caes tú? Para que empieces a trabajar en ello y mejores. Y me imagino que estás haciendo reflexión, que estás haciendo una introspección. De esta manera podrás equiparar con las normas que se emplean en tu hogar y percatarte si usas un reglamento tradicional o normas de elaboración progresiva. Estas dos las veremos en la próxima entrada.


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¡Tú tienes la libertad de elegir la virtud o el vicio!

INformando con Ale Diener

El cuerpo y el espíritu interactúan al unísono cuando se toman decisiones o llevamos a cabo cualquier actividad.

Hoy les voy hablar un poco de los hábitos y de las virtudes para lograr tener límites en la vida personal y así poder empleárselos a nuestros hijos, basado en mi último libro “Mi hijo no tiene límites… ¿seré yo quien no los tiene?”, de Editorial Porrúa.

Así es, los hábitos se tienen que comprender a partir de la persona. Si tú sabes que estás hecho de cuerpo y espíritu, vas a lograr entender cómo funcionas. La inteligencia, la voluntad y la libertad son facultades exclusivas del ser humano, son atributos que nos hacen distintos a cualquier otro ser vivo y que, a su vez, van a encaminarnos a ser mejores personas, mejores de lo que podemos ser. Como adultos, a pesar de no ser perfectos, somos capaces de mejorarnos a nosotros mismos, somos perfectibles.

Esta verdad nos orienta para comprender a nuestros hijos y saber que, a pesar de que nacen con una esencia, cada uno con su temperamento y dones, nosotros si nos conocemos bien, podemos ayudarlos a ellos a conocerse a sí mismos y a su vez a perfeccionarse.

En la medida en que logremos lo anterior, ayudaremos a nuestros hijos a que sean felices y por ende, verdaderamente libres, que no es lo mismo que absolutamente libres. Por ello entender los conceptos de virtud, valor y vicios es imprescindible; pero sobre todo saber aplicarlo en nuestra vida nos facilitará nuestro trabajo como padres.

Un hábito es un acto deliberado, bueno o malo; el hábito bueno es la virtud y el hábito malo es el vicio. Es una conducta que repetimos constantemente, volviéndose algo cotidiano en la vida de cualquier ser humano. Eso es la virtud, o el vicio, si es malo.

Evidentemente, lo que buscamos es un hábito bueno; pero esto implica mucho esfuerzo y trabajo en la voluntad. La conciencia nos ayuda a entender qué es lo mejor, pero como somos libres: podemos decidir si somos ordenados o no en lo que elegimos.

Entonces, ustedes ya saben: para tener límites en la vida, hay que entender qué son las virtudes, hay que poder trabajar en los valores y así ser mejores personas.


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El vínculo en la familia es vital para nuestros hijos

INformando con Ale DienerEl vínculo es algo necesario para los seres humanos; sobre todo, los especialistas nos dicen que un vínculo es muy importante entre un niño y un adulto. Para que un niño se abra a ser dirigido por un adulto, tiene que sentir un activo vínculo con ese adulto, desear su contacto y sentirse cercano a él.

¿Cómo están queridos amigos de EddyWarman.tv? Vamos hablar del vínculo.

Es importante mencionar que al comienzo de la vida, ese impulso a vincularse es del todo
físico; el bebé se adhiere, literalmente, a los progenitores y quiere que lo sostengan en brazos; esto es algo sumamente importante, sobre todo en las especies homeotermas, es decir, de sangre caliente.

Poseen un sentido innato de orientación, requieren recibir un sentido de orientación de alguien más. Al igual que un imán, gira automáticamente hacia el Polo Norte, los niños tienen una necesidad connatural de tomar su propia orientación, recurriendo a una fuente de autoridad, contacto y cariño. Los niños no soportan la falta de una figura así en sus vidas; y si esto les pasa, se sienten desorientados, no soportan lo que se llama un “vacío de orientación”. Por eso, es importante mencionar que educar a los hijos, amenazándolos que los vamos a dejar solos, es contraproducente, les causamos baja autoestima.

Esto es una realidad, y muchas veces los padres en la actualidad quieren educar a los hijos en esto que se llama “tiempo fuera” y los dejan solos un rato, los dejan abandonados, sintiendo que los están educando, cuando en realidad les están causando una angustia terrible, que los niños entonces no saben qué hacer.

Por eso es importante que nunca eduquemos de esa manera. Al educar de esa forma, lo único que creamos es miedo; los niños se van a portar bien, no porque comprendan que se tienen que portar bien, sino porque tienen temor a estar solos. La separación ha sido siempre en el ejercicio de los padres; y hoy, les repito, ese disfraz de decir “tiempo de descanso”, “tiempo fuera”, es un eufemismo, y son formas recicladas de abandono, aislamiento, no hacer caso, indiferencia, retiro del cariño.

Siempre han creado más problemas de los que han resuelto. Hoy conllevan una desventaja interior, contribuyen a crear condiciones que aumentan en los jóvenes la tendencia a la orientación a sus iguales; es decir, si se sienten abandonados por sus padres, entonces buscan a sus semejantes, es decir, a sus amigos. Los padres entonces no tendrán nada que ver en la vida de sus hijos, el vínculo se va a ver roto, y ellos van a buscar ese vínculo en otros que son sus amigos. ¿Queremos eso? No. Vamos a fortalecer el vínculo familiar trabajando en el amor, en el tiempo de calidad.


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Mi hijo no tiene límites… ¿seré yo quien no los tiene?

INformando con Ale DienerEn las últimas semanas hemos estado hablando sobre el vacío existencial que nos lleva a consumir drogas en este mundo actual que nos ha tocado transitar, que nos ha demostrado que la drogadicción no necesariamente es un tema de adicción fisiológica, sino que es una adicción espiritual.

En esta ocasión hablaré un poco sobre los límites en la vida de una persona; estos límites nos van a ayudar a que ese vacío espiritual no esté tan vacío.

Esto está basado en mi más reciente libro “Mi hijo no tiene límites, ¿seré yo quien no los tiene?”, de Editorial Porrúa, que les invito a leer. Este libro está pensado en todos ustedes, sin importar si están casados, divorciados, o son padres o madres solteras; y tampoco no importa si no tienes hijos. Es importante que te conozcas para que seas feliz.

La libertad no es absoluta, la libertad es el valor fundamental del individuo; nuestros hijos son personas libres que deben comprender esa facultad como tal, para que vivan con límites que les ayuden a ser felices. Si comprenden que la libertad consiste en el desarrollo de capacidades del ser humano para ponerlas al servicio de la comunidad, heredaremos una sociedad mucho mejor. Por eso es importante que se conozcan, por eso es importante que sepan qué quieren de su vida para saber hacia a dónde van, y entonces así encaminar a sus hijos.

Los límites, queridos amigos, no son exclusivos para los hijos, sino que son útiles para toda persona. Tal vez si se detuvieran un momento a reflexionar sobre su vida, podrían comprender la de sus hijos, y así sabrían la necesidad que tienen, para guiarlos sin importar en qué estructura familiar ustedes estén desempeñándose.

¿Quién eres? ¿Ya lo sabes? ¿Qué quieres? ¿Sabes qué son los límites? ¿Estás dispuesto a vivirlos en tu vida? ¿Estás dispuesto a enseñar a tus hijos a vivirlos en su vida? ¿Eres tan honesto que aceptarías que quien no tiene límites eres tú? ¿Estás consciente de que la libertad absoluta es una mentira?

Te invito a leer este libro de editorial Porrúa, un viaje de reflexión, de introspección, en el que ganarás herramientas para encontrar paz en tu hogar.


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Parches de nicotina ¿la verdadera solución a la adicción?

INformando con Ale DienerCuando se inventaron los parches de nicotina, a principios de la década de los 90, los representantes del sistema de salud pública estaban muy esperanzados. Continuamos hablando del consumo y las adicciones con relación a la guerra de las drogas. Les conté que hablaríamos sobre los parches de nicotina.

Los representantes del sistema de salud creían en la teoría de la adicción más habitual en aquellos días, que la causa de la adicción reside en unos “ganchos químicos” que la droga oculta; por eso, cuando alguien se droga durante un tiempo, su cuerpo empieza a sentir ansia y necesidad, la sustancia de algún modo físico. Es algo muy fácil de entender, cualquiera que haya intentado dejar la cafeína, por ejemplo, sabe que los enganches químicos sí que existen.

Yo misma tomo café diariamente porque lo necesito para continuar mi día.

Es sabido que el tabaco también genera una de las adicciones más fuertes que se conocen dentro de la clasificación farmacológica, está clasificado junto a la heroína y la cocaína, es además la sustancia que más muertes provoca, por cada 100 mil fumadores hay 650 que mueren a consecuencia del tabaquismo; mientras que la cocaína solo registra 4 muertes en la misma proporción, y en este caso sabemos muy bien cuál es el enganche químico del tabaco: la nicotina.

Pues bien, lo que hacen los parches de nicotina es satisfacer la necesidad física del fumador, la ansiedad que siente, mientras al mismo tiempo evitan algunas de las consecuencias verdaderamente dañinas del tabaco. Por lo tanto, si nuestra concepción de la adicción es correcta los parches de nicotina registraran un elevado porcentaje de éxito.

El cuerpo, como sabemos, está enganchado a algunos químicos, de manera que en el momento en el que lo consiga de los parches se habrá eliminado la necesidad de fumar. La farmacología de los parches de nicotina funciona a la perfección ya que se está proporcionando a los fumadores la droga a la que son adictos, el nivel de nicotina en la sangre no disminuye cuando se usan parches y de ahí que la ansiedad química desaparezca. Ahora sólo queda un problema, y es que, aunque lleve el parche puesto, la persona todavía tiene ganas de fumar.

Según datos de la secretaria de salud pública de Estados Unidos, solamente el 17.7% de quienes llevan parches de nicotina son capaces de dejar de fumar, y ¿por qué sucede algo así? Sólo hay una explicación posible que esté actuando algo que es mucho más importante que la química de la propia droga, si la eliminación de la ansiedad química supone solamente el fin del 17.7% solamente de las adicciones de los fumadores, entonces el otro 82.3% ha de tener otra explicación, vamos a platicar de esto en la siguiente entrega.


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Drogas: la falta de felicidad conduce a evadir la realidad

INformando con Ale DienerEl Rat Park (el parque de ratas) es una investigación que se hizo hace unos años para demostrar que la adicción no era fisiológica, sino que era más bien mental, sobre todo a las drogas, que era con la idea de llenar vacíos existenciales que los seres humanos por lo general vivimos, y en la actualidad se ha incrementado.

Resulta que en una jaula pusieron una rata, le pusieron una botella con agua, y otra botella con agua y opio. Le dejaron a esa rata sola, probó las dos botellas y midieron que tomó tanta agua con opio, hasta que se muere de una sobredosis. Entonces, con esto querían decir que se volvió adicta al opio porque la probó. Sin embargo, hicieron la misma prueba con una rata más: le pusieron otras ratitas dentro de la jaula, le pusieron colores, pelotas, la botella de agua, la botella de agua con opio; la rata probó las dos, sin embargo, continuó bebiendo la botella de agua.

¿Cuál es la interpretación de este experimento? Es que el animal no tenía por qué evadir la realidad, porque era feliz, tenía lo que necesitaba: que era la diversión, acompañamiento con otras ratas, estaba en un lugar feliz. La otra rata sin embargo estaba sola con lo necesario para vivir y no quería seguir en esa situación, por eso evadió su realidad con opio, que es lo que actualmente, dicen, nos está sucediendo. Vivimos en un mundo tan individualista, tan ensimismado, que no pensamos en los demás. Y nos explica el libro de Johann Hari, “Tras el grito”, como lo que les platico, se dio también en los años 90 con los parches de nicotina, vamos a platicar sobre este fenómeno, a principios de la década de los noventa los representantes del sistema de salud pública estaban muy esperanzados con el parche de nicotina. Vamos a platicar de esto en la siguiente ocasión.


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La pregunta es cómo establecer vínculos sociales más sanos

INformando con Ale DienerEstamos ante la disyuntiva de la desconexión entre personas, y estamos ante el dilema de la adicción a las cosas que no son necesarias, es decir, no son vitales, como es el consumismo en la actualidad y el vacío existencial que vivimos, que por eso, dicen algunos expertos, la adicción a las drogas se ha incrementado.

Resulta que, como platicamos anteriormente, debemos dejar de pensar en la recuperación personal del individuo y pensar más en su recuperación social. Es una época individualista en la que solamente se piensa en uno mismo: “mientras yo esté bien, lo demás no me importa”.

Ahora, de lo que se trata es de cómo podemos sentar las bases de una nueva sociedad donde no nos sintamos solos y tan temerosos, y donde podamos empezar a establecer vínculos sociales más sanos; una sociedad en suma en la que se pueda buscar la felicidad en los demás y no en el consumo.

Esto es –lo que yo creo– la pregunta que nos debemos hacer todos. Si no hemos sido capaces de reducir la adicción, es porque nos hemos planteado las preguntas equivocadas.

La guerra en contra de las drogas lo único que ha hecho es que haya más matanza, y aun así, siga habiendo más adictos. El consumo de productos que no necesitamos y que en realidad tampoco queremos, es lo que hoy en día estamos viviendo. Podríamos trabajar menos y en consecuencia comprar menos productos, tener más vida. No podemos seguir viviendo aislados en nuestras jaulas individuales, todo esto no hace sino rellenar el hueco dejado por las relaciones humanas que no tenemos.

Hay un experimento que se llama el “Rat park” (el parque de ratas) del cual hablaré en la siguiente ocasión, para que nos demos cuenta, un poco, de lo que en realidad estamos viviendo. Estamos sumidos en nuestra propia trampa.


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