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Amigos

“La única forma de tener un amigo es ser uno”
Ralph Waldo Emerson

aliciarabagoEl ser humano es un ser social y los amigos formarán parte de la vida siempre, la amistad es el afecto que se tiene por otra persona, es un cariño puro y desinteresado que va creciendo del trato con otra persona.

Cuando se es niño tenemos la facultad de acercarnos a alguien e interactuar sin problemas, los niños juegan, platican, comparten momentos y en ocasiones ni el nombre preguntan, conforme los años pasan pudiera ser que la pena, el miedo al rechazo nos vayan haciendo más precavidos al acercarnos a otras personas, pero también hay una edad en donde los amigos son los más importante que tenemos, se convierten en confidentes, en personas en las que confías plenamente.

A partir de los 5 ó 6 años, los niños empiezan a compartir experiencias con sus amigos, saben lo que es tener cariño y afecto por alguien con el que compartes juegos y cosas que te gustan un poco más tarde como a los 7 u 8 años va creciendo su capacidad de entender que se pueden percibir las cosas de diferente manera pero que eso no impide que sean amigos, y quizá puedan empezar a resolver algún problema entre ellos sin que nadie tenga que intervenir.

Hay niños mucho más amigueros que otros pero sin duda la forma en como los padres cooperemos a fomentar las amistades será parte importante, ayudar invitando amigos o buscar puntos de reunión además de la escuela, recordar que nuestra forma de relacionarnos será el primer ejemplo que ellos tengan para forjar sus relaciones personales, ser empáticos, tolerantes, respetuosos, amables, son algunas de las cosas que podemos enseñar a nuestros hijos para ser buen amigo y buscar buenos amigos.

Más adelante entrando a la pubertad, los amigos se convierten en esas personas que comparten lo mismo que tú y pueden llegar a ser en muchas decisiones mucho más importantes que los propios padres, por eso es importante enseñar a los niños a entender quien es un buen amigo: “un buen amigo será el que respete tus decisiones y no te presiona hacer algo que tú no quieres, un buen amigo es aquel que te quiere ver bien y no perjudicarte, un buen amigo es el que te apoya sin tratar de que te distancies de la gente que te quiere”; observaciones como está tenemos que hacer desde que nuestros hijos son muy pequeños para que llegada la edad en donde ellos crean que sus amigos son los únicos que los comprenden por lo menos tengan el criterio para distinguir a sus amigos.

Los amigos son parte fundamental de nuestras vidas por eso es tan importante encontrar buenos amigos y saber conservar la amistad, como en toda relación humana, para fomentar una amistad se requiere de querer, respetar y de comprometerse.


Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
Blog: Edúcalos con Alicia Rábago
Twitter: @AliciaRabago
Mail: educalosparaquelosdemas@gmail.com



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¿De que se quejan los niños?

aliciarabagoSiempre estamos hablando de las preocupaciones y cuestionamientos que tienen los padres acerca de los hijos pero creo que pocas veces prestamos atención a lo que ellos piensan. Una de las razones podría ser porque ellos tratan mientras son pequeños de hacérselo entender a sus padres aunque en ocasiones sin mucha respuesta.

Como padres estamos preocupados y ocupados por tratar de darles muchas cosas que quizá a nosotros no tuvieron oportunidad de darnos pero la pregunta real aquí sería ¿eso es lo que más quieren los niños?

Algunas de las cosas de las que se quejan los niños son:

– “Nunca tiene tiempo para jugar conmigo”: los niños toman esto como falta de interés para ellos su mundo es jugar y si tú como padre no tienes tiempo de entrar a su mundo el mensaje es que no es importante para ti

– “Tienen cosas ‘más importantes’ que hacer o están muy cansados”; está de más que de describa lo que un niño entiende de este mensaje, sobre todo porque estoy segura que como padres tus hijos son tu prioridad.

– “Cuando le cuento algo no me gusta que se lo cuente ni a mis tíos ni a sus amigos”: ellos confían en ti pero no en toda la gente, si él confía en tu discreción ten mucho cuidado en estarlo contando.

-“Me llame la atención frente a la gente”: pueden entender que se equivocaron y merecen que les llamen la atención, pero no les gusta ser evidenciados e incluso en algunos casos hasta humillados.

– “Que crean que mis problemas no son importantes”: es de entender que ya como adulto puedas ver aquel problema de tú hijo como algo que no es tan grave, pero para él y en el momento que está es importante y le preocupa, nunca le hagas sentir que lo suyo no es importante.

– “No me gusta que me griten y mucho menos que me peguen y que digan que es por mi bien”: la claridad, congruencia y coherencia de nuestras normas como padres tienen que ser tan claras que no necesites alzar la voz.

– “Ellos quieren saber de mi, pero muchas veces ellos no me platican nada de ellos”: el que los miembros de una familia se conozcan y conozcan sus intereses, gustos, pasatiempos siempre servirá para que haya una vía de comunicación.

– “En ocasiones no me creen y no escuchan mi versión”: todos merecemos el beneficio de la duda y poder dar una explicación ante una situación que no nos deja muy bien.

– “Muchas veces me dicen lo que tengo que hacer, lo hago, pero si lo hago mal no me enseñan como hacerlo bien”: paciencia, también como ellos fuimos aprendiendo.

– “A veces le cuento cosas y no me escucha”: es importante que aunque nos parezca algo sencillo o sin mucha relevancia le demos importancia a la conversación de nuestros hijos, ser un buen escucha siempre es muy agradable para quien habla.

Estas son solo 10 cosas que muchos niños y adolescentes comentan cuando presentan quejas sobre sus papás.

Tengo claro que siempre como seres humanos querremos más y más, pero siempre dándole prioridad a lo que forma, un niño necesita mucho más tiempo, atención y cariño que el último juguete, gadget o ropa de marca que salió, no desperdiciemos tiempo en cosas que no son tan valiosas para ellos.


Pedagoga Alicia Rábago

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Des-epocada

aliciarabagoUn poco “des-epocada”, sí, en momentos así me siento, como diría la India María: “ni de aquí ni de allá” (los que son de mi generación y mayores lo entenderán). Bueno, yo soy Generación X (nacidos entre 1965-1981) muuuuy embarrada de tintes baby boomers (nacidos entre el 1945-1964) y, sin duda, con pequeños manchones de millennials (1982-1994/95 incluso a veces los sitúan hasta el 2000),

¿Por qué digo que muy embarrada de baby boomer? Pues por mi crecimiento. Mi ejemplo, culturalmente y socialmente, fue esa generación llena de organigramas y posiciones, esa generación en donde el respeto a la edad y a la experiencia era de gran importancia, esa generación que te enseña y tú escuchas atentamente tratando de aprender pero casi nunca opinar, de esa generación llena de esfuerzo por tratar de mejorar en todos los aspectos y obtener algo mejor de lo que ellos tuvieron, de esa generación que actúa y siente como todas pero se preguntaba poco, simplemente seguían, donde muchos cosas no se cuestionaban y las hacían porque “así era y punto”.

Y digo con manchones de “millennial” y ahora “Z” porque convivo a diario con varios y tienen grandes cosas que enseñarnos, grandes ideas, innovación, imaginación etc. Aclarando que ninguna sea mejor que otra pero sí hay momentos en donde creo que hemos olvidado que también nosotros podemos enseñar mucho y no nos damos cuenta.

Yo sí soy de las que cree que si algo funciona y además te beneficia ¿por qué tengo que cambiarlo? Evidentemente creo en la evolución; ya sé que aunque mi vieja máquina de escribir funcione, no me podría aferrar a no usar un teléfono inteligente que hace lo de la máquina y mil funciones más. No, no me refiero a eso, me refiero a que creo que el “por favor, gracias, buenos días, con permiso, saludar, etc.” sigue funcionando pero también creo que no es forzoso que un niño tenga que saludar de beso a cada persona pero sí decir “hola” o “buenas tardes” mirando a los ojos.

Sigo creyendo en el respeto. Creo en la experiencia como algo muy valioso y que los años también te dan esa experiencia y hay que valorarla, creo que hay autoridades, creo en el fracaso y en lo que te deja, creo en el esfuerzo y la satisfacción pero también creo en la comunicación y en la preparación, en cuestionar e informarse y pienso que en ese querer mejorar nos hemos perdido en algunos puntos: ¿qué y cómo paso?

No se en qué momento decidimos que los niños podían dejar de respetar a sus mayores aunque fueran desconocidos o que a los dos años podían decidir en qué mesa de un restaurante se sienta toda la familia o en qué momento la maestra dejó de ser una autoridad en la escuela o que no se le puede decir a alguien que no tire basura porque está mal, porque no lo estás respetando y es libre de hacer lo que quiera con su vida.

Creo que todo se ha vuelto muy relativo y hemos dejado muy abierto el campo de lo que está mal para ti quizá esta bien para mí. Podríamos entrar en una discusión enorme en muchos aspectos pero creo que si me estás leyendo con el afán de entender por la línea que voy, comprenderás a que me refiero: Creo que tenemos que plantearnos que, sin duda, hay cosas que están bien y que están mal (no todo es relativo) y estamos dando por hecho que nuestros hijos lo tienen claro, y no es así, los niños y jóvenes están pidiendo a gritos guía, orientación y ejemplo porque la información la tienen a manos llenas.

No sé si soy la única que me siento “des-epocada” por momentos pero creo que nuestra generación esa que tanto se dice que es una generación sándwich; tiene mucho que enseñar (valores, respeto, voluntad, esfuerzo, etc.) y continuar aprendiendo sin desechar por completo todas esas cosas buenas que aprendimos.

Y aclaró, ¡no dije que sentirme “Des-epocada” fuera malo!


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Tiempo de reflexión

aliciarabagoSiempre en esta temporada Navideña se dan muchos momentos de reflexión. Será la temporada, el ambiente, la nostalgia, el final de año o la sinergia de gente, no lo sé, pero son momentos en los que deseamos sacar lo que nos ha hecho daño y dar un nuevo comienzo a muchas cosas.

Aprovechamos estos instantes de reflexión ya que últimamente no tenemos muchos de ellos; el ir y venir de la vida nos ha limitado un poco a detenernos y pensar e incluso teniéndolos los evitamos.

Ahora es momento de tener esos tiempos de reflexión e ir más allá de querer resolver un problema que traemos en mente. Se trata de pensar en lo que hay dentro de nosotros, lo que hemos aprendido, lo que necesitamos aprender, lo que es necesario y lo que es suficiente; hacer un poco más de introspección

Siempre será constructivo dejar ir lo que nos detiene y agarrar más fuerte lo que nos impulsa, ir más allá del tan famoso “aquí y ahora” que, por momentos, nos hace pensar solo en el presente. También es necesario pensar hacia dónde queremos llegar con ese aquí y ahora que estamos viviendo.

La reflexión puede incluir el pasado: ¿qué nos dejó?, ¿qué perdimos?, ¿qué tenemos y por dónde caminamos? En el presente: ¿dónde estamos?¿quiénes somos?, ¿que queremos? y el futuro: ¿hacia dónde vamos?, ¿cómo queremos lograrlo? y ¿qué buscamos?

Los seres humanos somos seres imperfectos, sin duda, pero en esa búsqueda de lo mejor nos enfocamos muchas veces en lo que nos daña, nos detiene y nos hace débiles. Si empezamos a ver ¿qué aprendimos?, ¿por qué sucedió? y ¿qué necesitamos fortalecer?, la lección que nos dio la vida será más productiva

No desperdiciemos esta época que nos incita a reflexionar, por el contrario, ¡volvamos costumbre el detenernos a pensar para ir hacia adelante!

Deseándote un gran año y te comparto esto que me encanta:

*Me parece un buen momento de Desear lo Suficiente

“Cuando decimos “te deseo lo suficiente”, deseamos que la otra persona tenga una vida llena de sólo lo suficiente bueno para vivir”.
“Te deseo que tengas suficiente sol para mantener tú espíritu brillante”,
“Te deseo suficiente lluvia para que aprecies aún más el sol”
“Te deseo suficiente felicidad para que tú alma esté viva”
“Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida te parezcan más grandes”
“Te deseo que tengas suficientes ganancias que satisfagan tus necesidades”
“Te deseo suficientes pérdidas para que aprecies todo lo que posees”
“Te deseo suficientes bienvenidas para que logres soportar las despedidas”

Se dice que toma un minuto encontrar a una persona especial, una hora en apreciarla, un día para amarla, pero una vida para olvidarla.

Toma el tiempo necesario para vivir.
(*Bob Perks)


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Diferencia entre Necesidad y Deseo

aliciarabagoEste es un tema que es necesario tocar porque estamos viviendo en un mundo con un alto nivel de consumismo, incluso llegando a confundir el “ser” con el “tener”. Entre más tenemos, más somos, y crecer creyendo que esto es real no ayuda para nada.

Hoy los niños (y sería capaz de incluirnos a todos, no solo los niños) reciben mucha información sobre el juguete más nuevo, la aplicación más actual, la ropa de moda, el video juego más jugado etc. y, evidentemente, todo lo quieren así que hablar sobre lo que es querer y lo que es necesitar considero que es vital.

Necesidad: Se refiere a las cosas que son esenciales para poder vivir, son elementos indispensables para nuestra supervivencia, cubriendo primero lo más básico.

Abraham Maslow, un psicólogo humanista, creó la famosa “Pirámide de Maslow”, que forma parte de una teoría psicológica que toca el tema de la motivación y las necesidades del ser humano,(introdujo este concepto por primera vez en su artículo “A theory of Human Motivation en 1943). Él propuso una teoría en donde existe una jerarquía de las necesidades humanas y afirmó que, conforme vamos cubriendo las necesidades básicas, vamos desarrollando necesidades y deseos más elevados. Ésta es una teoría que ha sido muy criticada por que se dice que el concepto de autorrealización es muy difícil de comprobar pero, con todo y todo, está pirámide es muy conocida.

Deseos: Estos son cosas que uno quisiera tener o experimentar pero no están dentro de las necesidades básicas, o sea, que al no obtener eso que se desea dependa su supervivencia.

Algunas diferencias entre el deseo y necesidad:

+ Las necesidades se refieren a cosas o elementos sin los cuales no se puede vivir (esenciales para la vida) y los deseos hacen referencia a cosas que queremos tener o alcanzar para sentirnos mejor.

+ Sin duda las necesidades son más importantes que los deseos

Ejemplos

  • Necesidades: comida, agua, ropa.
  • Deseos: Un viaje, el teléfono más nuevo, ir al cine etc…

Con todo esto no estoy diciendo que no debamos tener deseos, por el contrario, el satisfacer algunos de nuestros deseos nos ayuda a ser más felices y nos motiva pero es importante que comprender que necesitamos un equilibrio y el que desde niños aprendamos a preguntar: “¿Es un deseo o una necesidad?”. Creo que nos ayudará a comprender que hay cosas más importantes siempre que tenemos que cubrir.

Estás épocas siempre son buenos momentos de reflexión, por ello es que quizá podemos aprovechar para hablar del tema con nuestros hijos y aplicarlo nosotros mismos.


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Ceguera parental

aliciarabagoEste término es muy claro. Habla de algo que no se ve (o no se quiere ver) y, evidentemente, de quien no lo quiere ver. Sin embargo, aunque nos parezca increíble de creer, cada vez más nos encontramos con padres con Ceguera Parental; aquellos padres que NO quieren darse cuenta que algo está pasando con sus hijos y que, si se dan cuenta, por supuesto que les cuesta mucho trabajo reconocerlo.

Son padres que escuchan historias que no pueden ni imaginar pero que, en momentos, se rehúsan a creer que sus hijos podrían estar viviendo alguna de esas historias, padres que piensan que sus hijos les cuentan todo y que solo los hijos de los demás son capaces de meterse en problemas. Éste es el primer error, no podemos confiar en que no suceda, hoy hay que prevenir, hay que hablar, hay que pensar, hay que adelantarnos para que, por lo menos, nuestros hijos escuchen lo que pensamos.

Me encuentro con padres, como aquellos de todas las generaciones, deseando que sus hijos sean felices, deseando que esos niños el día de mañana sean personas honestas, trabajadoras y buenas personas. Nuestro problema radica es que hemos perdido un poco la brújula; por un lado escuchamos que hay que tener buena comunicación con nuestros hijos, entenderlos, no dañarlos, preparar su autoestima, alimentarlos bien, darles la mayor cantidad de oportunidades que sea posible para que puedan lograr sus sueños y tengan un mejor futuro. Todo esto está perfecto y creo que todos estamos en la misma línea; el problema radica en que es tanto nuestro deseo por ser esos padres que resuelven, que están en todo momento, que quieren que sus hijos no sufran ningún descalabro, que les estamos evitando aprender.

Es necesario que, como padres, comprendamos que resolverles la vida a nuestros hijos no les ayuda, que muchas veces de los fracasos se aprende mucho más que de los éxitos y que la vida requiere de enfrentar también el dolor.

Tenemos que quitarnos esa venda que en ocasiones nos pone el cariño y el amor que tenemos por nuestros hijos. Esta venda les impide a ellos crecer y a nosotros ofrecerles las herramientas que necesitan para afrontar las dificultades de la vida; son vendas que nos impiden ser objetivos y descubrir que hay situaciones o conductas de nuestros hijos que a lo mejor no son favorables para ellos pero que, si no nos la quitamos, no podemos ayudar.

Tratar de ser objetivos pensando en nuestros hijos es una gran forma de descubrir en qué podemos ayudar. La objetividad nos ayudará a que todo ese amor que sentimos se traduzca en acciones reales.

¡Abramos los ojos!


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La Violencia en nuestro entorno

aliciarabagoÚltimamente, las imágenes que hemos estado viendo en la televisión o en el internet no son muy alentadoras, Muestran muchos desastres naturales que son impactantes y que no nos gustaría vivir pero si a eso le sumamos escenas en donde hay tiroteos, ataques y gritos, es violencia y más violencia y esto no nos ayuda.

Debemos tomar en cuenta que la televisión y el internet son de los factores que más influyen en nuestra formación y, dependiendo del tiempo que se invierta en ellos, podrá hacernos variar desde nuestro lenguaje hasta nuestro comportamiento, sobre todo en edades muy tempranas.

Datos nos revelan que los niños pasan al menos cuatro horas frente a una pantalla (televisión, computadora, gadget) y cada vez desde más pequeñitos. En ocasiones no somos capaces de controlar todo lo que nuestros hijos ven, incluso aunque ellos no lo busquen.

Se dice que por cada 30 minutos de transmisión pueden aparecer hasta 23 escenas violentas que ya nuestro cerebro no alcanza a percibir y lo que va sucediendo es que vamos perdiendo la sensibilidad y las comenzamos a verlo como algo común.

“La agresión es un rasgo que se desarrolla en conjunto con el sistema nervioso a través del tiempo a partir de la infancia. Los patrones de conducta se solidifican y el sistema nervioso se prepara para seguir los patrones de comportamiento en la edad adulta cuando se convierten cada vez más en instructores de la personalidad”, subraya Alia-Klein, investigadora principal de un estudio realizado por la Escuela de Medicina Icahn en el Monte Sinaí.

Hablando de niños y adolescentes los efectos de la violencia pueden ser:

  • Identificación con ciertos tipos de personajes que, por alguna justificación, se comportan de manera agresiva o violenta.
  • Imitar la violencia que observan.
  • Gradualmente, aceptar la violencia como una forma de resolver un problema.
  • Perder sensibilidad ante esas escenas, tornándose inmunes al dolor.

El impacto de recibir toda esa violencia puede reflejarse en la conducta del niño o del joven inmediatamente o más tarde en su desarrollo.

¿Cómo podemos ayudar?

  • Prestando mayor atención a lo que ven.
  • Evitando que vean, películas, series, videojuegos que están catalogados como violentos.
  • Desaprobar la violencia en cualquier momento, señalando que es no es la mejor manera de resolver los problemas.
  • Establecer tiempos y límites para estar al frente de una pantalla.
  • Enfatizar que aunque en las películas haya escenas violentas en donde los actores siguen como si no pasará nada, eso es peligroso.

“Violencia genera violencia”


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Más Likes para tus hijos

aliciarabago¡Wow! Todo en esta vida son procesos, crecimiento, evolución, cambios, crisis, movimiento y energía pero, cuando se habla de adolescentes, todo eso generosamente se multiplica por mucho, incluso la magnitud que tome en momentos pareciera que cuando hay un adolescente ( o dos o tres) en casa, es momento de ponerse en pie de guerra y resistir.

Yo que amo lo que hago debo decir que la etapa de la adolescencia me intriga, me hace abrir mis ojos pero, sobre todo, me sensibiliza a la empatía. Me parece que es una etapa, sin duda, de muchísimos cambios (físicos, psicológicos, emocionales, sociales), unos mejores llevados que otros, así como una etapa de acompañamiento y de enorme crecimiento; es una etapa espectacular en donde se está aprendiendo a confiar en uno mismo a través de nuevas decisiones, muchas que seguramente nos enseñarán muchas cosas.

Es verdad que creo que los primeros años de vida marcan el camino a seguir pero los adolescentes, a su manera, te piden a gritos que permanezcas ahí, quizá callado, sin opinar, incluso si puedes, sin respirar pero ¡que sigas ahí! Y nosotros, en nuestro afán por “respetar su libertad, dejarlos crecer, evitar problemas y discusiones”, en muchas ocasiones nos apartamos y decidimos que ya no nos necesita pues creo, sin temor a equivocarme, que los adolescentes son los que más necesitan de nuestra presencia, nuestro estar ahí, nuestro “escucho cuando desees que escuche”. Y como madre o padre, soy congruente con lo que has escuchado durante muchos años porque sé que me estas probando. “Te demuestro que aunque todo tu ser te diga que no me importas o que no te quiero, eeres lo más importante que tengo; te hago sentir que ahí estoy y ahí seguiré incluso cuando en ocasiones ni tú lo permitas”.

Hoy los adolescentes piden ser aceptados más que nunca y, en este mundo con tantas exigencias, es complicado no perder mucha autoestima y sufrir en ese proceso. Tú, papa/mamá, quédate ahí, aguanta en pie de guerra como un valiente, recuerda cuando te tocó a ti pasar por ello, comprende pero no complazcas en todo, negocia pero no cedas a todo, escucha pero que no se pierda el respeto, acércate pero ¡no pierdas el objetivo!

¡Permanece!


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¡Pero qué buenas costumbres!

aliciarabagoMuchas veces los hijos preguntas sobre ciertas costumbres que se tienen en casa: ese pastel tan rico que se da en todas las reuniones familiares, el trajecito del bautizo que todos los bebés de la familia han utilizado, el festejo de los santos más que de los cumpleaños etc. Esas son tradiciones que se transmiten de generación en generación y que hay ocasiones en que ni siquiera cuestionamos; las aprendemos desde niños y las repetimos con nuestros hijos.

En está temporada del culto a los muertos hay muchas formas de vivir la tradición y la manera en que la familia lo viva, de esa forma lo aprenderán los niños, la fuerza de las costumbres y tradiciones radica en como las compartimos. Hay muchas que cambian con el paso del tiempo, ya sea por necesidad de adaptación, la influencia de otros grupos sociales o porque se la evolución de la sociedad nos fue llevando a esos cambios.

Transmitir tradiciones y costumbres forma parte de la educación de los hijos y que, sin darnos cuenta, estamos ayudando a su crecimiento. Estas tradiciones y costumbres son importantes para su desarrollo ya sea que las compartan o más adelante las cambie pero, sin duda, les da un sentido de pertenencia, tan importante para el ser humano ya que saber que formas parte de algo te da seguridad.

Quizá sin darnos cuenta estamos transmitiendo costumbres y estas costumbres en sí tienen ya valores familiares implícitos, lo que favorece su desarrollo.

Las tradiciones y costumbre de un país y de una familia, ayudan a los hijos a entender su entorno y si no por lo menos a cuestionarlo.

Siempre hemos comentado que los niños suelen repetir lo que ven en casa: “el ejemplo arrastra”. En ocasiones hay aprendizajes que llevan más tiempo pero, si en casa se dan de forma natural, de igual forma el niño los aprenderá. Los valores se comunican mejor cuando se practican, requieren esfuerzo en ocasiones pero cuando forman parte de nuestras costumbres ni cuenta nos damos.

En México existen infinidad de tradiciones y costumbres maravillosas que muchos de nosotros mismos no conocemos o por lo menos no sabemos su significado. Vamos a seguir aprendiendo para que nuestros hijos también se enriquezcan con tanto que tenemos.
No dejemos morir nuestra tradiciones y costumbres…


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La Comunicación es algo familiar

aliciarabagoTodos en alguno momento hemos hablado de lo que es la comunicación, hemos mencionado la buena o mala comunicación e incluso hemos tenido discusiones y comentarios acerca de cómo propiciar la comunicación. Pero ¿y cómo hacer para que esto se logre?

Por principio de cuentas debemos estar conscientes de que a comunicarse se aprende y la primer escuela para ello es la familia; de ahí aprendemos tonos de voz, expresiones, gesticulaciones y diferentes tipos de señales o actitudes. Existen familias mucho más afectivas, familias mucho menos expresivas corporalmente, familias en donde el tono que se utiliza para hablar es muy alto y en otras muy bajo pero para todos comunicación significa lo mismo, es la forma en la que expresamos nuestros pensamientos y sentimientos.

Hay que recordar que los niños aprenden más del ejemplo que de las palabras, y la forma en la que nos comuniquemos ellos lo aprenderán en la vida diaria, no le podemos pedir que no grite si siempre que le pedimos algo lo pedimos gritando.

Para lograr una mejor comunicación tratemos de:

+ Ver a los ojos cuando hablemos con alguien. Por ejemplo, cuando le digas a tu hijo(a) que lo quieres, míralo directamente a los ojos ya que esto hará que tus palabras se refuercen con la actitud.

+ Verificar que el mensaje haya quedado claro preguntando, no interpretando. Por ejemplo, cuando le llames la atención a tu hijo por alguna situación, pregúntale si entendió cuál fue el problema para que, de esta manera, no se vuelva a repetir.

+ Siempre tener una actitud positiva y no criticar. Ejemplo: cuando discutimos con alguien y se empieza con una frase negativa en inmediato el canal de comunicación se cierra; es mejor tratar de encontrar lo positivo para que la comunicación se genere de manera más abierta.

+ No etiquetar a la persona. Siempre que se presente una situación como, por ejemplo, que tu hijo llore, pregunta primero la razón del llanto y no comiences diciendo “eres un llorón”. Lo malo es la acción no la persona.

Si tratamos de implementar poco a poco cada uno de estas acciones nuestra comunicación mejorará día con día.

Nuestra actitud de hoy marcará la comunicación que los pequeños tendrán mañana, si quieres comunicarte con tu pequeño juega con él estarás entrando a su mundo y además de divertirte lograrás establecer un nuevo canal de comunicación entre ustedes.


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