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Ceguera parental

aliciarabagoEste término es muy claro. Habla de algo que no se ve (o no se quiere ver) y, evidentemente, de quien no lo quiere ver. Sin embargo, aunque nos parezca increíble de creer, cada vez más nos encontramos con padres con Ceguera Parental; aquellos padres que NO quieren darse cuenta que algo está pasando con sus hijos y que, si se dan cuenta, por supuesto que les cuesta mucho trabajo reconocerlo.

Son padres que escuchan historias que no pueden ni imaginar pero que, en momentos, se rehúsan a creer que sus hijos podrían estar viviendo alguna de esas historias, padres que piensan que sus hijos les cuentan todo y que solo los hijos de los demás son capaces de meterse en problemas. Éste es el primer error, no podemos confiar en que no suceda, hoy hay que prevenir, hay que hablar, hay que pensar, hay que adelantarnos para que, por lo menos, nuestros hijos escuchen lo que pensamos.

Me encuentro con padres, como aquellos de todas las generaciones, deseando que sus hijos sean felices, deseando que esos niños el día de mañana sean personas honestas, trabajadoras y buenas personas. Nuestro problema radica es que hemos perdido un poco la brújula; por un lado escuchamos que hay que tener buena comunicación con nuestros hijos, entenderlos, no dañarlos, preparar su autoestima, alimentarlos bien, darles la mayor cantidad de oportunidades que sea posible para que puedan lograr sus sueños y tengan un mejor futuro. Todo esto está perfecto y creo que todos estamos en la misma línea; el problema radica en que es tanto nuestro deseo por ser esos padres que resuelven, que están en todo momento, que quieren que sus hijos no sufran ningún descalabro, que les estamos evitando aprender.

Es necesario que, como padres, comprendamos que resolverles la vida a nuestros hijos no les ayuda, que muchas veces de los fracasos se aprende mucho más que de los éxitos y que la vida requiere de enfrentar también el dolor.

Tenemos que quitarnos esa venda que en ocasiones nos pone el cariño y el amor que tenemos por nuestros hijos. Esta venda les impide a ellos crecer y a nosotros ofrecerles las herramientas que necesitan para afrontar las dificultades de la vida; son vendas que nos impiden ser objetivos y descubrir que hay situaciones o conductas de nuestros hijos que a lo mejor no son favorables para ellos pero que, si no nos la quitamos, no podemos ayudar.

Tratar de ser objetivos pensando en nuestros hijos es una gran forma de descubrir en qué podemos ayudar. La objetividad nos ayudará a que todo ese amor que sentimos se traduzca en acciones reales.

¡Abramos los ojos!


Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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La Violencia en nuestro entorno

aliciarabagoÚltimamente, las imágenes que hemos estado viendo en la televisión o en el internet no son muy alentadoras, Muestran muchos desastres naturales que son impactantes y que no nos gustaría vivir pero si a eso le sumamos escenas en donde hay tiroteos, ataques y gritos, es violencia y más violencia y esto no nos ayuda.

Debemos tomar en cuenta que la televisión y el internet son de los factores que más influyen en nuestra formación y, dependiendo del tiempo que se invierta en ellos, podrá hacernos variar desde nuestro lenguaje hasta nuestro comportamiento, sobre todo en edades muy tempranas.

Datos nos revelan que los niños pasan al menos cuatro horas frente a una pantalla (televisión, computadora, gadget) y cada vez desde más pequeñitos. En ocasiones no somos capaces de controlar todo lo que nuestros hijos ven, incluso aunque ellos no lo busquen.

Se dice que por cada 30 minutos de transmisión pueden aparecer hasta 23 escenas violentas que ya nuestro cerebro no alcanza a percibir y lo que va sucediendo es que vamos perdiendo la sensibilidad y las comenzamos a verlo como algo común.

“La agresión es un rasgo que se desarrolla en conjunto con el sistema nervioso a través del tiempo a partir de la infancia. Los patrones de conducta se solidifican y el sistema nervioso se prepara para seguir los patrones de comportamiento en la edad adulta cuando se convierten cada vez más en instructores de la personalidad”, subraya Alia-Klein, investigadora principal de un estudio realizado por la Escuela de Medicina Icahn en el Monte Sinaí.

Hablando de niños y adolescentes los efectos de la violencia pueden ser:

  • Identificación con ciertos tipos de personajes que, por alguna justificación, se comportan de manera agresiva o violenta.
  • Imitar la violencia que observan.
  • Gradualmente, aceptar la violencia como una forma de resolver un problema.
  • Perder sensibilidad ante esas escenas, tornándose inmunes al dolor.

El impacto de recibir toda esa violencia puede reflejarse en la conducta del niño o del joven inmediatamente o más tarde en su desarrollo.

¿Cómo podemos ayudar?

  • Prestando mayor atención a lo que ven.
  • Evitando que vean, películas, series, videojuegos que están catalogados como violentos.
  • Desaprobar la violencia en cualquier momento, señalando que es no es la mejor manera de resolver los problemas.
  • Establecer tiempos y límites para estar al frente de una pantalla.
  • Enfatizar que aunque en las películas haya escenas violentas en donde los actores siguen como si no pasará nada, eso es peligroso.

“Violencia genera violencia”


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Más Likes para tus hijos

aliciarabago¡Wow! Todo en esta vida son procesos, crecimiento, evolución, cambios, crisis, movimiento y energía pero, cuando se habla de adolescentes, todo eso generosamente se multiplica por mucho, incluso la magnitud que tome en momentos pareciera que cuando hay un adolescente ( o dos o tres) en casa, es momento de ponerse en pie de guerra y resistir.

Yo que amo lo que hago debo decir que la etapa de la adolescencia me intriga, me hace abrir mis ojos pero, sobre todo, me sensibiliza a la empatía. Me parece que es una etapa, sin duda, de muchísimos cambios (físicos, psicológicos, emocionales, sociales), unos mejores llevados que otros, así como una etapa de acompañamiento y de enorme crecimiento; es una etapa espectacular en donde se está aprendiendo a confiar en uno mismo a través de nuevas decisiones, muchas que seguramente nos enseñarán muchas cosas.

Es verdad que creo que los primeros años de vida marcan el camino a seguir pero los adolescentes, a su manera, te piden a gritos que permanezcas ahí, quizá callado, sin opinar, incluso si puedes, sin respirar pero ¡que sigas ahí! Y nosotros, en nuestro afán por “respetar su libertad, dejarlos crecer, evitar problemas y discusiones”, en muchas ocasiones nos apartamos y decidimos que ya no nos necesita pues creo, sin temor a equivocarme, que los adolescentes son los que más necesitan de nuestra presencia, nuestro estar ahí, nuestro “escucho cuando desees que escuche”. Y como madre o padre, soy congruente con lo que has escuchado durante muchos años porque sé que me estas probando. “Te demuestro que aunque todo tu ser te diga que no me importas o que no te quiero, eeres lo más importante que tengo; te hago sentir que ahí estoy y ahí seguiré incluso cuando en ocasiones ni tú lo permitas”.

Hoy los adolescentes piden ser aceptados más que nunca y, en este mundo con tantas exigencias, es complicado no perder mucha autoestima y sufrir en ese proceso. Tú, papa/mamá, quédate ahí, aguanta en pie de guerra como un valiente, recuerda cuando te tocó a ti pasar por ello, comprende pero no complazcas en todo, negocia pero no cedas a todo, escucha pero que no se pierda el respeto, acércate pero ¡no pierdas el objetivo!

¡Permanece!


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¡Pero qué buenas costumbres!

aliciarabagoMuchas veces los hijos preguntas sobre ciertas costumbres que se tienen en casa: ese pastel tan rico que se da en todas las reuniones familiares, el trajecito del bautizo que todos los bebés de la familia han utilizado, el festejo de los santos más que de los cumpleaños etc. Esas son tradiciones que se transmiten de generación en generación y que hay ocasiones en que ni siquiera cuestionamos; las aprendemos desde niños y las repetimos con nuestros hijos.

En está temporada del culto a los muertos hay muchas formas de vivir la tradición y la manera en que la familia lo viva, de esa forma lo aprenderán los niños, la fuerza de las costumbres y tradiciones radica en como las compartimos. Hay muchas que cambian con el paso del tiempo, ya sea por necesidad de adaptación, la influencia de otros grupos sociales o porque se la evolución de la sociedad nos fue llevando a esos cambios.

Transmitir tradiciones y costumbres forma parte de la educación de los hijos y que, sin darnos cuenta, estamos ayudando a su crecimiento. Estas tradiciones y costumbres son importantes para su desarrollo ya sea que las compartan o más adelante las cambie pero, sin duda, les da un sentido de pertenencia, tan importante para el ser humano ya que saber que formas parte de algo te da seguridad.

Quizá sin darnos cuenta estamos transmitiendo costumbres y estas costumbres en sí tienen ya valores familiares implícitos, lo que favorece su desarrollo.

Las tradiciones y costumbre de un país y de una familia, ayudan a los hijos a entender su entorno y si no por lo menos a cuestionarlo.

Siempre hemos comentado que los niños suelen repetir lo que ven en casa: “el ejemplo arrastra”. En ocasiones hay aprendizajes que llevan más tiempo pero, si en casa se dan de forma natural, de igual forma el niño los aprenderá. Los valores se comunican mejor cuando se practican, requieren esfuerzo en ocasiones pero cuando forman parte de nuestras costumbres ni cuenta nos damos.

En México existen infinidad de tradiciones y costumbres maravillosas que muchos de nosotros mismos no conocemos o por lo menos no sabemos su significado. Vamos a seguir aprendiendo para que nuestros hijos también se enriquezcan con tanto que tenemos.
No dejemos morir nuestra tradiciones y costumbres…


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La Comunicación es algo familiar

aliciarabagoTodos en alguno momento hemos hablado de lo que es la comunicación, hemos mencionado la buena o mala comunicación e incluso hemos tenido discusiones y comentarios acerca de cómo propiciar la comunicación. Pero ¿y cómo hacer para que esto se logre?

Por principio de cuentas debemos estar conscientes de que a comunicarse se aprende y la primer escuela para ello es la familia; de ahí aprendemos tonos de voz, expresiones, gesticulaciones y diferentes tipos de señales o actitudes. Existen familias mucho más afectivas, familias mucho menos expresivas corporalmente, familias en donde el tono que se utiliza para hablar es muy alto y en otras muy bajo pero para todos comunicación significa lo mismo, es la forma en la que expresamos nuestros pensamientos y sentimientos.

Hay que recordar que los niños aprenden más del ejemplo que de las palabras, y la forma en la que nos comuniquemos ellos lo aprenderán en la vida diaria, no le podemos pedir que no grite si siempre que le pedimos algo lo pedimos gritando.

Para lograr una mejor comunicación tratemos de:

+ Ver a los ojos cuando hablemos con alguien. Por ejemplo, cuando le digas a tu hijo(a) que lo quieres, míralo directamente a los ojos ya que esto hará que tus palabras se refuercen con la actitud.

+ Verificar que el mensaje haya quedado claro preguntando, no interpretando. Por ejemplo, cuando le llames la atención a tu hijo por alguna situación, pregúntale si entendió cuál fue el problema para que, de esta manera, no se vuelva a repetir.

+ Siempre tener una actitud positiva y no criticar. Ejemplo: cuando discutimos con alguien y se empieza con una frase negativa en inmediato el canal de comunicación se cierra; es mejor tratar de encontrar lo positivo para que la comunicación se genere de manera más abierta.

+ No etiquetar a la persona. Siempre que se presente una situación como, por ejemplo, que tu hijo llore, pregunta primero la razón del llanto y no comiences diciendo “eres un llorón”. Lo malo es la acción no la persona.

Si tratamos de implementar poco a poco cada uno de estas acciones nuestra comunicación mejorará día con día.

Nuestra actitud de hoy marcará la comunicación que los pequeños tendrán mañana, si quieres comunicarte con tu pequeño juega con él estarás entrando a su mundo y además de divertirte lograrás establecer un nuevo canal de comunicación entre ustedes.


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¿Eres mamá o papá cuervo?

aliciarabagoSin duda todos los padres ven a sus hijos con ojos de amor y aquí quizá podemos incluir algunos abuelitos que disfrutan mucho de sus nietos y para ellos son los niños más perfectos que existen.

Esto, en la actualidad, se ve muy reflejado en las conductas de los hijos. Por supuesto que no estoy pidiendo que no adores, idolatres y veas a tú hijo como lo mejor pero que esto no nuble tú pensamiento y tú objetividad porque, sin temor a equivocarme, todos los seres humanos tenemos imperfecciones que podemos mejorar. Si como padres no llevamos a nuestros hijos a la autorreflexión sobre que hay cosas que se pueden mejorar, saldrá al mundo y se dará cuenta que no era tan perfecto como sus “papis” le dijeron y, créeme, el golpe con la realidad no será lo más agradable.

Es necesario que como padres valoremos todas las aptitudes, habilidades y actitudes de nuestros hijos, independientemente de si están guapos, listos, hermosos, cariñosos y todos los demás adjetivos que podamos asignarles. Pero si además ayudamos a que conozcan sus defectos o debilidades para trabajar con ellas, estaremos ayudando mucho más que si les hacemos creer que “por su linda cara” todo se lo merecen.

El mundo no es sencillo y es indispensable que los niños de hoy, incluso algunos adolescentes y quizá por ahí uno que otro adulto, seamos capaces de tolerar frustraciones, resolver conflictos no esperados, esforzarnos por algo que deseamos, tomar decisiones que no nos gustan, cumplir con situaciones o compromisos que quizá no sean los más agradables. Sin embargo, así es la vida, hay que hacerlos y aprender de ellos lo más que se pueda.

En está cultura actual de evitar todo el dolor, sufrimiento o esfuerzo, según nosotros innecesario, lo único que estamos haciendo es formar niños que cuando tengan que ser adultos no sepan afrontar ninguna complicación o no sepan resolver ningún conflicto porque nunca tuvieron la necesidad de enfrentarse a nada que los hiciera tratar de resolverlo.

Recuerda que los seres humanos guardamos en nuestro cerebro diferentes maneras de reaccionar frente a un conflicto y si nuestro hijos aprenden que esa manera de reaccionar es haciendo que mis padres me lo resuelvan, nuestra labor como padres no estará completa. Yo se que esos seres a los que más adoras y son tú mundo no los quieres ver sufrir por nada y mientras puedas hacerlo lo tratarás de hacer, pero la paternidad requiere que seamos conscientes de que tenemos que prepararlos para vivir sin nosotros, para enfrentar un mundo que nos pone a prueba, para tomar decisiones que a veces no son las correctas y tenemos que volver a intentar una y otra vez si es necesario para conseguir nuestras metas y nuestros sueños.

Convencida estoy que todos los padres buscan la felicidad para sus hijos y parte de esa felicidad es hacer de esa personita una independiente, autónoma y capaz. Verlos a veces caerse nos rompe el corazón pero te aseguro que verlos cumplir sus metas y sentirse orgullosos por haberlas logrado hace que no quepas de la felicidad y que te llenes de una emoción indescriptible.

Seamos unos papás cuervos que se pavonearan de sus cuervitos cuando aprendan a volar sin nosotros.


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Recomendaciones para hablar con los niño/as después de un desastre

aliciarabagoRecordar que los niños son muy sensibles y que ellos perciben que humor se vive a su alrededor estas son unas recomendaciones a seguir:

No minimizar falsamente lo sucedido. Mejor explicarles según su edad que paso y en que se puede ayudar.

Si el niño tiene la necesidad de hablar de los hechos, por favor, dale el tiempo y la atención necesaria para que pueda expresar sus ideas y sus sentimientos. También es importante decirles que es normal que se sienta preocupado, angustiado o triste. Repetirles que son queridos.

Evitar en la medida de lo posible que vea imágenes o noticias impactantes.

Es necesario que estemos muy pendientes de las reacciones en los siguientes días; puede estar muy irritable, llorón o preocuparse más de lo normal. Es importante que no se minimicen estos focos rojos y mejor que expresen lo que sienten.

Entender que, según las edades, pueden presentar diferentes reacciones. Por ejemplo, si son muy pequeños quizá no quieran dormir solos o separarse de ti. Quizá un poco más grandes no quieran ir a la escuela o, como adolescentes, pregunten mucho y estén muy susceptibles.

Es necesario hablar de la medidas de seguridad y la importancia de seguirlas para tratar de protegerse.

Y recordar que los niños son muy empáticos y a lo mejor tienen la necesidad de sentir que ayudan. Es un buen momento para que, según sus posibilidades, te ayuden quizá juntando ropa, haciendo comida, tranquilizando a un amigo, pero es buen momento de enseñarles y solidaridad.

Debemos recordar que casa persona percibe de manera diferente y las reacciones pueden ser variadas, tratar de comprender y mantener la calma para tomar las mejores decisiones.


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El reto es nuestro

aliciarabagoÚltimamente hemos estado escuchando de todos los retos que aparecen en las redes.

El más reciente es el reto del agua hirviendo, que consiste en hacer beber a alguien agua hirviendo o aventarle agua hirviendo en alguna parte del cuerpo. Sí, así como lo lees, sin razón alguna y este reto ya ha cobrado algunas vidas como también ha mandado al hospital a más de un par de víctimas y entonces vuelven a salir a flote anteriores retos que fueron apareciendo en las redes tales como el de la cucharada de canela, el de la ballena azul, el del desmayo, etc., retos que de solo pensarlo nos estremecen y nos parecen absurdos.

No sabemos por qué los jóvenes deciden hacerlos, ¿qué los lleva a hacerlos? ¿qué les hace olvidar que hay peligros? Porque sin duda un niño mayor de 6-7 años sabe perfectamente que el agua hirviendo quema, entonces ¿por qué lo hace? Justo es ahí donde nos quedamos: ¿por qué lo hace? ¿en qué pensaba?

Sin duda, esa respuesta a ciencia cierta solo la sabrá aquel niño o adolescente que lo realiza pero si es necesario que como padres nos percatemos que hoy los niños necesitan algo, necesitan tener mucho más sólida la imagen que tienen de sí mismos, necesitan saber que ponerse en peligro por pertenecer o por aparecer cinco minutos en las redes y obtener muchos likes o comentarios no es lo más importante y necesitan entender que poner en riesgo su vida por parecer “cool” tampoco les dará felicidad.

Es necesario que nos comprometamos como padres para que ellos puedan tener claro que lo más importante es que ellos cuiden de sí mismos en todo momento tanto física como emocionalmente. Hoy es necesario que hablemos mucho, que tratemos de ir un paso adelante, hay que repetirles continuamente de los peligros que estamos viendo, acercarnos, observar y hablar porque prevenir hoy es algo importantísimo.

El reto es nuestro, de nosotros, los padres, el reto es comprometernos aún más con nuestros hijos, tratar de entender su mundo y prepáralos para todo esto nuevo que tampoco nosotros logramos entender, leer, hacer redes de ayuda con la escuela y con los padres de familia de nuestro alrededor, el reto es conocer todo lo que los niños y adolescentes hacen hoy, que ven, que escuchan y el porque lo hacen, para poder hablar y prevenir a tiempo.
Entiendo el mundo corre muy rápido, más rápido de lo que nosotros podemos

imaginar pero evolucionar sin perder nuestras creencias y principios a pesar de todo ese es un gran reto. No lo olvides, ¡el reto es NUESTRO!


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El lenguaje de un adolescente

aliciarabago No pidas a tú adolescente que no te grite si durante años le has permitido que te levante la voz, o de un día al otro le digas que hay “palabrotas” que no puede decir, cuando todo el tiempo tú las dices o se las has escuchado decir y no has dicho nada. Esto es un trabajo de siempre, no te puede parecer gracioso un día y al siguiente molestarte, le tienes que dejar muy claro que esas palabras tú también las conoces pero que no vas por el mundo diciéndolas y menos para ofender a alguien.

No es algo nuevo, las groserías siempre han formado parte del mundo adolescente (no por eso está bien aclaro, pero sucede) es como si esto los hiciera sentirse más independientes o mayores, lo que sí ha cambiado en gran parte es que antes se cuidaban más si había profesores, padres o adultos presentes o cerca para no ser escuchados pero hoy no se detienen; las dicen delante de quien sea y ni siquiera se preocupan, y tristemente las niñas han entrado a este mundo en donde por querer pertenecer las utilizan más comúnmente, lo que a los jóvenes les hace creer que las pueden tratar más bruscamente (no voy a entrar analizar ¿si esto está bien o mal?, ¿si debería de ser igual para ambos? ¿si comparto o no lo que sucede?). Lo que si queda claro que los jóvenes perciben que pueden tratarla sin respeto y e incluso con faltas de respeto, y esto hay que aclarárselos a ambos. Sin duda, hay mucho por hacer cuando educamos a los niños para que independientemente de cualquier cosa respeten a las niñas y de igual manera con las niñas.

Para poder entablar una conversación o tratar de empezar a tener comunicación con tú hijo/a te vamos a plantear una serie de rasgos que yo creo que te sonarán conocidos pero, a la hora de la verdad, cuando estás hablando con tú adolescente se nos olvidan y nos gana la desesperación y creo que en lugar de avanzar, retrocedemos.

Debemos de recordar que los “pubertos”(termino muy utilizado actualmente) / adolescentes están en esa búsqueda constante de su “yo”, de qué quieren y cómo lo quieren y, por supuesto, que pueden y suelen ser MUUUUUUUUYYYYYYY críticos y crueles así como obstinados. Ellos creen que no los entiendes, que vives en otra generación y que tu mundo es muy diferente al de ellos y tampoco sirve mucho estarles recordando que “en tus tiempos…”porque es como si en ese momento se fueran a otra galaxia y ya no le dan la importancia a lo que estás diciendo. Tratarán de defender esas ideas que, según ellos, son propias y que tienen que defender porque ya no son unos niños.

También se te hará conocido que traten de “llevarte la contraria” en todo momento, como cuestionando cada cosa que dices. Todo esto es en el mismo camino de afianzar su independencia y de demostrar autonomía, por eso también empiezan a trasgredir reglas, como “ser rebeldes”; es como una forma de demostrar que han crecido y que ya pueden tomar algunas decisiones. Sin duda, la forma de tratarlos no será la misma a los 10, que a los 14 o a los 18, lo que si les debe de quedar muy claro siempre es que tú sigues siendo su papá/mamá y sigues teniendo el control, según la edad podrás negociar pero al vivir en tu casa sigue habiendo reglas y todos los miembros de la casa tienen que seguirlas. Si tú cedes en esta primera regla será mucho más difícil poner las siguientes; la firmeza no está peleada con el amor. “Firme en el Fondo, suave en el Modo”, con esto quiero decir que no tienes porqué gritar, ni azotar puertas para hacerle entender que las reglas las sigues poniendo tú como autoridad pero esas reglas se pueden poner con claridad, congruencia, constancia y con mucha tranquilidad. Es muy fácil imagina que en este momento con la edad que tienes 30, 40, 50 regresaras a casa de tus papás. Sin duda, eres una persona más independiente de cuando te fuiste pero si tú eres el que regresa a esa casa TÚ eres el que tiene que acoplarse a las reglas ya existentes. Solo te pregunto ¿por qué nos cuesta tanto trabajo entender que en todos lados hay reglas que seguir? Y que si tú le enseñas a tus hijos a seguirlas y respetarlas conscientemente, será mucho más fácil convivir en sociedad.

Recuerda que aunque parezca que a tu hijo no le importa lo que le digas también es parte de esta edad la búsqueda de afirmación no solo la propia sino de las demás personas y tú eres una de ellas. Esta rebeldía y necedad es, muchas veces, querer demostrarte que es capaz de tomar decisiones y tendrás que confiar en esa educación que le has dado. Lo único que te pido es que no des nada por hecho, que hables; aquí si aplica “más vale que sobre a que le falte” pero no como sermones repetitivos sino como plática y compartirle las preocupaciones que tienes. De verdad, aunque creas que no te escucha algo se quedará.


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¿Qué son los huérfanos de la tecnología o huérfanos digitales?

aliciarabagoEstos términos de “huérfanos de la tecnología” son realmente nuevos; son términos que hace unas generaciones ni siquiera se pensábamos que podían existir. La mayoría son niños pertenecientes a la generación “Z”, niños que nacieron en una época totalmente digital. Los huérfanos de la tecnología son de dos tipos:

Primeros son aquellos niños que se la pasan conectados a las redes y, como los padres no entienden de los nuevos retos tecnológicos, los nuevos juegos o aplicaciones, han acabado por ceder y han dejado a los niños que pasen mucho tiempo con diferentes gadgets, argumentando que no los comprenden porque ellos no saben manejarlos. Por eso es que se les conoce como huérfanos de la tecnología, porque son hijos de los aparatos digitales.

Y los segundos son aquellos niños que han perdido la atención de sus padres porque ellos se la pasan conectados continuamente, entre el trabajo y el tiempo que invierten en sus redes personales. Los niños pueden estar a un lado de los padres pero pareciera como si no lo estuvieran; son padres que van de la mano de sus hijos pero al mismo tiempo van revisando su celular o que están compartiendo la mesa con sus hijos pero solo físicamente porque en mente están conectados a otra cosa. Era como cuando hace ya varios años se habló de la Televisión como “La niñera”

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), presenta un panorama general sobre el acceso a Internet en los hogares y su uso por los individuos, tomando como fuente la encuesta temática en hogares que realiza de manera anual.

“El acceso a las tecnologías digitales es predominante entre la población joven del país: de los 12 a los 17 años, el 80% se declaró usuaria de Internet en el 2014. Entre los niños de 6 a 11 años, el acceso es igualmente significativo (42.2%) y es de esperar que crezca con rapidez.
De las tres principales actividades realizadas en Internet reportadas en el 2014, la más recurrente está vinculada a la búsqueda de información (67.4%), seguida del acceso a redes sociales (39.6%), como medio de comunicación (38.5%), y tanto actividades de apoyo a la educación como el entretenimiento con una proporción similar (36%)”.

Consulte este documento completo en la Sala de Prensa del INEGI en: http://www3.inegi.org.mx/sistemas/saladeprensa/

Es necesario que los padres busquen como involucrarse con las nuevas tecnologías para poder comprender, entender y entrar en la vida de sus hijos; para las generaciones que no nacieron y han ido aprendiendo es necesario prepararse, informarse y poder enseñar a nuestros hijos a cuidarse, porque una cosa es tener la facilidad para usarlas y otra que sepan los peligros que estas conllevan que creo que de toda esta situación es una de las variables más importantes.

Fuente: INEGI – Módulo sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares, 2014.


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