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¡Pero qué injusto!

¨Lo que está mal, está mal, aunque lo haga todo el mundo;
lo que está bien, está bien, aunque no lo haga nadie”
Anónimo

aliciarabagoSeguramente has escuchado de la boca de tú hijo está frase, y sobre todo si son pequeños, aunque la siguen repitiendo conforme van creciendo pero lo que va cambiando es la forma en que lo van diciendo, por ejemplo, cuando son niños menores de 4 años ellos la utilizan mucho porque para ellos la justicia radica en todo aquello que quieren y que les gusta, eso trae consigo que es bueno y que es justo.

Conforme van creciendo pueden ser mucho más conscientes, muchas veces lo justo es evitar el castigo, no causar daños a nadie ni a nada y un poco más adelante se van dando cuenta que los intereses de otros no coinciden siempre con los de ellos y que se tiene que aprender a negociar e incluso dar su brazo a torcer para darle gusto al otro aunque esto no les parezca justo, por ejemplo: ¿por qué no puedo dormirme tarde como ustedes? ¿Por qué tengo que ir a la escuela siempre? ¿Por qué tengo que comer lo que no me gusta? Y así como esas, infinidad de cuestionamientos que terminan o comienzan con un ¡Qué injusto!

Y más tarde estos cuestionamientos se convierten en reclamos más fuertes cuando ese niño crece y se convierte en adolescente, en ese adolescente que está buscando encontrarse, que justamente te observa de manera muy detallada y juzga cada uno de tus actos, que te cuestiona y te prueba para ver si todo eso que le has dicho durante años lo llevas a cabo. Recuerda que está buscando modelos que seguir y todo su alrededor es objeto de estudio, son soñadores que desearían que con esos bríos que tienen lograrán resolver el mundo y hay millones de cosas que no les parecen justas, la hora de llegada, el sentir que no lo entiendes, el creer que nadie lo escucha, el que el profesor les deje tanta tarea, el que tenga reglas como si fuera un niño etc, etc, etc…

¿Cómo enseñarle el sentido de justicia?

Lo más importante es el EJEMPLO, actuar con justicia, aunque en ocasiones esas situaciones no sean muy beneficiosas, reaccionar positivamente ante un hecho que pudo haber sido frustrante para aprender a manejarse cuando le toque estar ante una situación así.

Es triste tener que enseñarle desde muy pequeño a un niño que a veces la vida no es justa, pero que se debe de hacer lo correcto, para estar tranquilo siempre, que cuando el vea una injusticia trate de hacerlo saber, pero que eso no le garantizará que se haga justicia, son niños y están formando su criterio, es importante plantearle desde que punto nosotros vemos estos valores y lo necesarios que son para vivir en sociedad, que sin duda habrá gente que no sea justa pero que no por eso nos tiene que gustar y tenemos que hacerlo nosotros.

Al igual que muchos valores necesarios para vivir en sociedad se han ido desvaneciendo porque lo abstracto, lo que se enseña con actos, constancia y congruencia es algo que tarda mucho en ver sus frutos, pero debemos de insistir, de enseñar a nuestros niños que aunque un acto sea repetido muchas veces por muchas personas no implica que este bien, que nuestras conductas y acciones tienen que ir en relación de lo que queremos hacer con nuestra vida y con lo que buscamos.

Justo es que enseñemos a nuestros hijos que la vida podrá no ser justa en muchos momentos pero que su actuar si puede cambiar su vida y de las personas que los rodean.


Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
Blog: Edúcalos con Alicia Rábago
Twitter: @AliciaRabago
Mail: educalosparaquelosdemas@gmail.com



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El valor de las palabras

aliciarabagoSiempre ha sido un problema que la humanidad ha tenido el de prejuzgar y hacer juicios de valor sobre algo o sobre alguien y la mayoría de veces lo hacemos sin verificar que la información o aquello que estamos diciendo es verdad. Sin embargo, hoy las cosas creo que han llegado más lejos porque, evidentemente, la información se esparce de manera exponencial, las redes, todos los medios de comunicación, el internet, etc., hacen que una noticia llegue a mucha gente y muy rápido así que creo que debemos de ser muy cuidadosos al hablar del respeto, de la privacidad, del pudor, de la difamación, del daño moral y todo lo que esto lleva implícito.

En algún momento apareció en mi vida un cuento que me parece maravilloso para tocar estos temas de respetom cuidado con lo que decimos y de lo fácil que es sembrar dudas sobre algo o alguien y afectarlo. El cuento se titula “Las manzanas del Sr. Peabody”, un cuento que habla sobre un profesor respetado en una comunidad y un niño dedujo, al ver que tomaba una manzana como todas las mañanas, que las robaba y lo contó. Al enterarse, el Sr. Peabody le aclaro lo que pasada pero le puso un claro ejemplo de cómo la reputación de alguien puede ser dañada y una disculpa no recupera el daño hecho. Con el ejemplo de una almohada de plumas, tiró las plumas por todas partes y éstas volaron con el viento y le dijo: “Ahora levántalas y vuélvelas a meter a la almohada”. El chico contestó: “Es imposible, seguro se me escapará alguna”… por más que quieras aclarar el daño seguro se te escapará una.

Hoy es necesario y creo más que nunca que, como familia, veamos cuáles son los principios en los cuales queremos que crezcan nuestros hijos, que tengamos muy claro las prioridades a las que queremos llegar porque de esta forma los enseñaremos no solo con el ejemplo, sino con pequeñas acciones todos los días.

Es importante que enseñemos a nuestros hijos hacerse responsables no solo de lo que hacen sino también de lo que dicen, que piensen antes de escribir sobre alguien, si serían capaces de decírselos de frente y no detrás de una computadora o un teléfono de manera anónima. Incluso existen páginas en donde de manera anónima pueden desprestigiar a un adolescente y anónimamente recibe insultos, amenazas, ofensas de la manera más cobarde. Hay que comprometernos para que nuestros hijos logren empatizar sobre cómo se siente esa persona que recibe toda clase de faltas de respeto si ni siquiera la oportunidad de poderse defender.

Y no solo enseñar a nuestros hijos a no hacerlo en redes, todos, no solo los niños debemos de aprender a respetar porque de ahí radican muchas cosas más. Ese dicho de “no hagas lo que no te gustaría que te hicieran” por lo menos nos hace pensar un poco más las cosas antes de hacerlas pero hoy los niños y adolescentes no encuentran ninguna consecuencia sobre sus actos y eso hace que se pierda todo el respeto porque no hay autoridad que los detenga ni los haga ver la gravedad del asunto.

Es increíble imaginar a nuestros hijos insultado u ofendiendo a alguien pero recuerda si lo hacen ellos no te lo van a venir a contar, no des por hecho muchas cosas, habla y habla mucho; nunca en este tipo de cosas habrá palabras que sobren.

Y con el tiempo sabrás que estás tratando de formar Personas Íntegras.


Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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¿Y la conciencia?

aliciarabagoTanta violencia, tan poco respeto por la vida, tan poco respeto por las opiniones, tanta indiferencia ante el sufrimiento o quizá tanta costumbre que creo que hemos o mal acostumbrado a nuestra conciencia o quizá ya ni siquiera les generamos a los niños esa parte de ti que te detiene o te lleva a darle una segunda pensada a las cosas, ese famoso “Pepe Grillo” que Pinocho tenía, ese que lo acompañaba y que en ocasiones le estorba pero que en la mayoría de ellas por lo menos le ayudaba en alguna toma de decisiones.

Creo que ahora nuestras decisiones son fruto de únicamente la “búsqueda de la propia felicidad personal” sin importarnos si a nuestro alrededor se sufre, se llora o lastimamos a alguien. Con esto no quiero decir que vivamos acongojándonos por tantas penas que hay a nuestro alrededor pero es necesario enseñar y formar a los niños en escuchar a su conciencia, en pensar no solo en ese beneficio personal que le genera realizar tal o cual cosa, es necesario que hoy todos seamos capaces de pensar en el otro, de olvidarnos un poco del egocentrismo para vivir en sociedad, de dejar de pensar en la inmediatez para vivir también la consecuencia, es necesario de caer para que aprender a levantar.

Hemos olvidado trabajar en la conciencia de los niños y esto los ha vuelto incapaces de reflexionar sobre si sus decisiones solo les afectan a ellos o a alguien más y todo es un círculo vicioso, los niños de hoy reciben lo que quieren en cuanto lo piden y si no lo hacen se sienten frustrados y no saben manejarlo, por lo que creen que es obligación de los padres darles lo que piden en cuanto lo pidan (y esto fue culpa de nosotros no de los niños).

Tener muy claro que la vida está llena de procesos y hay procesos que no debemos saltar para poder seguir, “no se puede correr antes de caminar”, seguro que alguna vez lo escuchamos de nuestros padres, y nos decían para todo hay tiempo, hay tiempo para divertirse, tiempo para estudiar, tiempo para descansar etc.

La conciencia es NECESARIA, y creo que nosotros los padres estamos confiando en la educación que nos dieron a nosotros, pero esa educación fue producto de mucho ejemplo, mucho trabajo y mucho compromiso de parte de nuestros padres para con nosotros y no se transmite por “osmosis”. Debemos transmitirla y enseñarla, quizá muchas de las formas en que lo hacemos puedan cambiar porque los tiempos han cambiado pero el fondo no, el hacer de nuestros hijos personas conscientes les servirá a ellos más que a nadie, el que sean capaces de pensar antes de actuar, el que sepan que a toda acción hay una reacción, enseñarlos a ser responsables desde pequeños los hará mucho más conscientes y forma parte de ir conociéndose.


Pedagoga Alicia Rábago

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Dando a cada quien lo que necesita

aliciarabagoSeguramente hay días en los que verdaderamente te repites “qu difícil es esto de la “educada de los hijos” porque, evidentemente, como madre quieres lo mejor para ello y si a eso le agregamos que teniendo uno ya tiene sus propias complicaciones, cuando tienes dos o más todo se multiplica

Te preguntas continuamente ¿por qué son tan diferentes? ¿Por qué si trato de darles lo mismo, ser justa, hacer lo mismo con los dos, uno me cuesta más trabajo? ¿O es más rebelde? ¿O todo lo que digo parece que me lleva la contra?

Y sí, efectivamente, cada hijo es como un dedo de la mano (muy diferente cada uno) y debemos tratar de comprender que lo que te sirvió con uno quizá con el otro te resulte contraproducente. Recordemos que todos los seres humanos traemos con nosotros ciertos comportamientos, ciertas reacciones, ciertas actitudes desde que nacemos. Eso es el temperamento y a ese temperamento se le suman nuestras experiencias, nuestro entorno y el carácter se formará con lo aprendido, cómo percibimos las cosas, el aprendizaje de lo ya vivido.

Juntos forman lo que es conocido como personalidad y, sin duda, en este mundo no hay nadie igual a nadie. Lo que para una persona puede parecer agradable para otra puede ser lo más insoportable. Como padres de familia o educadores tenemos que hacer un esfuerzo por desarrollar nuestra capacidad de observación para que, a través de ella, podamos descubrir que a lo mejor con un hijo subir un poco el tono de voz funciona para que reaccione mientras en el otro justo eso le detona perder toda nuestra atención y la vía de comunicación se cierra. Como esos detalles existen miles de situaciones. Por ejemplo, a uno le da lo mismo que te metas en su cuarto y le arregles su closet, incluso ama que lo hagas porque él odia hacerlo. Por su parte, al otro eso le parece una invasión a su espacio y su privacidad. Así de diferentes pueden ser y tienes que aprender a respetar a cada uno. Es complicado en ocasiones pero te pregunto ¿a ti no te hubiera gustado que lo hubieran hecho contigo?

Conforme van creciendo nuestros hijos, van tomando decisiones por sí solos y aunque ,dependiendo la edad, tendrás no que ir desapareciendo porque espero que eso no suceda, solo tendrás que ir poniéndote a un lado seguir escuchando, aconsejando, guiando. Sin embargo, llegará en una edad en donde ellos pedirán consejo si lo quieren y mucho de esto dependerá la relación que hayas ido teniendo a lo largo de los años.

Lo más importante es que al conocer a cada uno de tus hijos “le des a cada quien lo que necesita”, creo que eso será Justicia y, créeme, no es fácil si en ocasiones no sabemos lo que queremos nosotros mismos. Ahora, descubrir lo que quiere otra persona tiene sus complejidades.

Observar y tratar de conocer a tu hijo conforme vaya creciendo te hará está labor mucho más sencilla. Por eso es que siempre aconsejo compartir momentos que tu hijo disfrute mucho, jugar con él, leer con él, conocer sus pasatiempos, su música, sus amigos. Pero no solo cuando es pequeño y te abre las puertas muy fácilmente y te participa sino también cuando va creciendo y te pide en momentos que lo “respetes y le des su espacio”. Ahí es donde el haberlo observado y conocido te ayudará a seguir.

No desesperes; son etapas.


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¿Cómo hablar con ellos del Divorcio/Separación?

aliciarabagoTristemente, éste es un tema que se ha vuelto cada vez más común y por eso es necesario hablar de él porque en muchas ocasiones, cuando los padres sufren una separación, las consecuencias se presentan en los hijos.

No hablaremos de las muchas causas que existen para un divorcio/separación; el enfoque será la forma en que se puede hablar con los hijos de esta situación para que en la medida de los posible se lleve a cabo este proceso de la mejor manera.

Lo primero que se debe tener claro es que el divorcio/separación se da en la pareja no debería de darse con los hijos, ya que ellos en esa relación no tienen nada que ver y los problemas que existan en la pareja se deben de dejar en la pareja. Los hijos son fruto de esa relación y por lo tanto el tratar de hacerlos decidir de que parte están no es lo más sano.

Es complicado para cualquier persona atravesar por una pérdida y el divorcio también implica una perdida por lo que, como adultos, se debe tratar antes en pareja para después explicárselo a los hijos con el fin de que exista congruencia en lo que sucedió y no dejar salir de manera descontrolada y negativa situaciones frente a los hijos. Si no se cree lo suficientemente capaz de lograrlo, pida ayuda; existen especialistas en el tema que pueden orientar.

Ya tomada la decisión de informar a los hijos es necesario tener en cuenta:

  • El elegir un momento adecuado y que ambos padres estén presentes.
  • Presentarla como decisión conjunta, con calma tanto en su lenguaje verbal como corporal. Si no está preparado tome el tiempo necesario.
  • Las explicaciones deben ser generales y no detalladas, quizá con el tiempo y la edad pueda darse más información. Debemos preguntarnos: ¿qué quiero conseguir con la información que le voy a dar? ¿Para qué le sirve a él está información?
  • Hacer hincapié en que ellos no son los culpables de esa separación o ruptura y que fue decisión de ellos como adultos.
  • Tratar de dar información de cómo será su vida y cómo cambiará su rutina. Esto les ayuda a prepararse psicológicamente y hacerle frente de mejor manera.
  • No es necesario dramatizar ni victimizar ya que esto genera mucha ansiedad.
  • No etiquetar a ningún padre; no hay un padre bueno y uno malo. Para lo hijos, ambos son sus padres.
  • Tratar en la medida de lo posible no inventar historias tales como: “se fue de viaje”, “está viviendo fuera por trabajo”, etc.
  • Dejar que los hijos expresen sus sentimientos y preguntas.

Los niños que viven una separación o divorcio se ven envueltos en una red de sentimientos y actitudes negativas como ira, frustración, rabia, impotencia, incomprensión que pueden ser o no manifestados verbalmente.

Algunas reacciones que se pueden presentar y que tendrán que estar muy pendientes son:

  • Tristeza: un sentimiento de pérdida que puede ser manifestado de diferentes maneras dependiendo de la personalidad y periodo por el que atraviesan: callados, alejados, abstraídos, enfadados.
  • Miedo: pueden presentarse continuamente llantos, aumentos de conductas de apego, inquietos, rechazo, pesadillas, no querer dormir o no poder dormir solos, insomnio etc.
  • Hiper-responsabilidad: querer asumir el papel de protector.
  • Enfado: Desobediencia o conductas violentas y agresivas.
  • Culpa: Sentir que fue por su culpa y tratar continuamente de reconciliarlos.
  • Soledad: Sentirse abandonado.
  • Regresiones: regresar a etapas que ya se habían superado, como no controlar esfínteres, tener miedo a la obscuridad, etc.

Es muy complicado tratar de seguir llevando una relación con una persona con la que se han tenido discusiones, conflictos, diferencia y problemas de muchos tipos pero es necesario que por los hijos entendamos que está en juego su desarrollo psicológico, social y emocional y que vale la pena el esfuerzo por ellos. Como mencioné anteriormente, si no creemos poder hacerlos por nosotros mismos, es necesario buscar ayuda.


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Permanecer con los ojos bien abiertos

aliciarabagoLas cosas que nos mueven siempre sirven para algo; hoy por hoy circula una serie llamada “13 Reasons Why” que ha levantado mucha polémica. Todos los adolescentes hablan de ella, comentan o incluso hay “memes”, y por ahí, si aparece un padre/madre que haga algún comentario entonces los demás empiezan a preguntarse si su hijo ya la vio o si deberían verla.

En esta serie la protagonista deja 13 grabaciones en cassettes de las razones que la llevaron a suicidarse. Ya en sí el hecho de un suicidio es fuerte pues en cada lado del cassette describe 13 sucesos que influyeron para que tomará esta decisión. Es una serie que habla del mundo en que viven los adolescentes: un mundo muy marcado por las redes, lo rápido que puede ser desprestigiar a alguien por una imagen o un rumor fuera de contexto o con malas intenciones. Refleja ese momento en donde se busca una identidad pero al mismo tiempo se quiere pertenecer, cosas o situaciones que se hacen por querer formar parte de algo, porque en ocasiones pesa mucho más lo que piensen u opinen tu grupo de pares aun sabiendo que no es lo correcto, lo difícil que es tomar decisiones y además decisiones correctas. Es una serie que trata como el miedo, indecisiones, palabras, momentos pueden cambiar una vida.

Lo interesante es analizar cómo los jóvenes ven esta serie, ¿qué les mueve?, ¿qué opinan? ¿cómo les impacta? Es analizar en la serie el comportamiento de la escuela y su papel durante toda la situación, la actitud de los padres y su forma de acercarse a los jóvenes.

Sin duda existirán diferentes puntos de vista, pero lo que más me llama la atención es que sea cual sea la razón por la que la niña decide suicidarse y culpabilizar a los demás, es una realidad que existe. Los chicos están inmersos en un mundo en donde existe el acoso, el cyberbullying, la soledad, el aislamiento, el hostigamiento y el miedo forma parte de su día a día y lo que más asusta es que como padres no los estamos preparando para ello. Hay escenas fuertes que ni pensar que nosotros a esa edad pudiéramos acceder tan fácilmente, pero hoy cualquier niño de 6, 7 u 8 años las tienen muy al alcance en un video juego, por ejemplo.

Lo más duro es que está serie resume muchos comportamientos que se están presentando; de los cuales sabemos pero nuestra incredulidad nos dice: “no, esto en la escuela de mi hijo no pasa”, “no, mi hijo no está en eso”, “no, seguro si pasará me lo diría” y creo que estamos muy lejos de la realidad. Incluso la protagonista no presenta ningún problema con sus padres, tan es así que la mamá asegura que algo pasó en su escuela porque no se explica porque su hija pudo haber tomado esa decisión.

Los adolescentes hoy no están preparados para tolerar frustraciones y la toma de decisiones les cuesta mucho trabajo. Claro, la edad y los cambios tienen mucho que ver pero si a esto le sumamos las pocas herramientas que les hemos ido dando a lo largo de su vida queriendo resolverles los problemas, poniendo todo muy fácil y sin esfuerzo, lo único que hemos creado es una generación de jóvenes con poca voluntad y nivel de esfuerzo muy bajos y es necesario que hagamos algo.

Es urgente que nos acerquemos a esos jóvenes, que recordemos que ese problema que, para nosotros como adultos nos puede parecer una tontería, para ellos es su mundo y que lo peor es que no saben cómo pedir ayuda porque quieren o están en ese proceso de crecimiento en donde ya no son niños y quieren demostrarlo pero aún necesitan de alguien que les dé su apoyo a pesar de que ellos te digan que no lo necesitan. Recordar que el cerebro de un adolescente sigue en desarrollo y, si como adultos en ocasiones nos cuesta tomar decisiones, como adolescentes aún más con todos estos cambios por los que atraviesan. En esa constante búsqueda de encontrarse a sí mismos es importantísimo seguir siendo ese modelo, esa guía, esa estructura que sin palabras ellos piden a gritos.

Es de gran relevancia que los adolescentes tengan actividades que los ocupen, que los hagan sentir útiles, responsables y capaces, que se sientan acompañados y no solos, que sepan que cuentan contigo aún “a pesar de ellos mismos”.

Te sugiero que si ya has escuchado hablar de la serie la veas tú y luego ellos o la vean juntos. Es una realidad, aunque cruda, que existe y necesitamos hacer algo, acompañarlos en este crecer es, y será siempre, lo más importante.


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Ciberacoso o acoso digital

aliciarabagoSon de estos temas actuales de los que como padres tenemos que informarnos y aprender junto con nuestros hijos. Son problemas que se han venido presentando por que en la mayoría de ocasiones la tecnología se mueve más rápido que nosotros y, por momentos, nos rebasa.

El ciberacoso se ha convertido en un problema muy serio y una de las principales razones es porque al utilizar los medios electrónicos se puede ocultar nuestra identidad o porque se puede crear una identidad falsa para insultar, denigrar, ser agresivos y crueles sin que la otra persona sepa quien es el agresor.

¿Qué podemos hacer como padres?

+ Evitar que nuestros hijos tengan acceso a redes sociales antes de la edad que la propia red indica que es necesaria para poder ingresar. En el caso de redes que no tengan una edad límite y el niño/adolescente quiera acceder, tratar de conocer cómo funciona y si es posible también ingresar a la red

+ Si tu hijo ya esta en redes “hazte su amigo” (Ya sé, en muchas ocasiones los propios hijos son los que te bloquean) pero es necesario que hables con ellos sobre todos los peligros que pueden presentarse en las redes. Hablar claro. Prevenir.

+ Como para cualquier situación, las redes sociales también necesitan aprenderse a utilizar y es necesario establecer reglas básicas.

+ Una de las reglas tendrá que ser limitar el tiempo que se emplea en internet y mensajeando pero no olvides que el primer paso es el ejemplo; tú también tendrás que respetar esos tiempos

+ Evitar que los niños/adolescentes se encierren en su cuarto para navegar por internet; la computadora debería de estar en un lugar visible.

+ Existen muchas aplicaciones de control parental (Norton Family, Qustodio, Kidlogger, teen safe, etc.)

+ Involúcrate en su vida social tanto real como virtual.

+ Prepáralo, plática, y acércate.

Ahora, si ya es víctima de un acosador, se recomienda:

– No contestar a los acosadores.

– No borrar los mensajes; hay que tenerlo todo documentado.

– Comentarlo con la escuela y si es necesario con la policía.

– NO hacer ningún tipo de encuentro para tratar de arreglarlo por nuestra cuenta.

En ocasiones creemos que esto no nos puede pasar a nosotros o a nuestros hijo pero NUNCA está de más hablar y prevenir situaciones que hoy están sucediendo. Es importante pensar que usar las redes y la web a nuestros hijos es algo más como enseñarle a vestirse y a mantenerse seguro.


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Amor no quita conocimiento

“El verdadero amor no es otra cosa que
el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es”
Jorge Bucay

aliciarabagoEs una frase que todos en algún momento de nuestras vidas hemos escuchado, pero ¿qué es el amor?

Algunos lo describen como un sentimiento que no tiene medida, no es cuantificable ni palpable en sí mismo, simplemente sabes que sientes algo por esa persona que es difícil de describir. Y cuando hablamos del amor de padres, estamos hablando todavía más allá de un sentimiento que es y será todo aquello que te mueva para lograr lo mejor para tú hijo pasando incluso por encima de tus necesidades. Es ahí donde la línea entre el amor y el conocimiento es tan delgada que la podemos atravesar sin ni siquiera ser conscientes de ello. Por eso la frase de “amor no quita conocimiento” es la mejor forma de comenzar; esta frase no significa más que ser conscientes de la realidad de las cosas por mucho que uno las quiera y las ame con locura.

Se dice que cuando uno se enamora pierde la percepción real. Es por eso que cuando hay una pareja en la etapa de enamoramiento (etapa en la que muchos estudios aseguran que puede durar entre 7 meses y dos años), en donde todo lo ves perfecto, que no hay defectos y que si los hay se puedan superar gracias a el amor, durante esa etapa se esconden defectos de esa pareja o quizá se les da un matiz diferente. Por decirlo de alguna manera, y todo con la justa medida de la comparación, igual nos pasa a los padres de familia con nuestros hijos y aquí sin temor a equivocarme estoy segura que dura mucho más la etapa en donde ese “enamoramiento” hacia nuestros hijos nos lleva a justificar muchas situaciones o conductas no agradables, a tratar de buscarle una explicación lógica, como por ejemplo: tiene sueño, es que no durmió bien; -No le gusta saludar a gente desconocida, en la casa es muy amable-; -No sé qué le pasa hoy nunca es así-, etc. Excusas como esa hay muchísimas cuando alguien o incluso tú mismo notas que su comportamiento o actitud no es la mejor.

Y es verdad muchos de nosotros ni siquiera nos damos cuenta de que hacemos este tipo de cosas, de que justificamos en todo momento situaciones o incluso llegamos echarle la culpa a otra persona: La maestra le tiene mala leche, tiene otros consentidos-; Mi hijo solo pega cuando le pegan, él no es así-; -Él siempre es muy tranquilo, solo se porta así en el colegio-; situaciones en las que buscamos una justificación pero pocas veces una solución, porque también puede llegar a pasar que sí nos damos cuenta de que algo sucede no deseamos resolver el conflicto porque, evidentemente, hay que comprometerse a resolverlo y trabajar en ello.

Justamente por ahí es por donde debemos comenzar: si en ocasiones nos encontramos con conductas que no son agradables, que se repiten continuamente y que, evidentemente, no provienen de ninguna explicación lógica es ahí donde tenemos que comenzar a quitarnos esta venda que nos pone el amor y ocuparnos del problema porque de esta manera estaremos ayudando mucho más a nuestros hijos en su desarrollo, crecimiento y adaptación al mundo.

En el Libro “Edúcalos para que los demás los quieran”, abordo más profundamente este tema.


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¡UUUFFFF! ¿Y ahora?

aliciarabago¡Uff! Leo las noticias y no dejo de preguntarme: ¿qué estamos haciendo? ¿qué está pasando? ¿por qué nos hemos vuelto tan egoístas? ¿a dónde vamos acabar? Y sin duda… pienso en la educación.

Continuamente se me acercan padres a decirme: “Ya no se que hacer con mi hijo, no me hace caso para nada”. Incluso hay unos que llegan hablar de tenerles miedo a sus hijos y saben que han perdido todo el control. Están desesperados; argumenta la mayoría que no saben qué paso, que ellos siempre procuraron darle todo lo que necesitaba y no supieron en que momento esto cambio.

Y aquí se me vienen a la cabeza los famosos dichos que, por algo, son famosos:

“Ni todo el amor, ni todo el dinero”

“Si quieres que tu hijo mantenga los pies sobre la tierra, no olvides ponerle responsabilidad sobre los hombros”

“Es deber de los padres preparar a sus hijos para el camino, nunca preparar el camino para sus hijos”

Y así como éstas muchas más…

Lo que si tengo claro es que más y más papás están conscientes de que se ha soltado el papel que tenemos como padres por no querer repetir patrones de autoritarismo y lo que ha sucedido es que nos hemos ido al otro extremo: el permisivismo. No se si por falta de tiempo o por falta de compromiso o por la presión de la sociedad o por miedo o por todas las anteriores: lo que sí tengo claro es que NO ha funcionado.

Cada vez hay más niños insatisfechos, niños con estrés, niños con depresión, niños sin límites, niños apáticos, más quejas en los colegios, más bullying, menos tolerancia y todo esto es el reflejo de lo que hemos hecho como padres.

Es duro escucharlo pero hoy más que nunca necesitamos urgentemente que los padres imaginen a sus hijos mayores enfrentándose a la vida, la cual no es sencilla. Se necesitan padres ávidos de darles herramientas para desempeñarse adecuadamente, no solo padres que deseen ser indispensables para sus hijos resolviendo cada problema que se presente.

Imaginar si las reacciones que tienen hoy nuestros hijos por no recibir u obtener lo que pidieron lo ayudan o lo llevan algún lado, niños que fracasen y sepan que hay que seguir adelante, niños que sepan que viven en una sociedad con reglas que seguir y que cumplir, niños que asuman responsabilidades de sus actos y eso sin temor a equivocarme lo DEBEMOS y lo TENEMOS que enseñar los padres.

Llegar al termino medio es muy complicado pero ¿quién más merece nuestro esfuerzo que nuestros hijos? Hoy te pido a ti, padre de familia, no decaigas, no retrocedas, no te canses… Sigue ahí, acompaña a tu hijo, sé esa guía que él espera.


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Con el alcohol, ¡La edad SÍ importa!

aliciarabagoSin duda, hablar con madres de familia te da una perspectiva diferente. Quizá la mayoría tiene las mismas preocupaciones pero, eso si, también cada una tiene su manera muy particular de ver las cosas.

Al hablar del tema “las fiestas de los chavos de ahora” y refiriéndose a chicos entre 12 y 17/18 años más o menos, se preguntan unas a otras: “¿y tú lo vas a dejar ir?”. “Es que yo no conozco a la mamá”, contesta la otra, “y no sé si va haber alcohol”. Otra de ellas apunta: “Bueno, ya casi en todas hay” y mientras unas de ellas ponen cara de horror otras asientan con la cabeza. No falta la que se levanta en contra y dice: “Pues yo no estoy de acuerdo y ¿los papas donde están? Es una irresponsabilidad”. Y otra comenta: “Pero es que si no hay alcohol los chavos no van”. “Pues que no vayan”, dice otra”. Y una más dice: “Yo ya le dicho a mi hijo lo que puede pasar si bebe de más”… Y así se enfrascan en una plática en donde ,evidentemente, todas están preocupadas por el tema pero, sin duda, hay unas más comprometidas que otras con la educación de sus hijos.

No debemos olvidar que son “adolescentes” y si a esto le sumamos que “son menores de edad” se da una combinación explosiva y peligrosa. Los adolescentes están en busca de cosas nuevas, de experimentar, de creer que se comen el mundo en un suspiro y pensar que a ellos no les va a pasar nada. Todo eso es parte de la gran maravilla de ser adolescente; cuando eres soñador y tus metas son siempre posibles, cuando nada ni nadie, según tú, te puede detener en el camino y es en esta etapa en donde han surgido grandes ideas y desarrollos fabulosos. La adolescencia es una etapa difícil pero también una etapa fabulosa en el crecimiento del ser humano pero, sin duda, tu labor como padre es la de estar ahí. Éste es el momento más importante para asumir tu papel de padre y autoridad positiva, el momento de amar más que nunca a tu hijo sin olvidar que en ese proceso habrá distanciamientos, lucha, peleas pero tu papel es el de resistir, permanecer y encaminar.

Y es ahí en donde me pregunto ¿qué nos está pasando? ¿En qué momento se volvió más importante hacerle sentir un niño que el alcohol le da felicidad, que gracias a él se divierte en una fiesta, que compartir con los amigos momentos se convierte en algo relativo, que una fiesta no es fiesta si no hay quien caiga en el suelo, o vomite o pierda el conocimiento y haga él ridículo mientras otros los graban con su teléfono ultima generación? Esto, si bien nos va, y el chico adolescente al que se le concedieron tantas libertades -pero no se le han dado responsabilidades- tiene auto y decide tomar el volante y poner en peligro su vida y la de los demás. ¿Qué nos está pasando? ¿Cuándo se convierte en prioridad que nuestro hijo visite el “antro de moda” con una identidad falsa que incluso yo le ayudé a sacar, que vaya de fiesta en fiesta jueves, viernes sábado y domingo sin ninguna responsabilidad? Y luego preguntarnos “¿Qué hago, va muy mal en la escuela y ya no quiere estudiar ni le importa?”.

Que quede claro, no estoy en contra de la diversión. Por el contrario, me gusta la fiesta y mucho. Divertirme, ver a mis amigos pero para tener libertades hay que haber demostrado poder cumplir con responsabilidades; por eso hay edades para todo. Y si a esto le sumamos que un adolescente tiene la corteza prefrontal del cerebro todavía en desarrollo y es justo ésta la que regula el juicio y la responsabilidad y al mismo tiempo la amígdala cerebral está trabajando al máximo y es la que maneja las hormonas y las emociones, es cuando digo que se da la combinación peligrosa.

Cuando comprendemos esto nos queda muy claro que el papel del adolescente es exigir libertad e independencia pero el papel del padre es de guiarlo y ayudarle a tomar buenas decisiones y ¿qué nos está pasando? Quitándonos ese compromiso de estar ahí y hablar, acompañar, escuchar, negar, pelear por su bienestar y, en lugar de eso, lo estamos dejando decidir todo a vapor por evitarnos problemas y luchas constantes. Es verdad que ya no más es un niño pero si es todavía una persona que tiene la necesidad de sentirse acompañado en esa toma de decisiones sabiendo que puede equivocarse pero que hay alguien ahí que le dirá lo que cree que es correcto por su bien. Es verdad que no se le puede pedir que obedezca porque llevamos años enseñándole a que cuestione para lograr ser más independiente pero sí podemos decir lo que puede ser peligroso. No solo podemos y TENEMOS la obligación de evitarle peligros y siendo PADRES no te limites en ello; más vale que sobren las palabras de prevención. Ése es tu trabajo y ¡él está probando si lo sabes hacer!

¿Qué nos está pasando? Que no nos gane la presión social, la lucha diaria, ni el cansancio. Los hijos crecen muy rápido y nada será suficiente cuando se trata de ayudarlos, responsabilizarlos y darles herramientas para la vida aún en contra de ellos mismos.

No des un paso atrás, no guardes silencio, no te compares, ni te juzgues que cuando te das cuenta hay muchos padres queriendo hacer lo mismo que tú ¡pero les falta saber que hay otros!


Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
Blog: Edúcalos con Alicia Rábago
Twitter: @AliciaRabago
Mail: educalosparaquelosdemas@gmail.com