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¿Cómo hablar con ellos del Divorcio/Separación?

aliciarabagoTristemente, éste es un tema que se ha vuelto cada vez más común y por eso es necesario hablar de él porque en muchas ocasiones, cuando los padres sufren una separación, las consecuencias se presentan en los hijos.

No hablaremos de las muchas causas que existen para un divorcio/separación; el enfoque será la forma en que se puede hablar con los hijos de esta situación para que en la medida de los posible se lleve a cabo este proceso de la mejor manera.

Lo primero que se debe tener claro es que el divorcio/separación se da en la pareja no debería de darse con los hijos, ya que ellos en esa relación no tienen nada que ver y los problemas que existan en la pareja se deben de dejar en la pareja. Los hijos son fruto de esa relación y por lo tanto el tratar de hacerlos decidir de que parte están no es lo más sano.

Es complicado para cualquier persona atravesar por una pérdida y el divorcio también implica una perdida por lo que, como adultos, se debe tratar antes en pareja para después explicárselo a los hijos con el fin de que exista congruencia en lo que sucedió y no dejar salir de manera descontrolada y negativa situaciones frente a los hijos. Si no se cree lo suficientemente capaz de lograrlo, pida ayuda; existen especialistas en el tema que pueden orientar.

Ya tomada la decisión de informar a los hijos es necesario tener en cuenta:

  • El elegir un momento adecuado y que ambos padres estén presentes.
  • Presentarla como decisión conjunta, con calma tanto en su lenguaje verbal como corporal. Si no está preparado tome el tiempo necesario.
  • Las explicaciones deben ser generales y no detalladas, quizá con el tiempo y la edad pueda darse más información. Debemos preguntarnos: ¿qué quiero conseguir con la información que le voy a dar? ¿Para qué le sirve a él está información?
  • Hacer hincapié en que ellos no son los culpables de esa separación o ruptura y que fue decisión de ellos como adultos.
  • Tratar de dar información de cómo será su vida y cómo cambiará su rutina. Esto les ayuda a prepararse psicológicamente y hacerle frente de mejor manera.
  • No es necesario dramatizar ni victimizar ya que esto genera mucha ansiedad.
  • No etiquetar a ningún padre; no hay un padre bueno y uno malo. Para lo hijos, ambos son sus padres.
  • Tratar en la medida de lo posible no inventar historias tales como: “se fue de viaje”, “está viviendo fuera por trabajo”, etc.
  • Dejar que los hijos expresen sus sentimientos y preguntas.

Los niños que viven una separación o divorcio se ven envueltos en una red de sentimientos y actitudes negativas como ira, frustración, rabia, impotencia, incomprensión que pueden ser o no manifestados verbalmente.

Algunas reacciones que se pueden presentar y que tendrán que estar muy pendientes son:

  • Tristeza: un sentimiento de pérdida que puede ser manifestado de diferentes maneras dependiendo de la personalidad y periodo por el que atraviesan: callados, alejados, abstraídos, enfadados.
  • Miedo: pueden presentarse continuamente llantos, aumentos de conductas de apego, inquietos, rechazo, pesadillas, no querer dormir o no poder dormir solos, insomnio etc.
  • Hiper-responsabilidad: querer asumir el papel de protector.
  • Enfado: Desobediencia o conductas violentas y agresivas.
  • Culpa: Sentir que fue por su culpa y tratar continuamente de reconciliarlos.
  • Soledad: Sentirse abandonado.
  • Regresiones: regresar a etapas que ya se habían superado, como no controlar esfínteres, tener miedo a la obscuridad, etc.

Es muy complicado tratar de seguir llevando una relación con una persona con la que se han tenido discusiones, conflictos, diferencia y problemas de muchos tipos pero es necesario que por los hijos entendamos que está en juego su desarrollo psicológico, social y emocional y que vale la pena el esfuerzo por ellos. Como mencioné anteriormente, si no creemos poder hacerlos por nosotros mismos, es necesario buscar ayuda.


Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
Blog: Edúcalos con Alicia Rábago
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Mail: educalosparaquelosdemas@gmail.com



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Permanecer con los ojos bien abiertos

aliciarabagoLas cosas que nos mueven siempre sirven para algo; hoy por hoy circula una serie llamada “13 Reasons Why” que ha levantado mucha polémica. Todos los adolescentes hablan de ella, comentan o incluso hay “memes”, y por ahí, si aparece un padre/madre que haga algún comentario entonces los demás empiezan a preguntarse si su hijo ya la vio o si deberían verla.

En esta serie la protagonista deja 13 grabaciones en cassettes de las razones que la llevaron a suicidarse. Ya en sí el hecho de un suicidio es fuerte pues en cada lado del cassette describe 13 sucesos que influyeron para que tomará esta decisión. Es una serie que habla del mundo en que viven los adolescentes: un mundo muy marcado por las redes, lo rápido que puede ser desprestigiar a alguien por una imagen o un rumor fuera de contexto o con malas intenciones. Refleja ese momento en donde se busca una identidad pero al mismo tiempo se quiere pertenecer, cosas o situaciones que se hacen por querer formar parte de algo, porque en ocasiones pesa mucho más lo que piensen u opinen tu grupo de pares aun sabiendo que no es lo correcto, lo difícil que es tomar decisiones y además decisiones correctas. Es una serie que trata como el miedo, indecisiones, palabras, momentos pueden cambiar una vida.

Lo interesante es analizar cómo los jóvenes ven esta serie, ¿qué les mueve?, ¿qué opinan? ¿cómo les impacta? Es analizar en la serie el comportamiento de la escuela y su papel durante toda la situación, la actitud de los padres y su forma de acercarse a los jóvenes.

Sin duda existirán diferentes puntos de vista, pero lo que más me llama la atención es que sea cual sea la razón por la que la niña decide suicidarse y culpabilizar a los demás, es una realidad que existe. Los chicos están inmersos en un mundo en donde existe el acoso, el cyberbullying, la soledad, el aislamiento, el hostigamiento y el miedo forma parte de su día a día y lo que más asusta es que como padres no los estamos preparando para ello. Hay escenas fuertes que ni pensar que nosotros a esa edad pudiéramos acceder tan fácilmente, pero hoy cualquier niño de 6, 7 u 8 años las tienen muy al alcance en un video juego, por ejemplo.

Lo más duro es que está serie resume muchos comportamientos que se están presentando; de los cuales sabemos pero nuestra incredulidad nos dice: “no, esto en la escuela de mi hijo no pasa”, “no, mi hijo no está en eso”, “no, seguro si pasará me lo diría” y creo que estamos muy lejos de la realidad. Incluso la protagonista no presenta ningún problema con sus padres, tan es así que la mamá asegura que algo pasó en su escuela porque no se explica porque su hija pudo haber tomado esa decisión.

Los adolescentes hoy no están preparados para tolerar frustraciones y la toma de decisiones les cuesta mucho trabajo. Claro, la edad y los cambios tienen mucho que ver pero si a esto le sumamos las pocas herramientas que les hemos ido dando a lo largo de su vida queriendo resolverles los problemas, poniendo todo muy fácil y sin esfuerzo, lo único que hemos creado es una generación de jóvenes con poca voluntad y nivel de esfuerzo muy bajos y es necesario que hagamos algo.

Es urgente que nos acerquemos a esos jóvenes, que recordemos que ese problema que, para nosotros como adultos nos puede parecer una tontería, para ellos es su mundo y que lo peor es que no saben cómo pedir ayuda porque quieren o están en ese proceso de crecimiento en donde ya no son niños y quieren demostrarlo pero aún necesitan de alguien que les dé su apoyo a pesar de que ellos te digan que no lo necesitan. Recordar que el cerebro de un adolescente sigue en desarrollo y, si como adultos en ocasiones nos cuesta tomar decisiones, como adolescentes aún más con todos estos cambios por los que atraviesan. En esa constante búsqueda de encontrarse a sí mismos es importantísimo seguir siendo ese modelo, esa guía, esa estructura que sin palabras ellos piden a gritos.

Es de gran relevancia que los adolescentes tengan actividades que los ocupen, que los hagan sentir útiles, responsables y capaces, que se sientan acompañados y no solos, que sepan que cuentan contigo aún “a pesar de ellos mismos”.

Te sugiero que si ya has escuchado hablar de la serie la veas tú y luego ellos o la vean juntos. Es una realidad, aunque cruda, que existe y necesitamos hacer algo, acompañarlos en este crecer es, y será siempre, lo más importante.


Pedagoga Alicia Rábago

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Ciberacoso o acoso digital

aliciarabagoSon de estos temas actuales de los que como padres tenemos que informarnos y aprender junto con nuestros hijos. Son problemas que se han venido presentando por que en la mayoría de ocasiones la tecnología se mueve más rápido que nosotros y, por momentos, nos rebasa.

El ciberacoso se ha convertido en un problema muy serio y una de las principales razones es porque al utilizar los medios electrónicos se puede ocultar nuestra identidad o porque se puede crear una identidad falsa para insultar, denigrar, ser agresivos y crueles sin que la otra persona sepa quien es el agresor.

¿Qué podemos hacer como padres?

+ Evitar que nuestros hijos tengan acceso a redes sociales antes de la edad que la propia red indica que es necesaria para poder ingresar. En el caso de redes que no tengan una edad límite y el niño/adolescente quiera acceder, tratar de conocer cómo funciona y si es posible también ingresar a la red

+ Si tu hijo ya esta en redes “hazte su amigo” (Ya sé, en muchas ocasiones los propios hijos son los que te bloquean) pero es necesario que hables con ellos sobre todos los peligros que pueden presentarse en las redes. Hablar claro. Prevenir.

+ Como para cualquier situación, las redes sociales también necesitan aprenderse a utilizar y es necesario establecer reglas básicas.

+ Una de las reglas tendrá que ser limitar el tiempo que se emplea en internet y mensajeando pero no olvides que el primer paso es el ejemplo; tú también tendrás que respetar esos tiempos

+ Evitar que los niños/adolescentes se encierren en su cuarto para navegar por internet; la computadora debería de estar en un lugar visible.

+ Existen muchas aplicaciones de control parental (Norton Family, Qustodio, Kidlogger, teen safe, etc.)

+ Involúcrate en su vida social tanto real como virtual.

+ Prepáralo, plática, y acércate.

Ahora, si ya es víctima de un acosador, se recomienda:

– No contestar a los acosadores.

– No borrar los mensajes; hay que tenerlo todo documentado.

– Comentarlo con la escuela y si es necesario con la policía.

– NO hacer ningún tipo de encuentro para tratar de arreglarlo por nuestra cuenta.

En ocasiones creemos que esto no nos puede pasar a nosotros o a nuestros hijo pero NUNCA está de más hablar y prevenir situaciones que hoy están sucediendo. Es importante pensar que usar las redes y la web a nuestros hijos es algo más como enseñarle a vestirse y a mantenerse seguro.


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Amor no quita conocimiento

“El verdadero amor no es otra cosa que
el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es”
Jorge Bucay

aliciarabagoEs una frase que todos en algún momento de nuestras vidas hemos escuchado, pero ¿qué es el amor?

Algunos lo describen como un sentimiento que no tiene medida, no es cuantificable ni palpable en sí mismo, simplemente sabes que sientes algo por esa persona que es difícil de describir. Y cuando hablamos del amor de padres, estamos hablando todavía más allá de un sentimiento que es y será todo aquello que te mueva para lograr lo mejor para tú hijo pasando incluso por encima de tus necesidades. Es ahí donde la línea entre el amor y el conocimiento es tan delgada que la podemos atravesar sin ni siquiera ser conscientes de ello. Por eso la frase de “amor no quita conocimiento” es la mejor forma de comenzar; esta frase no significa más que ser conscientes de la realidad de las cosas por mucho que uno las quiera y las ame con locura.

Se dice que cuando uno se enamora pierde la percepción real. Es por eso que cuando hay una pareja en la etapa de enamoramiento (etapa en la que muchos estudios aseguran que puede durar entre 7 meses y dos años), en donde todo lo ves perfecto, que no hay defectos y que si los hay se puedan superar gracias a el amor, durante esa etapa se esconden defectos de esa pareja o quizá se les da un matiz diferente. Por decirlo de alguna manera, y todo con la justa medida de la comparación, igual nos pasa a los padres de familia con nuestros hijos y aquí sin temor a equivocarme estoy segura que dura mucho más la etapa en donde ese “enamoramiento” hacia nuestros hijos nos lleva a justificar muchas situaciones o conductas no agradables, a tratar de buscarle una explicación lógica, como por ejemplo: tiene sueño, es que no durmió bien; -No le gusta saludar a gente desconocida, en la casa es muy amable-; -No sé qué le pasa hoy nunca es así-, etc. Excusas como esa hay muchísimas cuando alguien o incluso tú mismo notas que su comportamiento o actitud no es la mejor.

Y es verdad muchos de nosotros ni siquiera nos damos cuenta de que hacemos este tipo de cosas, de que justificamos en todo momento situaciones o incluso llegamos echarle la culpa a otra persona: La maestra le tiene mala leche, tiene otros consentidos-; Mi hijo solo pega cuando le pegan, él no es así-; -Él siempre es muy tranquilo, solo se porta así en el colegio-; situaciones en las que buscamos una justificación pero pocas veces una solución, porque también puede llegar a pasar que sí nos damos cuenta de que algo sucede no deseamos resolver el conflicto porque, evidentemente, hay que comprometerse a resolverlo y trabajar en ello.

Justamente por ahí es por donde debemos comenzar: si en ocasiones nos encontramos con conductas que no son agradables, que se repiten continuamente y que, evidentemente, no provienen de ninguna explicación lógica es ahí donde tenemos que comenzar a quitarnos esta venda que nos pone el amor y ocuparnos del problema porque de esta manera estaremos ayudando mucho más a nuestros hijos en su desarrollo, crecimiento y adaptación al mundo.

En el Libro “Edúcalos para que los demás los quieran”, abordo más profundamente este tema.


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¡UUUFFFF! ¿Y ahora?

aliciarabago¡Uff! Leo las noticias y no dejo de preguntarme: ¿qué estamos haciendo? ¿qué está pasando? ¿por qué nos hemos vuelto tan egoístas? ¿a dónde vamos acabar? Y sin duda… pienso en la educación.

Continuamente se me acercan padres a decirme: “Ya no se que hacer con mi hijo, no me hace caso para nada”. Incluso hay unos que llegan hablar de tenerles miedo a sus hijos y saben que han perdido todo el control. Están desesperados; argumenta la mayoría que no saben qué paso, que ellos siempre procuraron darle todo lo que necesitaba y no supieron en que momento esto cambio.

Y aquí se me vienen a la cabeza los famosos dichos que, por algo, son famosos:

“Ni todo el amor, ni todo el dinero”

“Si quieres que tu hijo mantenga los pies sobre la tierra, no olvides ponerle responsabilidad sobre los hombros”

“Es deber de los padres preparar a sus hijos para el camino, nunca preparar el camino para sus hijos”

Y así como éstas muchas más…

Lo que si tengo claro es que más y más papás están conscientes de que se ha soltado el papel que tenemos como padres por no querer repetir patrones de autoritarismo y lo que ha sucedido es que nos hemos ido al otro extremo: el permisivismo. No se si por falta de tiempo o por falta de compromiso o por la presión de la sociedad o por miedo o por todas las anteriores: lo que sí tengo claro es que NO ha funcionado.

Cada vez hay más niños insatisfechos, niños con estrés, niños con depresión, niños sin límites, niños apáticos, más quejas en los colegios, más bullying, menos tolerancia y todo esto es el reflejo de lo que hemos hecho como padres.

Es duro escucharlo pero hoy más que nunca necesitamos urgentemente que los padres imaginen a sus hijos mayores enfrentándose a la vida, la cual no es sencilla. Se necesitan padres ávidos de darles herramientas para desempeñarse adecuadamente, no solo padres que deseen ser indispensables para sus hijos resolviendo cada problema que se presente.

Imaginar si las reacciones que tienen hoy nuestros hijos por no recibir u obtener lo que pidieron lo ayudan o lo llevan algún lado, niños que fracasen y sepan que hay que seguir adelante, niños que sepan que viven en una sociedad con reglas que seguir y que cumplir, niños que asuman responsabilidades de sus actos y eso sin temor a equivocarme lo DEBEMOS y lo TENEMOS que enseñar los padres.

Llegar al termino medio es muy complicado pero ¿quién más merece nuestro esfuerzo que nuestros hijos? Hoy te pido a ti, padre de familia, no decaigas, no retrocedas, no te canses… Sigue ahí, acompaña a tu hijo, sé esa guía que él espera.


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Con el alcohol, ¡La edad SÍ importa!

aliciarabagoSin duda, hablar con madres de familia te da una perspectiva diferente. Quizá la mayoría tiene las mismas preocupaciones pero, eso si, también cada una tiene su manera muy particular de ver las cosas.

Al hablar del tema “las fiestas de los chavos de ahora” y refiriéndose a chicos entre 12 y 17/18 años más o menos, se preguntan unas a otras: “¿y tú lo vas a dejar ir?”. “Es que yo no conozco a la mamá”, contesta la otra, “y no sé si va haber alcohol”. Otra de ellas apunta: “Bueno, ya casi en todas hay” y mientras unas de ellas ponen cara de horror otras asientan con la cabeza. No falta la que se levanta en contra y dice: “Pues yo no estoy de acuerdo y ¿los papas donde están? Es una irresponsabilidad”. Y otra comenta: “Pero es que si no hay alcohol los chavos no van”. “Pues que no vayan”, dice otra”. Y una más dice: “Yo ya le dicho a mi hijo lo que puede pasar si bebe de más”… Y así se enfrascan en una plática en donde ,evidentemente, todas están preocupadas por el tema pero, sin duda, hay unas más comprometidas que otras con la educación de sus hijos.

No debemos olvidar que son “adolescentes” y si a esto le sumamos que “son menores de edad” se da una combinación explosiva y peligrosa. Los adolescentes están en busca de cosas nuevas, de experimentar, de creer que se comen el mundo en un suspiro y pensar que a ellos no les va a pasar nada. Todo eso es parte de la gran maravilla de ser adolescente; cuando eres soñador y tus metas son siempre posibles, cuando nada ni nadie, según tú, te puede detener en el camino y es en esta etapa en donde han surgido grandes ideas y desarrollos fabulosos. La adolescencia es una etapa difícil pero también una etapa fabulosa en el crecimiento del ser humano pero, sin duda, tu labor como padre es la de estar ahí. Éste es el momento más importante para asumir tu papel de padre y autoridad positiva, el momento de amar más que nunca a tu hijo sin olvidar que en ese proceso habrá distanciamientos, lucha, peleas pero tu papel es el de resistir, permanecer y encaminar.

Y es ahí en donde me pregunto ¿qué nos está pasando? ¿En qué momento se volvió más importante hacerle sentir un niño que el alcohol le da felicidad, que gracias a él se divierte en una fiesta, que compartir con los amigos momentos se convierte en algo relativo, que una fiesta no es fiesta si no hay quien caiga en el suelo, o vomite o pierda el conocimiento y haga él ridículo mientras otros los graban con su teléfono ultima generación? Esto, si bien nos va, y el chico adolescente al que se le concedieron tantas libertades -pero no se le han dado responsabilidades- tiene auto y decide tomar el volante y poner en peligro su vida y la de los demás. ¿Qué nos está pasando? ¿Cuándo se convierte en prioridad que nuestro hijo visite el “antro de moda” con una identidad falsa que incluso yo le ayudé a sacar, que vaya de fiesta en fiesta jueves, viernes sábado y domingo sin ninguna responsabilidad? Y luego preguntarnos “¿Qué hago, va muy mal en la escuela y ya no quiere estudiar ni le importa?”.

Que quede claro, no estoy en contra de la diversión. Por el contrario, me gusta la fiesta y mucho. Divertirme, ver a mis amigos pero para tener libertades hay que haber demostrado poder cumplir con responsabilidades; por eso hay edades para todo. Y si a esto le sumamos que un adolescente tiene la corteza prefrontal del cerebro todavía en desarrollo y es justo ésta la que regula el juicio y la responsabilidad y al mismo tiempo la amígdala cerebral está trabajando al máximo y es la que maneja las hormonas y las emociones, es cuando digo que se da la combinación peligrosa.

Cuando comprendemos esto nos queda muy claro que el papel del adolescente es exigir libertad e independencia pero el papel del padre es de guiarlo y ayudarle a tomar buenas decisiones y ¿qué nos está pasando? Quitándonos ese compromiso de estar ahí y hablar, acompañar, escuchar, negar, pelear por su bienestar y, en lugar de eso, lo estamos dejando decidir todo a vapor por evitarnos problemas y luchas constantes. Es verdad que ya no más es un niño pero si es todavía una persona que tiene la necesidad de sentirse acompañado en esa toma de decisiones sabiendo que puede equivocarse pero que hay alguien ahí que le dirá lo que cree que es correcto por su bien. Es verdad que no se le puede pedir que obedezca porque llevamos años enseñándole a que cuestione para lograr ser más independiente pero sí podemos decir lo que puede ser peligroso. No solo podemos y TENEMOS la obligación de evitarle peligros y siendo PADRES no te limites en ello; más vale que sobren las palabras de prevención. Ése es tu trabajo y ¡él está probando si lo sabes hacer!

¿Qué nos está pasando? Que no nos gane la presión social, la lucha diaria, ni el cansancio. Los hijos crecen muy rápido y nada será suficiente cuando se trata de ayudarlos, responsabilizarlos y darles herramientas para la vida aún en contra de ellos mismos.

No des un paso atrás, no guardes silencio, no te compares, ni te juzgues que cuando te das cuenta hay muchos padres queriendo hacer lo mismo que tú ¡pero les falta saber que hay otros!


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¡Que no solo sea un gran deseo!

aliciarabagoCuando hablo con Padres de Familia y les pregunto ¿qué desean para sus hijos?, en su mayoría me contestan: “que sea feliz” o la otra respuesta más común es: “lo mejor”. Sin embargo, cuando hago la siguiente pregunta: ¿cómo piensas lograrlo?, su respuesta no viene tan rápidamente como la primera.

Por supuesto que todos queremos o por lo menos tenemos claro que nos encantaría que nuestros hijos sean felices y que tuvieran todo lo mejor pero las dudas comienzan cuando pasamos del “qué” al “cómo”. Definitivamente no existen recetas ni manuales que nos digan cómo lograrlo pero si hay ciertas estrategias o situaciones que debemos tratar de seguir para encaminar a nuestros hijos a disfrutar de la vida para aprender a ser felices todos los días.

Yo creo que este deseo que se tiene para con los hijos viene desde que el hombre existe, aunque lo que ha cambiado mucho es la forma en que los padres estamos cooperando para que esto suceda. Hoy me encuentro con muchos padres cuestionándose a si mismos si lo están haciendo bien. Se juzgan duramente y son juzgados por otros padres de familia y, en muchas ocasiones, esto no nos hace tomar las mejores decisiones. Esta generación que educa con la premisa de “quiero darle lo que yo no tuve” creo que en ocasiones pierde la brújula entre el “ser” y “tener” y lo único que ha sucedido es que me encuentro con muchos padres necesitados de que alguien les “resuelva” cómo lograr esto que la mayoría busca.

Sin temor a equivocarme lo primero que tenemos que hacer es tratar, como padres (porque eso somos “PADRES” -personas que educan, guían, acompañan, enseñan, forman etc.-), de ser mejores personas ya que el ejemplo será lo primero que los hijos aprendan de nosotros y si queremos lo mejor para ellos tenemos que enseñarles que nosotros buscamos ser mejores personas todos los días. Los niños cierran muchas veces los oídos a las palabras pero nunca los ojos al ejemplo.

Otro aspecto a considerar es tener muy claro el objetivo que queremos lograr con nuestros hijos. Quiero que sea honesto, que sea leal, que sea respetuoso, que sea íntegro, etc. El plantearnos qué buscamos nos hace tener más claro qué camino seguir. Esto implica en nosotros tengamos muy claro la escala de valores que queremos que nuestros hijos tengan.

Entender desde hoy que, tenga tú hijo la edad que tenga, no siempre podrás estar ahí para resolver todo problema que se le presente por lo cual tendrás que tratar de darle la mayor cantidad de herramientas para que él pueda ser capaz de resolverlas cuando no estés para ayudarle. Irle quitando piedras de su camino en lugar de enseñarlo a quitarlas él no lo hace feliz; quizá en lo inmediato le resuelvas el problema pero le estarás generando uno mayor a la larga ya que creerá que él no es capaz de resolver nada solo. Del fracaso también se aprende.

Desear para tus hijos lo mejor es maravilloso pero de solo desearlo no se cumple. ¡Hay que actuar!


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Cambio de estrategias

aliciarabagoEn ocasiones, como padres estamos cansados, muy cansados, de repetir lo mismo muchas veces y ver que no funciona que sigue dejando todo tirado, que no se lava los dientes, que no se mete a bañar cuando es hora, etc.

Pues es momento entonces de cambiar la estrategias que hemos venido ejecutando:

+ Comienza analizando tus comportamientos. Esto es, pregúntate ¿qué haces cuando le pides algo? Gritas, das muchas órdenes al mismo tiempo, tus órdenes son confusas, no verificas que te esté escuchando… Quizá, al analizar tus comportamientos, descubres que ahí se encuentra el fallo.

+ No siempre des la misma respuesta, no seas tan predecible. Incluso puedes decir lo mismo pero utiliza otras palabras. ¿Cuántas veces no te ha pasado que tus hijos te dicen, “ya se lo que vas a decir” o incluso te arremedan diciendo lo que siempre dices?

+ Piensa que según la edad que tiene tú hijo, es el nivel de exigencia que tiene que haber: debemos pensar en objetivos y metas alcanzables para que ellos se motiven. No podemos pedirles de más pero tampoco podemos exigirles de menos; todos necesitamos que confíen en nosotros.

+ No con todos los hijos funciona lo mismo: quizá con un hijo cierta estrategia funcionó y tratas de aplicarla con otro y no sirve. Todos somos diferentes; el lograr conocer a cada uno de tus hijos te da la posibilidad de entender cuál es la mejor manera de acercarte a él.

+ Conocer su mundo y sus reacciones: el saber sus intereses, sus preocupaciones, sus gustos, siempre será una ayuda en esa vía de comunicación. Interésate por sus dibujos animados favoritos, su mejor amigo, su materia preferida o la que más dificultad le cuesta. Como seres humanos nos gusta compartir tiempo con gente que comparta los mismos gustos que nosotros.

Y uno de los puntos más importantes es que muchas veces queremos que algo cambie pero no hacemos nada para que suceda: los cambios comienzan por uno mismo.


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¿Cuándo ya no sabes qué regalarle?

aliciarabagoLa Navidad es una época perfecta para llevar a cabo muchas cosas como pasar más tiempo en familia y compartir muchos momentos, todo el ambiente es favorecedor para que esto suceda, pero también la Navidad nos da la oportunidad de trabajar con nuestro hijos ciertos valores que quizá hoy se han desvirtuado.

Es evidente el consumismo en que estamos inmersos, sin duda, la mercadotecnia hace bien su trabajo y más en esta época en que los niños piden muchos regalos, antes de saber ¿qué? Y ¿cuánto debemos de regalar?, es importante mencionar que el exceso de regalos lo único que logra es perder la atención del niño, hoy a esto se le conoce como el “Sindrome del niño Hiperregalado”, seamos sinceros, es triste ver a un niño abrir un juguete rasgando el papel lo más rápido posible para pasar al siguiente sin darle mucha importancia al regalo en sí, han pasado de disfrutar el regalo a contar cuantos regalos tienen y también muchos de ellos se quedan arrumbados en una esquina sin ser utilizados.

El tener tantos juguetes les hace perder la ilusión y evidentemente es tanta la estimulación que no saben ni cuál les gusta más ni con cuál jugar, es como cuando llegamos a la heladería y encontramos infinidad de sabores nos cuesta más trabajo decidir, que si solo nos ofrecen dos o tres sabores, pues a los niños les pasa lo mismo hemos logrado que pierdan mucha ilusión por que los saturamos de regalos y juguetes que muchas veces ellos no han pedido, esto es reflejo de muchas compensaciones que hacemos los padres por sentir que no pasamos tiempo suficiente con nuestros hijos, pero sin duda, esto no es la solución, un niño siempre preferirá pasar más tiempo con sus papás que tener juguetes que ni si quiera el escogió.

Lo que estamos consiguiendo es formar niños con bajo nivel de tolerancia a la frustración, ya que obtienen incluso más de lo que desean y cuando no lo tienen no lo pueden manejar.

Y sin duda con el exceso de juguetes también estamos limitando su fantasía, esperan que todo venga resuelto, que sea divertido solo de verlo o de apretar un botón, limitamos sus tiempos de creatividad con tanto a su alrededor.

Con todo esto no quiero parecer “grinch” y decir que los niños no reciban regalos, no para nada, lo único que intento es que seamos mucho más conscientes de lo que regalaremos este año.

¿Qué? Y ¿Cuánto?

Estos podrían ser algunos criterios a tomar en cuenta a la hora de elegir el regalo para está Navidad

  • Sin duda tendría que haber un regalo que le generará mucha ilusión, ese del que te habla constantemente, ese del que quizá tiene colección, ese por el que ha esperado mucho tiempo para tenerlo.
  • Un regalo necesario, algo que le sea útil.
  • Para mí un indispensable; algo que pueda compartir contigo o con la familia (un libro para leer juntos, un juego de mesa, unos boletos para un espectáculo etc…)

Recuerda que todo lo que fomentes en tú hijo marcará su vida y creo que está época es un buen momento de reflexión y de cambio.

 

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La autoridad positiva, la mejor arma para educar a los hijos – Alicia Rábago.

Para padres por primera vez es muy dificil tratar de ponerle limites a los hijos. Alicia Rábago nos dice si existe y como podemos aplicar la autoridad positiva, un conjunto de reglas y formas de actuar que serviran para el trato en la educación de nuestros pequeños.
Visita: www.educalosconaliciarabago.com