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¿Cómo hablar de la muerte?

aliciarabagoMuchos de los temas que a nosotros nos ocasionan miedo, vergüenza o dolor solemos trasmitirlos de igual forma. Es necesario que analicemos cuál es nuestra reacción o postura ante está situación y, de esa forma será mas sencillo encontrar la mejor manera de transmitir cualquier cosa a nuestros hijos.

A partir de los 5-6 años comienza aparecer el miedo a la muerte porque en está edad aparecen muchos miedos tales como al rechazo social, miedo al cambio, a la soledad, a la separación, al abandono.

Para hablar con ellos de la muerte es necesario que utilicemos un vocabulario adecuado a su edad, palabras que pueda comprender y físicamente situarse a su altura para que nos sienta cerca.

También es importante evitar hacer comentarios que lleven al niño a entender situaciones equivocadas como: “Era tan bueno que ya está descansando”, porque él, en su mente, podrá pensar pues si es malo pues no se muere.

Tampoco es recomendable engañar al niño con historias falsas como: se fue de viaje, se fue a vivir a otro lado, etc., porque puede sentir un abandono y pensar que fue por su culpa que se fue.

Entre el año y los 2 años de edad no se comprende el concepto de la muerte por lo que pueden mostrar que su conducta sigue siendo la misma pero si es una persona muy allegada el niño quizá no expresará con palabras lo que siente pero puede presentar poco interés por jugar, comer o realizar otras conductas habituales o presentar comportamientos más infantiles para llamar la atención.

De los 2 a los 5 años debemos de ser especialmente precavidos al comunicarlo ya que al encontrarse en una etapa llena de fantasía y pensamientos mágicos; pueden creer que con solo desearlo pueda volver a vivir.

De los 5 años a los 9-10, aproximadamente, ya tienen claro la diferencia entre fantasía y realidad y sabrán perfectamente que la muerte es irrevocable así que quizá comiencen a cuestionar más sobre el tema: ¿Por qué se murió? ¿Qué le paso? ¿Le dolió? etc., y se le tendrá que dejar claro que la muerte forma parte del ciclo de la vida para que el niño comprenda que es parte del proceso.

Algunas manifestaciones que se pueden presentar durante un duelo infantil son: negación, tristeza, sentimientos de culpabilidad, sentimientos de ira, temor y ansiedad, molestias gastrointestinales, conductas regresivas, falta de motivación, incapacidad para dormir, llanto, tendencia a suspirar continuamente, cansancio físico, un sentimiento de vacío y pesadez, sentir como un nudo en la garganta, signos de ansiedad como palpitaciones muy aceleradas, tensión y nerviosismo, falta de energía e inquietud, respiración entrecortada y, como en todos los temas antes mencionados, si no nos creemos capaces de explicar o ayudar al niño es necesario acercarnos a un especialista para pedir ayuda.

El que el niño asista a un velorio se sugiere a partir de los 6 años que tiene mejor comprensión de los hechos pero esto es decisión familiar: Lo que sería prudente es explicar lo que va a ocurrir durante está situación o ritual.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
Blog: Edúcalos con Alicia Rábago
Twitter: @AliciaRabago
Mail: educalosparaquelosdemas@gmail.com



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¿Tu hijo manda en casa?

aliciarabago

“Están tremendos los chavitos…

Si vieras qué contestaciones me da…

Se le ocurre cada cosa y solo tiene 4 años…

Si ahorita está así, qué me espera cuando adolescente; nada le llena…

Afirmaciones como éstas son muy comunes entre padres de familia que, en parte, les preocupa y, en parte, les parece fabuloso que sus hijos tengan tantas habilidades desarrolladas. Aquí el cuestionamiento es: ¿cómo llegar al equilibrio?

Hoy por hoy nos encontramos que en muchos hogares los niños son los que toman las decisiones y cuando nos damos cuenta es mucho más difícil regresar porque ellos ya están acostumbrados a mandar. Hoy los niños cuestionan, argumentan e incluso hasta amenazan y yo creo que esto ha ocurrido siempre; la diferencia radica en la respuesta que viene después de que el niño tome esa actitud.

Los padres y los educadores nos enfrentamos a generaciones diferentes pero nunca debemos olvidar que los adultos somos nosotros, los niños están aprendiendo y ellos aprenderán de lo que ven, escuchan y viven. Es necesario que entendamos que hay edades en las que no se puede negociar, en las que se dice que hay que hacer y punto, para más adelante las negociaciones sean más justas y mejor llevadas.

Permitir que un niño mande en casa con los años nos hará no tener una muy buena relación con ellos. Los niños piden que alguien les ponga límites, piden una figura que les enseñe el camino y esa figura somos los padres de familia. No debemos delegar esta responsabilidad a nadie.

Los padres y educadores tenemos que tratar de prepararnos más para comprender que hoy la educación es muy distinta y si queremos entender a los niños actuales, es indispensable que nos empapemos de lo que ellos ven, escuchan y viven.

Hoy más que nunca hay que acercarse a los hijos ya que reciben mucha información de distintos medios. Hoy tienen al alcance de un click mucha información que a veces no sabemos que tienen; es necesario involucrarse y no perder nunca el lugar de padres. Recuerda tu hijo va hacer muchos amigos en su vida pero padres solo tendrá unos.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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Según tu generación es tu educación: Generación “Y” (millenials)

aliciarabagoLa generación “Y o Millenial” tiene enormes retos para educar, particularmente a la generación venidera que es la “Z” (los nacidos del 2000 a la fecha) porque son dos generaciones que nacieron en una ruptura entre las jerarquías, los valores y el compromiso. Ambas generaciones no creen en ellos, todo es relativo, no lo han aprendido, por lo tanto no saben transmitirlo ni establecerlo.

Basta imaginar a un maestro de veintitantos años dando clases en primaria, lo que nos puede dar una falta de autoridad, falta de límites y una amplia relatividad en los valores (sin generalizar). La misma situación se puede presentar en los padres de familia educando a sus hijos.

Los “Y o Millenial” se encuentran atrapados continuamente en confrontaciones con otras generaciones porque justamente en esta generación es donde más cambios han existido en la escala de valores: el respeto hacia las jerarquías y la falta de compromiso se han presentado. Estos aspectos han sido pilares importantes en el sistema educativo tanto en la casa como en la escuela y se han visto confrontados.

Por otra parte los “Y o millenials” pueden aportar grandes niveles de adaptación, el poder atender a varias tareas a la vez, globalización, conciencia social y el espíritu emprendedor, lo que hace que existan continuamente que el sistema educativo no se estanque y busque evolución.

Sin duda la generación “Z” es conocida como la generación del cambio pues se dice que están moviendo el mundo estos niños que son un 25.5% de la población. Esta generación ha crecido en plena época de smartphones, redes sociales y tablets y está sometida a muchos estímulos. Son tecno-dependientes y muy impacientes, sin duda son niños empoderados y emprendedores pero muchas veces sus objetivos no tienen claro el esfuerzo que conllevará llegar a ellos y abandonan porque se aburren fácil de lo que dura mucho.

Es una generación autódidacta viviendo en un mundo ocupado por muchas generaciones tratando de entenderlos. Sin duda, es un reto educarlos pero lo más importante es tratar de permanecer para guiar y aprender.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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¿En que momento nos dejamos de creer?

aliciarabagoHay una época o etapa en nuestra vida en que realmente creemos que somos lo más hermoso, los más listos, los más rápidos y aunque nos damos cuenta que hay otros niños que también hacen cosas increíbles eso no importa: nosotros somos lo máximo y nos miramos al espejo llenos de orgullo y fe en nosotros mismos.

En esa etapa subimos una resbaladilla y el mundo nos queda pequeño. Nos ponemos un disfraz, un vestido, vaya lo que sea y podemos vernos en el espejo y dar vueltas para que ese vestido se eleve o ese disfraz nos haga grandes.

El punto es que la confianza que tenemos en nosotros es inmensa, cantamos, bailamos, nos dejamos tomar fotos en la situación que toque sin pensar si quiera si nos hemos peinado, sin preocuparnos si salí bien o mal, porque creemos en nosotros y la pregunta aparece aquí es: ¿En qué momento nos dejamos de creer? ¿En qué momento dejamos de ser esas reinas de castillos, esos grandes héroes, esos que todo lo que hacen puede salir bien? ¿En qué momento empezamos a dudar de nosotros? ¿Cuándo aparecieron todas esas inseguridades que hacen que me cuide de cómo salgo en una foto o en un video? Esas que hacen que dude si lo que me puse me va bien, si ese que se mira al espejo puede conquistar al mundo… ¿Cuándo fue?

Y la mayoría de la gente responde: en la adolescencia.

No se si esa respuesta sea la correcta; lo que sí tengo claro es que la vida esta llena de prejuicios, paradigmas establecidos, de creencias aprendidas y no cuestionadas. Es necesario que a los niños de hoy, jóvenes en unos años, les enseñemos a creer en lo que son y en lo que pueden llegar a ser; que no se dejen ganar por todos esos prejuicios y estereotipos impuestos, que desafían a su mente y sean capaces de seguir confiando en sí mismos, de enseñarles que hay que trabajar en esas debilidades que todos tenemos pero que se deben de aprovechar las fortalezas, que aprendan a reconocer sus defectos pero que estén preparados para sobreponerse a fracasos y situaciones nuevas.

Hoy más que nunca es necesario que nos preparemos como padres para poder preparar a nuestros hijos a luchar por lo que piensan y creen. Alimentar esas ideas que tenemos de niños para seguir luchando por ellas cuando crecemos es hacerles seguir subiendo esa resbaladilla y disfrutar la lanzada de igual forma que cuando eran pequeños. Es hacerles saber que seguimos ahí pero solo acompañando el camino, que son fuertes y decididos, que no alimentamos falsas esperanzas.

Es hacerles ver el mundo real pero no dejar de luchar por los sueños, es forjarles una imagen de ellos mismos tan sólida que pueda moverse algunos pisos del edificio pero que la base sea sólida. Todas y cada una de las etapas de nuestra vida son importantes, la infancia, la adolescencia etc… pero lo más importante es estar ahí, no sucumbir, permanecer y acompañar, caer, levantar y seguir.

¡Hoy más que nunca hay que creer! Recuperar esa imagen que nos hacía pasar horas frente a un espejo y gustarnos lo que veíamos, hoy hay que recordar que nos hacía creer que éramos grandes y seguir creyendo.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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Abuelos de la nueva época

aliciarabagoEn la actualidad, los abuelos forman parte importante de las familias. No es que no lo hubiesen sido antes pero ahora, muchas de las cosas que hacemos los padres las hacemos porque los abuelos son un gran apoyo.

En un gran porcentaje, los abuelos hoy ejercen el papel de cuidadores o encargados de los niños, ya que en la actualidad ambos padres trabajan y encontrar una guardería adecuada o que cubra las necesidades de la familia es complicado. Es por eso que los abuelos se han vuelto un pilar importante.

La Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social (ENESS) 2013, que es la más reciente del INEGI, indica que tres millones de niños se quedan en casa y 61 por ciento de ellos están a cargo de la abuela.

Hoy los abuelos se encuentran muy involucrados en la vida de sus nietos. Muchos manejan los gadgets más modernos, otros saben de que caricaturas se están hablando, otros hacen las tareas con los nietos, etc.. Estos abuelos no solo se sientan y platican, los abuelos de hoy interactúan mucho más por que las necesidades así lo han requerido y esto es beneficioso para todos.

Lo importante sería que, como padres, entendamos que no es obligación de los abuelos el cuidar o hacerse cargo de los nietos sino que ellos están colaborando con la familia y no abusar de la ayuda.

Una de las quejas más comunes cuando los abuelos nos ayudan con el cuidado de los hijos es que están muy consentidos o son muy caprichosos pero debemos tener claro que los abuelos nos están ayudando y el papel lógico de los abuelos es consentir, apapachar y disfrutar de los nietos. Obvio menos disciplina y mucho apoyo a esos nietos que rápidamente se darán cuenta de ello; si necesitamos que los abuelos nos ayuden en cuanto a disciplina, norma y reglas tendremos que hablar muy claro en la familia porque no se les puede delegar todas las obligaciones y no dejarles ningún derecho.

Tener un abuelo/a que ayuda y comparta con los nietos momentos importantes es algo fabuloso. Los niños que conviven con abuelos aprenden a escuchar historias, a caminar a su paso, a ser adaptables y ser tolerantes. Agradece y disfruta de esos abuelos que todavía tienes a tu lado.

 

Pedagoga Alicia Rábago

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Me cuesta poner límites, ¿qué hago?

aliciarabagoSin duda, el tema de límites es uno de los que da más tela de donde cortar. Casi siempre todos los temas que trato con los padres o se acercan a límites o terminan en el tema de límites y también, tristemente, descubro que cada vez a los padres de familia les cuesta más trabajo ponerlos.

Uno de los principales problemas que creo que existe es la propia connotación que se le ha dado a la palabra “límites”. Se le escucha e inmediatamente se imaginan a un padre o madre gritándole a sus hijos o transformándose en un ogro y eso no es real.

Los límites son solamente reglas y normas que se van poniendo según la edad y el contexto de cada persona y si partimos de que somos unos seres sociales que convivimos con muchas personas la única manera de hacerlo es seguir normas de sociedad para poder subsistir.

Todos necesitamos límites e incluso los pedimos porque nos dan tranquilidad, un niño que tiene límites aprende a respetar, a tolerar, le generan seguridad, lo ayudan a tomar decisiones, los límites generan estructura, como vemos el establecimiento de límites solo genera beneficios no problemas.

Es muy importante qué como padres o educadores seamos muy claros, consistentes y congruentes en las normas y reglas que se establezcan. Los niños tendrán que comprender claramente lo que se pretende y no se debe suponer que lo entendieron, sino verificar que así fue.

Si establecemos límites claros en casa desde la primera infancia llegada la adolescencia será mucho más sencillo tener negociaciones porque los adolescentes sabrán que a toda acción hay una reacción y eso no solo es bueno para vivir en sociedad si no también para establecer como personas a donde queremos llegar.

Ahora lo difícil, porque en teoría todo es más fácil: ¿cómo le hago?

  • Ten claro el objetivo que quieres lograr con ese límite que estás estableciendo. Así será mucho más fácil no desistir porque sabes a donde quieres llegar.
  • Claridad – Verifica que el límite que se establece fue entendido por todas las partes.
  • Congruencia – No pidas algo que tú mismo no puedes hacer.
  • Consistencia – No desistas, respira y sigue.
  • No prometas algo que no puedes cumplir ni para bien ni para mal. Si no, estarás dando mensajes equivocados.
  • Recuerda que los niños pueden tener muchos amigos,pero padres solo unos y parte de la tarea que tenemos como padres es enseñarles a vivir sin nosotros y eso es vivir en sociedad respetando reglas, piensa que estas ayudando a que su vida sea más sencilla

Empecemos con estos puntos y poco a poco veremos resultados. No es sencillo, es un trabajo que requiere compromiso, esfuerzo y mucha dedicación pero ¿quién lo merece más que tu hijos?

 

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Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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La imaginación no es solo cosa de niños

aliciarabagoLa imaginación es algo que los niños tienen muy despierto. Ellos siempre buscan hasta dónde se puede llegar y nosotros como adultos debemos de ser un medio que los ayude a que nunca se termine. Los primeros años de vida es un momento importantísimo para desarrollar esta capacidad; los niños son capaces de crear nuevos mundos, nuevos personajes, llevar los existentes a formas insospechadas. Se llama imaginación a aquella facultad de la mente que nos permite representar en ella las imágenes de las cosas reales como de las ideales.

La pregunta es: ¿por qué dejamos de creer? ¿En qué momento supusimos que la imaginación era algo de niños?

Pues no, nunca se deja de imaginar, simplemente hay un control más real de nuestro pensamiento. Antes, aquel que expresaba libremente su imaginación era visto como inmaduro pero hoy creo que es reconocido como alguien con una gran capacidad.

A lo largo de nuestro vida vamos atravesando por diferentes etapas en el desarrollo cognoscitivo y es verdad que cada vez más nos acercamos al pensamiento realista. Lo ideal sería que no pensáramos que toda realidad va peleada con la imaginación ya que ésta nos desarrolla la creatividad y hoy, más que nada en este mundo tan lleno de novedades que aparecen todos los días, el ser creativo está de moda, así que activa tu imaginación y comienza a concentrarte en ¿cómo te gustaría verte en unos años? ¿qué crees que vas a estar haciendo o te encantaría hacer? ¿Qué imaginas que sería fabuloso? Dale rienda a tu imaginación y disfruta de lo maravilloso que es pensar, crear y creer.

La imaginación es una facultad de nuestra mente muy importante y debemos utilizarla en cualquier momento de nuestra vida porque nos ayuda a mantenerla activa y porque ¡nos da una perspectiva quizá más positiva!

 

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Las famosas “etiquetas”

aliciarabago¿A que me refiero con etiquetas? A todos esos adjetivos que recibimos desde nuestro primer contacto con el mundo, “que sonriente”, “igualito a su papá” “que mal genio” etc.. en todo momento nos encontramos con las famosas etiquetas.

Es común escuchar a la gente describir a otra persona con adjetivos, incluso dentro de nuestra familia sabemos quien es bueno para tal o cual cosa y tristemente también solemos saber quien no es bueno; “el deportista” , “el artista”, “el simpático” , “el sociable” o por otra parte “el impuntual” “el neuras” “el torpe” etc…

¿Por qué a todos nos da por poner etiquetas?, Necesitamos como anexarnos adjetivos para describirnos o describir una personas y esas suelen ser etiquetas que nos marcan para siempre.
Esto de las etiquetas es algo con lo que tenemos que tener mucho cuidado porque hay etiquetas que sin duda nos suben el autoestima y otras que queremos despegar de nosotros a como de lugar pero están tan bien pegadas o pegadas desde hace tiempo que hasta las hemos comprado, las creemos y las vivimos.

Es imposible que hagamos que todo el mundo cambie y no ponga más etiquetas, porque eso no sucederá pero si tenemos que entender y hacerle entender a nuestros hijos que esas etiquetas no nos definen que hay adjetivos que nos describen en algunos aspectos pero no nos definen.

Por eso es muy importante el trabajar siempre con el conocernos como padres y enseñar a nuestros hijos a conocerse, que aprendan que todas las personas tenemos defectos y virtudes y que es necesario aceptarlos para cambiar lo que no nos gusta tanto y trabajar y desarrollar aquello que nos hace sentir bien.

El compartir tiempo, conversaciones, gustos y espacio es lo que nos va ayudar para conocer a nuestros hijos y poderles ayudar a quedarse con las etiquetas que les gusten y despegarse aquellas que les estorben para seguir adelante.

Podemos comenzar por preguntar si las etiquetas que nos fueron pegando e incluso nosotros nos pusimos nos gustan o de plano las cambiamos, no podemos cambiar a todo el mundo de un momento a otro pero si podemos fortalecernos a nosotros mismos y a nuestros hijos.

 

Pedagoga Alicia Rábago

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¡Qué Padre ser Padre!

aliciarabagoAntes que nada, felicidades a todos aquellos Padres comprometidos en esa tarea de educar a los hijos. Hoy es mucho más común escuchar a Padres de Familia que se integran en esta ardua labor y no solo se lo delegan a la mamás; es por ello que mencionaremos la importancia de un rol paterno en el desarrollo de los niños.

Los papás están en la mayoría de los casos implicados en el juego. Juegan mucho con los hijos y lo hacen de una forma distinta a la que lo hacen las mamás, no por ello esta forma es mejor o peor, simplemente es distinta, ellos nos heredan el deseo de construirnos a nosotros mismos con mayor independencia, buscando mayor autonomía.

Los papás suelen ser grandes motivadores, les gusta reconocer el esfuerzo de los hijos y los incitan a que sigan intentando. Por eso son principales contribuyentes en la formación de la autoestima y la seguridad.

En el caso de las niñas, el papá será el primer vínculo que tienen y de lo que esperarán en una futura relación de pareja, por ello es que los papás deberán estar muy al pendiente de esos mensajes que envían de respeto, cuidado, y cariño hacia uno mismo, para que las hijas tengan una sólida autoestima.

Ese rol paterno se debe dar desde el equilibrio. Ser un padre que ejerce autoridad pero que esa autoridad se la ha ganado con respeto no a través del miedo. Los padres hoy de hoy deben de dialogar mucho con sus hijos, compartir momentos, situaciones, entretenimientos que les den la oportunidad de abrir canales de comunicación que les permitan estar cerca.
Un papá de hoy es aquel que coopera en casa, que se involucra en la escuela de sus hijos, que no por compartir ciertas situaciones pierde autoridad y respeto, por el contrario se gana la admiración y confianza de sus hijos.

¡Que padre ser Padre! Ese que te deja recuerdos, del que aprendes, con el que compartes, con el que platicas, con el que quieres estar, un padre que se gana el respeto y admiración todos los días, siendo congruente, flexible, abierto pero al mismo tiempo firme para ser un buen guía.

 

Pedagoga Alicia Rábago

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Madre cansada, desesperada y ¡hasta un poco harta! ¿Soy la única?

aliciarabagoEstas afirmaciones son fuertes y, créanme, muchas de las mamás las piensan no una sino varias veces. En ocasiones se sienten muy cansadas, sean mamás que trabajan formalmente o no (porque el trabajo que se hace en casa también es un trabajo), muchas veces sienten que su paciencia se acaba y que no saben de donde sacar más. Evidentemente, adoran a sus hijos y de solo pensar que alguno de estos sentimientos se manifiestan pues también se les suma la culpabilidad inmediatamente. Pero no nos engañemos, son reales y además son válidos.

Por ejemplo, cuando nuestro hijo nos genera una lucha diaria para que coma ya no queremos ni sentarnos a la mesa porque sabemos que será un desgaste de estira y afloja para que coma lo que le preparé, o cuando nuestro hijo no duerme durante toda la noche de corridito y por supuesto yo, como su mamá tampoco, nos desgasta, y no siendo suficiente mi cansancio me siento la peor madre del mundo cuando escucho amigas mías con hijos de la misma edad o mamás de los compañeritos de mi hijo diciendo que los suyos duermen toda la noche desde los pocos meses de nacido.

O quizá cuando hay que pelear constantemente con nuestros hijos para que hagan la tarea y la tarde se convierte en un campo de batalla, o qué tal con ese adolescente que se encierra en su cuarto o en su mundo poniéndose unos audífonos y hace como que el mundo que tiene a su alrededor no existe mientras tú quieres hablar con él o le pides que ayude con alguna tarea del hogar…

Como estos ejemplos puedo dar muchos. Digamos que cada uno trae “lo suyito”, y es ahí donde nuestro cansancio, desesperación o hartazgo aparece y no me dejarán mentir las que lo han vivido pero dan ganas de sentarse a llorar como lo hacen nuestros hijos para desahogarnos.

Pues, ¿qué creen? La primera recomendación es que “lo hagan”, que lloren y se desahoguen de todos estos sentimientos que traen y que lo único que logran es acumularse y lograr en nosotros tristeza e incluso ira que mal enfocada nos puede traer mucho más problemas que beneficios. Llorar por lo menos nos ayudará a sacar todo eso que llevamos dentro y ya más calmadas tomaremos aire y nos sentiremos un poco mejor.

Cuando muchas mamás comienzan platicando situaciones que las hacen sentir desesperadas, les cuesta trabajo ponerle nombre a eso que están sintiendo por miedo a sentirse juzgadas como malas madres, y de verdad no es así. La crianza es muy enriquecedora pero es cansada porque requiere de nuestro compromiso en todo momento, en todo lugar y a toda hora. Por eso es normal que en ocasiones tengamos el deseo de tirar la toalla, así que no te preocupes, no estás sola… muchas lo sentimos aunque pocas lo expresemos.

Ahora lo importante: ¿qué hacer?

Depende mucho de la edad del niño pero lo más importante es que primero reconozcas que estás cansada y que asumas que no tiene nada de malo reconocerlo. No, esto no te hace mala madre ni mucho menos.

Si el niño está en una edad en la que puedas hablar con él y platicarle como te sientes, hazlo. Él tiene que aprender que tú también te cansas y créeme te sorprenderá descubrir que muchos niños son muy empáticos. Claro, es menos común en los adolescentes pero también ellos escucharán que estás cansada y quizá no reaccione a la primera pero deberás seguir insistiendo en que tiene que cooperar.

Sin duda, entre más pequeños se les enseñe a cooperar y a empatizar será mucho más sencillo, pero nunca es tarde; simplemente es más lento.

El compartir con tú hijo la desesperación que te da que a veces no te entienda, por ejemplo con el tema de la comida y el sueño y los pleitos, y el desgaste que esto genera en ti y en tu relación con él quizá lo lleven a pensar en que tiene que cooperar. ¿Cuántas veces necesitamos que nos digan lo que necesita otra persona para entenderlo? Suena muy básico pero muchas veces no lo hacemos.

Y por último te voy a pedir que no desistas en eso que estas pidiendo lograr (un hábito, un límite, una ayuda) porque una vez perdida una batalla la que sigue será más larga, se constante, firme y clara que cuando logres lo que te propones te prometo que tu cansancio, desesperación y hartazgo disminuirá.

La tarea de educar es muy comprometida pero los hijos crecen rápido y todas las herramientas que les puedas dar es lo mejor que puedes hacer por ellos, a tomar vitaminas si es necesario pero a seguir preparando a nuestros hijos para el mundo.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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