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La imaginación no es solo cosa de niños

aliciarabagoLa imaginación es algo que los niños tienen muy despierto. Ellos siempre buscan hasta dónde se puede llegar y nosotros como adultos debemos de ser un medio que los ayude a que nunca se termine. Los primeros años de vida es un momento importantísimo para desarrollar esta capacidad; los niños son capaces de crear nuevos mundos, nuevos personajes, llevar los existentes a formas insospechadas. Se llama imaginación a aquella facultad de la mente que nos permite representar en ella las imágenes de las cosas reales como de las ideales.

La pregunta es: ¿por qué dejamos de creer? ¿En qué momento supusimos que la imaginación era algo de niños?

Pues no, nunca se deja de imaginar, simplemente hay un control más real de nuestro pensamiento. Antes, aquel que expresaba libremente su imaginación era visto como inmaduro pero hoy creo que es reconocido como alguien con una gran capacidad.

A lo largo de nuestro vida vamos atravesando por diferentes etapas en el desarrollo cognoscitivo y es verdad que cada vez más nos acercamos al pensamiento realista. Lo ideal sería que no pensáramos que toda realidad va peleada con la imaginación ya que ésta nos desarrolla la creatividad y hoy, más que nada en este mundo tan lleno de novedades que aparecen todos los días, el ser creativo está de moda, así que activa tu imaginación y comienza a concentrarte en ¿cómo te gustaría verte en unos años? ¿qué crees que vas a estar haciendo o te encantaría hacer? ¿Qué imaginas que sería fabuloso? Dale rienda a tu imaginación y disfruta de lo maravilloso que es pensar, crear y creer.

La imaginación es una facultad de nuestra mente muy importante y debemos utilizarla en cualquier momento de nuestra vida porque nos ayuda a mantenerla activa y porque ¡nos da una perspectiva quizá más positiva!

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
@AliciaRabago
educalosparaquelosdemas@gmail.com



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Las famosas “etiquetas”

aliciarabago¿A que me refiero con etiquetas? A todos esos adjetivos que recibimos desde nuestro primer contacto con el mundo, “que sonriente”, “igualito a su papá” “que mal genio” etc.. en todo momento nos encontramos con las famosas etiquetas.

Es común escuchar a la gente describir a otra persona con adjetivos, incluso dentro de nuestra familia sabemos quien es bueno para tal o cual cosa y tristemente también solemos saber quien no es bueno; “el deportista” , “el artista”, “el simpático” , “el sociable” o por otra parte “el impuntual” “el neuras” “el torpe” etc…

¿Por qué a todos nos da por poner etiquetas?, Necesitamos como anexarnos adjetivos para describirnos o describir una personas y esas suelen ser etiquetas que nos marcan para siempre.
Esto de las etiquetas es algo con lo que tenemos que tener mucho cuidado porque hay etiquetas que sin duda nos suben el autoestima y otras que queremos despegar de nosotros a como de lugar pero están tan bien pegadas o pegadas desde hace tiempo que hasta las hemos comprado, las creemos y las vivimos.

Es imposible que hagamos que todo el mundo cambie y no ponga más etiquetas, porque eso no sucederá pero si tenemos que entender y hacerle entender a nuestros hijos que esas etiquetas no nos definen que hay adjetivos que nos describen en algunos aspectos pero no nos definen.

Por eso es muy importante el trabajar siempre con el conocernos como padres y enseñar a nuestros hijos a conocerse, que aprendan que todas las personas tenemos defectos y virtudes y que es necesario aceptarlos para cambiar lo que no nos gusta tanto y trabajar y desarrollar aquello que nos hace sentir bien.

El compartir tiempo, conversaciones, gustos y espacio es lo que nos va ayudar para conocer a nuestros hijos y poderles ayudar a quedarse con las etiquetas que les gusten y despegarse aquellas que les estorben para seguir adelante.

Podemos comenzar por preguntar si las etiquetas que nos fueron pegando e incluso nosotros nos pusimos nos gustan o de plano las cambiamos, no podemos cambiar a todo el mundo de un momento a otro pero si podemos fortalecernos a nosotros mismos y a nuestros hijos.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
@AliciaRabago
educalosparaquelosdemas@gmail.com



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¡Qué Padre ser Padre!

aliciarabagoAntes que nada, felicidades a todos aquellos Padres comprometidos en esa tarea de educar a los hijos. Hoy es mucho más común escuchar a Padres de Familia que se integran en esta ardua labor y no solo se lo delegan a la mamás; es por ello que mencionaremos la importancia de un rol paterno en el desarrollo de los niños.

Los papás están en la mayoría de los casos implicados en el juego. Juegan mucho con los hijos y lo hacen de una forma distinta a la que lo hacen las mamás, no por ello esta forma es mejor o peor, simplemente es distinta, ellos nos heredan el deseo de construirnos a nosotros mismos con mayor independencia, buscando mayor autonomía.

Los papás suelen ser grandes motivadores, les gusta reconocer el esfuerzo de los hijos y los incitan a que sigan intentando. Por eso son principales contribuyentes en la formación de la autoestima y la seguridad.

En el caso de las niñas, el papá será el primer vínculo que tienen y de lo que esperarán en una futura relación de pareja, por ello es que los papás deberán estar muy al pendiente de esos mensajes que envían de respeto, cuidado, y cariño hacia uno mismo, para que las hijas tengan una sólida autoestima.

Ese rol paterno se debe dar desde el equilibrio. Ser un padre que ejerce autoridad pero que esa autoridad se la ha ganado con respeto no a través del miedo. Los padres hoy de hoy deben de dialogar mucho con sus hijos, compartir momentos, situaciones, entretenimientos que les den la oportunidad de abrir canales de comunicación que les permitan estar cerca.
Un papá de hoy es aquel que coopera en casa, que se involucra en la escuela de sus hijos, que no por compartir ciertas situaciones pierde autoridad y respeto, por el contrario se gana la admiración y confianza de sus hijos.

¡Que padre ser Padre! Ese que te deja recuerdos, del que aprendes, con el que compartes, con el que platicas, con el que quieres estar, un padre que se gana el respeto y admiración todos los días, siendo congruente, flexible, abierto pero al mismo tiempo firme para ser un buen guía.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
@AliciaRabago
educalosparaquelosdemas@gmail.com



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Madre cansada, desesperada y ¡hasta un poco harta! ¿Soy la única?

aliciarabagoEstas afirmaciones son fuertes y, créanme, muchas de las mamás las piensan no una sino varias veces. En ocasiones se sienten muy cansadas, sean mamás que trabajan formalmente o no (porque el trabajo que se hace en casa también es un trabajo), muchas veces sienten que su paciencia se acaba y que no saben de donde sacar más. Evidentemente, adoran a sus hijos y de solo pensar que alguno de estos sentimientos se manifiestan pues también se les suma la culpabilidad inmediatamente. Pero no nos engañemos, son reales y además son válidos.

Por ejemplo, cuando nuestro hijo nos genera una lucha diaria para que coma ya no queremos ni sentarnos a la mesa porque sabemos que será un desgaste de estira y afloja para que coma lo que le preparé, o cuando nuestro hijo no duerme durante toda la noche de corridito y por supuesto yo, como su mamá tampoco, nos desgasta, y no siendo suficiente mi cansancio me siento la peor madre del mundo cuando escucho amigas mías con hijos de la misma edad o mamás de los compañeritos de mi hijo diciendo que los suyos duermen toda la noche desde los pocos meses de nacido.

O quizá cuando hay que pelear constantemente con nuestros hijos para que hagan la tarea y la tarde se convierte en un campo de batalla, o qué tal con ese adolescente que se encierra en su cuarto o en su mundo poniéndose unos audífonos y hace como que el mundo que tiene a su alrededor no existe mientras tú quieres hablar con él o le pides que ayude con alguna tarea del hogar…

Como estos ejemplos puedo dar muchos. Digamos que cada uno trae “lo suyito”, y es ahí donde nuestro cansancio, desesperación o hartazgo aparece y no me dejarán mentir las que lo han vivido pero dan ganas de sentarse a llorar como lo hacen nuestros hijos para desahogarnos.

Pues, ¿qué creen? La primera recomendación es que “lo hagan”, que lloren y se desahoguen de todos estos sentimientos que traen y que lo único que logran es acumularse y lograr en nosotros tristeza e incluso ira que mal enfocada nos puede traer mucho más problemas que beneficios. Llorar por lo menos nos ayudará a sacar todo eso que llevamos dentro y ya más calmadas tomaremos aire y nos sentiremos un poco mejor.

Cuando muchas mamás comienzan platicando situaciones que las hacen sentir desesperadas, les cuesta trabajo ponerle nombre a eso que están sintiendo por miedo a sentirse juzgadas como malas madres, y de verdad no es así. La crianza es muy enriquecedora pero es cansada porque requiere de nuestro compromiso en todo momento, en todo lugar y a toda hora. Por eso es normal que en ocasiones tengamos el deseo de tirar la toalla, así que no te preocupes, no estás sola… muchas lo sentimos aunque pocas lo expresemos.

Ahora lo importante: ¿qué hacer?

Depende mucho de la edad del niño pero lo más importante es que primero reconozcas que estás cansada y que asumas que no tiene nada de malo reconocerlo. No, esto no te hace mala madre ni mucho menos.

Si el niño está en una edad en la que puedas hablar con él y platicarle como te sientes, hazlo. Él tiene que aprender que tú también te cansas y créeme te sorprenderá descubrir que muchos niños son muy empáticos. Claro, es menos común en los adolescentes pero también ellos escucharán que estás cansada y quizá no reaccione a la primera pero deberás seguir insistiendo en que tiene que cooperar.

Sin duda, entre más pequeños se les enseñe a cooperar y a empatizar será mucho más sencillo, pero nunca es tarde; simplemente es más lento.

El compartir con tú hijo la desesperación que te da que a veces no te entienda, por ejemplo con el tema de la comida y el sueño y los pleitos, y el desgaste que esto genera en ti y en tu relación con él quizá lo lleven a pensar en que tiene que cooperar. ¿Cuántas veces necesitamos que nos digan lo que necesita otra persona para entenderlo? Suena muy básico pero muchas veces no lo hacemos.

Y por último te voy a pedir que no desistas en eso que estas pidiendo lograr (un hábito, un límite, una ayuda) porque una vez perdida una batalla la que sigue será más larga, se constante, firme y clara que cuando logres lo que te propones te prometo que tu cansancio, desesperación y hartazgo disminuirá.

La tarea de educar es muy comprometida pero los hijos crecen rápido y todas las herramientas que les puedas dar es lo mejor que puedes hacer por ellos, a tomar vitaminas si es necesario pero a seguir preparando a nuestros hijos para el mundo.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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Sentirse rechazado o ignorado afecta al autoestima: crisis de pertenencia con Alicia Rábago

Conoce más de este tema con Alicia Rábago. Ten un mejor manejo de tus hijos ante este tema importante para el desarrollo de su salud mental en el dia a dia.

 

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Cómo elegir un juguete y no equivocarse

aliciarabago¿Qué juguete puedo comprar?

Existen ciertos criterios a la hora de tomar la decisión de que juguete podemos regalarle a ese pequeño/a de la casa:

Gusto del niño: sin duda la variable más importante a la hora de la elección de un juguete, que “al niño le guste”, es indispensable que pensemos en esta variable, que aunque suena muy lógica, nos dejamos llevar por lo que a nosotros nos gusta o nos hubiera gustado tener. Posiblemente el niño tenga un gusto diferente y nos parezca que el juguete que el eligió no es el más bonito, pero si a él le gusta hay que respetar sus gustos.

La edad: un factor muy importante a considerar, la mayoría de juguetes de marca seria y reconocida tienen en su empaque o caja la edad a la que va dirigido el juguete y esto influirá para que el niño que recibe el juguete se interese en él porque cuenta con las características propias que a su edad le llamarían la atención.

La seguridad: necesario considerar que el juguete este ensamblado de forma segura que no pierda partes que pudieran ser peligrosas a la hora de manipularlo, todas las compañías de juguetes con un prestigio tienen estándares de seguridad que son aprobados antes de que el juguete salga al mercado.

Colores y música: evidentemente que el juguete elegido sea de gran colorido o que tenga música hace que a los niños les llame mucho la atención

Siempre es importante recordar que el juguete tiene como objetivo la recreación, pero no por eso no puede llenar otras funciones como la de aprendizaje, desarrollo, formación, estimulación de las diferentes áreas de desarrollo.

A través del juguete es que los niños exploran descubren, aprenden e interactúan con múltiples objetos y problemas que forman una parte importante de su adecuado desarrollo.

El juego es la actividad más importante durante los primeros años de vida y los juguetes en la actualidad además de ser bonitos, divertidos logran en los niños diferentes habilidades.
El juego/juguete es la fuente de aprendizaje ya que estimula la acción, la reflexión y la expresión, ya que les capacita para ir poco a poco estructurando comprendiendo y aprendiendo del mundo exterior.

Indudablemente los juguetes son maravillosos y entrar a una juguetería siempre será un momento agradable, si es posible, ve con tú hijo, sobrino, primo, o aquel niño al que quieras regarle un juguete y descubre ¿que es lo que le gusta y porque?

Definitivamente si queremos regalar un juguete debemos tomar las anteriores consideraciones de está forma será mucho más gratificante ver como lo aprovecha, lo disfruta y se divierte!

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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¿Qué realmente es importante darle a un niño?

aliciarabagoEstamos tan inmersos en el correr de la vida que a veces olvidamos lo importante. Como padres de esta generación se nos exigen tantas cosas que nos perdemos en detalles y se nos olvida que hay cosas mucho más trascendentes.

¿Qué realmente es importante darle a un niño?

Cada etapa tiene sus necesidades, es decir, la forma en que requerimos del cuidado y amor de los padres cambia año tras año.

Y cuando nos damos cuenta que ese niñito que hoy camina hace poco era un bebé de brazos, nos entristecemos al ver que paso muy veloz. No debemos olvidar que los años de la infancia marcarán toda nuestra vida así que no descuidemos estos momentos.

En la parte temprana de la niñez se forma la confianza, es por eso que los cuidados de los padres y las atenciones para cubrir las necesidades principales del niño son lo más importante, ya que esto le generará confianza al pequeño. Si durante esta fase los padres son poco cercanos y constantes se puede generar desconfianza y temor excesivo y una vez siendo adultos se convierten en personas con las que es difícil establecer contacto porque son desconfiados, vulnerables e indefensos.

Un par de años mas tarde, a los 2 o 3 años de edad, el niño aprende a ser autónomo e intenta trabajar en su autocontrol. Si los padres dificultan el desarrollo de estas áreas, por ejemplo resolviendo por ellos lo que el niño puede hacer por si solo sin dificultad, o por el contrario esperan que haga cosas que le serían imposibles, entonces se crea la sensación de vergüenza.

Dejarlo equivocarse, probar y asumir que hay cosas que resultan más complicadas y que en ocasiones se tiene que intentar una o más veces hará que el niño comience a tratar de encontrar nuevas alternativas en lugar de sentir que no tiene la capacidad para controlar al mundo y a sí mismo.

Si los padres no permitimos y ayudamos a desarrollar estás habilidades, llegados a la adultez, en vez de ser seguros de sí mismos, este tipo de personas sienten que los demás los analizan detalladamente y los tratan con desconfianza y/o desaprobación.

A la edad de 3 a 6 años el amor se demuestra incentivando la independencia, apoyando la iniciativa, la curiosidad y la creatividad. Si los padres no permiten que el niño actúe de manera autónoma en esta fase y responden con castigos desmesurados al comportamiento del pequeño, se desarrollará en él el sentimiento de culpa.

La vida adulta de una persona con este tipo de carencias se caracteriza por la falta de enfoque y resolución para trazarse metas reales y alcanzarlas.

Durante la edad escolar se desarrollan la diligencia y el amor al trabajo. Enseñarle al niño a confiar en sus capacidades y tratar de desarrollarlas le dará el deseo de seguir estudiando al ver que puede lograr buenos resultados a base de su trabajo y esfuerzo, y saberse seguro y productivo.

Se trata de lograr niños que crean en su capacidad no en escolares que solo esperan buenas calificaciones, niños deseosos de aprender no niños hacedores de resultados sin sentido.

Como vemos en ninguna etapa aparecen la necesidad de cosas materiales: el último juguete, el más moderno gadget, la ropa más costosa, no. A lo largo de la infancia lo que el niño necesita es atención, tiempo y cariño, que no cuestan nada económico pero si un compromiso enorme de tú tiempo y tú amor y créeme no hay nada mejor pagado que ver crecer a tu hijo seguro y feliz.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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Quiénes son la mala influencia… ¿sus amigos o tu hijo? – Alicia Rábago

Pon atención en cómo puedes ir manejando la atmósfera de amistades en tus hijos.

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¿Cómo me acerco a mis hijos?

aliciarabagoEn muchas ocasiones con el correr de la vida vamos viendo que conocemos cada día menos a nuestros hijos, van creciendo y al no necesitarnos tanto también nos vamos involucrando menos en sus actividades y gustos; perdemos un poco el hilo que nos tenía en un contacto permanente, por ejemplo, sabíamos que caricaturas veían porque muchas veces las vimos juntos, sabíamos perfectamente quién era su mejor amigo porque hablaba mucho sobre él o lo invitaba a casa, qué música le gustaba y qué tareas le habían dejando porque participábamos activamente, pero evidentemente con el paso de los años nos requieren menos y nosotros nos hacemos un lado, si queremos retomar esa relación que tanto nos gustaba con nuestros hijos, siempre hay forma de hacerlo.

Antes que nada debemos de analizar nuestro comportamiento, quizá no estamos respetando sus momentos y queremos que nos platique todo como lo hacía cuando era más pequeño, esto no será lo mismo pero puede haber una buena línea de comunicación, siempre que se acerque a platicar algo pon toda tú atención en el tema y pregunta, no siempre los hijos te cuentan cosas para que les des una respuesta o consejo, quizá solo quiere conversar contigo, analiza tus reacciones puede que el niño se acerque a contarte algo y de entrada tú actitud corporal le dice “estoy muy ocupado, ahora no”, o un gesto de tu cara le dice “no me interesa lo que dices”, esto le hace que se detenga en lo que estás contado, es importante que si se acerco a ti aprendas a escuchar no solo a oír, si no a escuchar su percepción puede ser muy diferente a la tuya y hablando puedes expresar lo que piensas o sientes de una forma que no se sienta ni cohibido ni agredido.

Algo que sucede en muchos hogares es que al haber 2 o más hijos se les quiere tratar igual y no es así, cada hijo siente, piensa y actúa diferente como cualquier ser humano que hay, aprender a conocerlos te dará un gran ventaja.

Si hay algo que continuamente tus hijos te reclaman, analiza un poco, por ejemplo: “es que cuando te enojas, gritas muy feo y no escuchas”, piensa si tienen razón siempre es buen momento de cambiar para mejorar, si no es así, habla con ellos y trata de entender su perspectiva y que entiendan la tuya. Hablando se entiende la gente.

Si te habías alejado un poco de su mundo porque ahora ya no ve esas caricaturas, y ve series que no te gustan para nada, o escucha música que te parece horrorosa, tendrás que involucrarte más, piensa que a veces lo haces por gente desconocida, por tú hijo también; quizá más adelante a él le llegue a gustar la música que tú escuchas, busca momentos que puedas compartir.

Y finalmente recuerda que atravesamos por etapas en la vida y recordarte atravesando por la que ahora atraviesa tu hijo quizá te ayuda abrir un poco más tu mente y estar más perceptivo a comprender y aprender con él.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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Amistad: Divino tesoro o piedra en el camino

aliciarabagoSon de esos temas un poco complicados de tratar porque ¿a quién no le gusta tener y que sus hijos tengan amigos? Como seres sociales es importante que desde pequeños los niños aprendan a socializar.

Es más, el objetivo más importante de la etapa preescolar y de asistir al jardín de niños es socializar. Y entonces la pregunta siguiente es ¿y por que ahora hay que estar pendiente de la influencia de las amistades? Bueno, siempre hay que estar pendiente porque según con el grupo de pares que se empiece a juntar tu hijo podrás ver aprendizajes y comportamientos nuevos de él.

Primero pensemos que existen unos factores que hacen que se forme una amistad a cualquier edad:

  • Que haya proximidad y contacto frecuente para iniciarla
  • Que existan semejanzas y afinidades
  • Se busca complementariedad
  • Que se presenten intercambios satisfactorios

A hacer amistades sanas también se aprende y desde que somos pequeños puede existir muchas presión de parte de los amigos para hacer o tomar decisiones en las cuales no estamos muy de acuerdo y es ahí que como padres debemos de estar muy cercanos y ayudar a nuestros hijos a darse cuenta de cuando un amigo puede ser una buena influencia y cuando no.

A partir de los 7/8 años, los niños comienzan a buscar relaciones más de uno a uno. “Mi mejor amigo” es una frase que escucharás mucho en está etapa, ya un poco más adelante serán más capaces de manejar 2 o más amigos aunque sigan teniendo un mejor amigo. Lo importante es que como padres vayamos viendo que tipo de relación se establece, porque es verdad que encerrarse en un solo amigo y no abrir el círculo para conocer a más compañeros no es algo que a nadie le venga bien.

Los ejemplos positivos: son los compañeros que son buenos o leales, que influyen a que desarrolles habilidades o cualidades, son los que te dan motivos de inspiración y pueden influir en toma de decisiones.

Una influencia negativa: es la que te hace ver o hacer cosas que van en contra de tus valores y tus principios y no respeta tus puntos de vista, te sientes incómodo porque en ocasiones sin darte cuenta vas perdiendo hasta tu libertad, es aquel que te causa problemas.

Es necesario que nuestros hijos conozcan lo que es tener un amigo que nos hace crecer y aquel que no nos genera nada bueno, ya que llegando a los 12 años será una etapa en la que busquen a los amigos para compartir confidencias, aficiones, aprobaciones y si duda buscarán identificarse con alguien. Orientemos a nuestros hijos para que esa búsqueda sea lo más cercano de lo que queremos para ellos.

Qué podemos hacer:

  • Trate de conocer a los amigos que hacen, (invítelos a su casa a comer para poder ver sus comportamientos, hable con ellos y darles su espacio).
  • Si puede, conozca a los padres de los amigos de sus hijos.
  • Permítales compartir actividades en lugares seguros para desarrollar otras destrezas.
  • Con sus hijos propicie momentos y espacios en donde ellos puedan hablar de sus amigos, platicar sobre que tipo de relación tienen con ellos, sus hobbies, qué les gusta, qué les molesta para poder hablar de la amistad y de lo importante es no ceder a presiones que no desean.
  • Nunca sobra así que hable de entornos peligrosos y situaciones que se pueden presentar, pregúnteles como las enfrentarían y a como poder evitar verse involucrados en ellas.
  • Permita que sus hijos vean como se comporta usted con sus amigos con respeto y amabilidad, recuerde que el ejemplo arrastra.
  • Y también hable sobre sus amistades y situaciones que usted haya tenido que vivir para que ellos puedan entenderlo desde otra perspectiva

Se dice que los amigos son grandes tesoros pero yo me atrevería agregar “Los buenos amigos son grandes tesoros”. Hay que cuidarlos como a todo lo que se quiere.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
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