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Aprender a quererse – Autoestima

aliciarabago¿El problema es cuánto y cómo?

Este es un tema de gran relevancia y del cual se habla en todas etapas de la vida, no solo los padres se preocupan por mejorar la autoestima de sus hijos, si no todos nos interesa conocernos y sacar lo mejor que tenemos; lo que si es importante aclarar es que la autoestima se forma desde una edad muy temprana y en el entorno familiar y la relación que existe entre los miembros de la misma.

La palabra autoestima se divide en auto: persona en sí misma y estima: valoración, por lo tanto será ese sentimiento valorativo hacia nuestro ser, nuestra manera de percibirnos a nosotros mismos, de saber como somos, de conocer todos nuestros rasgos corporales, mentales y espirituales que conforman nuestra personalidad.

Los bebés van conociendo todo lo anterior a través de sus padres para poco a poco irse formando una percepción de cómo son.

En esta parte no debemos olvidar que tan importantes serán esas etiquetas o juicios de valor que hagamos sobre nuestro hijo, o las comparaciones que hacemos entre nuestros hijos.

Algunos elementos que se relacionan con la formación de la autoestima son:

  • La observación y la aceptación de cada persona hacia sí mismo.
  • Las creencias que cada uno de nosotros tenemos acerca de la imagen que los demás tienen de nosotros.
  • Poder aumentar la confianza en nuestras propias capacidades personales.

Es importante decir que la calidad de vida de cada persona está notablemente influenciada por la forma como cada persona se percibe y se valora así mismo, ya que esto tendrá mucho que ver en como se relaciona con su entorno.

Después de haber leído lo anterior podemos decir que los padres desempeñamos un papel fundamental en esta creación de la imagen que nuestros hijos tengan de ellos mismos. Somos capaces de impedir que nuestros hijos perciban una imagen negativa de si mismos y enseñarles a desarrollar un autoconcepto que le de una imagen realista de su persona para que se quiera y acepte como es con sus defectos y virtudes.

Una sana autoestima aumente las probabilidades de éxito social, académico y
su habilidades personales y sociales y su autoconcepto, es decir, la autoestima, determina su desarrollo afectivo, social e intelectual.

Para poder ayudar a nuestros hijos a desarrollar una buena autoestima, debemos empezar por saber ¿qué tal la tenemos nosotros? Recuerda que nuestros hijos serán un reflejo de lo que hay en nuestra casa.

 

Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
@AliciaRabago
educalosparaquelosdemas@gmail.com