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Dichos y refranes: Leyes de la cotidianeidad

¡Hola! amigos, bienvenidos. Primeramente, déjenme decirles que estamos ya en la entrega número 10 de estos encuentros y quiero aprovechar este momento para agradecerles el favor de su atención durante estas reuniones. También quiero expresar mi gratitud al equipo del portal de eddywarman.tv, especialmente a la web master Tere Chacón por la oportunidad brindada para formar parte del grupo de columnistas, por su invaluable apoyo para la publicación de estas columnas y por su confianza en la columna “Entre amigos”.

Dicho esto, vámonos de voladita a la plática de hoy. Pensemos por un momento en algún área del saber científico y en cómo habrá sido su evolución en el tiempo. Seguramente coincidiremos en que sus avances se deben, al menos en parte, al descubrimiento y desarrollo de las leyes y principios que rigen los fenómenos que son propios del campo de conocimiento que hayamos pensado, para finalmente contribuir al resultado de tener el mundo “civilizado” en el que vivimos actualmente. También, esas leyes delimitan lo que podemos o debemos hacer si no queremos tener consecuencias no deseadas; por ejemplo, en el diseño de un puente o de un avión deben seguirse los principios de la resistencia de materiales para que no vaya a resultar que se nos viene abajo la estructura o la nave se empiece a desarmar en pleno vuelo. Por otro lado, ni que decir de aquellos principios de la física de siglos atrás que hicieron posible que ahora tengamos en nuestras manos esos dispositivos móviles que verdaderamente y así literal, “son parte de nuestra vida”, ¡vaya que si!

Lo anterior nos da muestra de la veracidad, confiabilidad, credibilidad y más, de los conocimientos científicos y sus innumerables beneficios que traen progreso y modernidad; y es tal su trascendencia, que si alguien con autoridad para nosotros nos dice que algo está probado científicamente, lo aceptamos con naturalidad, porque finalmente “creemos” en la ciencia, la amamos; y como no hacerlo si desde pequeños y generación tras generación se nos enseña que la ciencia es la poseedora de la verdad, de la razón, la única capaz de transformar el mundo y de resolver los problemas que lo aquejan. ¡Ah!, otro punto a su favor: gracias a sus aplicaciones tecnológicas es posible este encuentro con ustedes, queridísimos amigos, por eso hay razones para amarla.

Hasta aquí todo perfecto. Pero en el trajín de la vida diaria, pasando sin darles mayor importancia, pululan otros principios que no tienen el rango de leyes o teorías científicas como tal, pero que han sido también comprobados generación tras generación: los dichos y refranes.

Saco este tema para discusión y reflexión porque se puede ver desde dos puntos de vista. En primer lugar, así como la ciencia ha transformado al mundo, el conocimiento emanado de estas frases populares puede hacer lo propio con cada uno de nosotros; y en segundo, aunque ya le echamos sus porras, la ciencia tiene un mucho o poco de negatividad dependiendo del punto de vista de cada persona, y creo que estos dichos y refranes, leyes de la cotidianeidad, pueden influir para contrarrestar ese lado “B” del conocimiento científico.

Y, ¿cómo puede ser esto? En principio, debemos tener un poquito de fe, “creer” en lo posible, así como se ha hecho con los conocimientos científicos; pensar que las grandes cosas surgen de una idea imborrable de la mente. Tal vez piensen que esto es muy idealista, fantasioso o que, como dice precisamente un dicho, todavía creo en los santos reyes. No se que será, pero algo en mí me dice que lo podemos hacer, nótese que digo “podemos”.

Ahora, “para muestra un botón” de las aplicaciones de la cientificidad de la vida diaria: “Haz el bien sin mirar a quien”. Este refrán es fortísimo, uno de los más importantes sino es que el más, implica que debemos llevar para vivir la vida un gran corazón, ¿cómo es eso? Les comento: si hacemos un día de campo o picnic, ¿qué es lo principal para llevar?… la comida, ¿cierto?, si no se tiene, sea lo que sea que hagamos no será un picnic. Para nuestro caso, ir por la vida sin un gran corazón tiene consecuencias fatales; ahí les va: estaremos atados a prejuicios, a intereses personales y mezquinos, a estar “con el mazo dando y a Dios rogando”, y entonces, como en el caso del día de campo, sea lo que sea que hagamos, no será vivir la vida, sino más bien “destruir la vida”, abonarle al lado B de la ciencia, acabar al mundo.

Gracias por venir queridos amigos, y recuerden hacerme saber sus opiniones, son valiosísimas. Nos vemos en la próxima.

 


Antonio Carlos Martínez

Las cosas buenas pasan pero el trabajo con esfuerzo y dedicación, dando lo mejor de nosotros, es lo que hace que sucedan.

Email: ankar_26@hotmail.com
Twitter: @Ankar26



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Filosofía de vida: El principio del cambio

Qué tal amigos, bienvenidos.

Estamos platicando de varias cosas relacionadas con tener una filosofía de vida: esa forma de ver, enfrentar, asimilar y responder a las diversas situaciones que vivimos día con día, y que dependiendo de las decisiones tomadas, afectarán positiva o negativamente nuestra vida y la de pocas o muchas personas, de forma física o mental. El hilo conductor de esta charla son las valiosas aportaciones de los compañeros columnistas del portal eddywarman.tv, las cuales retomamos porque por un lado, abordan aspectos relacionados con la vivencia diaria que muchas veces pasamos por alto al estar inmersos en la dinámica del mundo actual, y por otro, para aportar ideas adicionales que las impulsen y les den nueva fuerza. Pero la cereza en el pastel que haría que este espacio crezca, sólo la pueden poner ustedes, queridos amigos, haciéndome llegar sus aportaciones y puntos de vista al respecto para tenerlos muy en cuenta en futuros encuentros.

Elige tus batallas. Es la invitación que nos hace Ale Diener para no dejarnos llevar por disgustos intrascendentes causados por terceras personas. Y no sólo son disgustos, es todo aquello que pueda hacernos desatinar o “meter la pata”. Siempre de los siempres debemos estar atentos ante las posibles amenazas en nuestro alrededor, no tiene caso enfrascarnos en situaciones irrelevantes o que parezcan inocentes, porque luego en verdad pueden perjudicarnos. ¿Cómo hacerle para darnos una ayudadita y estar alertas? ¡Ah!, en otra de sus columnas, “Hablar bien de los demás nos hace crecer como personas”, podemos encontrar un excelente consejo para estos casos y para cuando queremos comer carnita humana, es decir, hablar mal o meter chismes sobre alguien: morderse la lengua; de esta manera, como que volvemos a tierra antes de “regar el tepache”. También en esto ayuda mucho que constantemente traigamos a la mente la idea del cómo queremos actuar, ser, y mantenernos en todo momento ocupados tanto física como mentalmente en aquellos pendientes que nunca faltan y que son importantes; el caso es no dejar espacio para una mente ociosa que es como un imán para atraer malos pensamientos que luego se convierten, en consecuencia, en sus correspondientes malas acciones.

Otra columna también muy valiosa es “Las claves ocultas de la felicidad” de Arturo Villegas, donde nos comparte unos pensamientos clave para alcanzar la felicidad, la cual es relativa y como bien dice él: “cada uno encuentra su propia versión de ser feliz”. Aquí sólo los enunciaremos:

  • Despiértate con una sonrisa.
  • Olvida tu edad cronológica, es sólo un número.
  • Aprende a ver en cada bache, una lección por aprender.
  • Procura estar al lado de las personas a las que amas.
  • No contamines tu cuerpo.
  • Haz todos los días algo diferente.
  • Sé agradecido

Claro que en múltiples fuentes podemos encontrar infinidad de información relacionada con echarle ganas a la vida y ser mejores personas, pero cabe resaltar que en todas esas ideas se encuentra implícito algo que puede muchas veces resultar obvio sin tomar conciencia de ello: “Soy yo el que debe actuar” para que las cosas sucedan; de otra forma esteremos esperando que los demás hagan y también los culparemos por las cosas que no nos resulten, y en consecuencia no habrá ni un mínimo avance, ni una pizca de cambio. Se puede recibir ayuda, por supuesto, pero ésta puede no tenerse todo el tiempo, en cambio cada uno de nosotros está consigo mismo siempre.

Así que amigos, este encuentro es una propuesta, como puede haber muchas, para entrar a nuestro interior dejando las pesadas cadenas de los prejuicios, requisito indispensable para poder después observar con detenimiento todo lo que hemos construido y distinguir lo que verdaderamente importa; y luego, forjar una nueva filosofía de vida, una herramienta poderosa para separar lo valioso de lo perjudicial y hacer nuevas construcciones; pero sin olvidar que debemos cada vez reforzarla con tesón y perseverancia de modo que al final del día podamos decir con gozo y plenitud: “tarea cumplida, ha valido la pena todo el sacrificio”.

Como comentario final, digamos a la una, a las dos, y a las tres … aventémonos para dar ese primer paso hacia una nueva filosofía de vida. Hasta luego amigos, gracias por venir.

 


Antonio Carlos Martínez

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Invertir: Que “el hubiera no existe” no exista ni de palabra

Hola amigos, bienvenidos. Vamos a platicar en esta ocasión sobre el ahorro. ¿Ahorrar qué? ¿Para qué? ¿Cómo voy a ahorrar si apenas me alcanza? Estas son algunas interrogantes que pueden surgir dependiendo de lo que nos venga a la cabeza cuando escuchamos de pronto esa palabra.
Qué tal hacer un ahorro para tener el último celular que ha sacado la marca que nos gusta; o juntar un dinerito porque necesito comprar una laptop para el trabajo o escuela; o que les parece ahorrar porque verdaderamente ya merecemos cambiar de automóvil. Podemos hacer nuestro guardadito para eso o para aquello, porque en verdad lo necesitamos o porque simplemente queremos darnos un gustito que nos motive y haga sentir bien.

Hay otro tipo de ahorros que más que una necesidad o gusto personal, son fundamentales a nivel sociedad por los contextos actuales que se viven en este mundo globalizado: Ahorrar y administrar el agua, la electricidad, los combustibles (llámese la gasolina para el carro que queremos comprar) y otros recursos naturales son requisitos indispensables si queremos que nuestro mundo siga teniendo un desarrollo sustentable. Aún no todos tienen conciencia de tal situación porque son afortunados de contar en todo momento con esos recursos: simplemente abren la llave, y el agua brota sin parar e indefinidamente, o mueven el interruptor y hágase la luz. Pero no todos viven en la misma situación y lugar, y no todos piensan y actúan de la misma manera. Cuando esos bienes escasean es cuando lo poco que hay se cuida y administra con sabiduría, no se derrocha.

¡Ah, otra cosa! Está muy bien eso de ahorrar recursos, aunque puede ser difícil si no tenemos la conciencia, la costumbre y/o necesidad de hacerlo; pero falta un detalle que puede ser aún más complicado: invertir el ahorro para que crezca más rápido de lo que el tiempo pasa o de lo que aumenta la población. ¿Cómo está eso?

Resulta ser que las cosas han cambiado respecto a la época de nuestros padres y abuelos o hasta bisabuelos si quieren. La población ha crecido y sigue creciendo y por tanto se requieren más recursos para satisfacer sus necesidades. Si nos ponemos a recordar, o a indagar con nuestros mayores, podremos sacar muchos puntos de comparación del antes y el ahora, y hasta podamos hacer predicciones del futuro; y de esas reflexiones, caeremos en cuenta sobre la necesidad de invertir, y no necesariamente sólo dinero, también tiempo, esfuerzo y cacumen.

En el tiempo de antes quien iba a darle mucha importancia a la contaminación o la falta de agua, al calentamiento global y las campañas de protección del medio ambiente. En estos días son temas trascendentes.

Si comparamos esas películas mexicanas que retratan el ambiente familiar en distintas épocas, podemos ver un incremento en la descomposición del tejido social. Eso se refleja en una mayor propagación, por un lado, de la inseguridad y la delincuencia, producto del aumento en la fragmentación del núcleo familiar, y por otro, de la impunidad y la corrupción que contaminan a las instituciones, lo que las incapacita y rebasa para resolver tan dramática problemática.

Antes, el poder adquisitivo era mayor, alcanzaba para más cosas. Recuerdo a un profesor de la universidad que nos platicaba que con su sueldo de becario logró ahorrar para comprar un coche; ahora, con lo recibido como becario sólo se puede aspirar a viajar en un transporte público muy deficiente y en muchos casos, inseguro. Antaño, las oportunidades de posicionarte en un buen empleo saliendo de la universidad eran mayores que las de hoy; aún más, cuántos casos no hay de jóvenes egresados que no encuentran trabajo o que se dedican a algo totalmente diferente de lo que estudiaron, y sólo pensemos en trabajos dignos y legales.

Qué tendencias se observan actualmente en lo referente al trabajo. Para poder sobrevivir en este mundo globalizado basado en la competitividad económica, las empresas deben adelgazar sus nóminas, lo cual implica recortes de personal. Por otra parte, las reformas laborales y de seguridad social plantean nuevos escenarios en donde la estabilidad en el trabajo es relativa. Entre otras cosas, se pierden pensiones a cambio de sólo retiros, se aumenta la edad de jubilación y se busca que los nuevos trabajadores no generen antigüedad.
Todos estos factores, y otros más, que ustedes mis queridos amigos pudieran mencionar o profundizar, son los que debemos tener muy, pero muy en cuenta para hacer predicciones del futuro y de lo que queremos para nosotros y quienes son o serán nuestros dependientes; y eso nos lanzará e impulsará a invertir. Hay quienes dicen, no te preocupes del futuro y vive el presente. Esta excelente esa filosofía, pero para evitar esa preocupación debemos trabajar hoy. Es como construir nuestra arca para sobrevivir al diluvio que se viene.

Entonces amigos, manos a la obra y a darle que es mole de olla. No podemos quedarnos en los clásicos “si hubiera…” Recordemos que el hubiera no existe y queremos que no exista ni de palabra, así que no debemos conformarnos con el salario de nuestro empleo y pensar que siempre lo vamos a tener; aquí queda bien un dicho que también no debemos de olvidar “todo por servir se acaba y acaba por no servir”. Siendo esta la “ley del revolver” como decía mi abuela para referirse a lo inevitable, debemos ahorrar una parte de nuestro salario para invertirla y que se vaya multiplicando. En qué invertirla, dependerá de las habilidades y la valentía de cada quien, puede ser en muchas cosas wuuuu!!, como alguien diría. Y como las pláticas no emborrachan, como bien dice mi papá, salud y hasta la próxima.

Gracias por venir. Qué estén muy bien.

 


Antonio Carlos Martínez

Las cosas buenas pasan pero el trabajo con esfuerzo y dedicación, dando lo mejor de nosotros, es lo que hace que sucedan.

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Resiliencia: Entrenamiento de vida

Que tal amigos, y como siempre, muchas gracias por venir. Pues aquí, con la novedad de que estamos comentando sobre algo llamado resiliencia. Recuerdo inicialmente haber conocido el concepto en el campo de estudio sobre estructura de los materiales, y posteriormente en el área de la psicología, que es la parte que nos interesa. Y, ¿qué es la resiliencia? Podemos encontrar en artículos y libros diversas definiciones del concepto así como múltiples tópicos relacionados al mismo, pero aquí sólo les compartiré mi punto de vista muy particular en base a mi experiencia para que ustedes interactúen conmigo (directa o indirectamente) en base a sus propias vivencias. Y para empezar, definamos de manera simple y general lo que vamos a entender por resiliencia: la capacidad que tiene una persona para superar las adversidades y problemas. Ahora bien, como no somos de palo ni de hule, las interacciones con el entorno nos afectan, ya sean éstas positivas o negativas. Eso sí, no a todos nos afectarán de la misma forma, ni las respuesta serán las mismas. Esto va a depender de la resistencia que cada quien tenga.

Así como un material puede mejorar su resiliencia, también nosotros podemos hacerlo. Sin intentar descubrir el hilo negro, pero sí hacer una contribución de utilidad, debemos considerar algunos puntos clave sobre lo que debemos hacer para salir bien librados ante los azotes y pruebas de la vida. Toda situación problemática puede tener ciertos efectos emocionales en nosotros: estrés, enojo, angustia, depresión, y hasta alteraciones que nos afectan físicamente. Entonces, ¿qué hay que hacer? El primero paso es entrenarnos para agarrar resistencia ante un impacto, y el segundo, desarrollar y utilizar nuestras habilidades para generar la mejor respuesta y seguir adelante con nuestra vida pero más fortalecidos.

Para empezar, tenemos que hacer una especie de manual sobre lo que hay que hacer en caso de; como aquellos que existen para desastres como sismos o incendios, o como el manual de supervivencia escolar de ned (una serie de Nickelodeon). Este es el entrenamiento para trabajar la resistencia, que es la base para ser una persona resiliente. Debe aplicarse desde situaciones cotidianas que puedan molestarnos, y hay que hacerlo desde una nueva filosofía o modo de ver la vida para que las respuestas sean distintas a las del pasado. Luego entonces estaremos en condición para manejar el estrés producido por alguna situación adversa, y ahora sí, construir la estrategia para darle vuelta a la tortilla y tomar el timón de nuestra vida y dirigirla a una meta.

Esto suena bien pero ¿qué creen?, como ya se han de imaginar, esto tiene un gran pero. Veamos; muchos son los llamados y pocos los elegidos, esto es como ese tipo de solicitud que seguramente muchos han visto: “se solicita emplead@ con ganas de trabajar “. Si no se asume el hecho de que no es nada fácil y que se requiere de esfuerzo y trabajo constante, todo resultará en nada. El mundo experimenta cambios turbulentos que en muchos casos sobrepasan la capacidad de respuesta de los distintos sectores sociales, y eso genera pánico e incertidumbre que a su vez provoca un estrés que conduce a la reactividad en donde se toman decisiones muchas veces de manera inconsciente, y finalmente, no se sale de ningún apuro. De una u otra forma, esto influye el ámbito personal ¿Qué quiere decir esto? Pongamos una situación de ejemplo. Recordarán ustedes el famoso gasolinazo de principios de este año 2017. De entrada, hubo una reacción de rechazo y enojo. Es natural, pero el hecho de saquear establecimientos comerciales refleja la poca o nula resistencia ante una situación de amenaza.

Para cerrar, queda entonces en cada uno de nosotros ir descubriendo cada uno de los puntos que debe llevar ese manual de entrenamiento para lo que hay que hacer en caso de. Algunas cosas que personalmente incluiría son:

  • Tener siempre en mente algo a lo que le llamo el “secreto del mago: nunca rendirse”. Que no nos falte nunca un poquito de fe. A tomar aire y continuar, siempre hay que mantenerse en forma. Contar 1, 2, 3 y lanzarse a la aventura: definitivamente no es fácil, se pueden sentir nervios o temor, pero cada logro es muy disfrutable y gratificante porque sientes la plenitud de ser mejor persona.
  • Organización sobre los deberes que tenemos, estableciendo prioridades para que el tiempo no nos coma y evitar entrar en desesperación y reactividad. Aquí es muy importante la proactividad. Pueden ver la columna: “Proactividad: La bola de cristal camaleón y Donald Trump”.
  • Mantenerse siempre en movimiento, ya sea practicando algún deporte o actividad recreativa, o trabajando en la planeación de actividades por hacer, nuevos proyectos, pendientes, formas de mejorar nuestra vida personal y laboral, etc. Esto tiene el beneficio extra de blindarnos contra pensamientos negativos de toda índole, y vaya que si abundan.
  • Interactuar con personas que también día a día entrenan su resiliencia, no importa si son chicos o grandes, todos nos pueden aportar cosas valiosas y sorprendentes. Esto es un poderoso motivante cuando nos llegamos a sentir cansados.
  • No olvidarse de compartir, no sólo lo material sino también el ejemplo de nuestra persona. Es cierto el dicho “el que comparte y reparte, siempre le toca la mejor parte”. Es nuestra mejor contribución para ese mundo mejor que todos soñamos.

Gracias amigos, hasta la próxima. Que bien que hayan podido venir.


Antonio Carlos Martínez

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Según el sapo es la pedrada y el tragón se ve desde como agarra el taco: así es la necesidad

¡Hola amigos! Que bien que están aquí. Hoy estamos platicando de emprendedores, y dos cuestiones básicas guían el dialogo: ¿qué es un emprendedor? y, ¿todos pueden ser emprendedores?

Echando un vistazo en internet o en libros, encontramos varías definiciones de lo que es un emprendedor, y se observa que el concepto puede tratarse desde distintas vertientes, entonces debemos definir el camino que vamos a tomar.

En términos generales, diremos que un emprendedor es aquella persona que toma la iniciativa o la decisión de realizar acciones que conllevan riesgos y/o dificultades; aunque comúnmente el concepto se relaciona con acciones ligadas a los negocios. Dicho esto, entonces cualquier persona es emprendedora, pero como dice un dicho muy bien dicho, aunque sean del mismo barro, no es lo mismo bacín que jarro. ¿Qué quiere decir esto? Significa que si bien todos los días tomamos decisiones con sus posibles implicaciones de una u otra índole para satisfacer nuestras necesidades, éstas no son las mismas para cada persona. Y aquí encontramos la palabra clave: necesidad. Es la que va a definir el tamaño del sapo y de la piedra para darle. Y aún más, el hambre que tengamos dará cuenta de nuestra necesidad y reflejará si somos tragones o no.

Podemos decir necesito esto, aquello y lo otro, pero si para satisfacer estas supuestas necesidades lo único que hacemos es quejarnos y echar culpas sin hacer nada, o hacer como que hacemos pero sin ton ni son, es señal inequívoca de que no tenemos hambre, y en consecuencia de que no se tiene necesidad y mucho menos se es tragón.

Cuando hay necesidad, sucede lo que Steve Jobs alguna vez dijo en un discurso: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Y si la respuesta era NO durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo”. Tener necesidad entonces implica en primer lugar, que internamente tenemos una inquietud constante porque algo de lo que hacemos no nos está convenciendo y mucho menos nos está satisfaciendo; y en segundo lugar, esta insatisfacción debe provocar, sin renunciar jamás, a nuestro cerebro para que construya cimientos mediante organizar información y pensamientos, establecer metas y objetivos claros, predecir posibles escenarios futuros con sus pros y contras; y con toda esa base sólida, edificar todo el proceso de acciones para unir todas esas piezas en un diseño armonioso e igualmente fuerte como los cimientos. Y si todo esto sucede amigos, podremos decir que verdaderamente estamos emprendiendo.

Muchas gracias por haber venido, hasta pronto.


Antonio Carlos Martínez

Las cosas buenas pasan pero el trabajo con esfuerzo y dedicación, dando lo mejor de nosotros, es lo que hace que sucedan.

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Mujeres: Lo que se ve no se juzga

Gracias por venir, amigos. A propósito de éste pasado mes del amor y la amistar y del día internacional de la mujer, esta plática está dedicada precisamente a ellas. Podemos hablar de las mujeres desde distintos ámbitos y puntos de vista y siempre tendríamos algo más que decir, de manera que tenemos bastante tela de donde cortar y ¡vaya que bastante! Así que delimitaremos un mucho este universo de posibilidades y nos enfocaremos a la mujer en aspectos muy generales y de su relación en pareja, ya sea como novia o esposa y, bueno, desde la óptica particular de su servidor.

¡Va por ellas, aunque mal paguen! ¡Salud! Cuántas veces no hemos escuchado esta frase en boca de hombres heridos de amor acompañados de una copa de vino ya sea en escenarios de la vida real o de la televisión; pobres hombres tirados al vicio y la perdición, convertidos en piltrafas humanas por culpa de una mala mujer… Y nadie hace nada, como diría nuestro querido Jaime Maussan. Pues bien, para que no quede en nada, vamos a hacer algo.

Y para empezar quiero de alguna forma aclarar que mi intención no es echarle porras a las mujeres sólo por echarles o por querer quedar bien, como las que avientan los acarreados de un partido político a su candidato. Tampoco quisiera que alguien fuera a pensar “lo dice porque seguro le tocó una buena vieja” (aunque, la verdad sea dicha, soy muy afortunado por tener la esposa que tengo) o la otra de “se ve luego luego que no sabe nada de mujeres” sino, más bien, la intención es platicarles sobre esas cualidades positivas que saltan a la vista y que muy bien podemos englobar en el dicho “lo que se ve no se juzga”.

Permítanme un brevísimo paréntesis para comentar que, a pesar de que en la actualidad se habla mucho de la igualdad entre hombres y mujeres, es innegable que hombre y mujer son diferentes y que ese discurso sobre igualdad debe, más bien, encausarse en aceptar conscientemente esa diferencia porque en tanto ésta no quede asimilada, seguiremos siendo testigos y/o participes de situaciones marcadas por discusiones, roces y enfrentamientos entre estos dos géneros en donde, en la mayoría de los casos, el hombre resulta “vencedor” pero dejando resentimiento en la otra parte.

Ahora sí, volviendo a lo que estábamos, déjenme comentarles algunas de las muchas cosas que las mujeres hacen y que verdaderamente son sobresalientes. Esas habilidades naturales que en la casa, en la escuela y en los entornos donde interactúan van desarrollando y perfeccionando son de llamar la atención y hay que decirlas. Por ejemplo, en la escuela es sorprendente esa naturalidad que tienen para crear, para dedicarse y poner esmero en sus trabajos escolares. También es notoria su sensibilidad, solidaridad y empatía para con lo que le pasa en su entorno y con quienes les rodean.

En casa, gracias a ellas, todo marcha en orden y armonía pero no se piense que es fácil; detrás de ello hay trabajo duro y constante que requiere de esa fuerza que sólo ellas tienen para poder jalar la carga en los momentos de subida.

Cómo no mencionar también que han sido fuente de inspiración a lo largo de la historia para que los hombres muestren lo mejor de sus talentos al mundo. Y esto sucede cuando se sabe valorar y disfrutar del amor de una mujer. Precisamente, este es el punto medular en ellas: su capacidad de amar.

El amor de una mujer a un hijo es la mayor fuerza de atracción de la naturaleza; nada de que la fuerza de gravedad o las fuerzas nucleares en el átomo, esas son patrañas. ¿Y el amor a un hombre? Es una extensión del amor al hijo, por eso luego se dice que la esposa es como la mamá del esposo.

En relación a lo anterior, tengo un mensaje para mis compañeros hombres. Imaginen ustedes, de entre tantos millones de seres en el mundo, con el tiempo y un ganchito podemos tener la inmensa fortuna de que una mujer deposite su amor en nosotros: ¡sí, de entre millones, una mujer puede amarnos! Tomemos conciencia de ello para poder aquilatar y disfrutar en su justa medida ese amor y si así lo hacemos, ellas harán que conozcamos el paraíso en vida. De no hacerlo así, conoceremos el lado opuesto del paraíso y terminaremos acompañados de una copa de vino y diciendo cosas como las que mencionamos al principio.

Hay una frase que dice que a las mujeres no hay que entenderlas sólo amarlas. Perdonen mi insistencia pero creo que sí hay que entenderlas para poder seguir creciendo juntos. Pero como también dije al inicio, esto es sólo la opinión de su humilde servidor y una invitación a atreverse a mirar desde otras perspectivas para aprender más sobre el interesantísimo tema de las mujeres. Al final cada quien tomará su postura. De verdad, verán que si lo intentan sin rendirse, su relación con las mujeres en cualquier ámbito traerá para ambos resultados que los llenarán de satisfacciones. Y para ayudarles en esta reflexión, les recomiendo echar un vistazo a la columna de Tere Chacón “No entiendo a las mujeres” y leer el libro de la doctora Gina Zabludovsky Kuper que lleva el mismo título de la columna de Tere.

Muchas gracias por haber venido, amigos. ¡Hasta pronto!


Antonio Carlos Martínez

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PNL: No se trata de enchílenme una gorda y pásenmela

¡Hola amigos! En este cuarto encuentro estamos platicando de cómo podemos enfrentar esos problemas de todos los días que luego nos hacen desatinar o que nos mantienen medio desubicados. Todo ello, con la intención de mejorar, crecer como personas, influir positivamente en nuestro entorno y lograr nuestras metas.

Recordemos, para encancharnos un poquito, que en columnas anteriores habíamos comentado que, hasta nuestros días, las leyes naturales se cumplen porque se cumplen y no hay más. Y entre ellas mencionamos el principio de la entropía y la tercera Ley de Newton. La primera nos dice que todo va irremediablemente al caos y al desorden, mientras que la segunda dice que a toda acción corresponde una reacción de igual magnitud pero en sentido contrario. Esto, llevado a los escenarios de la vida diaria, quiere decir que esas leyes nos influyen de tal manera que todos los días estamos expuestos a vivir situaciones que pueden desatar en nosotros reacciones negativas, como cuando algo no resulta bien y buscamos no quien la hizo, sino quien la pague; o como también cuando se hace alguna cosa mala pero que parece buena, y que al final de cuentas lo único que hace es venir a empeorar el asunto.

Por otro lado, todas las experiencias que vamos viviendo forman en nosotros esquemas de actuación para responder a todo evento que se nos presente. Aunado a esto, los pensamientos negativos que diariamente nos invaden contribuyen a la formación de creencias limitantes. En fin, son tantas cosas, que podemos quedar atrapados en una especie de círculo vicioso en el que nos quede al dedillo aquella frase de una canción de José Alfredo: “..siempre caigo en los mismos errores”.

Una opción de entre tantas para ofrecer solución a lo antes dicho es mirar a la programación neurolingüística (PNL). El concepto no es nuevo, pero no por ello deja de ser desconocido para muchos. La PNL parte del siguiente supuesto: Todo lo que una persona necesita para generar un cambio conductual está en ella misma. Es una herramienta de modelado que permite potencializar las habilidades personales.

Lo que vamos a lograr con la PNL es eliminar las creencias limitantes que nos hacen tropezar con la misma piedra quien sabe cuántas veces y que no nos dejan expresar todo nuestro potencial. Y aquí, como dice el título de la columna, no es tan fácil como decir enchílenme una gorda y pásenmela… para nada.

Lo primerito es tener autoconsciencia de esa necesidad de querer cambiar, de otra forma, todo resultará en una simple llamarada de petate o lo que es lo mismo, los propósitos de Año Nuevo hay que volverlos a repetir y repetir porque nada que se cumplen. Después, así como con las computadoras, debemos programarnos, es decir, debemos crear en nuestra mente los algoritmos que posteriormente serán ejecutados cuando recibamos algún comando del entorno. En otras palabras, esto es como construir cauces para que cuando llueve, el agua tome el camino que nosotros marcamos. Y como en todo programa de máquina, si al correrlo no hace lo que debe hacer, se depura.

Ejemplito concreto: Una esposa le pide amablemente ayuda al marido en las labores de la casa. Una posible respuesta alterada y con enojo del marido es: “¿Qué no ves que yo trabajo? Hazlo tú”. Si el marido en verdad quiere cambiar sus conductas, debe “programarse” y crear los “cauces” para dar otras respuestas. Un posible cauce es: “Es mi obligación ayudar”. Ahora la cosa cambia, cuando la esposa pida ayuda la respuesta ya puede ser otra.

Pero eso no es todo, siempre hay que ser autoconsciente de estos cambios para que se vuelvan profundos y lleguen a nuestro inconsciente o para modificarlos y hacerlos más efectivos. Porque no quiere decir que el marido, a la primera, habrá cambiado definitivamente pero sí ha generado un cambio. Siguiendo con el ejemplo, una mejor programación sería: “Ella y yo somos un equipo, podemos hacer el 1-2 para tener la casa en orden”. Este programa mejorado se da porque se tenía ya el anterior y se le daba “uso”, lo que motivó la actualización.

Ya para cerrar, la PNL es una excelente alternativa para ayudarnos a crecer como personas, establecer metas y lograrlas. Su aplicación nos permite la posibilidad de alcanzar un equilibrio en todos los aspectos de la vida que impacte en su calidad; la cual muchas veces se cree que depende exclusivamente de las riquezas económicas.

Los expertos en PNL aseguran cambios inmediatos siguiendo las técnicas que ellos manejan pero antes de acudir con alguno de ellos, soy fiel creyente de que cada uno de nosotros podemos generar cambios notorios en nuestro actuar. Ya más avanzados en nuestras transformaciones, y para casos que se nos tornen más difíciles, podemos solicitar ayuda especial.

Muchas gracias por venir, ¡hasta pronto!


Antonio Carlos Martínez

Las cosas buenas pasan pero el trabajo con esfuerzo y dedicación, dando lo mejor de nosotros, es lo que hace que sucedan.

Email: ankar_26@hotmail.com



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Proactividad: La bola de cristal camaleón y Donald Trump

¡Hola amigos! Una vez más, gracias por el favor de su atención y bienvenidos a esta tercera charla.

Siendo este un encuentro entre amigos, forzosamente, tarde o temprano tenía que tocarse uno de los temas que anda en boca de chicos y grandes a nivel mundial… Sí, adivinaron: Donald Trump.

Lo primero que hay que decir es que, en términos generales, las múltiples declaraciones que ha hecho este personaje desde antes de tomar la presidencia de los Estados Unidos, han generado innumerables reacciones de rechazo y descontento, todo lo cual ha generado un clima de tensión e incertidumbre, hablando sólo de México.

Por otro lado, no pretendemos aquí echarle más leña al fuego ni mucho menos ponernos a hacer un repaso de hechos, sino más bien tomar este tema como ejemplo o pretexto para recordar una herramienta tecnológica que todos tenemos y que bien puede ayudarnos en problemas como este o de cualquier otra índole: la bola de cristal camaleón. Tal vez alguien se pregunte y diga: ¿cómo está eso de que todos tenemos esa herramienta? porque yo no tengo nada, ¿y dónde la venden? ¿cuánto cuesta?

Revelemos el misterio y después verán que no había tal. Por principio de cuentas, deben ustedes saber que la bola de cristal camaleón tiene como fuerza motriz la proactividad, por lo que toda la gente sólo la conoce como proactividad. ¡Acabáramos! Pero eso no es todo, mis queridos amigos; aún hay más, como alguien famoso decía.

En nuestra cotidianeidad, las leyes de la naturaleza son tan obvias (como lo deja claro aquella trascendente frase “se cayó pa’ bajo”) que, por regla general, no las cuestionamos. Sin embargo, sí buscamos comprenderlas para evitarnos sorpresas desagradables y en su lugar, ponerlas a nuestro favor, como lo comentamos en la columna anterior cuando hicimos referencia a la Entropía.

En esta ocasión, aparece en escena la tercera ley de Newton, que en términos comunes nos dice que a cada acción siempre se opone una reacción igual. Ejemplo simple: Trump odia a los mexicanos, los mexicanos odian a Trump. No hay porque sorprendernos, las leyes de la naturaleza así trabajan. Afortunadamente, se pueden cambiar las cosas.

Stephen Covey nos dice que, en esencia, la proactividad es lo que nos hace humanos y nos permite afirmar que somos los arquitectos de nuestro propio destino. Podemos aceptar esto si tomamos en cuenta lo que menciona Ale Diener en su columna “¡Tú tienes la libertad de elegir la virtud o el vicio!”,  los seres humanos tenemos facultades exclusivas como la inteligencia, la voluntad y la libertad que nos permiten mejorarnos si así lo decidimos.

¿Y qué podemos ver con la bola de cristal camaleón? Accionada por la proactividad, el mayor invento de la humanidad nos permite visualizar para un determinado contexto actual, los distintos escenarios futuros dados por el efecto de las acciones del presente, para así transformarnos como el camaleón y hacer que suceda lo que queremos. Desafortunadamente, el mal uso de la bola de cristal camaleón y la ignorancia hacia las leyes de la naturaleza, nos han asestado duros golpes…

Ahora, tres recomendaciones finales. Primera; para poder ver los escenarios futuros, debemos prepararnos en el conocimiento del ambiente, situación o problema actual. Segunda; manejar la bola de cristal camaleón no es para nada sencillo, por lo que el consejo es empezar aplicando el dicho el buen juez por su casa empieza. Y tercera; para lograr efectos profundos o de mayor alcance, hacer equipo con quienes también usan la bola de cristal camaleón para los mismos fines que tú, porque de esta manera, tendrás representantes leales y capaces de llevar tus objetivos a mayor escala.

Creo firmemente que la bola de cristal camaleón es una vía que puede lograr muchas cosas, desde el ámbito personal, como lo destacan Ale Diener en su columna “¿Eres papá proactivo o reactivo?” hasta lo que Arturo Villegas, ambos compañeros columnistas de eddywarman.tv, llama “Make México Chingón Again”. ¡Hasta pronto!


Antonio Carlos Martínez

Las cosas buenas pasan pero el trabajo con esfuerzo y dedicación, dando lo mejor de nosotros, es lo que hace que sucedan.

Email: ankar_26@hotmail.com



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Entropía: Sacar ventaja del enemigo universal.

¡Hola! Gracias por estar aquí en este segundo encuentro entre amigos. En esta charla hablaremos de algo llamado entropía con la intención de dar continuidad e ir más ella en relación a lo comentado en la columna anterior. Y para enriquecer la plática, haremos referencia a las interesantes temáticas de nuestros compañeros del portal eddywarman.tv: ¿Por qué está de moda la felicidad en el trabajo?, de Arturo Villegas; ¡Tú tienes la libertad de elegir la virtud o el vicio!, de Ale Diener; Crítica, alimento para las víboras, de Blanca Almeida; ¿Un Millennial será tu nuevo jefe?, de Rony Jerusalmi; ¿Quiénes somos? y ¿Cómo somos?, de Juan Miguel Zunzunegui; Office Dancing Health, sistema para combatir el sedentarismo, de Marité Gama; y Heidrick & Struggles, de Juan Ignacio Pérez.

En la vida cotidiana observamos un sinfín de fenómenos que nos son muy comunes y obvios. Por ejemplo, si sostenemos un objeto en lo alto y lo soltamos, sin lugar a dudas sabemos que va a caer; un trozo de hielo bajo el sol, con el tiempo se transformará en agua líquida; si dejamos rebotar una pelota, al cabo de un tiempo se quedará quieta en el suelo. Pues bien, estos hechos y cualesquiera otros, están regidos por una ley natural que nos dice que un cambio espontáneo de un sistema ocurre en la dirección del aumento de entropía. Y, ¿qué es la entropía? Es el desorden y el caos en donde la energía se degenera a formas menos aprovechables, lo cual implica que todo sistema, vivo o inanimado, para poder desarrollar sus funciones, debe recibir energía externa, de lo contrario tarde o temprano, se detendrá, o en el caso de los seres vivos, morirán.

El punto en todo esto es que, en el andar diario no podemos ignorar las leyes de la naturaleza. Imagínense no hacer caso de la ley de la gravedad y saltar sin paracaídas de un avión, ni que contar. Así que veamos como sacar provecho de la entropía para tener éxito y en consecuencia ser felices.

Nuestro tiempo prácticamente está repartido entre la familia y el trabajo, por tanto, el éxito y felicidad los buscamos principalmente en estos dos aspectos. La estrategia para esa búsqueda es saber el juego de la entropía, o en otras palabras, conocer al enemigo y sacar ventaja de ello. Y lo primero que hay que hacer es aceptar consciente y luego inconscientemente dos cosas: una, que la entropía es una ley natural que busca siempre, sin tregua, llevarnos al fracaso e infelicidad; y la otra, que la única manera de evitarlo es buscando del exterior la energía que nos de la fuerza para lograr las metas que queremos.

La primera condición nos ayuda a hacerle frente a sucesos no deseados, no rendirnos y seguir adelante; en tanto que la segunda, implica tener metas claras que sean una verdadera necesidad para nosotros porque sólo de esa forma buscaremos la energía externa que nos permita alcanzarlas. Ilustremos esto con un caso muy simple: en el transcurso del día utilizamos la energía que tenemos para desarrollar múltiples actividades y la respuesta del cuerpo a ese desgaste energético es una necesidad de alimento para recuperar esa energía y así poder seguir funcionando y no morir, en el peor de los casos. Y es aquí donde se esconde la trampa que nos tiende la entropía, una en la que todos podemos caer pero que, si la conocemos, podemos salir de ella o incluso esquivarla. Si no existen esas metas o necesidades estaremos en una aparente zona de confort que sería como navegar en supuestas aguas tranquilas donde al final se encuentra la inevitable catarata que nos puede llevar a la muerte.

Llevemos el análisis anterior a uno de los pilares de vida, el trabajo, y tomemos como la meta más ansiada y anhelada de nuestros sueños, tener éxito y ser feliz. Ahora necesitamos ver de dónde vamos a adquirir esa energía que nos impulse día a día a alcanzar esos objetivos. Las valiosas aportaciones del equipo de eddywarman.tv son una muy buena fuente de potencia. Blanca y Arturo nos muestran que el trabajo debe coincidir con las habilidades de cada persona, para que de esa manera se haga con pasión; algo muy satisfactorio. Por otro lado, Ale enfatiza que adquirir un hábito bueno requiere de mucho esfuerzo y trabajo en la voluntad y que, aunque la conciencia nos ayuda a saber qué es lo mejor, finalmente podemos elegir lo contrario. También nos dice que el autoconocimiento y los atributos que nos distinguen como especie, van encaminados a hacernos mejores personas; así que nada de rendirse. Y aún más, Juan Miguel nos hace reflexionar sobre el por qué los mexicanos somos como somos diciéndonos que arrastramos un condicionamiento histórico por el cual actuamos como un pueblo conquistado y sometido. Pero cada uno de nosotros puede hacer que esto cambie, lo que debemos hacer es escribir día a día una nueva etapa en la historia para deshacernos de esos lastres y avanzar como nación.

Por otro lado, quien no quisiera sentirse como en casa en el trabajo para incrementar su energía. Rony nos habla que la generación millennial está transformando los entornos laborales para que sean lugares donde también se vive, hay opciones de entretenimiento, se puede crear y practicar hobbies. En este mismo sentido, Marite hace la propuesta de Office Dancig Health que entre otras cosas, ayuda a generar un ambiente de confianza, mejorar las relaciones interpersonales, promover la dinámica del equipo de trabajo, liberar estrés.

Aquí sólo un paréntesis para agregar, en base a lo que comenta Rony y Marite. Estas propuestas sólo son posibles si las empresas tienen a su capital humano como su activo principal. Ligado con esto, Juan Ignacio nos habla de que en la selección de ejecutivos de nivel C ahora se están considerando aspectos como los valores y motivaciones, lo cual era necesario, porque esto no es otra cosa sino darle a la persona esa energía para contrarrestar el arrastre de la entropía y darle así a la organización mayor y mejor productividad.

Un beneficio extra de esta batalla contra la entropía es que podemos convertirnos en fuente de energía para otras personas, en lugar de ser personas que critican y son tóxicas, como lo puntualiza Blanca. Y también, como apunta Arturo, esto puede ser llevado al otro pilar de vida, la familia, el lado humano.

Hasta la próxima, fue un placer compartir.


Antonio Carlos Martínez

Las cosas buenas pasan pero el trabajo con esfuerzo y dedicación, dando lo mejor de nosotros, es lo que hace que sucedan.

Email: ankar_26@hotmail.com



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Gracias por venir

Hola amigos, ésta es la primer columna que escribo y en ella quiero, entre otras cosas, presentarme y decirles cómo es que llegué aquí; todo ello con el objeto de ir creando un ambiente de familiaridad y de establecer el inicio y rumbo de esta nueva aventura como columnista.

Pues bien, soy ingeniero de formación y maestro de profesión. Hace algún tiempo que, de regreso a casa, escucho el programa de radio de Eddy Warman y aparte lo sigo en Twitter, en donde en una ocasión publicó una convocatoria con estas dos preguntas: ¿Te especializas en un tema que te apasiona y además te gusta escribir? ¿quieres ser uno de los columnistas de EddyWarman.tv? La invitación pedía a los interesados enviar sus datos personales, la descripción de su especialidad y un ejemplo de sus textos a un correo electrónico.

Siendo admirador y seguidor de Eddy, no podía dejar pasar esta oportunidad y envié la información solicitada. Pasaron algunas semanas y pensé que el texto de prueba no había sido lo suficientemente bueno para ser de los elegidos (“suerte para la próxima, si es que hay próxima…” pensé para mis adentros), pero ¿qué creen? Un buen día recibí con emoción un correo de Tere Chacón dándome la bienvenida al grupo de columnistas del portal de Eddy. Y bueno, aquí estoy. Muchas gracias Tere, muchas gracias Eddy por esta oportunidad.

Decidí nombrar la columna “Entre amigos” pensándolo como un espacio en el cual amigos se reúnen y empiezan a compartir sus experiencias, reflexiones, conocimientos y comentarios sobre alguna temática que surja de alguno o algunos de ellos en ese momento. Ese espacio puede ser en una salida con amigos, en la hora de la comida, en la hora libre en el colegio, en una fiesta o en cualquier otro momento y lugar en donde dos o más amigos puedan estar en un ambiente de confianza, respeto y calidez en el que todos se sienten a gusto. Siendo esto así, comencemos.

Echando un vistazo a las columnas de mis compañeros y amigos del portal de Eddy, encuentro una amplia variedad de interesantes temas y para entablar este primer encuentro entre amigos, quiero retomar el de “¿Cuál es mi misión de vida?” de la psicoterapeuta Blanca Almeida en su columna Cosas de la Vida. Creo que la mayoría en algún momento o en muchas ocasiones nos hemos hecho esta misma pregunta u otras similares. Blanca nos habla de manera clara y concisa sobre ello en un video de poco más de dos minutos que ustedes pueden ver y unirse a esta charla.

Ella nos resume sus planteamientos diciendo que la misión de vida es poner nuestras habilidades y talentos al servicio de otros y que esto nos brinda felicidad. Esto lo relaciono con la frase “es mejor dar que recibir”. El dar algo de lo que uno es a alguien, te llena, te hace sentir útil y te hace ser una mejor persona. Y todavía, esto tiene un plus, te hace trascender al dejar huella o sembrar semilla en los demás, de lo que tu ser es. Creo que lo que dice Blanca es uno de los pilares de nuestra vida. También Ken Robinson, en su libro “El Elemento” nos dice que hay que dedicarnos a aquello que nos apasiona, es decir, estar en nuestro elemento, para de esa forma tener éxito en la vida.

Pienso que las visiones planteadas están más centradas en lo profesional, por decirlo así. Personalmente, agregaría otro pilar a esta base: la familia, el lado humano. Con estos sólidos cimientos estamos cumpliendo la misión de vida y sobre ellos podemos edificar nuestras metas y lograr la mayor felicidad. Se dijo fácil, pareciera que tenemos una receta maravillosa para transitar por la vida pero tiene un ingrediente difícil de conseguir por su alto precio: la energía.

Esto me lleva a pensar en una de las leyes de la naturaleza que hasta nuestros días se sigue cumpliendo: para que cualquier sistema trabaje se requiere energía (y con lo caro que están los energéticos hoy día, p.ej., la gasolina) y de no tenerla, tarde o temprano se detendrá. O dicho en otras palabras, sin la energía para trabajar, todos los sistemas tienden de manera natural al caos y desorden.

Y, ¿cómo se observa esto? Malas notas en el colegio, desintegración familiar, delincuencia, pérdida del empleo, infelicidad y todo aquello que nos impide trabajar en nuestros sueños.

Y, ¿dónde está la energía? Creo que está en la acción, no podemos permitirnos la inactividad porque es ponernos al paso de la corriente que arrastra al devastador caos.

Hasta pronto, y gracias por venir.


Antonio Carlos Martínez

Las cosas buenas pasan pero el trabajo con esfuerzo y dedicación, dando lo mejor de nosotros, es lo que hace que sucedan.

Email: ankar_26@hotmail.com