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¿Dios es la respuesta para ser feliz?

Hay muchas formas en que las personas buscan su felicidad, desde una sociedad que busca desesperadamente el éxito que se esconde bajo fama, fortuna y belleza; hasta cuestiones como el bienestar, mantenernos con buena salud, salir a pasear, hacer ejercicio de forma moderada y tener la mente ocupada con trabajos sociales o ampliando estudios.

Sin embargo, “The London School of Economics and Politica Science” publicó recientemente un estudio que muestra que participar en las actividades de la Iglesia puede ser incluso mucho mejor para la salud mental de los mayores que todas estas recomendaciones.

Este estudio muestra el seguimiento que han hecho durante cuatro años a 9,000 europeos mayores de 50 años y la gran sorpresa es que la única actividad asociada a una felicidad sostenida, está relacionada con la asistencia regular a la iglesia, a la sinagoga o la mezquita.

El epidemiólogo Mauricio Avendaño explica: “La iglesia parece desempeñar un papel social muy importante para mantener a raya la depresión y también como un mecanismo de supervivencia durante los períodos de la enfermedad en la edad adulta”.

El experto, al principio se cuestionó si se trataba de la religión en sí o el sentido de pertenencia a algo lo que ayudaba a la salud mental, pero datos del mismo estudio explican que la pertenencia a organizaciones políticas y de la comunidad sólo proporciona beneficios a corto plazo en términos de salud mental y parece, de hecho, que dan lugar a un aumento de los síntomas depresivos a largo plazo.

“Los participantes reciben un mayor sentido de la recompensa cuando por primera vez se unen a una organización, pero si se trata de un gran esfuerzo y no reciben nada a cambio, los beneficios pueden desaparecer después de un tiempo”, apunta Avendaño.

Claro que esto contrasta con un mundo a inicios del siglo XXI no solo ateo sino agnóstico; donde no solo se cuestiona la existencia de un Dios, sino que no se le ve la utilidad. Y ciertamente en edades más jóvenes, esta tendencia crece mucho más, pero así también crecen estadísticas de pérdida de sentido de vida, de suicidios o de depresión.

Y sin pretender correlacionar estos datos, en mis conferencias que imparto acerca de la felicidad, uno de los elementos fundamentales que planteo es la vida espiritual. Esto lo hago con la analogía de una mesa de 3 patas, que es muy frágil, mientras que una de 4 es robusta y fuerte.

Así es el ser humano, todos tenemos 4 dimensiones: Física, mental, emocional y espiritual. Y normalmente las 3 primeras somos conscientes y trabajamos en ellas. Pero ¿Qué pasa con la vida espiritual? Normalmente la tenemos presente cuando hay crisis, enfermedad, muerte o emergencia. Digamos que está ahí para “usarse en caso de emergencia”.

Hoy la sociedad crece de manera silvestre, sin un sustento espiritual acusado de estar obsoleto y caduco. Sin embargo, pregunto ¿Para qué sirve la vida espiritual? Para una sola cosa… para aprender a tener fe… Y ¿Qué nos enseña la fe? Una sola cosa… Nos enseña a creer. Y esto es tan importante cuando la vida te golpea.

Cuando la vida te golpea, y te pone de rodillas, ningún consuelo humano es suficiente, y para que te levantes, debes alzar la mirada y buscar a una fuerza superior, un Dios como quieras llamarlo. Y para que creas tienes que tener fe, y cómo tener fe sino tienes vida espiritual.

Pero para levantarte no basta que creas en un ser supremo, ese solo es el primer paso; para dar el 2º. Paso tienes que creer en alguien más… en ti mismo. Pero de nuevo, cómo vas a creer sino sabes lo que es tener fe, porque no tienes vida espiritual.

Es por eso que es tan importante. Y no hay que confundir la religión con la espiritualidad; sin embargo, el poder integrarse y participar en comunidad, buscando ese alimento al alma, como lo dice el reporte de esta universidad inglesa, propicia que el ser humano tenga mayor plenitud, mayor sentido, y finalmente una mayor felicidad.

Recordemos que ser feliz no es un estado celestial o permanente de alegría; ser feliz es una decisión que se toma a pesar de momentos de desesperación, angustia, miedo, desesperanza. Y es en esos momentos tal vez donde la fortaleza de la vida espiritual hace que la vida pase, tengamos esa resiliencia que permita que todo pase; y porque no pensar que también en nuestros grandes momentos, tengamos esa paz y esa plenitud; que en ambos casos pueda venir de tu experiencia espiritual.

Así que un regalo que te da tu Dios, llámalo como quieras… es vivir principios y valores espirituales que provoquen que tengas esa plenitud y digas en paz: Soy feliz.


Arturo Villegas

Happiness developer
Speaker internacional
Especialista en aumentar la productividad organizacional a través de la felicidad
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Lo positivo de la tragedia

Muchas veces me he preguntado por qué Dios permite las tragedias, por qué mueren personas inocentes, porque las guerras… y sin entrar en rollos existencialistas, teológicos o filosóficos, los recientes sucesos en México con los temblores (Chiapas, Oaxaca y Ciudad de México); y los huracanes que han azotado a nuestra América latina (particularmente Puerto Rico y el Caribe), y que al menos estos últimos fenómenos, son un mensaje que nos da el planeta de cómo lo estamos dañando; ¿Qué resultado han tenido estas tragedias?

Sí son miles de personas que perdieron sus viviendas, y algunos desafortunadamente amigos y familiares; pero más allá de esto, la respuesta ante la tragedia ha sido impresionante y contundente: solidaridad, apoyo desinteresado, ayuda por toneladas.

Es verdaderamente enternecedor como la población, muchas veces la más necesitada, sin ser acarreada, sin ningún tipo de obligación, salió a la calle y en una carrera contra el reloj, exponiendo su propia vida, se unieron todos en un mismo objetivo: rescatar con vida hasta el último sobreviviente de los edificios caídos.

Y tal vez a diferencia del terremoto del ’85, este fue filmado y transmitido casi en tiempo real. Y los que veíamos los videos en redes sociales y televisión, primero horrorizados después pudimos ser testigos maravillados de cómo cientos sino es que miles de personas salían a las calles a ayudar, se reunían en los sitios de emergencia para apoyar; y muchas personas más de todo el país convocaban en su propia trinchera a la gente para que se solidarizara con ayuda económica, en despensas, kits de auxilio médico, y muchas cosas más.

Ciertamente ha sido increíble cómo nuestro pueblo se ha unido, desde los voluntarios que día y noche han estado removiendo escombros, hasta personas que ha llevado de comer a los voluntarios; gente que en todo el país se han movilizado para hacer colectas desde botear en los semáforos, hasta hacer vendimias y kermeses para sacar dinero para cooperar. Y qué decir de nuestras fuerzas armadas, de los voluntarios de la cruz roja, rescatistas de diferentes corporaciones; todos participando con una organización increíble dada la situación de emergencia.

Entonces ¿para que sirven las desgracias? Dios no manda los temblores ni las muertes; son causas naturales y desafortunadas, pero sí creo que Dios nos da diferentes elementos de concientización como estas tragedias para sacar lo mejor de nosotros mismos, y darnos cuenta de los potenciales que tenemos como Mexicanos.

Siempre estas circunstancias muestran esa característica única que tenemos como pueblo, no abandonamos a nuestros hermanos en desgracia, desde el más humilde hasta el pudiente nos unimos para cargar cubetas de tierra, o llevar despensas, o hacer comida, o donar poco o mucho dinero. El gran código genético que tienen los mexicanos es la solidaridad.

Pero atención que pasando los días donde se termine el rescate y vuelva la “normalidad”, deberemos encontrar formas de convertir esa solidaridad, en procesos, normas, políticas públicas, que prevengan, fortalezcan y fomenten, medidas para que las tragedias se minimicen, y los daños se les dé el suficiente seguimiento cuando ya el tema no este “candente”.

Mientras sigamos apoyando a nuestros hermanos y nutrámonos de esas imágenes de gente desinteresada ayudando, convirtiéndose en los héroes anónimos que este país tiene todos los días y basta que las cámaras apunten para ver como este pueblo está lleno de valor, coraje, fe, amor, sobre todo cuando vemos a un hermano en desgracia. Esta columna es para todos ustedes los que de una u otra forma apoyo, para ustedes mi respeto y admiración. Gracias por hacer de México lo que todavía nos tiene unidos, la solidaridad.


Arturo Villegas

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La maldición del ejecutivo moderno

En la maravillosa película “El diablo viste a la moda”, hay una escena donde Andy (Anne Hathaway) llega muy triste a una filmación de un comercial en Central Park, y su amigo NIgel (Stanley Tucci); le pregunta que le pasa y ella dice “Mi vida personal es un desastre”, a lo que él responde “Estás lista para una promoción”.

No es una regla, pero casi… Mientras más alto estás en el organigrama, peor es la vida personal; y si no se rompe con este “estilo de vida” donde hay una responsabilidad mal entendida, y se tienen que pasar 8, 10, 12 o más horas en el trabajo (le llamo horas “nalga”), porque hay que cubrir un horario, o incluso quién se atreva a salir a la hora de salida correspondiente, es prácticamente “crucificado” porque hay trabajo que hacer.

El que México sea el líder mundial en tiempo que pasamos en la oficina, no es algo para presumir ya que somos el último lugar en productividad de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), y entonces incluso pasando tanto tiempo en el trabajo, somos incapaces de ser altamente productivos.

Así que no es un llamado a la “irresponsabilidad”, sino a la “productividad”. Ciertamente el trabajo no se acabará jamás, pero aun así el sano equilibrio entre la vida profesional y personal se debe mantener. Se entienden que haya picos en las cargas de trabajo, que son eventualidades; pero cuando esto se vuelve permanente, simplemente estamos provocando que el personal tenga problemas serios en su balance entre la vida laboral y el trabajo.

El mensaje espero ser claro, si trabajas para una empresa se te contrata para una sola cosa: Dar resultados, y si no lo das simplemente tendrás que irte de la organización. Pero se tiene que dar resultados en 8 horas; Si no eres capaz de hacerlo, no lo harás en 10 o 12 horas. Y aquí cuando asesoro algunas empresas y encuentro este problema, sin preguntar más, mi diagnóstico es: “El empleado es un inepto, o el jefe es un inepto, o tal vez ambos”.

Cada minuto que pase el trabajador en su oficina, se le resta a su vida personal (familia, amigos, esparcimiento, descanso, ejercicio, hobbies…) y al exigir de más a las personas acabaremos “tronando la maquinaria”, es decir: familias disfuncionales, separaciones, divorcios, conflictos familiares, excesos, desórdenes, depresión, estrés crónico, angustia, frustración, que genera hasta infartos, parálisis faciales, embolias… y una serie de afecciones tanto en la salud física y emocional; que provoca el trabajo.

Este es el mundo moderno, pero la maldición viene es que todo este trabajo, viene en que se busca desesperadamente el “éxito”, y su representación es: Dinero, poder y belleza. Pero ninguna de estas 3 cosas da una felicidad en el largo plazo. Así que es un callejón sin salida, por un lado, trabajar horas y horas, que generan un desequilibrio que provoca problemas al interior de la casa, y luego estos problemas se meten a la empresa, y viceversa.
Por todo esto es muy importante poder terminar con estos pésimos hábitos de trabajar para vivir, o más bien vivir para trabajar; y si bien el trabajo debe significar un motivo de plenitud, realización y gozo; no por ello vamos a sacrificar familia, amigos, experiencias, descanso, en pos de un mal llamado “bienestar”.

La palabra clave será equilibrio, donde cumplamos con dar al trabajo lo mejor de cada uno, y por supuesto dar resultados, pero en el horario establecido, para poder dedicar ese resto del tiempo o cosas valiosas, empezando por tiempo para ti (ejercicio, descanso, esparcimiento), y luego cuidar las relaciones con los seres queridos. Cuando eso pasa podremos tener equipos altamente productivos, y personas con extraordinarios desempeños, que traerá como consecuencia rentabilidad en la organización.

Así que la próxima vez que veas que alguien que a las 6:00 PM se levanta de su lugar y ya cumpliste tus objetivos del día, más que mentarle la madre, dile que te espere… Porque tienes otras muchas cosas en tu vida que el trabajo. Sí, lo disfrutas, Si te llena de plenitud, pero ahora toca el turno del gym; una cena con tu novia viendo una película; convivir con tus hijos, ayudarles a hacer su tarea; participar de un servicio religioso o de ayuda comunitaria, o simplemente acostarte en tu cama a descansar.


Arturo Villegas

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¡Quiero a mis hijos felices!

Seguro que los que somos padres, es uno de los sueños que tenemos, desde que nacen, solo les deseamos felicidad. Y seguramente muchos deseándoles solo el “bien”, hemos hecho planes, sacrificios, inversiones, para “garantizar” que sean hombres y mujeres exitosos, y felices.

Pero finalmente llegamos a un punto en que está felicidad, está condicionada a muchas creencias y paradigmas del mundo, acerca de ¿qué es ser feliz? Así vemos que mayormente la sociedad (de la cual todos formamos) establece que una persona exitosa es una persona feliz, y el éxito se mide por: cuánto dinero, cuánto poder o cuánta belleza tengas.

Pero resulta que ninguno de esos 3 factores da una felicidad en el largo plazo, solo satisface superficial y temporalmente el ego y da cierto placer, pero no provee esa plenitud total.

Por otro lado, cuando en este mundo occidental – consumista y materialista, se relaciona felicidad con éxito, pero resulta que investigaciones concluyen que es exactamente al revés, cuando seas feliz, tendrás éxito.

Así que criar hijos felices debiera ser la prioridad, antes de pensar en hacerlos exitosos; pero de nuevo llegamos al lugar de partida. ¿Cómo puedo hacer hijos felices?

La mejor fórmula que conozco y que aplico en mi propia experiencia, es darles todo el amor que pueda; mostrarles afecto desarrollará en ellos una estima sana. Claro que no hay que confundir el darles amor, con el hecho de cumplirles todos sus caprichos, o darles todo convirtiéndolos en unos “inútiles” o inadaptados emocionalmente al mundo. No se trata de ser padres débiles o consentidores.

Es un hecho que hoy muchas veces mamá y papá salen a trabajar, por circunstancias financieras, y como hay “culpas” acerca del poco tiempo que pasamos con los hijos, se trata de redimir a partir de comprarles todo; pero es una mala idea; más que un celular o una tableta, lo que más hace falta a tus hijos eres tú; y si hoy no les podemos dar cantidad de tiempo, si podemos darles calidad. Sobre todo, platicar, interesarte, celebrar, escucharlos, jugar con ellos, será muy valioso para hacerlos felices.

Un aspecto fundamental de los padres es que muchas veces nos esforzamos demasiado en dotarlos de conocimiento a partir de aprendizaje académico; cosa que está muy bien, pero olvidamos que todos los seres humanos tenemos 4 dimensiones: física, mental, emocional y espiritual. ¿Qué haces para estimular y desarrollar la parte emocional de tus hijos?, y ¿Qué hacer para dotarles de un crecimiento espiritual?

Sabemos de estas teorías donde la inteligencia emocional distingue a las personas exitosas de las que no los son; no solo dependiendo de las calificaciones o el grado de “inteligencia” que pueda tener la persona. Así que sobre todo en sus primeros años, habrá que darles todo ese soporte afectivo para su sano desarrollo.

Y el caso de la vida espiritual es notorio como la juventud cada vez se aleja más de la religión, pareciendo que está caduco practicar alguna fe; pero dejar que nuestros hijos crezcan como hierba silvestre, sin ese respaldo puede dañar seriamente su futuro. La religión es más que una ceremonia dominguera, es una base de principios, valores y creencias que hará fuerte a tus hijos en el futuro.

No es fácil ubicar ese sano equilibrio entre el cariño y la disciplina; entre el amor y el consentimiento; entre la ayuda y la responsabilidad; entre la vida académica y el juego… ¿Cómo poder hacer felices a mis hijos? Es una pregunta que me hago todos los días con mis 2 hijas, y concluyo que quiero:

  • Darles todo mi amor para que sean seguras y se sientan valiosas
  • Enseñarles a hacerse responsables de las consecuencias de sus actos
  • Que tengan una vida espiritual profunda que les de paz
  • Darles principios y valores que les permitan tomar las mejores decisiones
  • Que respeten a la naturaleza, los animales y cuiden al planeta
  • Que sepan divertirse, lo hagan libremente con responsabilidad para no caer en libertinaje
  • Que persigan sus sueños, que vale la pena levantarse cada día cuando sabes para que quieres vivir, y lo hagan al máximo
  • Que es bueno tener cosas materiales, pero lo que vale realmente la pena son las experiencias
  • Que todo lo que vale la pena en la vida tiene un precio, y que nada que valga la pena es fácil, rápido ni gratis; pero que todo está al alcance si lo deseas realmente
  • Que siempre podrán contar conmigo cuando se sientan tristes, solas o tengan un fracaso; eso solo es un paso para alcanzar el éxito.

Y por último, nadie tiene la receta, la felicidad no es un estado celestial perfecto; la vida consta de momentos buenos y algunos no tanto; pero así es… ¿Cómo hacer tus hijos felices? Es un tema personal y particular, pero deseo que encuentres esa luz que te permita guiar a tus hijos a un futuro brillante.


Arturo Villegas

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Amor en la oficina, una mala decisión

En este entorno tan complejo laboral, donde cada vez más nos requiere más tiempo, las distancias y recorridos en las grandes ciudades, y el cansancio crónico genera que tengamos menos tiempo para sociabilizar, y por ende para poder conocer gente y tener romances.

Por eso el auge de las agencias online que hacen citas a ciegas y te hacen match con el perfil que buscas; o simplemente las redes sociales que sirven hoy como una forma de “ligar” pero más de conocer gente, con las precauciones del caso, ¿cuantas personas conoces que se hayan casado y que se hayan conocido por este medio? Estadísticas tienen un alto 44% de encuestados que probaron las citas en línea, y dijeron que la experiencia derivó en una relación seria a largo plazo o en matrimonio.

Pero otro elemento obvio dada la gran cantidad de tiempo que pasamos en el trabajo, es la oficina precisamente el caldo de cultivo ideal para que florezcan las relaciones amorosas. La American Management Association encuesto más de 500 compañías que operan en Estados Unidos, encontrando que hasta el 58% de los empleados ha tenido un romance de oficina.

Existen visibles problemáticas en las organizaciones cuando se dan estas situaciones, Desalentar o incluso prohibir las relaciones románticas entre directivos y subordinados, conscientes de las políticas de la organización sobre el acoso sexual y laboral, de los códigos de ética existentes. Aunque la gran mayoría de empresas no regula las relaciones, las que lo hacen las prohíben.

¿Las relaciones de oficina son una distracción?. El 62% de los líderes encuestados consideran tienen un impacto negativo en la productividad, (desperdicio de tiempo dedicado a la pareja). Pero hasta se dice inciden en creación de conflictos de intereses, o la posibilidad de mal manejo de información confidencial.

Hoy se manejan incluso lo que se ha llamado un “contrato de relación consensual”, que disminuye el riesgo de acoso sexual en litigios, percepción de favoritismo, o el establecimiento de reglas de comportamiento claras y adecuadas para todos.

Por el caso contrario, puede ser motivo de una sensación de invasión a la privacidad, o que el departamento de recursos humanos se convierta en el policía y registro civil de las relaciones, o árbitro en casos donde se haya rebasado un concepto moral (aventuras, free, relación extramarital).

Sin embargo también hay voces que no solo aceptan sino incluso fomentan este tipo de encuentros. Se cree que este tipo de relaciones mejora la autoestima, y la impulsa a trabajar más. PricewaterhouseCoopers, sostiene que mientras se siga el código de conducta y haya claridad sobre la responsabilidad que cada individuo con la empresa, no habrá problemas.

¿Qué se puede hacer para manejar correctamente esta situación?

  • Comunicarlo de forma oportuna a los superiores, cuando ya sea algo serio
  • Ser discreto, y dar el espacio físico a la pareja como a los compañeros
  • Conocer si la empresa tiene directrices acerca de los romances
  • Si alguno tiene una posición jerárquica superior al otro, cuidar la parte de las políticas de acoso
  • Ser profesional en todo momento, incluso en las peleas o rupturas
  • Puede ser muy erótico, pero abstente de tener relaciones sexuales en el trabajo
  • Mide las demostraciones de afecto público
  • Separa los negocios de la relación personal

Los romances formales de oficina son una realidad, no se van a detener y al contrario como dice un estudio de la Universidad de Westminster, Inglaterra, hay que trabajar en contar con políticas que ayuden a crear un buen ambiente laboral, donde puedan convivir la alta productividad y las relaciones amorosas que se generen en el camino.

El amor, sin duda es la fuerza que genera cambios, que hace florecer al ser humano, y la madre de todas las emociones positivas; está tan peleado el poder crear entornos donde con el cuidado respectivo, se dé con responsabilidad. No hay mejor momento para el ser humano en salud física, mental, emocional y espiritual cuando se ama, llevemos el amor a toda la empresa.

Seguiremos hablando de amor… lo vale.


Arturo Villegas

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¿Y vivieron felices para siempre?

En esta época las relaciones de pareja están evolucionando a un entorno donde es cada vez más raro que se casen o incluso que tengan hijos, y también que duren mucho tiempo juntos, o como dicen “para toda la vida”, habiendo un incremento en los índices de separaciones y divorcios. Esto ha generado que el núcleo familiar este hoy en crisis.

Esto lo sustenta información del INEGI, donde el incremento de la unión libre desde 1990 aumentó el doble, de 8% a 16%; mientras que los matrimonios disminuyeron de 51% a 42%.

Otra tendencia observada en este periodo es el aumento de la población separada; entre 1990 y 2014 su proporción pasó de 2.2% a 5.4%, es decir, más del doble. En promedio, la duración social del matrimonio es de 13.5 años. Y en especial las mujeres se cuentan en un casi 20% de separadas, viudas o divorciadas.

Dadas las crisis económicas, y una búsqueda de un éxito a partir del consumismo y materialismo de esta época, orilla a ambos padres a trabajar. Al momento de casarse el 50.6% de los varones trabaja sin que su cónyuge lo hiciera, en 42.4% ambos trabajan, en 0.8% sólo ella lo hace y en 2.6% ninguno trabaja. Esto ocasiona que el tiempo de convivencia se reduzca, el gozo y disfrute en la pareja se minimiza al no pasar tiempo juntos de calidad, y al final como consecuencia: separaciones, familias disfuncionales y otras problemáticas.

¿Qué se puede hacer?

Dice el final del cuento… “vivieron felices para siempre” pero parece que en la realidad esto es un poco más complicado, entonces ¿Es realista hablar de felicidad en parejas?, ¿Existe de verdad en los matrimonios ese estado de bienestar total?

Empecemos por considerar a las parejas entes individuales que deciden compartir una vida juntos. Entonces empecemos estableciendo la tesis que una pareja feliz debe ser la conjunción de un par de personas felices.

Así que partamos de esta realidad: una persona feliz será más capaz de hacer feliz a otra persona, y tomemos un dicho que dice “Nadie puede dar lo que no tiene”, así que, si la vida de pareja se trata de ser felices, primero se tiene que ser feliz a nivel personal.

Y mejor aún, diferentes estudios establecen que la felicidad es mejor si se comparte. Si esto es cierto entonces el estado ideal será el estar unido a una persona para siempre, para que tengamos siempre con quién compartir esta felicidad… esto ¿es una falacia?

Costumbre:
Investigaciones en Alemania indican que el matrimonio sólo tuvo un efecto temporal sobre la felicidad, ya que los individuos, en general, se adaptan a sus circunstancias. Si bien después de la boda se produce un impulso de felicidad que dura unos 2 años, pasado este tiempo se retorna a las líneas base de la felicidad (en el estudio comentado al inicio este pico comienza a descender pasado el primer año del matrimonio).
Si bien es cierto que los niveles de satisfacción descienden hasta nivelarse a los previos al matrimonio, también es un hecho la importancia de reinventar a la pareja de forma sistemática y permanente para que la vida marital sea una aventura constante y no un aburrido camino al que hay que resignarse.

Dinero:
Uno de los más comunes es la situación financiera…, hay otro dicho que dice “Cuando falta el dinero en la casa, el amor sale por la ventana”, y en el caso de las parejas la inestabilidad económica es un factor, pero ¿es verdad?. El investigador Diener al preguntarse si las personas son más felices a medida que aumentan sus ingresos, la evidencia muestra que la relación es tenue, aunque muchos se aferran a la idea de que mayores ingresos redundan en mayor felicidad. Concluimos que el dinero no da la felicidad, pero la falta de dinero, si puede dar muchos problemas a las parejas.

Optimismo:
Avia & Vázquez lo definen como la tendencia a esperar que el futuro depare resultados favorables. Es una forma realista de percibir las cosas. En el caso de las parejas muchas actualmente piensan “para qué me caso, si al rato nos divorciamos va a ser más problema”, así que creo que debemos educarnos a siempre esperar lo mejor, sin ser ingenuos, ni esperar lo mejor dejando de ver áreas de oportunidad y mejora.
Las parejas más felices se aferran a considerar especialmente los aspectos positivos de su relación. Esto lleva también a que se perdonen más fácilmente entre sí y a tolerar los defectos del otro como algo simpático, sin importancia.

Agradecimiento:
El reconocer y valorar lo que se tiene a través del agradecimiento, da claridad y certeza; en un mundo donde el consumismo el materialismo hacen que nunca sea suficiente y siempre se quiera más. Esto genera gran frustración y el ver siempre lo que no tenemos, hace que la pareja tan pronto acaba el romance, no se den cuenta realmente a quién tienen a su lado.

Así el agradecimiento sincero, acompañado de expresiones de alegría y felicidad, son manifestaciones que aumenta la satisfacción que experimenta íntimamente la persona beneficiada.

Resilencia:
En una investigación de mediados del año 2012 llevada a cabo por científicos de la Universidad de Michigan analizaron a 30.000 participantes.

La conclusión es que, si bien las personas casadas no parecen ser necesariamente más felices de lo que eran cuando eran solteros, el matrimonio sí que parece proteger frente a caídas normales de la felicidad que se producen durante la vida adulta. Se dice que en pareja “los problemas se dividen y las bendiciones se multiplican”, y esto puede ser cierto cuando se trata de compartir, resolver, ser solidario y aportar soluciones a los problemas.

CONCLUSIÓN

Se puede siempre ver el vaso medio lleno o medio vacío. En la pareja siendo una persona diferente con una cultura, ideología, tradiciones, creencias, fe, modo de ver la vida… diferente al otro, es importante entonces centrarse en sus potencialidades, fortalezas, y sus grandes cualidades y aspectos positivos.

El amor no es un camino sencillo, porque no solamente debemos lidiar con nuestras propias inseguridades o pesimismos, sino también con las del otro. Sin embargo, cuando ambos desean ser fieles a las idealizaciones que se crearon del otro, si es un intento recíproco abalado por la convicción de que el otro es todo aquello que nosotros creemos que es, y nosotros queremos ser todo lo que nuestra pareja piensa que somos.

Si lo hacemos desde un lugar de buena comunicación, alegría, paciencia y optimismo (emociones positivas), estamos cada vez más cerca de ser una pareja plena y feliz, pudiendo disfrutar de todos los beneficios que tal situación involucra.

¿cuál es el secreto para un matrimonio exitoso? A veces todo se reduce a una simple cuestión de perspectiva y comprensión, de amor… No hay una respuesta pero si hay un camino…


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Estrés, el asesino del mundo empresarial

¿Quién no se ha sentido agobiado, ansioso, presionado, estresado en su trabajo? Y es que el ritmo actual, la gran competencia, la globalización, la crisis financiera y más, hace que el entorno laboral sea el caldo de cultivo perfecto para que se afecte nuestra salud emocional.

Y es que, ante estas circunstancias, he tenido varios casos de empresas que capacite a su grupo ejecutivo, y al poco tiempo me dicen los directivos… Arturo mi director financiero se infartó, mi jefe de operaciones le dio una embolia, o mi gerente de sistemas tuvo una parálisis facial.

El hecho es que el estrés está matando al mundo ejecutivo, los gerentes caen como pajaritos y pocos hacen algo para remediarlo.

Pero esto no es exclusivo de los mandos ejecutivos, todos nuestros colaboradores lo sufren todos los días, y en México se dice que del 30% al 40% de las personas sufren estrés (de acuerdo al Instituto Nacional de Psiquiatría), y México es el país con mayor estrés laboral, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Y la razón principal no tiene que ver con la inseguridad, o el desempleo, o los resultados de la selección mexicana de futbol… el 75% tiene que ver con el trabajo (Regus). Cerca de 20 millones de personas deambulan por las calles con un sentido de tragedia el trabajo.

Algunas de las causas más comunes son: las presiones por parte de superiores y clientes (con un 36%), seguidas de la falta de estabilidad laboral (miedo a ser despedidos), la excesiva carga de trabajo y las presiones financieras.

Pero ¿En qué afecta en el trabajo? Indicadores como retardos, ausentismo, rotación, calidad en el servicio, atención al cliente, productividad, clima laboral son impactados por el estrés, y formar un verdadero equipo de trabajo es casi imposible cuando las personas sufren de su trabajo.

El estrés laboral, según un estudio elaborado por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), podría suponer pérdidas de entre el 0,5% y el 3,5% del PIB de los países. Si bien no existen datos estadísticos sobre las pérdidas económicas que el estrés laboral produce en México, supondrían unas pérdidas aproximadas de entre 5.000 y 40.000 millones de dólares (USD) al año.

Ciertamente el estrés no es el villano de la historia, de hecho, en algunos momentos es bueno sentirlo, ya que es un sistema de protección y alerta ante peligros inminentes, sin embargo, el problema es que no sepamos gestionarlo, y entonces detona problemáticas más graves como depresión y ansiedad.

Hoy es una práctica común en algunas empresas ocupadas en este tema, dotar a su personal de una cultura preventiva a través de ejercicios de relajación, meditación, yoga, activaciones físicas, incluso consultas psicológicas dentro de la empresa. Desde luego que una alimentación adecuada y las correctas horas de sueño aportarán para crear un mejor entorno.

También esto debe venir de la mano con liderazgos cercanos y humanos; condiciones normativas de seguridad e higiene, balance vida-trabajo, suficiente capacitación y herramientas para desarrollar las funciones de manera efectiva…

Y por último, llevar una vida social sana con las personas que queremos, la familia y los amigos, se vuelve clave para crear un entorno donde recarguemos pilas, en lugar de huir de esos espacios; diversificar tu vida y que no solo exista el trabajo sino que haya espacios para que hagas deporte, entres en algún tipo de actividad artística, algo sobre todo que te haga reir, que es un enemigo mortal para el estrés.

Es mucho lo que se puede hacer, pero sobre todo dejarte la conciencia que el estrés no se va a ir de nuestras vidas, así que lo mejor que podemos hacer es aprender a vivir con el, identificando lo que lo ocasiona y tratar de minimizar ese impacto, disfrutando del trabajo y de la vida. No permitas que un trabajo, un jefe o una tarea te quite lo más valioso que tienes en la vida que es “ser feliz” y esa es una decisión.


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Me jubilo y me muero

Pues resulta que el titulo no está lejos de la realidad. La esperanza de vida del mexicano promedio es de 74 años para los hombres y 76 para las mujeres. Por otro lado, la edad de jubilación es de 60 o 65 años dependiendo del método elegido. Y sin embargo, ¿sabes cuánto dura una persona viva después de jubilarse? 3 años.

Entonces las cuentas no cuadran, cómo es posible que la gente se esté muriendo cuando se jubila… y aquí la respuesta es muy sencilla, toda una generación vivió para trabajar (en lugar de trabajar para vivir) y lo que sucede cuando les quitas su trabajo, les quitas su vida.

De hecho, esta problemática es muy interesante, desde muchos puntos de vista; en este país donde nos quejamos de la discriminación que sufren nuestros compatriotas en USA, resulta que aquí se menosprecia y hasta denigra al adulto mayor, y desafortunadamente grandes corporaciones hoy están en problemas dado que el talento que tiene el “expertise” se retira y muchas veces se lleva ese conocimiento vital o “knowhow”, sin tener la empresa cómo transferirlo.

Pero de la misma forma, tampoco aprovechamos ese segmento poblacional que seguramente podría seguir trabajando a plenitud física y mental, aportando a otras organizaciones su experiencia y talento, sin embargo, no se está haciendo y hasta me atrevo a decir, no se quiere hacer. A partir de los 40 años se prefiere contratar jóvenes y menos a los 60 años, simplemente si no emprendieron su propia empresa quedan ociosos, pero lo peor… sintiéndose “inútiles”.

Y una de las formas que podemos darle plenitud a esas personas que llegan a una adultez madura, es que tengan la oportunidad de seguir sintiéndose útiles, aprovechar sus talentos, explotar su conocimiento, convertirlos en coaches, asesores, consultores, maestros… y que puedan tener un final de vida feliz.

Pero para aquellos que llegan a esa etapa, ¿de qué otra forma se puede ser feliz?

1. La relación con la pareja. No tiene que ser sinónimo de edad adulta el perder el romance, el amor, cariño, ternura y una vida sexual plena. Tal vez ya no es un huracán, pero por supuesto el tener una calidad de vida saludable, nos dará pila para poder cumplir y con creces.

2. La familia y amigos. Tejer lazos profundos con seres queridos, con los que nos sentimos a gusto, con los que sientes que cuentas y ellos cuentan contigo, con los que compartes gustos, pasiones, pasatiempos, experiencias, con los que puedes ser tú y no necesitas fingir, será magnífico para un tiempo feliz.

3. Actividades. No solo es contar con un trabajo donde pueda seguir aportando y sintiéndose valioso, sino que siga una vida dinámica, que incluya por supuesto desde actividades físicas que impliquen ejercicio o deporte; tal vez alguna clase de algún instrumento musical, aprender a bailar algún ritmo, o alguna actividad artística; probablemente un idioma, o aprender un oficio, que mantenga ocupada mente, cuerpo, corazón y hasta espíritu.

4. Servicio. Algo de lo más placentero y que puede causar más felicidad es involucrarse en la ayuda, sobre todo a los que menos tienen. Curioso porque pensamos que ellos mismos son un grupo vulnerable, pero creo que debemos dejar de tratar a esta gente como minusválidos o gente “estúpida” y más bien involucrarlos dado que muchas veces no se necesita más que un poco de cariño y un poco de tiempo, cosa que les sobra.

5. La Muerte. Cuando ya se está en cierta etapa donde hay que ir cediendo a nuevas generaciones las posiciones laborales; o cuando ya no se es capaz como antes de cubrir ciertas expectativas de desempeño físico; o se ve lo que se ha logrado y tal vez no cuadre con lo que una vez se soñó; independientemente que se empieza a pensar que la vida se acerca a su ocaso.

Seguramente viene una depresión que causa infelicidad, pero hay que cambiar los esquemas mentales, donde la muerte es más que una limitante para vivir, una forma de motivación, dado que la vida se acaba, y no sabemos cuánto nos vayamos… pues más nos vale vivir cada día como si fuera el último.

La felicidad es para todas las épocas, todas tienen su lado positivo, y todas tienen muchas maneras de hallarla. Estos son solo unos tips pero hay muchos más que puedes ir descubriendo para que la vida, esta hermosa aventura no dependa de ser más joven o más viejo, porque la vida no se cuenta por el número de veces que respiramos, sino por el número de momentos que nos quitaron el aliento.


Arturo Villegas

Happiness developer
Speaker internacional
Especialista en aumentar la productividad organizacional a través de la felicidad
hola@arturovillegas.com.mx
www.arturovillegas.com.mx
Youtube: arturovillegasmx
+52 (55) 12 04 08 61 ext. 101



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¿Qué carajo significa tu trabajo?

La entrega anterior hablábamos de encontrar un sentido para la vida, ahora quisiera referirme a encontrar ese sentido en el trabajo. En la magnífica entrevista que le hacen a Simon Sinek acerca de los millennials, una de las cosas que se comenta es la constante búsqueda que tienen de significado en el trabajo, de sentir que forman parte de algo más grande.

Y es que todos independientemente que cuando le preguntemos a nuestros colaboradores ¿qué quieres de la empresa? Y contesten en coro – ¡Más Dinero! Y efectivamente primero habrá que resolver necesidades básicas y otorgar condiciones dignas, planes de compensación atractivos, prestaciones “superiores a la ley”, más una serie de beneficios como auto, caja y fondo de ahorro, viajes, y muchas más… pero al final la cuestión fundamental es ¿como obtener la lealtad, orgullo y pertenencia con nuestro personal?

Jack Welch, ex CEO de GE dice “hay que encontrar la forma de comprometer la mente y el corazón de nuestros colaboradores”, y sin embargo todos los esfuerzos están dirigidos a convencer a la mente, que somos una empresa líder, innovadora, con ese plan de prestaciones más atractivo que la competencia, bla, bla, bla… todos los mensajes llegan a la mente. ¿Y el corazón?

Ciertamente muy pocos invierten tiempo en enamorar al personal, y la única forma de enamorarlos y comprometer su corazón es usar su cultura, su historia, su filosofía como ese elemento que propicie tener ese lazo emocional.

Muchas empresas lo hacen, desde la historia de sus fundadores, basta platicar con alguien que trabaje en Bimbo para escuchar como hablan no solo con respeto sino con veneración de los miembros de la familia Servitje, o que tal FEMSA cuyo legado de la filosofía de vida de Don Eugenio Garza Sada lo deja plasmado en su “ideario Cuahutemoc” y se convierte hasta el día de hoy en fundamento de las relaciones con los colaboradores de este grupo.

No solo es su historia de la que se sientan orgullosos, o incluso de la vida y obra de sus fundadores; sino de esa cultura que se convierte en muchas cosas: desde una guía inspiracional, un marco de referencia de comportamientos, hasta una brújula de cuál es el sueño de la organización y hacia dónde va.

Hablando de sueños está la mejor empresa del mundo para venderlos, que es Disney, y que además es líder en estándares de calidad en el servicio y atención al cliente; y que basa precisamente su estrategia en venderle a Disney antes que a los niños o a los papás, a los colaboradores. Y cuando les vende la empresa, les hace creer en los sueños del fundador.

Walter tenía un sueño, como todos los que hemos creado una empresa. No hay ninguna empresa en el mundo que se haya creado sin un sueño. Y el sueño de la empresa fue que Walter soñó en “construir el lugar más feliz sobre la tierra”. Y en 1971 abre por primera vez y para siempre ese lugar en Anaheim en California.

Pero lo maravilloso de Disney es que hace que todos crean en el sueño que se convierte en la cultura corporativa o filosofía organizacional. Y es increíble y espectacular, sin duda la mejor que he escuchado y es “hacerte pasar el día más feliz de tu vida”. Cuando escuchas esa misión, quieres ser parte de ella, te inspira y motiva, al final te compromete.

Quisiera preguntarte si estás haciendo lo necesario para enamorar a tus colaboradores, y si estás usando a tu historia, la leyenda de los fundadores y todo lo que es la cultura como un elemento para que tus colaboradores vean en este sueño, un porqué y un para qué, y con esto encuentren también ese sentido del trabajo que hagan.

Tener sentido es un anhelo lo compartimos todas las generaciones, ¿cuál es el sueño de tu organización? Quieres ayuda en crear un proyecto de alineación a la cultura y que se convierta en la manera de enamorar a tus colaboradores… contáctame.


Arturo Villegas

Happiness developer
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Dólares, botox y el verdadero sentido de la vida

En esta sociedad actual hemos alcanzado como jamás en la historia, un avance en muchos aspectos, derechos civiles, igualdad social, niveles de desarrollo, ciencia y tecnología, esperanza de vida saludable y más…, pero resulta que hay en las calles una gran mayoría de personas que viven frustradas y amargadas, insatisfechas con sus vidas, sus trabajos y relaciones.

Esta gente se encuentra más que nunca deprimida; más interconectada pero más aislada; buscando placeres que le den una recompensa inmediata, anteponiendo el gozo a una verdadera y profunda felicidad.

Podemos navegar como zombies viviendo un sin fin de días, todos iguales, luchando por sobrevivir sin tener un porque pararse de la cama, yendo a trabajar muchas veces a lugares que se odian, por un mal entendido sentido del deber; pero que finalmente sirve para subsistir. Aplica eso de que el fin justifica los medios y el trabajo se convierte simplemente en una herramienta para ganar dinero.

¿Será que estamos errando la fórmula? La sociedad actual se rige buscando afanosamente poder, dinero y belleza, como elementos de éxito, que finalmente nos de esa felicidad. Nuestra esperanza la tiene el que usemos un Rolex, o vistamos un conjunto de Prada, o tengamos los labios de Scarlett Johansson. Y si bien esos momentos se disfrutan, la felicidad se diluye rápidamente. ¿Y entonces?

Tal vez te hayas sentido alguna vez angustiado, pensando a donde va tu vida, y no hayas encontrado un sentido, ni obteniendo una trascendencia; andando un camino que no lleva a ningún lugar.

A todos nos llega ese momento de confrontación donde pareciera que la vida se ha gastado simplemente, y no ha valido la pena. Y entonces viene la infelicidad.

Muchas veces estos momentos valen la pena, para primero concientizarnos de la gran oportunidad que tenemos de estar vivos; de la experiencia increíble que es vivir a través de encontrar una misión. Cuando nos damos cuenta que la vida es única, inédita e irrepetible; y que tenemos el poder de dirigirla a donde nos conduzcan nuestros sueños, porque nosotros tenemos el volante, encontramos entonces ese sentido de vida.

Se tienen historias de grandes magnates que lograron resultados financieros increíbles durante la 1ª. parte de su vida, pero la describen como vacía y poco gratificante; mientras que la 2ª. parte de su vida la deciden dedicar a obras de caridad y filantrópicas. Una forma de encontrar valor a la vida es reconocer el impacto que tiene cuando somos capaces de dar a los demás un poco de nosotros.

Verse vinculado a objetivos más grandes que uno mismo, hace que la experiencia de involucrarse en un proyecto, sea motivante e incluso inspirador. Cuando las metas son auto concordantes (que tienen un significado e interés profundo para cada persona) se tiene una mayor probabilidad de que dichas metas se conviertan en fuentes de bienestar duradero.

Así no es solo tener metas y objetivos precisos, incluso tampoco el lograrlos el que nos de esa plenitud y felicidad. Al establecer metas, lo importante es el aprendizaje que se da en el camino a la meta, y no el éxito o fracaso de la misma. Mientras más significado tengan estas metas en un proyecto de vida personal, más plenitud se tendrán todos los días, y no necesariamente será una bolsa Loui Vuitton, un auto Ferrari, o una mascarilla facial de oro.

Gozar de cada paso en este andar por la vida, garantiza en gran medida que sea digna de disfrutarse. Cuando sabes a dónde vas, y este camino te motiva, inspira y tiene un significado, seguramente las cosas superfluas quedarán a un lado. Bien dicen que la felicidad no es la meta, es el camino…


Arturo Villegas

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