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Cómo crear empresas felices

El concepto de felicidad en las organizaciones no está restringido a una visión parcial de que los empleados estén contentos; o que les paguen por arriba del promedio de su industria; o incluso que cuenten con una infraestructura tipo Google, donde haya en lugar de sala de juntas una alberca de pelotas, o en vez de escaleras una resbaladilla.

Es mucho más que eso, una organización feliz es aquella donde hay un clima organizacional que propicie el alto desempeño y la máxima productividad a través de la satisfacción, plenitud y realización del personal, de sus clientes y proveedores, y de la comunidad.

Ciertamente al interior de las empresas, un ingrediente fundamental son los liderazgos, que deben recuperar e involucrar al factor humano, haciéndolo partícipe en decisiones; empoderándolos al darles la responsabilidad, pero también la autoridad, más que simplemente delegarle trabajo, demostrándole que confiamos en su persona; ocupándose permanentemente de su sano equilibrio trabajo-vida familiar; conociéndolos profundamente para conocer sueños, ilusiones, esperanzas, miedos, dudas, temores… y a partir de esto ser un verdadero líder que provoque resultados para la organización, pero también para la vida de sus colaboradores.

Debe existir en estos líderes un verdadero acompañamiento con sus colaboradores, una mentoría y un coaching, que siempre será importante para obtener de ambas partes lo mejor en resultados; tener una retroalimentación permanente, guiándolo por las diferentes etapas de la empresa, evitando que se sienta perdido, olvidado o incluso no valorado. Y por supuesto crear climas de trabajo colaborativos, donde más que imperar la competencia, se viva la colaboración, haciendo equipos de trabajo totalmente alineados.

En estos trabajos es vital conocer las fortalezas de nuestro personal, para poder crear ese entorno donde el colaborador sienta que hace algo “para lo que nació” y que lo hace “mejor que nadie en la empresa”. Así la persona se sentirá útil y logrará muchos momentos de “flow” o de gran desempeño y máximo disfrute.

Implantar mejores prácticas que muchas veces se obvian o simplemente no hay tiempo para instalarlas, como lo son: planes de carrera que son valiosos para la retención, sobre todo de los famosos milennials, y que le dan la posibilidad al personal de conocer que esperar de la compañía en su crecimiento y desarrollo; también cuantas veces la capacitación y entrenamiento es de los rubros castigados en los recortes presupuestales y es un arma para motivar al personal y por supuesto hacer que desempeñen mejor su trabajo.

Los planes de sucesión también son instrumentos para los que nunca se tiene tiempo, y un poco por un estúpido temor de que, al dar toda la información de tu puesto, lo puedes perder; no se hace sino cuando la oportunidad toque tu puerta, tengas que dejarla ir, porque no tienes a quién dejar porque nunca lo preparaste.

Las empresas felices salen en su horario establecido, al aprovechar la tecnología para hacer altamente productivo su tiempo, maximizan así su recurso más valioso al minimizar recapturas o reprocesos; incluso estas empresas no tienen miedo de innovar en la gestión del personal usando el teletrabajo o el home office; así como crear políticas no basadas en horarios sino en resultados; y desde luego que si también desarrollan ambientes donde se cuida la ergonomía y entonces mobiliario, colores, olores, luminosidad y otros factores son cuidados para crear esos entornos de máxima productividad.

Y por último no solo es el énfasis de la productividad y el resultado financiero, sino que debe acompañarse de una cultura donde todos entiendan cómo colaboran para dejar un mejor lugar en el planeta, tanto por el mismo producto o servicio que se ofrece, cómo también el trabajo social y voluntario que se haga, inspirando el valor del servir a los que menos tienen, logrando un fin trascendental.

Estos son algunos de los varios elementos para crear una empresa feliz. Te invito a que sigas esta columna para que conozcas como seguir instalando estos climas de bienestar, realización, plenitud, que logre al final productividad, desempeño y rentabilidad en tu organización.


Arturo Villegas

Happiness developer
Speaker internacional
Especialista en aumentar la productividad organizacional a través de la felicidad
hola@arturovillegas.com.mx
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Filosofía Wellness, lo más inn para vivir en bienestar

En esta época donde se está afortunadamente privilegiando un estilo de vida fitness, saludable, buscando el bienestar, ha tomado fuerza este concepto de wellness, que se describe como un estado de equilibrio en todas las dimensiones de la vida, para tener una mejor calidad de vida.

Diversos autores manejan esta búsqueda en 6 dimensiones: intelectual, espiritual, física, social, ocupacional y emocional, sin embargo se ha hecho más foco en 3 herramientas que son:

Nutrición:
La adecuada dieta no solo buscando un físico, sino de proveer salud; buscando maximizar las propiedades naturales de los alimentos, y cómo incluirlos en nuestros hábitos.

México no por nada es el país más niños obesos del mundo y uno de los mayores con obesidad mórbida (32.4% de la población es obesa según la OCDE); además que la OMS (Organización Mundial de la Salud decreto pandemia la diabetes hace unos meses).

Desde luego que ante esto necesitamos más que campañas esporádicas donde se fomente el consumo de agua, frutas y verduras; necesitamos crear una verdadera cultura nutrimental en toda la población.

Y desde luego que las personas obesas tienen un menor rendimiento, se cansan más, se ausentan más por cuestiones de salud, tienen una menor calidad de vida sexual, muchos sufren traumas o pérdida de autoestima… y esto impacta en la productividad y por ende en la rentabilidad de las organizaciones.

Deporte:
Está comprobado que las personas que realizan algún tipo de actividad física reducen significativamente riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad e incluso algunos tipos de cáncer.

Pero lo alarmante es que en México el 56% de la población no hace ninguna actividad física (Conade). Por supuesto que hay muchos pretextos, el favorito es “no tener tiempo” con el 60%, cansancio de la jornada laboral (16%) y problemas de salud (13%).

También empresas y gobierno deben crear toda una cultura de actividad física, permitir y facilitar que nuestros colaboradores practiquen alguna actividad que les permita sacar ese “estrés” y mejorar su no solo su salud, sino su humor, y hasta su energía porque increíblemente pero se vive “cansado” precisamente porque no se hace ejercicio, e incluso la práctica de un deporte fomenta la convivencia, y valores como la disciplina, el liderazgo, el coraje, el trabajo en equipo, el esfuerzo… y muchos más.

Masajes:
No solo como un aspecto de relajación, para reducir tallas o peso, o hasta de terapia por lesiones; sino como un medio holístico para lograr un bienestar integral total. Hay técnicas terapéuticas ancestrales (sobre todo de medio oriente, Japón, China e India) de manipulación que al día de hoy toman fuerza, luchando contra la “mala fama” que crearon algunos negocios que usaron el masaje como un elemento de venta de “placer”.

Tiene funciones varias, desde: aliviar o hacer desaparecer las contracturas y la tensión muscular, optimizar la función y permitir un buen deslizamiento de los tejidos; la recuperación y rehabilitación física de los procesos patológicos, o de las lesiones; pero sobre todo proporcionar relajación y bienestar que ayude a recuperar y mantener la salud, creando un efecto terapéutico.

Sin embargo el wellness es mucho más que esto, es una cultura, es una forma de vida, es un concepto holístico e integral que engloba todas las dimensiones del ser humano. Y en la empresa es muy interesante el ejercicio de proveer elementos para que nuestro personal tenga esos equilibrios y plenitud en su vida espiritual, emocional, intelectual, social, financiera, física…

Algún empresario pensará “esa no es mi responsabilidad, lo que hagan con su vida es su problema”…. Pues sí pero si quieres de ellos obtener el máximo rendimiento y tener equipos altamente productivos, entonces deberás involucrarte en que tengan bienestar, realización, equilibrio… y por ende felicidad. Tú decide…


Arturo Villegas

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El poder de una sonrisa

Y si no preguntémosle a Julia Roberts, que fue un día la actriz mejor pagada de Hollywood, y sin duda una de las razones fue por la espectacular sonrisa que tiene; y ciertamente la sonrisa hace carismática a una persona, y sin duda es la mejor forma de mostrar que se es feliz.

Ciertamente se viven tiempos donde todos andan “encabronados”, y hay muchas razones válidas, pero enfocarse solo en lo malo puede amargar y frustrar así que una buena recomendación es ser “positivo”, que es diferente a ser “optimista”.

El “optimista” ve lo bueno de las cosas, con el riesgo que deje de ver circunstancias que lo alertan o dan señales peligrosas y crea una realidad alterna, basada en que el futuro será mejor; mientras que el “positivo” buscar siempre la realidad y la verdad, tomando siempre lo mejor de toda situación, haciendo que el presente sea valioso.

Ayuda mucho creo entender que hay muchas más cosas “buenas” que “malas” en la vida, ya decía el gran Facundo Cabral – “el bien es mayoría, pero el mal es más escandaloso; pero por cada bomba que explota, hay millones de caricias que todos los días alimentan la vida”.

Y en esta época donde se denotan más las malas noticias, que el humor, la alegría, una sonrisa, una risa…, es un oasis en el desierto. Reír es un orgasmo para el alma, y también es una magnífica forma de adquirir salud física, mental, emocional y hasta espiritual.

La ciencia lo avala y es una de las mejores medicinas, ¿qué hace la risa en nosotros?:

  • Produce endorfinas que hacen que tengamos mejor humor, reducen la angustia, preocupación y tristeza.
  • Reduce el estrés al disminuir el cortisol y adrenalina en el cuerpo
  • Libera emociones reprimidas
  • Limpia las paredes arteriales y baja la presión arterial, por lo mismo favorece eliminar el colesterol y mejora la circulación.
  • Refuerza el sistema inmunológico, ya que aumenta los linfocitos y ciertas inmunoglobinas
  • Favorece la digestión y la eliminación de la bilis
  • Es un gran ejercicio, moviliza 450 músculos
  • Elimina el insomnio ya que provoca una fatiga sana
  • Limpia los ojos gracias a un mayor lagrimeo
  • Elimina toxinas por el sudor
  • Mejora la capacidad respiratoria (entre el doble de oxigeno de 6 lts. A 12 lts)
  • Rejuvenece al estimular y estirar los músculos de la cara
  • Se masajea y estira naturalmente la columna y cervicales

En fin, la lista de beneficios puede continuar, incluyendo que te vuelves un imán, la gente quiere estar cerca de ti, amplias tu círculo de amistades, y hasta te vuelves sexy; y sino piénsalo… ¿Conoces a una persona que es muy atractiva pero muy seria? O al revés ¿Conoces a alguien tan vez no tan atractiva pero es muy risueña? Tu saca tus conclusiones.

Tengo la fortuna de ser Doctor de Yoga de la risa, y algo sensacional que conocí es que el cerebro no distingue la risa verdadera de la falsa, y los ejercicios que se hacen consisten precisamente en empezar a reír de forma intencional, pero al final acabas riendo verdaderamente; pero en cualquiera de los casos, recibes los beneficios antes comentados.

Así que ya sabes, si andas triste, deprimido, angustiado, estresado… intenta hacer algo que te haga reír, y deja que las endorfinas (estos neurotransmisores que van al sistema nervioso y nos dan una sensación rápida de energía y bienestar general) hagan su chamba.

¿Qué te hace reír? Tal vez una reunión de amigos para contar anécdotas, o una buena película cómica, o una tarde haciendo deporte y disfrutando el momento… Algo seguramente te funciona así que te invito a que lo intentes, y verás los resultados.


Arturo Villegas

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¿Dios es la respuesta para ser feliz?

Hay muchas formas en que las personas buscan su felicidad, desde una sociedad que busca desesperadamente el éxito que se esconde bajo fama, fortuna y belleza; hasta cuestiones como el bienestar, mantenernos con buena salud, salir a pasear, hacer ejercicio de forma moderada y tener la mente ocupada con trabajos sociales o ampliando estudios.

Sin embargo, “The London School of Economics and Politica Science” publicó recientemente un estudio que muestra que participar en las actividades de la Iglesia puede ser incluso mucho mejor para la salud mental de los mayores que todas estas recomendaciones.

Este estudio muestra el seguimiento que han hecho durante cuatro años a 9,000 europeos mayores de 50 años y la gran sorpresa es que la única actividad asociada a una felicidad sostenida, está relacionada con la asistencia regular a la iglesia, a la sinagoga o la mezquita.

El epidemiólogo Mauricio Avendaño explica: “La iglesia parece desempeñar un papel social muy importante para mantener a raya la depresión y también como un mecanismo de supervivencia durante los períodos de la enfermedad en la edad adulta”.

El experto, al principio se cuestionó si se trataba de la religión en sí o el sentido de pertenencia a algo lo que ayudaba a la salud mental, pero datos del mismo estudio explican que la pertenencia a organizaciones políticas y de la comunidad sólo proporciona beneficios a corto plazo en términos de salud mental y parece, de hecho, que dan lugar a un aumento de los síntomas depresivos a largo plazo.

“Los participantes reciben un mayor sentido de la recompensa cuando por primera vez se unen a una organización, pero si se trata de un gran esfuerzo y no reciben nada a cambio, los beneficios pueden desaparecer después de un tiempo”, apunta Avendaño.

Claro que esto contrasta con un mundo a inicios del siglo XXI no solo ateo sino agnóstico; donde no solo se cuestiona la existencia de un Dios, sino que no se le ve la utilidad. Y ciertamente en edades más jóvenes, esta tendencia crece mucho más, pero así también crecen estadísticas de pérdida de sentido de vida, de suicidios o de depresión.

Y sin pretender correlacionar estos datos, en mis conferencias que imparto acerca de la felicidad, uno de los elementos fundamentales que planteo es la vida espiritual. Esto lo hago con la analogía de una mesa de 3 patas, que es muy frágil, mientras que una de 4 es robusta y fuerte.

Así es el ser humano, todos tenemos 4 dimensiones: Física, mental, emocional y espiritual. Y normalmente las 3 primeras somos conscientes y trabajamos en ellas. Pero ¿Qué pasa con la vida espiritual? Normalmente la tenemos presente cuando hay crisis, enfermedad, muerte o emergencia. Digamos que está ahí para “usarse en caso de emergencia”.

Hoy la sociedad crece de manera silvestre, sin un sustento espiritual acusado de estar obsoleto y caduco. Sin embargo, pregunto ¿Para qué sirve la vida espiritual? Para una sola cosa… para aprender a tener fe… Y ¿Qué nos enseña la fe? Una sola cosa… Nos enseña a creer. Y esto es tan importante cuando la vida te golpea.

Cuando la vida te golpea, y te pone de rodillas, ningún consuelo humano es suficiente, y para que te levantes, debes alzar la mirada y buscar a una fuerza superior, un Dios como quieras llamarlo. Y para que creas tienes que tener fe, y cómo tener fe sino tienes vida espiritual.

Pero para levantarte no basta que creas en un ser supremo, ese solo es el primer paso; para dar el 2º. Paso tienes que creer en alguien más… en ti mismo. Pero de nuevo, cómo vas a creer sino sabes lo que es tener fe, porque no tienes vida espiritual.

Es por eso que es tan importante. Y no hay que confundir la religión con la espiritualidad; sin embargo, el poder integrarse y participar en comunidad, buscando ese alimento al alma, como lo dice el reporte de esta universidad inglesa, propicia que el ser humano tenga mayor plenitud, mayor sentido, y finalmente una mayor felicidad.

Recordemos que ser feliz no es un estado celestial o permanente de alegría; ser feliz es una decisión que se toma a pesar de momentos de desesperación, angustia, miedo, desesperanza. Y es en esos momentos tal vez donde la fortaleza de la vida espiritual hace que la vida pase, tengamos esa resiliencia que permita que todo pase; y porque no pensar que también en nuestros grandes momentos, tengamos esa paz y esa plenitud; que en ambos casos pueda venir de tu experiencia espiritual.

Así que un regalo que te da tu Dios, llámalo como quieras… es vivir principios y valores espirituales que provoquen que tengas esa plenitud y digas en paz: Soy feliz.


Arturo Villegas

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Lo positivo de la tragedia

Muchas veces me he preguntado por qué Dios permite las tragedias, por qué mueren personas inocentes, porque las guerras… y sin entrar en rollos existencialistas, teológicos o filosóficos, los recientes sucesos en México con los temblores (Chiapas, Oaxaca y Ciudad de México); y los huracanes que han azotado a nuestra América latina (particularmente Puerto Rico y el Caribe), y que al menos estos últimos fenómenos, son un mensaje que nos da el planeta de cómo lo estamos dañando; ¿Qué resultado han tenido estas tragedias?

Sí son miles de personas que perdieron sus viviendas, y algunos desafortunadamente amigos y familiares; pero más allá de esto, la respuesta ante la tragedia ha sido impresionante y contundente: solidaridad, apoyo desinteresado, ayuda por toneladas.

Es verdaderamente enternecedor como la población, muchas veces la más necesitada, sin ser acarreada, sin ningún tipo de obligación, salió a la calle y en una carrera contra el reloj, exponiendo su propia vida, se unieron todos en un mismo objetivo: rescatar con vida hasta el último sobreviviente de los edificios caídos.

Y tal vez a diferencia del terremoto del ’85, este fue filmado y transmitido casi en tiempo real. Y los que veíamos los videos en redes sociales y televisión, primero horrorizados después pudimos ser testigos maravillados de cómo cientos sino es que miles de personas salían a las calles a ayudar, se reunían en los sitios de emergencia para apoyar; y muchas personas más de todo el país convocaban en su propia trinchera a la gente para que se solidarizara con ayuda económica, en despensas, kits de auxilio médico, y muchas cosas más.

Ciertamente ha sido increíble cómo nuestro pueblo se ha unido, desde los voluntarios que día y noche han estado removiendo escombros, hasta personas que ha llevado de comer a los voluntarios; gente que en todo el país se han movilizado para hacer colectas desde botear en los semáforos, hasta hacer vendimias y kermeses para sacar dinero para cooperar. Y qué decir de nuestras fuerzas armadas, de los voluntarios de la cruz roja, rescatistas de diferentes corporaciones; todos participando con una organización increíble dada la situación de emergencia.

Entonces ¿para que sirven las desgracias? Dios no manda los temblores ni las muertes; son causas naturales y desafortunadas, pero sí creo que Dios nos da diferentes elementos de concientización como estas tragedias para sacar lo mejor de nosotros mismos, y darnos cuenta de los potenciales que tenemos como Mexicanos.

Siempre estas circunstancias muestran esa característica única que tenemos como pueblo, no abandonamos a nuestros hermanos en desgracia, desde el más humilde hasta el pudiente nos unimos para cargar cubetas de tierra, o llevar despensas, o hacer comida, o donar poco o mucho dinero. El gran código genético que tienen los mexicanos es la solidaridad.

Pero atención que pasando los días donde se termine el rescate y vuelva la “normalidad”, deberemos encontrar formas de convertir esa solidaridad, en procesos, normas, políticas públicas, que prevengan, fortalezcan y fomenten, medidas para que las tragedias se minimicen, y los daños se les dé el suficiente seguimiento cuando ya el tema no este “candente”.

Mientras sigamos apoyando a nuestros hermanos y nutrámonos de esas imágenes de gente desinteresada ayudando, convirtiéndose en los héroes anónimos que este país tiene todos los días y basta que las cámaras apunten para ver como este pueblo está lleno de valor, coraje, fe, amor, sobre todo cuando vemos a un hermano en desgracia. Esta columna es para todos ustedes los que de una u otra forma apoyo, para ustedes mi respeto y admiración. Gracias por hacer de México lo que todavía nos tiene unidos, la solidaridad.


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La maldición del ejecutivo moderno

En la maravillosa película “El diablo viste a la moda”, hay una escena donde Andy (Anne Hathaway) llega muy triste a una filmación de un comercial en Central Park, y su amigo NIgel (Stanley Tucci); le pregunta que le pasa y ella dice “Mi vida personal es un desastre”, a lo que él responde “Estás lista para una promoción”.

No es una regla, pero casi… Mientras más alto estás en el organigrama, peor es la vida personal; y si no se rompe con este “estilo de vida” donde hay una responsabilidad mal entendida, y se tienen que pasar 8, 10, 12 o más horas en el trabajo (le llamo horas “nalga”), porque hay que cubrir un horario, o incluso quién se atreva a salir a la hora de salida correspondiente, es prácticamente “crucificado” porque hay trabajo que hacer.

El que México sea el líder mundial en tiempo que pasamos en la oficina, no es algo para presumir ya que somos el último lugar en productividad de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), y entonces incluso pasando tanto tiempo en el trabajo, somos incapaces de ser altamente productivos.

Así que no es un llamado a la “irresponsabilidad”, sino a la “productividad”. Ciertamente el trabajo no se acabará jamás, pero aun así el sano equilibrio entre la vida profesional y personal se debe mantener. Se entienden que haya picos en las cargas de trabajo, que son eventualidades; pero cuando esto se vuelve permanente, simplemente estamos provocando que el personal tenga problemas serios en su balance entre la vida laboral y el trabajo.

El mensaje espero ser claro, si trabajas para una empresa se te contrata para una sola cosa: Dar resultados, y si no lo das simplemente tendrás que irte de la organización. Pero se tiene que dar resultados en 8 horas; Si no eres capaz de hacerlo, no lo harás en 10 o 12 horas. Y aquí cuando asesoro algunas empresas y encuentro este problema, sin preguntar más, mi diagnóstico es: “El empleado es un inepto, o el jefe es un inepto, o tal vez ambos”.

Cada minuto que pase el trabajador en su oficina, se le resta a su vida personal (familia, amigos, esparcimiento, descanso, ejercicio, hobbies…) y al exigir de más a las personas acabaremos “tronando la maquinaria”, es decir: familias disfuncionales, separaciones, divorcios, conflictos familiares, excesos, desórdenes, depresión, estrés crónico, angustia, frustración, que genera hasta infartos, parálisis faciales, embolias… y una serie de afecciones tanto en la salud física y emocional; que provoca el trabajo.

Este es el mundo moderno, pero la maldición viene es que todo este trabajo, viene en que se busca desesperadamente el “éxito”, y su representación es: Dinero, poder y belleza. Pero ninguna de estas 3 cosas da una felicidad en el largo plazo. Así que es un callejón sin salida, por un lado, trabajar horas y horas, que generan un desequilibrio que provoca problemas al interior de la casa, y luego estos problemas se meten a la empresa, y viceversa.
Por todo esto es muy importante poder terminar con estos pésimos hábitos de trabajar para vivir, o más bien vivir para trabajar; y si bien el trabajo debe significar un motivo de plenitud, realización y gozo; no por ello vamos a sacrificar familia, amigos, experiencias, descanso, en pos de un mal llamado “bienestar”.

La palabra clave será equilibrio, donde cumplamos con dar al trabajo lo mejor de cada uno, y por supuesto dar resultados, pero en el horario establecido, para poder dedicar ese resto del tiempo o cosas valiosas, empezando por tiempo para ti (ejercicio, descanso, esparcimiento), y luego cuidar las relaciones con los seres queridos. Cuando eso pasa podremos tener equipos altamente productivos, y personas con extraordinarios desempeños, que traerá como consecuencia rentabilidad en la organización.

Así que la próxima vez que veas que alguien que a las 6:00 PM se levanta de su lugar y ya cumpliste tus objetivos del día, más que mentarle la madre, dile que te espere… Porque tienes otras muchas cosas en tu vida que el trabajo. Sí, lo disfrutas, Si te llena de plenitud, pero ahora toca el turno del gym; una cena con tu novia viendo una película; convivir con tus hijos, ayudarles a hacer su tarea; participar de un servicio religioso o de ayuda comunitaria, o simplemente acostarte en tu cama a descansar.


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¡Quiero a mis hijos felices!

Seguro que los que somos padres, es uno de los sueños que tenemos, desde que nacen, solo les deseamos felicidad. Y seguramente muchos deseándoles solo el “bien”, hemos hecho planes, sacrificios, inversiones, para “garantizar” que sean hombres y mujeres exitosos, y felices.

Pero finalmente llegamos a un punto en que está felicidad, está condicionada a muchas creencias y paradigmas del mundo, acerca de ¿qué es ser feliz? Así vemos que mayormente la sociedad (de la cual todos formamos) establece que una persona exitosa es una persona feliz, y el éxito se mide por: cuánto dinero, cuánto poder o cuánta belleza tengas.

Pero resulta que ninguno de esos 3 factores da una felicidad en el largo plazo, solo satisface superficial y temporalmente el ego y da cierto placer, pero no provee esa plenitud total.

Por otro lado, cuando en este mundo occidental – consumista y materialista, se relaciona felicidad con éxito, pero resulta que investigaciones concluyen que es exactamente al revés, cuando seas feliz, tendrás éxito.

Así que criar hijos felices debiera ser la prioridad, antes de pensar en hacerlos exitosos; pero de nuevo llegamos al lugar de partida. ¿Cómo puedo hacer hijos felices?

La mejor fórmula que conozco y que aplico en mi propia experiencia, es darles todo el amor que pueda; mostrarles afecto desarrollará en ellos una estima sana. Claro que no hay que confundir el darles amor, con el hecho de cumplirles todos sus caprichos, o darles todo convirtiéndolos en unos “inútiles” o inadaptados emocionalmente al mundo. No se trata de ser padres débiles o consentidores.

Es un hecho que hoy muchas veces mamá y papá salen a trabajar, por circunstancias financieras, y como hay “culpas” acerca del poco tiempo que pasamos con los hijos, se trata de redimir a partir de comprarles todo; pero es una mala idea; más que un celular o una tableta, lo que más hace falta a tus hijos eres tú; y si hoy no les podemos dar cantidad de tiempo, si podemos darles calidad. Sobre todo, platicar, interesarte, celebrar, escucharlos, jugar con ellos, será muy valioso para hacerlos felices.

Un aspecto fundamental de los padres es que muchas veces nos esforzamos demasiado en dotarlos de conocimiento a partir de aprendizaje académico; cosa que está muy bien, pero olvidamos que todos los seres humanos tenemos 4 dimensiones: física, mental, emocional y espiritual. ¿Qué haces para estimular y desarrollar la parte emocional de tus hijos?, y ¿Qué hacer para dotarles de un crecimiento espiritual?

Sabemos de estas teorías donde la inteligencia emocional distingue a las personas exitosas de las que no los son; no solo dependiendo de las calificaciones o el grado de “inteligencia” que pueda tener la persona. Así que sobre todo en sus primeros años, habrá que darles todo ese soporte afectivo para su sano desarrollo.

Y el caso de la vida espiritual es notorio como la juventud cada vez se aleja más de la religión, pareciendo que está caduco practicar alguna fe; pero dejar que nuestros hijos crezcan como hierba silvestre, sin ese respaldo puede dañar seriamente su futuro. La religión es más que una ceremonia dominguera, es una base de principios, valores y creencias que hará fuerte a tus hijos en el futuro.

No es fácil ubicar ese sano equilibrio entre el cariño y la disciplina; entre el amor y el consentimiento; entre la ayuda y la responsabilidad; entre la vida académica y el juego… ¿Cómo poder hacer felices a mis hijos? Es una pregunta que me hago todos los días con mis 2 hijas, y concluyo que quiero:

  • Darles todo mi amor para que sean seguras y se sientan valiosas
  • Enseñarles a hacerse responsables de las consecuencias de sus actos
  • Que tengan una vida espiritual profunda que les de paz
  • Darles principios y valores que les permitan tomar las mejores decisiones
  • Que respeten a la naturaleza, los animales y cuiden al planeta
  • Que sepan divertirse, lo hagan libremente con responsabilidad para no caer en libertinaje
  • Que persigan sus sueños, que vale la pena levantarse cada día cuando sabes para que quieres vivir, y lo hagan al máximo
  • Que es bueno tener cosas materiales, pero lo que vale realmente la pena son las experiencias
  • Que todo lo que vale la pena en la vida tiene un precio, y que nada que valga la pena es fácil, rápido ni gratis; pero que todo está al alcance si lo deseas realmente
  • Que siempre podrán contar conmigo cuando se sientan tristes, solas o tengan un fracaso; eso solo es un paso para alcanzar el éxito.

Y por último, nadie tiene la receta, la felicidad no es un estado celestial perfecto; la vida consta de momentos buenos y algunos no tanto; pero así es… ¿Cómo hacer tus hijos felices? Es un tema personal y particular, pero deseo que encuentres esa luz que te permita guiar a tus hijos a un futuro brillante.


Arturo Villegas

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Amor en la oficina, una mala decisión

En este entorno tan complejo laboral, donde cada vez más nos requiere más tiempo, las distancias y recorridos en las grandes ciudades, y el cansancio crónico genera que tengamos menos tiempo para sociabilizar, y por ende para poder conocer gente y tener romances.

Por eso el auge de las agencias online que hacen citas a ciegas y te hacen match con el perfil que buscas; o simplemente las redes sociales que sirven hoy como una forma de “ligar” pero más de conocer gente, con las precauciones del caso, ¿cuantas personas conoces que se hayan casado y que se hayan conocido por este medio? Estadísticas tienen un alto 44% de encuestados que probaron las citas en línea, y dijeron que la experiencia derivó en una relación seria a largo plazo o en matrimonio.

Pero otro elemento obvio dada la gran cantidad de tiempo que pasamos en el trabajo, es la oficina precisamente el caldo de cultivo ideal para que florezcan las relaciones amorosas. La American Management Association encuesto más de 500 compañías que operan en Estados Unidos, encontrando que hasta el 58% de los empleados ha tenido un romance de oficina.

Existen visibles problemáticas en las organizaciones cuando se dan estas situaciones, Desalentar o incluso prohibir las relaciones románticas entre directivos y subordinados, conscientes de las políticas de la organización sobre el acoso sexual y laboral, de los códigos de ética existentes. Aunque la gran mayoría de empresas no regula las relaciones, las que lo hacen las prohíben.

¿Las relaciones de oficina son una distracción?. El 62% de los líderes encuestados consideran tienen un impacto negativo en la productividad, (desperdicio de tiempo dedicado a la pareja). Pero hasta se dice inciden en creación de conflictos de intereses, o la posibilidad de mal manejo de información confidencial.

Hoy se manejan incluso lo que se ha llamado un “contrato de relación consensual”, que disminuye el riesgo de acoso sexual en litigios, percepción de favoritismo, o el establecimiento de reglas de comportamiento claras y adecuadas para todos.

Por el caso contrario, puede ser motivo de una sensación de invasión a la privacidad, o que el departamento de recursos humanos se convierta en el policía y registro civil de las relaciones, o árbitro en casos donde se haya rebasado un concepto moral (aventuras, free, relación extramarital).

Sin embargo también hay voces que no solo aceptan sino incluso fomentan este tipo de encuentros. Se cree que este tipo de relaciones mejora la autoestima, y la impulsa a trabajar más. PricewaterhouseCoopers, sostiene que mientras se siga el código de conducta y haya claridad sobre la responsabilidad que cada individuo con la empresa, no habrá problemas.

¿Qué se puede hacer para manejar correctamente esta situación?

  • Comunicarlo de forma oportuna a los superiores, cuando ya sea algo serio
  • Ser discreto, y dar el espacio físico a la pareja como a los compañeros
  • Conocer si la empresa tiene directrices acerca de los romances
  • Si alguno tiene una posición jerárquica superior al otro, cuidar la parte de las políticas de acoso
  • Ser profesional en todo momento, incluso en las peleas o rupturas
  • Puede ser muy erótico, pero abstente de tener relaciones sexuales en el trabajo
  • Mide las demostraciones de afecto público
  • Separa los negocios de la relación personal

Los romances formales de oficina son una realidad, no se van a detener y al contrario como dice un estudio de la Universidad de Westminster, Inglaterra, hay que trabajar en contar con políticas que ayuden a crear un buen ambiente laboral, donde puedan convivir la alta productividad y las relaciones amorosas que se generen en el camino.

El amor, sin duda es la fuerza que genera cambios, que hace florecer al ser humano, y la madre de todas las emociones positivas; está tan peleado el poder crear entornos donde con el cuidado respectivo, se dé con responsabilidad. No hay mejor momento para el ser humano en salud física, mental, emocional y espiritual cuando se ama, llevemos el amor a toda la empresa.

Seguiremos hablando de amor… lo vale.


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¿Y vivieron felices para siempre?

En esta época las relaciones de pareja están evolucionando a un entorno donde es cada vez más raro que se casen o incluso que tengan hijos, y también que duren mucho tiempo juntos, o como dicen “para toda la vida”, habiendo un incremento en los índices de separaciones y divorcios. Esto ha generado que el núcleo familiar este hoy en crisis.

Esto lo sustenta información del INEGI, donde el incremento de la unión libre desde 1990 aumentó el doble, de 8% a 16%; mientras que los matrimonios disminuyeron de 51% a 42%.

Otra tendencia observada en este periodo es el aumento de la población separada; entre 1990 y 2014 su proporción pasó de 2.2% a 5.4%, es decir, más del doble. En promedio, la duración social del matrimonio es de 13.5 años. Y en especial las mujeres se cuentan en un casi 20% de separadas, viudas o divorciadas.

Dadas las crisis económicas, y una búsqueda de un éxito a partir del consumismo y materialismo de esta época, orilla a ambos padres a trabajar. Al momento de casarse el 50.6% de los varones trabaja sin que su cónyuge lo hiciera, en 42.4% ambos trabajan, en 0.8% sólo ella lo hace y en 2.6% ninguno trabaja. Esto ocasiona que el tiempo de convivencia se reduzca, el gozo y disfrute en la pareja se minimiza al no pasar tiempo juntos de calidad, y al final como consecuencia: separaciones, familias disfuncionales y otras problemáticas.

¿Qué se puede hacer?

Dice el final del cuento… “vivieron felices para siempre” pero parece que en la realidad esto es un poco más complicado, entonces ¿Es realista hablar de felicidad en parejas?, ¿Existe de verdad en los matrimonios ese estado de bienestar total?

Empecemos por considerar a las parejas entes individuales que deciden compartir una vida juntos. Entonces empecemos estableciendo la tesis que una pareja feliz debe ser la conjunción de un par de personas felices.

Así que partamos de esta realidad: una persona feliz será más capaz de hacer feliz a otra persona, y tomemos un dicho que dice “Nadie puede dar lo que no tiene”, así que, si la vida de pareja se trata de ser felices, primero se tiene que ser feliz a nivel personal.

Y mejor aún, diferentes estudios establecen que la felicidad es mejor si se comparte. Si esto es cierto entonces el estado ideal será el estar unido a una persona para siempre, para que tengamos siempre con quién compartir esta felicidad… esto ¿es una falacia?

Costumbre:
Investigaciones en Alemania indican que el matrimonio sólo tuvo un efecto temporal sobre la felicidad, ya que los individuos, en general, se adaptan a sus circunstancias. Si bien después de la boda se produce un impulso de felicidad que dura unos 2 años, pasado este tiempo se retorna a las líneas base de la felicidad (en el estudio comentado al inicio este pico comienza a descender pasado el primer año del matrimonio).
Si bien es cierto que los niveles de satisfacción descienden hasta nivelarse a los previos al matrimonio, también es un hecho la importancia de reinventar a la pareja de forma sistemática y permanente para que la vida marital sea una aventura constante y no un aburrido camino al que hay que resignarse.

Dinero:
Uno de los más comunes es la situación financiera…, hay otro dicho que dice “Cuando falta el dinero en la casa, el amor sale por la ventana”, y en el caso de las parejas la inestabilidad económica es un factor, pero ¿es verdad?. El investigador Diener al preguntarse si las personas son más felices a medida que aumentan sus ingresos, la evidencia muestra que la relación es tenue, aunque muchos se aferran a la idea de que mayores ingresos redundan en mayor felicidad. Concluimos que el dinero no da la felicidad, pero la falta de dinero, si puede dar muchos problemas a las parejas.

Optimismo:
Avia & Vázquez lo definen como la tendencia a esperar que el futuro depare resultados favorables. Es una forma realista de percibir las cosas. En el caso de las parejas muchas actualmente piensan “para qué me caso, si al rato nos divorciamos va a ser más problema”, así que creo que debemos educarnos a siempre esperar lo mejor, sin ser ingenuos, ni esperar lo mejor dejando de ver áreas de oportunidad y mejora.
Las parejas más felices se aferran a considerar especialmente los aspectos positivos de su relación. Esto lleva también a que se perdonen más fácilmente entre sí y a tolerar los defectos del otro como algo simpático, sin importancia.

Agradecimiento:
El reconocer y valorar lo que se tiene a través del agradecimiento, da claridad y certeza; en un mundo donde el consumismo el materialismo hacen que nunca sea suficiente y siempre se quiera más. Esto genera gran frustración y el ver siempre lo que no tenemos, hace que la pareja tan pronto acaba el romance, no se den cuenta realmente a quién tienen a su lado.

Así el agradecimiento sincero, acompañado de expresiones de alegría y felicidad, son manifestaciones que aumenta la satisfacción que experimenta íntimamente la persona beneficiada.

Resilencia:
En una investigación de mediados del año 2012 llevada a cabo por científicos de la Universidad de Michigan analizaron a 30.000 participantes.

La conclusión es que, si bien las personas casadas no parecen ser necesariamente más felices de lo que eran cuando eran solteros, el matrimonio sí que parece proteger frente a caídas normales de la felicidad que se producen durante la vida adulta. Se dice que en pareja “los problemas se dividen y las bendiciones se multiplican”, y esto puede ser cierto cuando se trata de compartir, resolver, ser solidario y aportar soluciones a los problemas.

CONCLUSIÓN

Se puede siempre ver el vaso medio lleno o medio vacío. En la pareja siendo una persona diferente con una cultura, ideología, tradiciones, creencias, fe, modo de ver la vida… diferente al otro, es importante entonces centrarse en sus potencialidades, fortalezas, y sus grandes cualidades y aspectos positivos.

El amor no es un camino sencillo, porque no solamente debemos lidiar con nuestras propias inseguridades o pesimismos, sino también con las del otro. Sin embargo, cuando ambos desean ser fieles a las idealizaciones que se crearon del otro, si es un intento recíproco abalado por la convicción de que el otro es todo aquello que nosotros creemos que es, y nosotros queremos ser todo lo que nuestra pareja piensa que somos.

Si lo hacemos desde un lugar de buena comunicación, alegría, paciencia y optimismo (emociones positivas), estamos cada vez más cerca de ser una pareja plena y feliz, pudiendo disfrutar de todos los beneficios que tal situación involucra.

¿cuál es el secreto para un matrimonio exitoso? A veces todo se reduce a una simple cuestión de perspectiva y comprensión, de amor… No hay una respuesta pero si hay un camino…


Arturo Villegas

Happiness developer
Speaker internacional
Especialista en aumentar la productividad organizacional a través de la felicidad
hola@arturovillegas.com.mx
www.arturovillegas.com.mx
Youtube: arturovillegasmx
+52 (55) 12 04 08 61 ext. 101



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Estrés, el asesino del mundo empresarial

¿Quién no se ha sentido agobiado, ansioso, presionado, estresado en su trabajo? Y es que el ritmo actual, la gran competencia, la globalización, la crisis financiera y más, hace que el entorno laboral sea el caldo de cultivo perfecto para que se afecte nuestra salud emocional.

Y es que, ante estas circunstancias, he tenido varios casos de empresas que capacite a su grupo ejecutivo, y al poco tiempo me dicen los directivos… Arturo mi director financiero se infartó, mi jefe de operaciones le dio una embolia, o mi gerente de sistemas tuvo una parálisis facial.

El hecho es que el estrés está matando al mundo ejecutivo, los gerentes caen como pajaritos y pocos hacen algo para remediarlo.

Pero esto no es exclusivo de los mandos ejecutivos, todos nuestros colaboradores lo sufren todos los días, y en México se dice que del 30% al 40% de las personas sufren estrés (de acuerdo al Instituto Nacional de Psiquiatría), y México es el país con mayor estrés laboral, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Y la razón principal no tiene que ver con la inseguridad, o el desempleo, o los resultados de la selección mexicana de futbol… el 75% tiene que ver con el trabajo (Regus). Cerca de 20 millones de personas deambulan por las calles con un sentido de tragedia el trabajo.

Algunas de las causas más comunes son: las presiones por parte de superiores y clientes (con un 36%), seguidas de la falta de estabilidad laboral (miedo a ser despedidos), la excesiva carga de trabajo y las presiones financieras.

Pero ¿En qué afecta en el trabajo? Indicadores como retardos, ausentismo, rotación, calidad en el servicio, atención al cliente, productividad, clima laboral son impactados por el estrés, y formar un verdadero equipo de trabajo es casi imposible cuando las personas sufren de su trabajo.

El estrés laboral, según un estudio elaborado por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), podría suponer pérdidas de entre el 0,5% y el 3,5% del PIB de los países. Si bien no existen datos estadísticos sobre las pérdidas económicas que el estrés laboral produce en México, supondrían unas pérdidas aproximadas de entre 5.000 y 40.000 millones de dólares (USD) al año.

Ciertamente el estrés no es el villano de la historia, de hecho, en algunos momentos es bueno sentirlo, ya que es un sistema de protección y alerta ante peligros inminentes, sin embargo, el problema es que no sepamos gestionarlo, y entonces detona problemáticas más graves como depresión y ansiedad.

Hoy es una práctica común en algunas empresas ocupadas en este tema, dotar a su personal de una cultura preventiva a través de ejercicios de relajación, meditación, yoga, activaciones físicas, incluso consultas psicológicas dentro de la empresa. Desde luego que una alimentación adecuada y las correctas horas de sueño aportarán para crear un mejor entorno.

También esto debe venir de la mano con liderazgos cercanos y humanos; condiciones normativas de seguridad e higiene, balance vida-trabajo, suficiente capacitación y herramientas para desarrollar las funciones de manera efectiva…

Y por último, llevar una vida social sana con las personas que queremos, la familia y los amigos, se vuelve clave para crear un entorno donde recarguemos pilas, en lugar de huir de esos espacios; diversificar tu vida y que no solo exista el trabajo sino que haya espacios para que hagas deporte, entres en algún tipo de actividad artística, algo sobre todo que te haga reir, que es un enemigo mortal para el estrés.

Es mucho lo que se puede hacer, pero sobre todo dejarte la conciencia que el estrés no se va a ir de nuestras vidas, así que lo mejor que podemos hacer es aprender a vivir con el, identificando lo que lo ocasiona y tratar de minimizar ese impacto, disfrutando del trabajo y de la vida. No permitas que un trabajo, un jefe o una tarea te quite lo más valioso que tienes en la vida que es “ser feliz” y esa es una decisión.


Arturo Villegas

Happiness developer
Speaker internacional
Especialista en aumentar la productividad organizacional a través de la felicidad
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