,

Todo cambió aquella Nochebuena

Hubiera deseado no escuchar la conversación de mis padres aquella Nochebuena, la situación económica ese año había sido precaria. Comentaba mi madre -¿ qué diremos a los niños cuando vean que no hay regalos bajo el árbol?-a  lo cual mi padre respondió-¡mujer el problema no son los regalos sino las cuentas por pagar !

Al termino de la conversación regresé  a mi cama abracé la almohada y lloré desconsoladamente, pensé que mi padre era un ser egoísta no había querido comprar los regalos, que le pasaba por qué arruinar la navidad de esta forma y, dentro de mi concluí que él era una mala persona y mi mamá era quien en verdad nos quería.

Determiné a partir de ese día que mi papá no merecía mi cariño si él quitaban los regalos yo quitaría mi atención y afecto. Sentía que estaba haciendo justicia a un acto injusto. No comenté con mis hermanos lo escuchado aquella noche, simplemente generé una promesa secreta.

Dicho juramento fue cumplido fervientemente, pues a a partir de ese momento, ignoré a mi padre, retiré cualquier muestra de afecto y lo sustituí por indiferencia.

Por supuesto él se percató del cambio tan drástico, preguntó que sucedía y mi respuestas fueron un conjunto de excusas insustanciales. Durante un tiempo trató de acercarse sin resultado. Mi madre percibió el alejamiento más no intervino. Ella estaba contenta con la nueva cercanía de mi parte y siempre ha creído que las cosas se solucionan con el tiempo.

Es curioso como los cambios se instauran sin percatarnos, dejamos pasar lo obvio, vemos normal lo anormal y la apatía fue el tenor de la relación con mi padre.

Una promesa tonta, una venganza infantil, una suposición errónea pueden restar momentos preciados a la vida.

Pasó el tiempo, mi infancia matizada con las prisas constantes, las responsabilidades diarias, envuelto en un torbellino de actividades, se unieron las preguntas de identidad e inseguridades propias de la adolescencia y de pronto cumplí 22 años. Mi padre trabajando y proveyendo lo necesario para la familia. Yo cegado a sus logros y seguridad brindada.

En la universidad conocí el primer amor, ella notó incongruencias las grietas en la relación con mi padre.

Fue ella quien formuló las preguntas que trajeron luz a la oscuridad.

¿Por qué ignoras a tu padre? ¿Te ha dañado en el pasado? ¿Qué sucedió pues lo miras con resentimiento?

Respondí relatando lo sucedido aquella NocheBuena con la misma mentalidad de un niño de 8 años. Al finalizar me miró perpleja y comentó– ¿has ignorado a tu padre tantos años porque no había dinero para comprar los regalos? Él ha sido el sustento de la familia, ha cuidado, alimentado, ha brindado un techo, paga tu educación, es un excelente padre, está presente.

La respuesta que dio a tu madre fue sensata los regalos son extras, primero es necesario tener comida, pagar renta y escuelas.-

Y continuó- hoy eres un hombre de 22 años y sigues llorando los regalos de esa Navidad. Mira los regalos que tu padre te ha brindado toda su vida. Agradece el respeto que tiene hacia tu madre, su constante trabajo para darles bienestar, confort y estudios. Son bendiciones, gracias a él hoy tu tienes mayores oportunidades para ser feliz. –

La venda cayó y vi el gran error cometido, las lagrimas rodaban cual arroyo, me arrodillé, la humildad invadió mi ser. Generé una nueva promesa – crear una relación inolvidable con mi padre- temía que fuera demasiado tarde, debía intentarlo.

Lo invité a cenar y con el corazón en la mano pedí perdón por el daño causado, expliqué porque había retirado erróneamente mi amor.

Mi padre, hombre serio, comenzó a llorar, durante años se había preguntado qué mal había hecho para recibir desprecio de uno de sus hijos.

Me permitió entrar en su corazón, un amor de padre puro sin rencores, y hoy mantenemos una relación inmemorable.

Te invito a revisar las promesas que restan a tu vida, sustitúyelas por promesas de unión, comprensión, empatía y agradecimiento.

¡Bendiciones hoy y siempre!


Psicoterapeuta Blanca Almeida

Terapias familiares, individuales, pareja

@blancalmeida

Facebook – Blanca Almeida

www.blancalmeida.com

Whatsapp: 55 3677 6838

comentarios@blancaalmeida.com


Consulta aquí todas las publicaciones de Blanca Almeida

,

Cómo ser un grinch y no odiar la Navidad

En mi tierra natal, cuando era un niño, la Navidad era una cosa esplendorosa. A many splendored thing. En las noches, el ambiente se respiraba verdaderamente navideño.

Por todos lados podías encontrarte una de las posadas, en las cuales se escenificaba por las calles del pueblo la peregrinación de José y María con adorables caracterizaciones, culminando en una casa que acogía a los participantes y repartían comida y bebida. Gente cantando las ramas, que eran brazos portables de cualquier tipo de árbol decorados con faroles y adornos navideños, que cantaban de casa en casa, algunos a capela, otros casi con orquesta ambulante, pero todos entregando su corazón al cántico. Naranjas y limas, limas y limones, más linda es la Virgen que todas las flores.

Una tradición menos conocida extramuros eran los portalitos, en los cuales los más pequeños cargaban un portal navideño de cualquier complejidad en su manufactura, representando la escena de la nochebuena, José, María, Niño Dios, un ángel y la vaca y el burro, entonando de casa en casa En un portalito de cal y de arena, nació el Niño Dios en la Noche Buena. Los portalitos oscilaban de los más sencillos (una simple caja de zapatos sin decorar con una vela) hasta verdaderas obras maestras del trabajo manual que se destinaban a los Nacimientos caseros.

Lo que se recibía, en ambos recorridos, era el “aguinaldo”, un regalo en efectivo en el que poco importaba si recibías dos o veinte o cincuenta pesos, la salida nocturna era gozosa y levantaba el corazón.

Los Nacimientos eran otra costumbre que a la fecha se ha mantenido vigente. Algunos muy sencillos, debajo del Árbol Navideño. Otros eran toda una experiencia visual: ocupaban toda una estancia de la casa y contenían detalladas escenificaciones de varias escenas bíblicas del Antiguo y Nuevo Testamento. En especial recuerdo uno que tenía una cascada de agua de verdad, ángeles revoloteando cerca del portal, la estrella de Belén acercándose con los Reyes Magos con un sistema de movimiento mecánico e incluso un Nacimiento espectacular que ocupaba varias habitaciones y podías recorrer desde el Génesis hasta la hora de la llegada de Jesús al mundo. Incluso llegué a ver un funicular, sin haberme enterado jamás qué pitos tocaba ahí. Los orgullosos creadores de estas obras de museo temporal se mantenían despiertos pacientemente hasta altas horas de la noche atendiendo a los visitantes y experimentando el pecado capital de la soberbia al recibir sendas felicitaciones.

Estaban también las Misas de Aguinaldo, que se celebraban en la iglesia más importante durante nueve días previos al 25 de diciembre, a las 5 de la mañana, y los jóvenes de aquella época solíamos salir de las discos y esperar un rato para acudir al ritual -cuyo significado era lo que menos atendíamos- que culminaba siempre en una posada en la casa en turno. La Misa de Gallo se daba a la medianoche del día 24 y siempre contaba con un apadrinamiento del Niño Dios, en los que un chico y una chica eran padrino y madrina y contaban con un séquito de decenas de parejas, de ahí, a una comelata y baile que se extendía casi siempre hasta el amanecer en el centro social más céntrico.

En fin, en el pueblo, durante todo el mes, se respiraba ese aroma a festividad, espiritualidad y pachanga. Pasando el día veinticuatro, las tradiciones continuaban con nacimientos y representaciones bíblicas en las calles, mucho olor a pólvora por cohetes (perdón, “cuetes”) y petardos por doquier (que las autoridades jamás han logrado suprimir, Yes!!), y la última noche del año, después de la tradicional cena en la casa con todos los familiares, varias calles y barrios organizaban bailes que iniciaban en las primeras horas del primer día del año y se extendían, algunos de ellos, hasta las 9 o 10 de la mañana.

Sí, un ambiente peculiar que difícilmente la gente habituada a las grandes urbes estaría acostumbrada a experimentar. Y que después, inevitablemente, se añora.

Pero ya saben, a veces uno crece, busca otros ambientes, otras oportunidades, conocer nuevas costumbres y experiencias. Y casual, uno se vuelve cínico, racionalista, ateo (agnósticos, los menos arrojados), un connosieur y bon vivant con el savoir faire de la intelectualité: así de volverse un grinch y negar toda connotación espiritual de la época, que según las grandes empresas mercadotécnicas, inicia a mediados del mes de noviembre en su precoz exposición de productos y ofertas navideñas. Justo después que ha menguado la moda que ahora empieza a determinar que lo propio de México no es el Halloween sino el Día de Muertos, debido a que ya se dieron cuenta que el parto del Redentor aconteció, precisamente y ni más ni menos, en un humilde portal en las faldas de una remota montaña de Oaxaca.

Y cuando uno anda en toda esa élite comienza a pensar que la Navidad sólo reside en los decorados de los grandes almacenes, en los Santa Claus de las esquinas, en los Nacimientos de las iglesias, en las peregrinaciones a La Villa, en mirar en el internet películas alusivas al Cuento de Navidad de Dickens, y en casos más específicos como los nuestros, en los estrenos de la última entrega de la saga de Star Wars y el Christmas Special de Doctor Who.

Y seguimos escuchando que el árbol navideño en realidad se originó por la Saturnalia, que el Santa Claus moderno es un invento de la Coca-Cola derivado de Papá Noel, que la agresiva mercadotecnia ha acaparado fechas religiosas que no deberían prostituirse, y por ahí todavía se escucha el clamor de que lo importante no es dar y recibir regalos sino pasar tiempo de calidad con la familia, y ¿saben qué? Es perfectamente posible ser un grinch y aún así amar la Navidad, sin necesidad de ser un religioso consumado. Por suerte, con la madurez muchos dejan atrás la etapa antisocial, intelectual y pretenciosa que reside en rechazar las fiestas navideñas y dejan de ser los amargados con ínfulas de introspectivos. Los Scrooge que nunca fueron.

Sí, es muy divertido ser un grinch. Intelectualmente divertido. Y como dijo James T. Kirk: somos una raza de asesinos, pero no vamos a matar hoy. Dejemos la diversión del escepticismo para otro momento en el que no haga daño.

Para disfrutar de la época no se necesitan etiquetas. Requiere, simplemente, de disposición. No soy espiritual ni creyente, y sin embargo la época de las últimas semanas del año embarga mi corazón y me hace disfrutar el olor a los arbolitos naturales (que los Milenials intentan erradicar), el impacto visual de las luces multicolores titilantes que adornan las casas, el sentimiento de la gente en las festividades, incluso puedo disfrutar las mismas escenificaciones religiosas a pesar de saber que fueron historias distorsionadas y prefabricadas, porque lo que representan no es el tratar de convencernos de la veracidad de la Más Grande Historia Jamás Contada, sino un recordatorio y celebración consensuada de que aún existe el bien en este mundo. Lo que erróneamente se ha asociado en exclusiva con los creyentes de hueso colorado: gente de buena voluntad.

No es necesario creer en los símbolos para disfrutar de los mismos. Tal vez para quienes crecimos en una tierra rica en tradiciones es un poco más fácil mantener la embriaguez de la época: no creo que se necesite haber vivido entre todo lo que les he contado de aquellos lares, ni pertenecer a una creencia organizada para desarrollar un corazón puro y desear lo mejor a todos los que nos rodean.

Que pasen una hermosa Navidad y un muy feliz Año Nuevo en compañía de todos sus seres queridos. Ojalá el 2018 puedan seguirme leyendo en esta columna.

Para terminar de forma impactante, pondría que una lágrima ha mojado la tinta en la libreta en la que escribo esto, pero pues lo escribo desde una computadora. Abrazos.


Julius Hernández

Web: http://juliushernandez.mx
Email: pnocosis@gmail.com
Facebook: https://www.facebook.com/JuliusHernandez.autor/
Twitter: @juliushg

Julius es conocedor del mundo de la ficción y la fantasía en muchas de sus encarnaciones; escribe desde tiempos inmemoriales, aunque esta actividad nunca la había tomado en serio. Habla 16 idiomas, de los cuales sólo 2 son terrestres. Autor de la novela El Pecado del Mundo, de venta en Amazon.



,

Diferencia entre Necesidad y Deseo

aliciarabagoEste es un tema que es necesario tocar porque estamos viviendo en un mundo con un alto nivel de consumismo, incluso llegando a confundir el “ser” con el “tener”. Entre más tenemos, más somos, y crecer creyendo que esto es real no ayuda para nada.

Hoy los niños (y sería capaz de incluirnos a todos, no solo los niños) reciben mucha información sobre el juguete más nuevo, la aplicación más actual, la ropa de moda, el video juego más jugado etc. y, evidentemente, todo lo quieren así que hablar sobre lo que es querer y lo que es necesitar considero que es vital.

Necesidad: Se refiere a las cosas que son esenciales para poder vivir, son elementos indispensables para nuestra supervivencia, cubriendo primero lo más básico.

Abraham Maslow, un psicólogo humanista, creó la famosa “Pirámide de Maslow”, que forma parte de una teoría psicológica que toca el tema de la motivación y las necesidades del ser humano,(introdujo este concepto por primera vez en su artículo “A theory of Human Motivation en 1943). Él propuso una teoría en donde existe una jerarquía de las necesidades humanas y afirmó que, conforme vamos cubriendo las necesidades básicas, vamos desarrollando necesidades y deseos más elevados. Ésta es una teoría que ha sido muy criticada por que se dice que el concepto de autorrealización es muy difícil de comprobar pero, con todo y todo, está pirámide es muy conocida.

Deseos: Estos son cosas que uno quisiera tener o experimentar pero no están dentro de las necesidades básicas, o sea, que al no obtener eso que se desea dependa su supervivencia.

Algunas diferencias entre el deseo y necesidad:

+ Las necesidades se refieren a cosas o elementos sin los cuales no se puede vivir (esenciales para la vida) y los deseos hacen referencia a cosas que queremos tener o alcanzar para sentirnos mejor.

+ Sin duda las necesidades son más importantes que los deseos

Ejemplos

  • Necesidades: comida, agua, ropa.
  • Deseos: Un viaje, el teléfono más nuevo, ir al cine etc…

Con todo esto no estoy diciendo que no debamos tener deseos, por el contrario, el satisfacer algunos de nuestros deseos nos ayuda a ser más felices y nos motiva pero es importante que comprender que necesitamos un equilibrio y el que desde niños aprendamos a preguntar: “¿Es un deseo o una necesidad?”. Creo que nos ayudará a comprender que hay cosas más importantes siempre que tenemos que cubrir.

Estás épocas siempre son buenos momentos de reflexión, por ello es que quizá podemos aprovechar para hablar del tema con nuestros hijos y aplicarlo nosotros mismos.


Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
Blog: Edúcalos con Alicia Rábago
Twitter: @AliciaRabago
Mail: educalosparaquelosdemas@gmail.com



,

Cómo hacen el amor los mexicanos

Esta no es una columna donde hablaré del sexo aunque, si gustas, te invito a que leas mi columna que titulé “El sexo me vuelve loco (y feliz)”, o también “Amor en la oficina, una mala decisión”.

En esta ocasión es acerca de algo que nos caracteriza a los mexicanos y en general a los latinos que es nuestro carácter festivo, alegre y de fiesta.

Y es que somos a diferencia de los sajones, o los orientales, por naturaleza expresivos de nuestras emociones. Y veía un video que circula por internet acerca de diferentes formas en que los mexicanos amamos:

+ Decir te amo.
Nada mejor cuando amas a alguien que decírselo. Y cuando el tiempo corre muchas veces no se tiene esa última oportunidad de decirlo a nuestros seres queridos, además el amor es una plantita que para que no se marchite se tiene que regar, y que mejor forma de hacerlo que decirlo.

+ Dar una bendición.
Este país tiene una gran tradición espiritual, y el hecho de estar unidos en una misma fe, da cohesión y unifica. Y una expresión que manifiesta el deseo de un bien es la bendición. Nuestras madres nos despedían así cuando salíamos a la calle, y todavía hoy en las despedidas no hay más linda forma de decir “que Dios esté contigo”.

+ Con un abrazo / apapacho.
El contacto físico es algo que cada vez menos se hace, e incluso mucha gente lo evita; pero está estudiado científicamente la necesidad no solo de los bebes, sino de los adultos el hecho que sentir esa muestra de afecto a través de un abrazo, pero los mexicanos tenemos algo mejor, un “apapacho” que dicen que es la palabra más hermosa escrita en cualquier lenguaje, que significa “acariciar con el alma”.

+ Tomarse un café.
Ciertamente una forma de amar es escuchar, e incluso es la forma de mostrar más respeto a alguien. Y en nuestra cultura, sobre todo las mujeres, el poder reunirse para platicar desde aventuras, viajes, problemas, sueños, temores, es una maravillosa forma de convivir, pero también de decir te amo y por eso te escucho, aquí estoy, solo para ti.

+ Haciéndote compadre/comadre.
Las relaciones familiares no se eligen, pero hay otras como los amigos los que se dan por química, por compatibilidad, por simpatía, pero al final el vínculo se va haciendo más y más grande, desde abrir tu casa a esos extraños, que conozcan tu familia, viajar juntos, o incluso llegar a crear una relación formal a través de lo más valioso que se tiene que es los hijos, es decir hacerse compadres o comadres que en nuestra cultura, es un lazo permanente y muy fuerte, y dice “te amo como para hacerte mi familia”.

+ Hacerte de comer.
Es legendaria la forma en que las familias hacen sentir “bien” a sus visitantes, y la mejor forma de ser un gran anfitrión es dar de comer. Nuestras madres cuando regresamos a nuestras casas la forma de hacernos sentir amados es darnos de comer hasta que parezcamos cerditos. Y prepararle algo “especial” de comer a tu pareja puede ser un acto hasta sensual. La cultura mexicana no se entiende sin comida que sin duda es de las mejores del mundo, y es una gran forma de decirte “te quiero”.

+ Preocuparme por ti.
No cabe duda que una maravillosa forma de decir “te amo” es mostrar preocupación por la otra persona. Es un hecho que, si nos preocupamos, nos importa. Y nuestra capacidad de expresión es tan diversa y variada que se muestra desde un “avísame cuando llegues”, “cómo te fue”… y sin duda son formas disfrazadas de decir: Te amo.

Muchas formas de decirlo, pero sobre todo algo que nos distingue es eso, nos encanta amar, y lo mejor es que lo mostramos. Así que te invito a que no dejes de sentirlo y sobre todo decirlo y mostrarlo, total la vida solo es una, y lo mejor que podemos hacer es correr el riesgo.


Arturo Villegas

Happiness developer
Speaker internacional
Especialista en aumentar la productividad organizacional a través de la felicidad
hola@arturovillegas.com.mx
www.arturovillegas.com.mx
Youtube: arturovillegasmx
+52 (55) 12 04 08 61 ext. 101



,

¿Sensualidad y Afectividad?: El amor es algo más que un beso…

INformando con Ale DienerOye ¿y qué tal besa, eh? –Bueno, pues besa bien-.

Y esta pregunta se hacía muchas de mis amigas cuando éramos jóvenes, adolescentes, post adolescentes, en la que se preguntaban si el novio besaba bien o no.

Vamos a hablar un poquito sobre la afectividad y el amor afectivo. Porque es necesario establecer una distinción clara entre la sensualidad y la afectividad.

Es importante que nos demos cuenta que hay una impresión cuando vemos a alguien que nos gusta físicamente, y esta impresión está acompañada de emociones.

Aunque la impresión puede ser producida por el objeto y sea esto sensorial, es decir, de sentimientos, la emoción puede dirigirse hacia valores solamente inmateriales.

Un contacto directo entre el hombre y la mujer, como sería el beso, provoca siempre una impresión que puede ir acompañada de emoción.

Cuando ésta sólo tiene por objeto los valores sexuales del cuerpo, es decir, a lo que el cuerpo pida, considerado como objeto posible de placer, se trata de una manifestación de sensualidad.

Ahí está la diferencia.

Con todo esto, no es necesario, porque tales valores pueden estar ligeramente dedicados al otro sexo, en este caso el objeto de la emoción será para la mujer el valor de la masculinidad y para el hombre el de la feminidad. La primera puede asociarse a la impresión de fuerza, la segunda al encanto; ambas vinculadas a la totalidad de la persona del otro sexo y no únicamente a su cuerpo.

Ahora bien, habría que llamar afectividad a esta sensibilidad que no es excitabilidad ante los valores sexuales de la persona de sexo diferente tomada en su conjunto, ante la feminidad o la masculinidad. Entonces, ¿cómo besa, besa bien? no tiene nada que ver con que bese bien o no bese bien.

Si esa persona se toma desde una perspectiva emocional, en donde se va a involucrar la afectividad, en donde se ve en esa persona un proyecto de vida, entonces siempre va a besar bien.

Pero, si solamente lo vemos como un objeto de placer, lo más probable es que bese bien la primera, la segunda, tal vez la tercera, pero la cuarta vez ya no va a besar bien.

El amor es más allá que un beso…


Alejandra Diener

Facebook – Alejandra Diener
Twitter – @AleDiener
Sitio web – www.informandoyformando.org



,

¿Disfrutar las fiestas decembrinas sin subir de peso? Sí se puede…

La mayoría de mis pacientes se esfuerzan mucho para llegar a diciembre con un peso saludable y disfrutar las vacaciones sintiéndose y viéndose de maravilla pero llegan las fiestas decembrinas y empieza el terror… ¿Te sientes igual?

Algunos toman la decisión de dejar de cuidarse y “disfrutar de todos esos platillos que no volverán a comer nunca mas” para empezar otra vez a cuidarse en enero, pero esto es un grave error.

Se ha visto que aquellos que deciden dejar de cuidarse, comen de todo en diciembre y empiezan de nuevo “la dieta” en enero, suben entre 1 y 4 kilos.

Ya sea que pienses hacer esto mismo o que no te hayas cuidado todo el año y decidas que ahora si desde enero empiezas “la dieta” te puedo recomendar que cambies esos pensamientos y dejes de posponer todo para enero. Te garantizo, que si llegas a cada comida y/o cena decembrina sin hambre, cuidando las porciones y tomando buenas decisiones, pasarás un diciembre inolvidable, de disfrute y sin que esto signifique unos kilitos de más.

Así es que para lograrlo aquí te van algunas recomendaciones:

  • Nueva mentalidad.- Estoy segura que si llegas a estas comidas y/o cenas decembrinas con mentalidad de éxito, será más fácil bajar la ansiedad que te generan estas fiestas y te irá mucho mejor. Piensa que es un mes en el que la moderación es la clave del éxito, sin tener que privarte de tus platillos favoritos.
  • Llega sin hambre.- No te saltes tiempos de comida, ni evites los carbohidratos o llegues con hambre, ya que comerás de más y sin poner atención a lo que eliges. Te recomiendo comer una fruta con cáscara y tomar 2 vasos de agua natural antes de ir al evento.
  • Lo social es primero.- Deja de pensar en la comida y disfruta de la gente, el ambiente, la música, los adornos y comparte con estas personas tan importantes para ti. Puedes caminar por el lugar o sentarte en el lugar más alejado de las botanas para evitar tentaciones y disfrutar más a tus seres queridos.
  • Se el último o de los últimos en servirse.- Si te sirves primero, seguro habrá algún platillo que te encante y no podrás evitar servirte dos veces. Si eres de los últimos en servirse será más fácil evitar esa segunda visita a tus platillos favoritos.
  • Elige un plato pequeño.- Es mejor ver un plato pequeño lleno que un plato grande vacío, así es que busca el plato de las botanas o de la ensalada para servirte tu comida favorita. Lo mismo aplica para las bebidas.
  • Cuida tus porciones.- Aquí está la clave del éxito! No se trata de que evites ese platillo favorito que prepara tu pareja, tu mamá o tu abuela, sino que de todo lo que ves que te ofrecen intenta elegir tres cosas. Así es, tus tres platillos favoritos, intentando que uno tenga verdura o fruta. Ya que sabes cuáles son tus tres elecciones sírvete una porción del tamaño de tu palma o puño de cada uno (ver imagen). Dentro de estas tres porciones se incluye el ponche y los postres, así es que tu decides si eliges una taza de ponche y dos platillos más o si prefieres tomar agua mineral o natural y disfrutar de tres platillos. De estos tres platillos, si alguno es con verduras, prefiérelo al principio ya que te brindará esa saciedad que te permitirá comer tus otras dos porciones de otros platillos con tranquilidad.
  • Evita las calorías de las bebidas.- Recuerda que a veces la mayor parte de las calorías o energía que consumimos en estas fiestas vienen de las bebidas, así es que evita las bebidas alcohólicas o con azúcar (como el ponche, chocolate caliente y café de olla) lo más posible intercalando entre cada una un vaso de agua mineral o refresco sin azúcar. Si puedes, prefiere una copa de vino tinto que por lo menos te brinda algo de antioxidantes y evita la cerveza (una cerveza equivale a tres caballitos de tequila).
  • No olvides el ejercicio.- Estar activ@ puede ser la clave para que logres mantenerte en ese peso que te ha costado tanto trabajo mantener, así es que busca estar activ@ lo más posible durante el día. Recuerda que todo cuenta, así es que si no tienes manera de hacer tus 30 minutos de actividad física al día, súbete al transporte una parada despues de lo que acostumbras y camina hacia ella o si tienes coche, estaciónate más lejos. Prefiere las escaleras al elevador, realiza estiramientos y movimientos del cuerpo 10 minutos por cada hora que estés sentad@, mantén una buena postura apretando el abdomen la mayor parte del día y todo lo que se te ocurra en vez de estar sentad@ frente a una computadora o a un televisor.
  • Y para los días que no tengas cenas, intenta cenar un plato de fruta fresca o una deliciosa ensalada con vinagreta.
Intenta que este año sea diferente y cuídate en estas fiestas decembrinas sin dejar de disfrutar… Verás que cuando menos te des cuenta, entrarás en un estilo de vida saludable que será parte de tu día a día y que te mantendrá en tu peso saludable y libre de enfermedades por más tiempo, sin importar cuantos viajes, fiestas, eventos o lo que sea que se atraviece en tu camino. ¡Sí se puede!

No dudes en contactarme para cualquier duda.


Esther Schiffman

Nutrióloga, especialista en obesidad y síndrome metabólico, apasionada por promover la comida mexicana como parte fundamental de una alimentación saludable así como en lograr un cambio verdadero y a largo a plazo en las personas mediante el logro de pequeñas metas, con dietas deliciosas, con todos los alimentos, con la práctica de ejercicio regular y sin cambios radicales que a la larga no puedan mantener o que pongan en riesgo su salud.

Tel. Consultorio – 55966646
Twitter – @nutestherschiff
Email – nut.estherschiffman@gmail.com



,

¡Un año más! ¿Un año menos?

dragabrielafriasEl año que terminó, dije en el 2016, ha sido un año fuerte….. pero no sabía lo que venía para el ¡2017!

El 2017 para muchos ha sido el año quizá mas intenso y doloroso de sus vidas: “el año del sismo” ¡El 2º año de un 19 de septiembre! Qué fuerte! Hemos llorado, sufrido, perdido cosas, casas, amigos, hijos, hermanos, quizá hasta ilusiones. ¡Hemos perdido mexicanos! Lo cual es suficiente para seguir de luto, no olvidar y continuar solidarios, tanto los ejemplares millennials como los no milennials.

Por otro lado, los dedicados a la estadística nos avisan que los humanos cada vez vivimos más años y eso obliga a replantearnos nuestra manera de estar en el mundo.

¿Dónde vamos a vivir? En las grandes ciudades, en las áreas suburbanas, en el campo. ¿Cómo vamos a vivir? Solos, con la familia, en una casa de retiro, con una bola de amigos y amigas. ¿Cómo nos vamos a sostener económicamente? Don el dinero de nuestra jubilación, con un fondo que planeamos desde 25 años antes, con lo que amable y difícilmente nos otorguen nuestros hijos, con lo que obtengamos de la venta de dulces, cigarros, u otros, vendiendo nuestras propiedades o de nuestras rentas. ¿Cómo vamos a permanecer en buen estado de salud? Sin ir al médico y sin tener que invertir en medicamentos.

“El curioso caso de Benjamin Button” es una película que cuenta la historia de un hombre que nace con el cuerpo de una persona de 80 años y que, a medida que pasan los años, va rejuveneciendo. Pasa de viejo a maduro, joven, adolescente y fallece siendo un bebé. Lo cierto es que, dado el aumento de la esperanza de vida, vamos a tener que mantenernos a los 70 o más años no con el cuerpo de un chaval pero sí con una mente abierta y deseosa de aprender, tal y como sucede en la juventud.

La información que proporcionan algunos médicos es escalofriante. Vivir 100 años será posible, según James Vaupel, director del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica de Alemania y uno de los grandes expertos en esta disciplina. De hecho, desde la segunda mitad del siglo XIX se ha constatado que el promedio de la esperanza de vida aumenta tres meses por cada año que transcurre. Vivir mucho tiempo obliga a gestionar nuestras vidas de un modo radicalmente distinto de como se ha venido haciendo. Una persona con 50 años, por ejemplo, más allá de la edad legal de jubilación, es probable que deba trabajar, si es que la salud se lo permite. ¡Eso significa que a los 50 años lleva todavía menos tiempo trabajando del que le queda por delante!

Todos los estudios sobre “empleabilidad juvenil” que se están realizando ponen de manifiesto una aptitud fundamental en el mundo laboral: la capacidad de aprender a aprender. En inglés se llama learnability, la facultad de seguir formándose, experimentando, de actualizar habilidades y competencias; de, por ejemplo, dirigir los conocimientos y aptitudes hacia el mundo digital y la tecnología.

Conducir la vida profesional supondrá cada vez más un aprendizaje continuo. A muchos les da pereza mantener esta actitud en la edad madura. Ya han pasado por las aulas, ya se hizo la formación profesional o se acudió a la universidad algunos cursaron posgrados. Y se preguntan: ¿cuándo acabará esto?

Formación significa hoy en día algo distinto a lo que era antaño. Es una nueva perspectiva que obliga, a cualquier edad, a seguir alertas, informados y reteniendo datos.

Los abuelos necesitamos aprender computación, whatsapp, jugar scrabble en el iPad, comprar por internet: libros o juguetes para los nietos, pedir un servicio de taxi y ver la ruta por donde viene… y así sucesivamente. Habrá que recuperar la curiosidad y las ganas locas de saber que se tienen durante la adolescencia. A Benjamin Button, hubo de sucederle en la ficción: a medida que su cuerpo rejuvenecía, su afán y energía por saber también se revitalizaban, sólo que iba en sentido contrario.

El asunto no es vivir muchos años. Es hacerlo queriendo seguir aprendiendo, experimentando con curiosidad, para interpretar mejor y para descubrir cómo llevar los conocimientos adquiridos al nuevo entorno económico, tecnológico o global, tener buenos lazos familiares, es indispensable y tener amigos nuevos nos enriquecen, desarrollando nuevos esquemas de tolerancia y admiración para los otros.

Es verdad que entre los humanos, la energía física mengua al envejecer pero las neuronas tienen ciclos reproductivos muy largos y las personas maduras debemos entrenarnos en mantenerlas vivas y despiertas si no padecemos ninguna enfermedad incapacitante. Esto se puede lograr estudiando, leyendo, participar en grupos de lectura/escritura, sea en la Universidad de la Tercera Edad o con nuestros amigos, hacer cosas interesantes: leer el periódico, ver películas en compañía para analizarlas, bailar, lo que es además un excelente ejercicio.

Algunas empresas y organizaciones se están dando cuenta de este hecho. “Retired Brains”, por ejemplo, es una organización que ofrece servicios de asesoría y consultoría por parte de personas jubiladas y que gozan de excelente salud física y mental, además de una valiosa experiencia. Eso demuestra que, incluso tras la revolución tecnológica, muchos de los criterios aprendidos en la era analógica son perfectamente válidos. De hecho, la tecnología modifica el cómo hacemos las cosas pero no altera sustancialmente los productos y los servicios, es decir, lo que entregamos. Hace unos años, un directivo de una importante entidad financiera de nuestro país me reconoció en privado que, a menudo, recurrían a sus propios directores de oficina prejubilados y les solicitaban ayudar en análisis de riesgos y carteras a los más jóvenes que carecían de la experiencia necesaria. La vida laboral va a ser muy larga. Pero debemos hacer que sea bella, que no se convierta en una condena. Para conseguirlo debemos tener en cuenta algunos elementos básicos. Lo primero, no sobreestimar los cambios tecnológicos son más sencillos de lo que parece. Hay que acercarse a la tecnología sin miedo y, sobre todo, sin pereza. Pensemos que una persona madura puede aportar mucho más a la tecnología porque conoce el modelo previo, haber nacido en la era del papel carbón, nos hace admiradores del “copy- paste” mientras que muchos nativos digitales solamente tienen la experiencia actual.

Las oportunidades están naciendo para todos, para jóvenes y mayores y sobre todo en este país.

Felicito a todos los que lean esto, eso quiere decir que son amigos de Eddy Warman y de Tere Chacón.

Deseo que esto nos ayude a reflexionar en: el ahorro, la salud, el planear la vejez y la muerte. Y les deseo todo lo mejor para el 2018.

¡FELIZ AÑO!


Dra. Gabriela Frías A.

Dermatóloga Certificada
gabifriasdermatologa@gmail.com



,

Los 8 comportamientos más valorados en el mundo profesional

Se ha comprobado que al conocer una persona sólo tenemos 10 segundos para crear una primera impresión sobre ésta, pero como bien sabemos esa primera impresión no tiene segundas oportunidades y mucho dependerá de los que proyectemos para definir en muchos casos hasta nuestro futuro personal o profesional.

El cerebro humano tiende a juzgar y este mecanismo hace que difícilmente conozcamos a una persona sin evaluar o interpretar su comportamiento.

Sin embargo, creemos que cuando juzgamos, lo hacemos al conversar con la persona.

Diversos estudios revelan que en realidad nos llevamos una impresión en aspectos no tan evidentes como los gestos, expresiones o lenguaje corporal que nos dan una completa idea de la persona en nuestras mentes.

Recientemente llevamos a cabo un estudio con ejecutivos de nivel directivo y superior, para conocer cuáles son los comportamientos inconscientes que más tienen peso al revelar la personalidad de una persona en el mundo laboral.

1. Contacto visual

9 de cada 10 ejecutivos coincide que el contacto visual es un factor clave de la persona y que a través del contacto visual pueden determinar muchas cosas.

Una persona que mantiene el 100% del tiempo contacto visual es interpretada como agresiva, cuando por el contrario una persona que tiene muy poco contacto visual se considera desinteresada o apenada.

La mayoría de ejecutivos menciona que manteniendo contacto visual aproximadamente 60% de una conversación genera interés, confianza y una relación amistosa.

La clave para el contacto visual es mantener un buen balance.

2. Saludo de mano

Más del 80% de los ejecutivos asocia un saludo de manos “suave” con falta de confianza.

Científicamente se ha comprobado que a pesar de que la forma de saludo tiene varios factores que influencian en domo lo hacemos, sí se puede identificar más de la persona por la manera en que saluda.

Un apretón de manos firme se interpreta como una persona más extrovertida y segura.

3. Cómo se tratan a los meseros y recepcionistas

Entre las características más importantes, los ejecutivos valúan en tercer lugar como se tratan a las demás personas.

No por nada, una de las estrategias de entrevistas de trabajo más comunes a niveles directivos es hacerlo en un restaurante para conocer más a fondo como interactuamos con los demás.

Claramente las acciones revelan más de la persona, como qué tan respetuosos, indiferentes o despectivos nos comportamos con los demás y que mejor que en un entorno de una comida, en donde podemos comportarnos de manera extraordinaria con nuestros acompañantes, mientras enfrente de ellos también demostramos como somos con los demás.

4. Que tan seguido revisamos nuestro teléfono

De acuerdo al 67% de los ejecutivos, es frustrante estar teniendo una conversación con alguien mientras saca y revisa su teléfono.

Es interpretado como una falta de respeto, atención y hasta de liderazgo, mientras no sea una emergencia.

Es mucho más conveniente dejar el teléfono fuera de la vista para aumentar la calidad y cantidad de interacciones cara a cara que pudiéramos tener.

5. Hábitos repetitivos y de nervios

Hay ciertas características que automáticamente son interpretadas como un símbolo de nerviosismo como tocarse la cara, las uñas o partes del cuerpo, y más allá del nerviosismo es leído como una falta de control de la persona a nivel profesional.

No quiere decir que los grandes líderes no se pongan nerviosos, la gran diferencia es el manejo de éstos.

Típicamente, cuando los nervios nos controlan, nuestra mente se enfoca a eso, en lugar de estar en la conversación termínanos proyectando una falta de interés, aunque no sea así en realidad.

6. Puntualidad

Definitivamente algo que habla de nosotros es la puntualidad y una persona que llega tarde, generalmente proyecta falta de respecto, así como un desinterés.

Al contrario de estas percepciones, muchos consideran que el no ser tan puntual también genera una percepción de una persona muy solicitada y hasta relajada en ocasiones.

Es importante no tomar tan enserio la falta de puntualidad por un minuto de retraso – investiguemos antes la falta de puntualidad en lugar de llegar a conclusiones.
<di

7. Tiempo en que tardamos para hacer preguntas

Un indicador clave a nivel profesional es el tiempo en el que la persona pasa el tiempo hablando de el/ella misma.

Es una manera de proyectar la personalidad, ya quien no deja hablar o interactuar al otro, tiende a absorber demasiado a los demás.

Las personas que sólo hacen preguntas son generalmente calladas, humildes y generosas.

Se debe buscar un buen balance de las conversaciones que tengamos a nivel profesional, no importando si el interlocutor tenga un grado más alto o bajo que nosotros.

8. Nuestra letra

Hay muchos estereotipos que relacionan nuestro tipo de letra con la personalidad, desde que tan fuerte apoyamos la pluma, hasta las características de nuestra forma de escribir.

Para muchos la letra dice que tan perfeccionistas, ordenados, seguros o no podríamos ser.

Mucho no está comprobado científicamente, sin embargo, puede ser buena idea utilizar la computadora para alguna nota o mensaje para ir por un camino neutral.

En realidad, nuestras pequeños comportamientos marcan la diferencia y más si es una impresión que puede ser decisiva en nuestras vidas, por lo que nunca está demás que generemos una impresión no sólo de manera consiente, sino contemplando todos los detalles y estos ochos definitivamente serán decisivos en nuestras carreras profesionales.

 


Rony Jerusalmi

Facebook: Goldfarb Consultants México
Twitter: @goldfarbMX
Sitio web: www.goldfarb.com.mx



,

Diez razones por las que vale la pena decir lo que uno siente

Decir lo que uno piensa es fácil, pero decir lo que uno siente requiere dar un paso más allá. Es validar el derecho que tenemos a expresar nuestros sentimientos, es encontrar el tono, el momento y la forma adecuada, es descubrir porque es importante decir lo que quiero decir, es recordar que lo cortés no quita lo valiente, a la larga es desnudarse un poco.

Y si tienes dudas de porque es bueno decir lo que sientes aquí te van 10 buenas razones para empezar a hacerlo:

1. Porque lo que no se dice o enferma o se actúa.

2. Porque no decir lo que sientes no te hace más fuerte, al contrario te quita libertad, y te debilita interiormente. Pedir lo que uno necesita, decirle a los demás lo que siente, lo que quiere y lo que no, no es señal de debilidad sino de fortaleza y amor propio.

3. Porque las buenas relaciones se fortalecen y acercan cuando uno dice lo que siente.

4. Porque los demás no son adivinos como para saber lo que tú necesitas y quieres. Tenemos que aprender a pedir lo que necesitamos, sin sentir que por pedirlo los demás están obligados a dárnoslo. Es nuestra decisión quedarnos o irnos si lo que pedimos no nos lo pueden dar y es nuestra obligación revisar si lo que estamos pidiendo viene más de un berrinche que de una necesidad real.

5. A veces creemos que no decir lo que sentimos va a evitar que las personas se vayan de nuestra vida. Si alguien realmente nos quiere y le decimos lo que sentimos, con respeto, va a estar ahí así expresemos nuestros sentimientos abiertamente.

Además hablar a tiempo nos protege de estallar, de lastimar y de llevar a nuestras relaciones a un punto de no retorno . Hablar protege la relación, callar la desprotege.

6 . Porque es una forma de detox. ¿Para qué quieres personas en tú vida a las que no les puedes decir lo que sientes? y ¿Para qué quieres rumiar sentimientos como una vaca en 8 estómagos? He conocido personas, que por ejemplo, están saliendo con alguien por un tiempo y tienen dudas de hacia dónde va la relación, de los sentimientos, o no se sienten a gusto y prefieren callárselo por miedo a que la otra persona se vaya. Mi pregunta es: ¿si se va por decirle lo que siento realmente quiero tener a esa persona en mi vida? ¿o cuánto tiempo voy a permanecer en una situación que dista de ser lo que realmente quiero para mi?

7. Porque la vida es muy corta como para darse el lujo de esperar a decir lo que sientes para cuando ya sea muy tarde.

8. Porque si estas seguro de ti mismo porque le tendrías miedo a decir lo que sientes.
Aunque es importante ser empático, preocuparse en exceso por lo que piensen los demás impide poder expresarnos. Más importante que lo que piensen los demás, es lo que piensas tú de ti mismo.

9. Porque no hay nada más rico que compartir la vida con gente honesta y directa . Estar al lado de personas honestas nos genera seguridad. Personas que no le tienen miedo a decirnos que nos aman, que nos necesitan, pero también que son capaces de expresarnos cuando les molesta algo de nosotros. Así mismo debemos estar dispuestos a escuchar porque eso nos permite crecer como personas y tener relaciones más cercanas y profundas.

10. Porque aún no se ha acabado el año y todavía es tiempo de decirle a alguien que lo quieres o que te lastimó o incluso pedirle perdón por algo que hiciste o dijiste. Porque vale la pena caminar por la vida sin rencores, sin el peso de emociones contenidas y con la seguridad de ser aceptado como uno es.

 

Beatriz Peña Pacheco

Email – beatriz@transformatemx.com
Facebook – Transfórmate
Twitter – TransformateMX



,

Ceguera parental

aliciarabagoEste término es muy claro. Habla de algo que no se ve (o no se quiere ver) y, evidentemente, de quien no lo quiere ver. Sin embargo, aunque nos parezca increíble de creer, cada vez más nos encontramos con padres con Ceguera Parental; aquellos padres que NO quieren darse cuenta que algo está pasando con sus hijos y que, si se dan cuenta, por supuesto que les cuesta mucho trabajo reconocerlo.

Son padres que escuchan historias que no pueden ni imaginar pero que, en momentos, se rehúsan a creer que sus hijos podrían estar viviendo alguna de esas historias, padres que piensan que sus hijos les cuentan todo y que solo los hijos de los demás son capaces de meterse en problemas. Éste es el primer error, no podemos confiar en que no suceda, hoy hay que prevenir, hay que hablar, hay que pensar, hay que adelantarnos para que, por lo menos, nuestros hijos escuchen lo que pensamos.

Me encuentro con padres, como aquellos de todas las generaciones, deseando que sus hijos sean felices, deseando que esos niños el día de mañana sean personas honestas, trabajadoras y buenas personas. Nuestro problema radica es que hemos perdido un poco la brújula; por un lado escuchamos que hay que tener buena comunicación con nuestros hijos, entenderlos, no dañarlos, preparar su autoestima, alimentarlos bien, darles la mayor cantidad de oportunidades que sea posible para que puedan lograr sus sueños y tengan un mejor futuro. Todo esto está perfecto y creo que todos estamos en la misma línea; el problema radica en que es tanto nuestro deseo por ser esos padres que resuelven, que están en todo momento, que quieren que sus hijos no sufran ningún descalabro, que les estamos evitando aprender.

Es necesario que, como padres, comprendamos que resolverles la vida a nuestros hijos no les ayuda, que muchas veces de los fracasos se aprende mucho más que de los éxitos y que la vida requiere de enfrentar también el dolor.

Tenemos que quitarnos esa venda que en ocasiones nos pone el cariño y el amor que tenemos por nuestros hijos. Esta venda les impide a ellos crecer y a nosotros ofrecerles las herramientas que necesitan para afrontar las dificultades de la vida; son vendas que nos impiden ser objetivos y descubrir que hay situaciones o conductas de nuestros hijos que a lo mejor no son favorables para ellos pero que, si no nos la quitamos, no podemos ayudar.

Tratar de ser objetivos pensando en nuestros hijos es una gran forma de descubrir en qué podemos ayudar. La objetividad nos ayudará a que todo ese amor que sentimos se traduzca en acciones reales.

¡Abramos los ojos!


Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
Blog: Edúcalos con Alicia Rábago
Twitter: @AliciaRabago
Mail: educalosparaquelosdemas@gmail.com