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La Ginebra; si no fuera bebida sería perfume

sandrafernandezMuchos de ustedes saben de mi debilidad por esta bebida. Si no es vino, será Ginebra mi segunda opción y si no tuviera más de 40% de alcohol y no fuera Sommelier, seria, literal, mi perfume de todos los días. Seco, verde, cítrico y esa mezcla un poco bipolar entre misterio y exotismo puro.

Hace unas semanas tuve un encuentro por demás delicioso. No solo por el placer de beber esta bebida con notas a pino y té verde, sino por el placer intelectual de conocer a Desmond Payne, actual Master Distiller de Beefeater Gin. Un ícono en la industria, un maestro en toda la extensión de la palabra. Él no lo sabe, pero haberlo conocido fue parte importante de mi vida este año que acaba de terminar.

2015 fue mi año de estudio profundo de destilados, vermouths y coctelería. Ginebra, Ron, Vodka, Whisky, Cognac, Brandy, Licores tradicionales y exóticos fueron mi encomienda personal por muchos meses. Cuando además lo estudias entendiendo el entorno social, histórico y geográfico de estos maravillosos brebajes es imposible no conectarse con el mundo claro-oscuro detrás de cada bebida y en este caso la Ginebra tuvo su época loca también, un periodo en Inglaterra conocido como el Gin Craze.

Así que, conocer al creador de la Ginebra que más premios ha obtenido en el mundo desde su creación en 1802, fue como personalizar miles de horas de estudio y degustación.

Una de las cosas más importantes a entender es que dentro de las Ginebras hay diferentes estilos, el estilo más clásico y tradicional, más puro y puntiagudo es el estilo “London Dry”. Muy importante comentar que “London Dry” es un estilo no una Denominación de Origen, por lo tanto no significa que se deba crear específicamente en la ciudad de Londres. Significa, entre otras cosas, que no debe poseer menos de 0.1 gramos de azúcar por litro, debe guardar un mínimo porcentaje de alcohol, no hay ningún tipo de aditivo o saborizante fuera de los elementos naturales, el junípero o enebro que es el botánico indispensable en todas las Ginebras (si no lo lleva no es Ginebra, punto), en este estilo debe ser el botánico más destacado seguido de los cítricos.

Esto lo menciono por que hoy día con el boom exitosísimo de esta bebida encontramos otros maravillosos ejemplares con mil y un botánicos más que muchas veces colocan al junípero en un espectro secundario de aromas.

En este orden de ideas, hablando de las grandes invenciones de la Ginebra moderna, están seis creaciones más de Mr. Payne, entre ellas Beefeater 24 London Dry Gin, una esencia perfumada con los botánicos clásicos y un elemento sorpresa, Te Verde Sencha del Japón. La naturaleza expresada a través de enebro de la Toscana recolectado específicamente para él, naranjas de Sevilla, raíz y semilla de angélica, almendra, regaliz, semilla de cilantro, toronja y sencha de cosechas y selecciones específicas que envuelven en una maravillosa fragancia todos los aceites y componentes esenciales que se remojan por 24 horas, de ahí el nombre de este producto. Después de esta maceración, inicia la destilación, que se hace en pequeños alambiques de cobre usados en perfumería lo cual permite la extracción más fina y delicada que se incorporará a una botella sin igual; rectangular, con un fondo rojo que destella como un cálido y suave sol a contra luz y un diseño texturizado sobre relieve en el vidrio que marca un distintivo único.

Siendo nuestro México un país multicolor y multisabor no es difícil tener alcance a un sinfin de posibilidades para experimentar y, desde ya, nuestros geniales bartenders no cesan en crear el coctel perfecto para Beefeater 24.

 

Sandra Fernández

@sandravinos

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Cómo crear un año extraordinario

beatrizpenaInicia 2016, por lo que he querido hacer una reflexión acerca de lo que representa un fin de ciclo y el inicio de otro. Los ciclos son importantes porque nos dan la idea y la posibilidad de cerrar algo para abrir algo nuevo .

Nos llenamos de esperanza y sentimos que todo es posible …Sin embargo, muchas veces iniciamos el año con una serie de propósitos y de sueños, para encontrarnos al año siguiente con que básicamente repetimos el ciclo de manera muy similar..

La verdad es que, si queremos que este año sea diferente, no es suficiente con desearlo, necesitamos crearlo.

Para esto, necesitamos revisar lo que vivimos el año anterior, pero no para detenernos en el pasado; lo que ya sucedió solo tiene un valor en la medida en que nos sirve como aprendizaje y nos permite identificar las cosas que hemos hecho bien y las que necesitan ser revisadas. Las personas que no revisan su vida no tienen oportunidad de transformarla. El peligro es vivir como robots, en un ciclo que se repite una y otra vez.

Muchas personas inician el año haciendo una serie de promesas de cosas que harán y otras que ya no harán, sin embargo, el año pasa y la mayoría descubren que muchos de estos propósitos se quedaron en palabras. ¿Por qué? Porque no basta con declarar lo que haremos, sino que necesitamos comprometernos a hacer el trabajo que ello implica, incluso es mejor proponernos sólo una o dos metas alcanzables y trabajar en ellas durante el año para lograrlas, en lugar de hacer una lista interminable de propósitos que se quedan sólo en eso.

Los cambios no se hacen imaginándonos algo perfecto y difícil sino tomando la decisión de dar cada día pequeños pasos hacia aquello que queremos.

Cuando nos planteamos metas demasiado ambiciosas, corremos el peligro de abandonarlas, o de fallar, y cuando fallamos tendemos a abandonar por completo lo que nos hemos propuesto. En lugar de esto, podemos decirnos “se vale fallar” y también retomar. Para evitar esto, es mejor plantearnos algo posible, no hacia futuro, sino hoy. La suma de muchos hoy se convierte en mañana.

Algunos preferimos quedarnos como estamos porque le tenemos miedo al cambio y al compromiso. Nos aferramos a la seguridad, por lo cual nuestra vida termina convirtiéndose en una repetición de rutinas. Cómo podemos crear un año extraordinario si no estamos dispuestos a salir un poco de nuestra zona de confort? Todas las cosas duraderas y que realmente valen la pena implican desafiar nuestros propios límites y temores, al igual que una buena cuota de esfuerzo .

No hay nada mas satisfactorio que querer rendirse y elegir no hacerlo.

Trabajar en crear nuestro nuevo año significa asumir la responsabilidad que tenemos de encargarnos de lo que ocurre en nuestra vida. No se trata de pedir milagros, sino de hacer que los milagros ocurran a través de nuestro compromiso y dedicación. Para esto necesitamos motivarnos hacia el cambio. Cambiar el “tengo que” por el “quiero”.

Nuestra vida es como un libro que se va escribiendo; necesitamos darnos cuenta de que somos los autores y que, por esto, si no nos gusta la historia podemos elegir cambiarla. Cómo te gustaría escribir tu historia este año?
Estás dispuesto a hacer el trabajo necesario para que esto sea posible ?

La vida moderna nos invita simplemente a “ocuparnos”, tenemos pocos espacios para reflexionar y detenernos para plantearnos el camino que queremos seguir. El inicio de un ciclo nos permite tomarnos una pausa obligatoria para conectarnos con nuestro verdadero propósito en la vida. Si enfocamos nuestra vida en “ocuparnos”, no estamos creando el espacio para que las cosas nuevas puedan aparecer en nuestra vida ¿Cómo pueden llegar si no abrimos un espacio para ellas ?

Te invito a plantearte cómo quieres escribir tu historia, a convertirte en el autor de esta y a vivir un año de transformación verdadera del cual te puedas sentir orgulloso. Te invito a vivir un año FUERA DE SERIE.

Te dejo una serie de preguntas que pueden crear una apertura para un 2016 diferente, un año de transformación personal.

¿Qué quisieras mantener del año qué pasó ?
¿ De qué te quejaste todo el año? ¿Lo puedes cambiar ? Depende de ti ?
¿Qué te faltó hacer ?
¿Qué te faltó decir ?
¿Que te faltó disfrutar?
¿Qué te faltó aprender?
¿Te gustó el balance de tu 2015?
¿Qué cosas tendrías que hacer para que tu cierre del 2016 te gustara?
¿De qué te gustaría sentirte orgulloso al terminar el 2016?
¿Volverías a vivir el año de un modo parecido a como viviste el año pasado? Si la respuesta es “no”, ¿cómo podrías cambiar el resultado?

Plantéate tres objetivos realistas para este año. ¿Qué necesitas hacer para lograrlos?

 

Beatriz Peña Pacheco

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La bioquímica del cerebro y el amor

dragabrielafriasLas investigaciones que enmarcan el amor como un proceso bioquímico no han concluido. El descubrimiento que la feniletilamina está vinculada con el amor se inició con la teoría propuesta por los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, quienes sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contenía grandes cantidades de esta sustancia y que sería la responsable de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando nos enamoramos.

Al inundarse el cerebro de feniletilamina, este responde mediante la secreción de dopamina (neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, de la capacidad de desear algo y de repetir) un comportamiento que proporciona placer. También de norepinefrina, de oxitocina y prolactina -que además de estimular las contracciones uterinas para el parto y hacer brotar la leche- parecen ser mensajeros químicos del deseo sexual y el comienzo de la acción de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales, en síntesis: se está enamorado.

Los expertos coinciden en que la pasión radica en la corteza cerebral, en concreto en las sustancias llamadas anfetaminas. Al inundarse el cerebro de ellas, se produce la secreción de dopamina, el neurotransmisor que refuerza la capacidad del deseo y el placer.

Estudios indican que el cerebro de una persona apasionada contiene cantidades de feniletilamina, una de las anfetaminas más potentes.
Naturalmente, con el paso del tiempo, esta pasión se desvanece. Según Shere Hie, el amor pasional suele durar unos tres años, pero al final la bioquímica cerebral decae y los sentimientos se van mitigando.

Es la fase del cariño más pausado, el afecto personal y la comprensión. O, por el contrario, el desamor total y la separación de la pareja. Pero lo cierto es que todo el entramado químico que originó el amor pierde fuerza, tarde o temprano. Ese “amor para toda la vida” suele quedar en una relación de complicidad, amistad o compañerismo.

Existe, por tanto, en el cerebro humano un gran laboratorio que potencia los sentimientos, estímulos, atracción y rechazo. Ello explica que, en ocasiones, las personas pasen del amor al odio, de la seducción a la frustración, sin ningún motivo aparente.

También de la fogosidad sexual a la insatisfacción, controlado por los niveles de testosterona y serotonina, otras sustancias que influyen en la conducta afectiva. En definitiva, las relaciones personales se mueven en este complejo laboratorio químico cerebral, que dirige los pasos de la pasión y el desamor.

Diversas indagaciones han concluido que se puede incluso hacer una matriz con las variadas manifestaciones y etapas del amor y sus relaciones con diferentes sustancias químicas en el cuerpo. De esta manera, el deseo ardiente de sexo está unido a la testosterona; mientras que la atracción y el amor en la etapa de euforia, así como el sentirse involucrado emocionalmente están relacionados con altos niveles de dopamina y norepinefrina y bajos niveles de serotonina. El vínculo y la atracción que evolucionan hacia una relación calmada, duradera y segura tienen que ver con la oxitocina y la vasopresina.

La atracción física es un suceso que involucra efectos químicos en nuestro organismo que nos hace sentir algo especial por alguien. Además del encanto de una persona, los factores fundamentales son las feromonas y el olor particular que emite cada cuerpo.

Las feromonas son producidas por hombres y mujeres y éstas son liberadas a través de la piel. Aunque no se percibe de forma consciente, éstas ingresan por el olfato. Nuevamente, el culpable es el cerebro.

La locura de la pasión del primer momento se desvanece gradualmente en favor de sentimientos más emocionales y afectivos, gracias a que aumenta el protagonismo de otra sustancia química: la endorfina, la hormona de la felicidad, que genera una sensación de confianza, tranquilidad y armonía. Este ingrediente esencial hace que los humanos puedan mantener relaciones estables por largos años, eso es, quienes logren adecuarse a los nuevos cambios.

Dentro del mismo tema de la bioquímica del sexo, hablaremos de una situación que molesta a la mayoría de las mujeres; para muchas mujeres, la correlación entre sexo y ronquidos es uno de esos molestos hechos de la vida, no importa la hora a la que se produzcan los encuentros apasionados, casi el total de los hombres parecen quedarse dormidos inmediatamente después…… ahí también el cerebro y las hormonas son los responsables, hablaremos de ello en nuestra próxima participación.

 

Dra. Gabriela Frías A.

Dermatóloga Certificada
gabifriasdermatologa@gmail.com

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Los sueños del abuelo

salograbinskyLa revista Forbes es famosa por ensalzar, tal vez exageradamente, a los multimillonarios capitalistas y desde su fundador Malcolm Forbes, ser un vehículo para proponer que estas personas y no el gobierno han creado la riqueza y los empleos que hacen a Estados Unidos el líder mundial. Tiene en parte razón y al revisar su lista de los 400 billonarios de esa nación se encuentran numerosos emprendedores hijos de inmigrantes o ellos mismos nacidos fuera de ese país y que han hecho enormes fortunas de la nada. Tampoco faltan los descendientes y herederos de emporios creados por sus padres y abuelos en negocios familiares pero ya son una minoría. Es interesante ver que hay varios graduados de universidades de alto nivel como Harvard, Columbia y Stanford pero abundan aquellos que no acabaron la carrera por diversas causas, incluida la falta de recursos para pagar las enormes colegiaturas de esas instituciones. La revista tiene excelentes reportajes donde incluso se critica a empresarios y sus familiares. Uno en especial me llamó la atención ya que el tema ha sido importante en mis actividades como asesor.

El artículo trata sobre el fundador de un enorme negocio de control de pestes en Estados Unidos de apellido Rollins que, desde su inicio en los años sesenta, logró amasar una enorme fortuna. Este hombre quiso por convicción blindarla para que sus dos hijos y sobre todo sus nueve nietos fueran hombres y mujeres productivos y no parásitos. Era tal su obsesión, que hace varias décadas decidió blindar su fortuna. A grandes rasgos les dejó a sus hijos y nietos un Fideicomiso que, administrado por los dos hijos, administraría la fortuna familiar. Una clausula clave especifica que cada nieto debe demostrar en forma anual que está ocupado en alguna actividad productiva, aunque esta no fuese lucrativa. Se valía cualquier labor filantrópica, artística o una profesión donde por lo menos se trabaje parte del tiempo. También era necesario que estuvieran presentes en forma trimestral y mensual en las juntas de la familia extendida. A cambio de esto el Fideicomiso Familiar le entregaría a cada uno de los nietos una cantidad anual millonaria. Era, a juicio del abuelo fundador y de sus dos hijos, el plan adecuado para motivar e impulsar a la tercera generación a lograr sus objetivos. Pues bien este proyecto fracasó por pleitos de varios nietos que nunca han trabajado y tratan de revertir estas instrucciones para hacerse cargo de sus fortunas, amen de varios divorcios con sus consecuentes demandas financieras y la consecuente pérdida del vínculo familiar. El pobre fundador debe estar dándose vueltas en la tumba.

Este tema es recurrente con muchos de mis amigos que, con justa razón, quieren sentar las bases para que las siguientes generaciones sean personas con iniciativa propia, dedicados a labores que los beneficien emocional y financieramente y no simples “juniors” que dilapiden su vidas y la herencia sin hacer nada acabando con todo lo logrado. Las grandes fortunas pueden durar décadas sin perderse pero la vida inútil de estos miembros del club del “esperma con suerte” se desperdicia y da un pésimo ejemplo a sus familiares. El señor Rollins fue previsor y su plan patrimonial cumplió en teoría con su código de ética al no echar a perder a su familia y motivarla. Pero en realidad este falló y causó un conflicto mayor que aún subsiste. A mi juicio, no se incluyó una parte de capacitación y comunicación, el fijar reglas del juego con respecto al involucramiento en actividades constructivas de los nietos, la falta de controles y supervisión de los padres en su formación y madurez, aunado a la desmedida ambición de riqueza que muchos descendientes de negocios familiares tienen, sin tomar en cuenta el esfuerzo que se requiere para preservarla y agrandarla. Simplemente quieren gozar la vida sin tener que esforzarse y esta actitud es fatal. El tema es muy importante.

Salo Grabinsky

gzsalo@gmail.com
Tel. oficina: 55 5294 8407