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Bellotas por la paz


Esto es lo que pasa cuando dos nubes se encuentran.
John Lennon

Casi 20 días después de que Cynthia Lennon se encontró a Yoko Ono y a su esposo en su propia recámara y entendiera que su matrimonio había concluído, la nueva pareja inició una serie de eventos activistas en pro de la paz mundial con una sencilla ceremonia que se llevó a cabo en la Catedral de Coventry, en la ciudad del mismo nombre de Inglaterra.

El sábado 15 de junio de 1968, John y Yoko se dirigieron al jardín que se encuentra en el eje este-oeste de la catedral con la idea de contribuir con una pieza más a la exhibición de esculturas del Canónigo Stephen Verney que se mostraba en ese sitio.

La nueva pieza fue una banca/jardinera circular en cuyo centro John y Yoko sembraron dos bellotas, cada una en un envase circular. Las bellotas simbolizaban el amor de la pareja y cada una apuntaba hacia el Este y el Oeste, respectivamente, en recuerdo de sus orígenes y, como lo diría Yoko después: “con la esperanza de que el Este y el Oeste del mundo se unieran por la paz mundial”.

La ceremonia concluyó con la invitación de John a que todos plantaran una bellota por la paz y con la colocación de una placa con el siguiente texto:

“Yoko” by John Lennon
“John” by Yoko Ono
Some time in May 1968

Poco les duró el gusto. Unos días después sucedió lo obvio: alguien se robó las bellotas y todavía tuvo el descaro de marcar el teléfono de la redacción del periódico Coventry Evening Telegraph para avisar que las tenía en su posesión.

El canónigo, por su parte, no sólo se negó a reemplazarlas sino que rechazó la sugerencia de John de repartir folletos a los visitantes de la exhibición en donde se explicara el propósito del pequeño monumento. Sin embargo, aceptó poner un clérigo que custodiara en todo momento la banca.

En indignada respuesta, el 28 de junio y sólo 13 días después de la ceremonia, John le escribió una carta al Canónigo Verney que iniciaba con una nota áltamente sarcástica en donde elogiaba la “muy cristiana” postura de Verney. Además, concluía con la siguiente frase: “¿No podríamos substituirlas (las bellotas) por algo que no valga la pena ser robado y que simplemente diga ‘Siéntate aquí y piensa en una iglesia que está creciendo para ser más grande’? Así, no necesitaremos preocuparnos por tener un clérigo y todos podríamos disfrutar de la idea”. Lo cierto es que a Verney nunca le hizo gracia el permitir que una pareja no unida por el sacramento del matrimonio plantara algo en la tierra santa que tenía bajo su custodia.

Aquí, un par de fotos de la ceremonia. Son de Keith Macmillan.

Diez meses después, en abril de 1969 y ya unidos por el sagrado vínculo del matrimonio, John y Yoko decidieron darle continuidad a su lucha por la paz basada en la idea de que una bellota se termina convirtiendo en un roble y que éste simboliza la paz.

En esta ocasión, quisieron enviar dos bellotas a cada presidente, primer ministro o líder de cada uno los países del mundo con un bello mensaje de paz pero no se preocuparon en hacer la parte administrativa. Esa función le tocó al personal de Apple Corps quienes tardaron semanas completas, primero en encontrar bellotas enterradas en los parques de Londres ya que no era temporada y después, en enviarlas a cada líder mundial debido a que la salida al mercado y promoción del sencillo Get Back era más prioritario para la compañía que el mensaje de paz de John.

El texto de la carta para cada líder era el siguiente:

Verano de 1969

Sr. Presidente,
Anexo en este paquete encontrará dos esculturas vivientes – bellotas – con la esperanza de que las plante en su jardín y que éstas crezcan y se conviertan en dos robles para la paz mundial.

Con amor,
John y Yoko Ono Lennon.

John: “Yoko y yo planeamos enviar paquetes con dos bellotas a cada líder de estado de cada país del mundo. Queremos que los planten por la paz”.

Yoko: “Si quieren, iremos a esos países y los plantaremos nosotros mismos”.

John: “La paz no puede esperar. Creo que este será el movimiento pro paz más positivo hasta el momento. Será mucho mejor que esas sonrisas falsas y el estrechar de manos que se ven en los periódicos”.


Tere Chacón

@Tere
Tere Chacón Beatles
www.elcirculobeatle.com


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No entiendo a las mujeres

La velada literaria musical con motivo del libro “No entiendo a las mujeres” de Gina Zabludovsky Kuper se llevó a cabo este pasado domingo 26 de febrero en un teatro bar del hermoso Coyoacán.

Cualquiera esperaría formalidad y seriedad (además de un poco de aburrimiento) ante la expectativa de la presentación de un libro escrito por una doctora en sociología que, en su sitio web, de entrada y porrazo te presenta cinco libros propios con títulos de corte serio. Eso, sin mencionar la idea de formalidad que te genera el impresionante currículum que se muestra en el mismo y, además, en dos formatos…

La realidad es que todo lo que yo pensé al asistir (sin ni siquiera haber sido invitada directamente) a esta velada, estaba totalmente equivocado: ni formalidad ni intelectuales aburridos ni una retahíla interminable de halagos hacia la autora.

En esta presentación, señoras y señores, absolutamente todo fue inesperado, divertido e inspirador.

De entrada, la actitud de “Ya qué, cumplamos lo solicitado con buena disposición” pasó a la de “¿Te cae que es en serio?” al escuchar, como primera llamada, la Marcha de las Letras de Cri Cri a cargo de Salo Grabinsky en el piano. La clásica Usted y el inicio formal de la velada presentado por la directora Tania Tzoni contribuyeron aún más a mi sonrisa.

Todo lo que sucedió después mantuvo una secuencia ágil. Desde la crítica y misógina presentación del prólogo a cargo del Maestro Gilberto Zapata Kuri (Victor Martínez Valderrey) hasta la interpretación por parte de Irakere Lima y Liza Serrano de los microrelatos incluidos en la obra, ambas magníficas en sus papeles de académicas que se transforman bajo la lectura de los textos de Gina.

Y mientras más lo recuerdo, más confirmo de que no hay mejor forma que ésta para captar letras que ironizan sobre los estereotipos a los que siempre hemos estado sometidas la mujeres: escuchándolos, viéndolos, sintiéndolos, identificándonos y reaccionando ante la riqueza de su ironía y la profundidad de los conflictos femeninos.

Lamentablemente no hay una fecha cercana para una siguiente velada literaria musical pero le invito a leer el libro sea usted hombre, mujer o, simplemente, ser humano. Le hará sonreír, le hará vibrar y le hará reflexionar sobre cómo es que no entiende a las mujeres… o cómo es que sí.

No Entiendo a las Mujeres se adquiere en todas esas librerías de prestigio o en el teléfono 5540.7047 (CDMX) con la Srita. Trejo.

Antes de cerrar y por obligación moral debo decir que un par de imprecisiones en el segmento dedicado a John Lennon no cambiaron ni mi sonrisa ni la buena impresión con la que salí del evento: 1) Fueron cinco tiros los que mataron al fundador de The Beatles y 2) Let It Be no es de Lennon, es de McCartney. Sugiero la bellísima Imagine para el mismo.

Gracias, Dra. Zabludovsky, por recordarme a estas alturas de mi vida que nunca las portadas de los libros muestran la magnitud de sus contenidos.

Tere Chacón

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La entrevista a Geoff Emerick, ingeniero de sonido de The Beatles

terechaconGeoff Emerick (Londres, 1946) inició su vida laboral a los quince años como ingeniero asistente en los Estudios Abbey Road. En ese 1962 le tocó ver a una nueva banda llamada The Beatles grabar sus primeras canciones. Trabajó con ellos en la grabación de los sencillos She Loves You y I Want To Hold Your Hand. Dos años después fue testigo de la transformación de ese grupo de jóvenes de Liverpool en músico profesionales.

En 1966 y con sólo 19 años de edad, Emerick se convirtió en el ingeniero de sonido en jefe de The Beatles, la persona responsable de su distintivo sonido y de las innovaciones que el grupo presentó a partir de su álbum Revolver. También se encargó de los grandes productos: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y Abbey Road. Ambos le acreditaron dos Grammys y le llevaron al primer nivel mundial en el medio de la ingeniería de sonido.

Después de la separación de The Beatles, Emerick trabajó con Paul McCartney, Elvis Costello, Badfinger, Art Garfunkel, America, Supertramp, Cheap Trick y Jeff Beck, entre otros muchos más.

En 2006 publicó Here, There, and Everywhere: My Life Recording the Music of The Beatles (Gotham Books, ISBN 1-59240-179-1) en co-autoría con Howard Massey, en donde revela el proceso creativo de The Beatles en el estudio y describe las técnicas que aplicó para lograr los sonidos de sus canciones más famosas.

Llegó a México acompañado por Howard Massey hace cinco años para dar una conferencia y promocionar su libro. Y a pesar de que a los periodistas e invitados especiales al evento se nos dijo insistentemente que no concedería más de cinco minutos por medio de comunicación para contestar preguntas, a Julio César Jiménez Alarcón, del Grupo seis69nueve, y a mí nos regaló un hora de su vida. ¡Una hora de la vida del ingeniero de sonido de The Beatles!

A continuación, las preguntas que Julio César y yo le hicimos al legendario Geoff Emerick y sus extraordinarias respuestas:


geoffemerick2Tere Chacón: Muchas gracias por la entrevista. Leí su libro y me sorprendí porque no estaba consciente de que la gente común, la que no está en el negocio de la música, podemos desarrollar la habilidad de aislar sonidos. Y eso fue muy interesante para mí. ¿Me podría platicar de esto?

Geoff Emerick: Eso fue algo que me tuve que enseñar a hacerlo y empecé aislando el sonido del bajo, escuchando a la gente hablar de la línea del bajo dentro de una grabación completa y separar en mi mente todo lo que no es este sonido, sea la guitarra u otro instrumento. Y me tomó dos años poder hacerlo. No sabía como la gente podía hacerlo pero me tomó dos años realizarlo y después, me imagino, lo pude hacer de manera natural y aplicar esta habilidad a cualquier otra situación.

Tere Chacón: Howard me acaba de decir que le tomó cinco años escribir el libro Here There And Everywhere. ¿Cómo se conocieron? ¿Cómo fue el proceso de escribir el libro?

Geoff Emerick: Cuando yo iba a sesiones de grabación la gente me decía “Deberías escribir un libro” porque siempre me hacían preguntas de The Beatles. Sin embargo, no soy muy bueno para escribir; tomo la pluma y veo el papel pero no sucede nada.

Tere Chacón: ¿Se reunieron en Londres para escribir el libro?

Howard Massey: Nos reunimos en Los Angeles. Geoff ya no vive en Inglaterra.

Tere Chacón (a Geoff Emerick): ¿Así que usted no vive en Londres?

Geoff Emerick: No. Ya soy ciudadano estadounidense también desde hace tres años.

Julio César Jiménez: ¿Está consciente de la importancia de su trabajo en el éxito de The Beatles?

Geoff Emerick: Ahora lo estoy. En el tiempo en el que hacíamos los discos sabíamos que eran especiales pero no sabíamos que serían lo que son hoy, que son un mito o se han vuelto íconos ya que se terminaron en 1969 y no han habido productos de The Beatles desde ese año excepto las canciones de Lennon que hicimos, Free As A Bird y el otro, Real Love. Se volvieron icónicos así que, por supuesto, estoy consciente de su importancia. Y el otro gran aspecto es que han atraído a las nuevas generaciones a convertirse en productores o ingenieros de sonido para seguir adelante con el trabajo.

Tere Chacón: Al ser el ingeniero de sonido de The Beatles, ¿recibió sus copias gratuitas? ¿Qué número de folio del Álbum Blanco le tocó?

Geoff Emerick: No tengo copias pero está bien, yo renuncié. En esos días nosotros realmente no existíamos. No nos daban créditos en los álbumes; los tipos que tomaban la foto de la portada recibían su crédito pero nosotros no. Y nunca nos daban un álbum ni los discos. De hecho, cuando obtuve un Grammy por mi trabajo en el álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band el gerente de las oficinas de los Estudios Abbey Road pensó que debería ser de él sólo porque ahí se había grabado el álbum.

Julio César Jiménez: Nos decía ayer en la conferencia sobre la dificultad de hacer el álbum Revolver. La nueva forma de manejar sonidos, ¿sentó un precedente en su trabajo posterior?

Geoff Emerick: Si porque siempre buscábamos algo mejor a lo que habíamos incluido en el álbum previo; cada canción que era creada tenía que salir mejor que la que se había grabado anteriormente. Y cada vez era más difícil conforme avanzaban los álbumes y ese fue el caso de la canción Strawberry Fields Forever, que después fue complicado hacer aún mejores las canciones que vinieron después. Pero fue divertido, era un trabajo duro pero divertido al mismo tiempo. Nosotros no nada más nos quedábamos sentados cinco horas en lo que The Beatles decidían cómo iba a salir la canción; en esas cinco horas estábamos ideando al mismo tiempo la manera en que sería presentada y grabada y, al final, cómo sonaría.

Tere Chacón: ¿Quién tomaba la decisión del orden de cada canción en un disco?

Geoff Emerick: Todos aunque yo no estaba involucrado en eso. A veces me preguntaban pero esa era una decisión de George Martin y The Beatles. Si se atoraban con algo, yo decía lo que pensaba. En esos días se basaba en dos cosas. El primero era el tono de las canciones, el tono relacionado de las primeras canciones. La primera estaba en un tono y la siguiente estaba en el siguiente tono y ambos se relacionaban. Así era la manera en la que se estructuraban; era más agradable al oído.

Howard Massey: Ese proceso se llama secuenciación. En los días de los vinilos, usualmente se empezaba cada lado de un disco con una canción fuerte y se terminaba igual y se dejaban las canciones más débiles en medio.

Tere Chacón: Su libro incluye una descripción del día en el cual John fue asesinado y ese día usted trabajó en el estudio con Paul McCartney, ¿me podría hablar de ese día?

Geoff Emerick: Así es, estábamos trabajando juntos. De hecho, pensamos que se iba a cancelar la sesión porque Paul llegaba a Londres en tren y pasaban por él a la estación de trenes pero supongo que decidió llevarla a cabo de todas manera lo que, obviamente, hizo. Empezamos a trabajar en algunas de las canciones de Paul y a los 10 minutos él llegó al cuarto de controles a buscar algo. Ahí empezamos a hablar durante al menos una hora de los días de The Beatles y después se regresó a trabajar y eso se repitió durante el día. Lo que había sucedido estaba en su mente, estaba en shock. Obviamente, todos los estábamos, toma un tiempo aceptar lo que pasó.

Julio César Jiménez: ¿Lo vio llorar?

Geoff Emerick: No en el estudio pero probablemente lloró en su casa, no lo se.

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Tere Chacón: Su libro dice que para usted la música es como pintar un cuadro con sonidos.

Geoff Emerick: Así es.

Tere Chacón: ¿Usted asocia colores con sonidos?

Geoff Emerick: Sí, porque lo que pasa es un tipo de proceso de trabajo. Es porque estás con la orquesta o con la banda o con quien esté ensayando en el estudio y caminas, lo escuchas y después algo llama tu atención y eso se vuelve el color dominante. Y entonces construyes tu mezcla o tu cuadro en tu mente basado en ese color o en ese instrumento. Y así se mezcla el todo, ves los amarillos y los rojos y ubicas si son más fuertes o más dulces y así sucesivamente. El resultado es que ves ese cuadro que, obviamente, es un cuadro abstracto.

Howard Massey: Creo que esto es muy interesante. Lo que Geoff está describiendo se llama sinestesia en donde los sentidos cruzan sus límites. Hay personas que huelen algo e inmediatamente ven una imagen o escuchan un sonido y la sinestesia particular de Geoff es que escucha algo y, enseguida, ve un color; asocia sonidos con colores. Muy pocas personas cuentan con esta habilidad, menos del 1% pero pienso que en el caso de los ingenieros de sonido, el porcentaje sería de 10% así que creo que esto es algo con lo que se nace.

Geoff Emerick: Y esto es lo que estoy intentando enseñar a las nuevas generaciones, el asociar un brochazo individual para esa imagen, pintar por números y convertirlo en algo único. Todos están haciendo el mismo sonido; cada disco suena igual; ya no hay brochazos individuales debido a los métodos actuales de trabajo.

Tere Chacón: En su libro usted también dijo: “Un estudio de grabación es otro instrumento más para el ingeniero de sonido” y eso entonces lo convierte en un artista también.

Geoff Emerick: Sí, es totalmente artístico, yo no soy un técnico, lo que hago es puramente artístico; no tiene nada que ver con la tecnología. Cuando inició la tecnología moderna, todo lo que yo podía pensar era mezclar estas tonalidades, no quería ninguna distracción que viniera de teclas de manejo de volumen, botones y números… sólo me distraían. Eso se lo dejo a mi segundo ingeniero, yo ni pienso en eso. Así es para mí.

Tere Chacón: ¿Fue difícil trabajar con músicos hindús en la canción Within You Without You?

Geoff Emerick: Su ritmo musical se basa en 16 tiempos. Lo que pasó en Within You Without You fue que había un intervalo después de la sección del solo y cuando trabajamos en ella, ese intervalo de 16 tiempos lo sentimos demasiado extenso así que le cortamos un poco, un par de tiempos o uno solo. Y cuando los músicos hindús intentaron tocar Within You Without You, cuando llegaron a ese punto nunca se dieron cuenta de lo que habíamos hecho. Aparentemente es insultante para ellos el interferir con esos 16 tiempos y yo no lo sabía sino hasta recientemente pero sí, es divertido trabajar con músicos hindús.

Julio César Jiménez: ¿Había problemas con Yoko Ono porque siempre estaba en el estudio? ¿Le molestaba a usted?

Geoff Emerick: A mí no de manera personal, se que a ella le asignan mucha culpa de la separación pero ésta fue básicamente por el hecho de que había ya muchos problemas con la situación de la compañía. Había problemas, problemas tremendos y, al menos desde mi punto de vista, su presencia no hacía diferencia alguna, ella realmente era como un mueble… (espacio en donde hubo risas). No, digo, no es un insulto, ella sólo era parte de lo que nos rodeaba. Sin embargo, sí era molesto para los miembros restantes de la banda tenerla en el estudio mientras ellos intentaban grabar.

Tere Chacón: Entiendo que John fue el que lo retó a usted para que desarrollara sonidos diferentes y que Paul era el que más conocimientos musicales tenía…

Geoff Emerick: Sí, Paul era el músico entre músicos y siempre buscaba obtener el 101% de todo mientras John se detenía en el 95%. Porque todas esas canciones originales, que son buenas al 99%, son tomas completas. Si el grupo se equivocaba dos compases antes del final no poníamos parches sino que regresábamos y volvíamos a grabar desde el principio hasta que saliera perfecto en una sola toma y eso era el anhelo de Paul y lo que siempre buscaba. Sin embargo, John decía algo así como “déjenlo como está”. Así que Paul era la fuerza musical que estaba detrás de la banda

geoffemerick4Tere Chacón: ¿Cómo fue trabajar con George y Ringo?

Geoff Emerick: Ringo era el baterista más increíble porque era el ritmo de esas canciones. Y frecuentemente terminábamos las sesiones a la mitad de la noche y el suelo alrededor de su batería estaba lleno de astillas de madera de sus baquetas porque había estado tocando durante 5 ó 6 horas de manera ininterrumpida… bueno, tal vez exageré pero al menos eran 4 ó 5 horas. Y el final de cada sesión venía cuando Ringo se paraba, se ponía su abrigo y se empezaba a ir. Ese era el final de la sesión, no se podía ni negociar porque él ya no podía más.

Tere Chacón: ¿Y el desarrollo de George como compositor?

Geoff Emerick: George luchó mucho. Desde el álbum Revolver empezó a progresar. En ese entonces estábamos ya todos en las grabaciones al revés y solos de guitarra más complicados y a George le tomó tiempo sacar adelante eso. Necesitaba algún tipo de salida para lo que se convirtió en un trabajo demasiado pesado para él y de ahí surgió su interés en la música hindú. Lo que terminó pasando es que se convirtió en un gran artista de la música hindú, un gran compositor después y, a la larga, un guitarrista increíble. Pero George sabía lo que quería, le tomó un poco de tiempo desarrollar el talento que necesitaba para construir lo que hizo.

Tere Chacón: ¿Cuál sería un buen mensaje suyo para las nuevas generaciones?

Geoff Emerick: Que usen sus oídos y no sus ojos y eso es lo que están haciendo en la situación actual: no están escuchando música sino viendo una pantalla. Se que no todos lo hacen pero a la mayoría es así como se les enseñó, así es como piensan que se puede hacer música. Digo, sí se puede hacer música así pero cuando tratas de hacer algo diferente y trascendente no es así como se hace…

Tere Chacón: En su libro Here, There And Everywhere: My Life Recording the Music of The Beatles, usted dice que la música de The Beatles tiene carácter porque si cometían un error lo dejaban para que sonara con personalidad.

Geoff Emerick: Si había un error, construíamos alrededor de éste a veces. Si había un error, no notas sueltas sino un cambio de ritmo sabíamos que a ellos les podía gustar y trabajamos en ese cambio.

Tere Chacón: ¿Piensa que sería un buen consejo para un grupo nuevo el decirles que desarrollen su personalidad y carácter en la música para que suenen diferente?

Geoff Emerick: Sí, me imagino. Lo que está sucediendo es que hay flojera.

Tere Chacón: ¿Disfrutan ambos dar estas conferencias?

Geoff Emerick: Es bueno porque me permite conocer todo tipo de personas y especialmente yo disfruto dar conferencias en México porque aquí hay mucha energía que no veo en los Estados Unidos.



logoecb11Julio César Jiménez Alarcón y el Grupo Seis Nueve serán los invitados de honor en el Programa de Navidad de El Círculo Beatle. Venos y escúchanos el jueves 22 de diciembre a las 17:00 horas vía www.radiotv.mx


Tere Chacón

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El Círculo Beatle se transmite todos los jueves a las 17:00 horas en www.radiotv.mx.



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El juicio a My Sweet Lord

terechaconAntecedentes

En febrero de 1969, John y Yoko se reunieron con un empresario neoyorquino famoso por su hostilidad y por conseguir grandes resultados al negociar con la rudeza que fuera requerida: Allen Klein. Y aunque éste había terminado su contrato de representación con The Rolling Stones de una manera no grata, John le pidió que representara a The Beatles.

A Paul el asunto no le hizo gracia dado que su tirada era que su suegro Lee Eastman fuera el encargado de los manejos de la banda. Y por mucho que dijo, renegó y trató de explicar, George, Ringo y John terminaron firmando el contrato de representación con Klein. Paul se negó a hacerlo y, con esto, añadió una razón más a las muchas que explican el por qué The Beatles se separaron. Para finales de año, la banda era un recuerdo compartido entre cuatro artistas que se preparaban para iniciar, de la mejor manera posible, una carrera solista.

El 1 de diciembre de 1969, George, Ringo y sus esposas fueron invitados por Eric Clapton al concierto del matrimonio de artistas estadounidenses de country Delaney & Bonnie Bramlett en el Royal Albert Hall de Londres. Con este concierto, la pareja iniciaba con un grupo de amigos artistas una gira por Inglaterra y Escandinavia bajo el nombre Delaney & Bonnie and Friends, el cual incluía a Clapton y al que George fue invitado a unirse. Sin pensarlo mucho, éste aceptó: un nuevo grupo, una gira y nada que le recordara a The Beatles parecía ser lo ideal para ese momento.

El origen de la canción

George se adaptó bastante bien a la naturaleza no formal de la gira. Pasaba la mayor parte del tiempo en el autobús que los transportaba decidiendo qué canciones tocaría en la siguiente presentación. Su repertorio consistía en canciones de rock and roll, usualmente de Carl Perkins, y aunque Delaney le permitía tocar lo que deseaba, nunca expresó deseo alguno de tocar una canción de The Beatles.

msl01No olvidaba lo mal que la había pasado en The Beatles. Trabajar con una pareja de compositores del nivel de Lennon y McCartney si bien le había dado fama mundial también había detenido su desarrollo propio como compositor. Ninguno había considerado formalmente sus composiciones y Paul, en particular, se tomaba muy en serio el dirigir la manera y forma de interpretar de George sin darle libertad musical total. Eso, sin hablar de asuntos monetarios; mientras John y Paul se quedaban, cada uno con un 40% a 45% de las regalías generadas por sus discos, George no pasaba del 4%. La distancia entre los dos compositores oficiales de la banda y George y Ringo era, en todos los sentidos, abismal. Y mientras Ringo aceptaba la situación con tranquilidad y viendo la parte positiva de ser un Beatle, George desarrolló un rencor en contra de ambos que no cedió con el paso del tiempo.

Para cuando el grupo llegó a Estocolmo, la confianza ya se había generado. Una noche, después de la presentación del grupo mientras Delaney se relajaba en compañía de su esposa y Rita Coolidge, George se le acercó para preguntarle sobre su inspiración para componer canciones religiosas. Harrison se había adentrado al hinduismo de forma plena y tenía en mente incluir su religión en su primer disco como artista solista. Delaney, amigable, le explicó que, para componer, buscaba inspiración en sus sentimientos hacia Dios. Para ser más explícito, tomó su guitarra acústica y empezó a tocar las notas de una canción que había estado de moda unos años antes mientras entonaba las siguientes palabras: “Solo quiero estar contigo, mi dulce Señor, oh mi Señor”. Y agregó: “Es sólo un ejemplo”.

Cómo sorprender al mundo y a tus ex-compañeros de banda

Del álbum All Things Must Pass, la canción que más destacó y tuvo un recibimiento mundial inesperado fue el sencillo “My Sweet Lord” que salió al mercado el 23 de noviembre de 1970 en EU y el 15 de enero en el Reino Unido, teniendo a las canciones Isn’t It A Pity y What Is Life como Lado B.

My Sweet Lord es una canción de alabanza a Vishnu, el dios hindú primordial que incluye cánticos alabando a Krishna. George compuso esta canción originalmente para Billy Preston y ésta se encuentra en el número 460 de las mejores canciones de todos los tiempos de acuerdo a la Revista Rolling Stone.

Duró 4 semanas en el número 1 del Billboard Hot (EU) y 5 semanas en el número 1 de las listas de popularidad del Reino Unido.

Y también hizo que el mundo volteara sus ojos a un tercer Beatle que nunca había destacado demasiado…

Un golpe de realidad en el mundo post-Beatles

El 10 de febrero de 1971, la disquera Bright Tunes Music Corp. presentó una demanda en contra de George Harrison por plagio musical debido a la gran similitud que existe entre las canciones He’s So Fine, interpretada por The Chiffons en 1962, y My Sweet Lord después de que ésta última llevaba 14 semanas en las listas de popularidad.

La demanda se ingresó en la Corte del Distrito Sur de Nueva York en contra de Harrisongs Music, LTD (la compañía inglesa de George), Harrisongs Music Inc. (la estadounidense), Apple Records Inc. y Broadcast Music. Aquí la canción:

Que sirva de algo el representante, ¿no? Para eso se le paga…

Apenas se recibió la demanda, Allen Klein, representante de George, se reunió con Seymour Barash, presidente y accionista mayoritario de Bright Tunes para tratar de resolver la disputa. Para impresionarlo un poco con la imagen de un Beatle, Klein le dijo que George estaba dispuesto a comprar el catálogo completo de Bright Tunes.

Barash no solo no se impresionó sino le propuso a Klein compartir el 50% de los derechos de My Sweet Lord y dividir equitativamente las millonarias ganancias que la canción seguía generando. Como nadie cedió, ambas partes se prepararon para enfrentar el juicio. Por su parte, George contrató al despacho de abogados Hardee, Barovick, Knoecky & Braun representado por los abogados Joseph J. Santora, Robert B. McKay y Michael Peristein de Nueva York así como al musicólogo Harold Barrow.

Y justo cuando George y su equipo estaban listos para defender a capa y espada este triunfo mundial, el juicio se pospuso debido a que Bright Tunes, inesperadamente, se declaró en bancarrota.

Cinco años pasaron para que el juicio pudiera llevarse a cabo. A lo largo de estos, George dio por terminado el contrato de representación de Klein (al igual que John y Ringo) y todavía a finales de 1975 se acercó a Bright Tunes para ofrecerles 148,000 dólares, monto que representaba el 40% de los derechos de My Sweet Lord en Estados Unidos. El representante legal de la disquera, consciente de la precaria economía de ésta al estar resurgiendo en el mercado, calificó la oferta como “buena” pero, sorprendentemente, no volvió a contactar a George.

¿Y cómo se llevaban los juicios por plagio musical en EU durante los ’70?

El procedimiento en juicios de este tipo se dividía en dos: en una primera fase se determinaba si existía culpabilidad del señalado como plagiario. De ser así, en la segunda fase el juez determinaba el monto a cubrir como indemnización para el demandante.

La primera fase del juicio por plagio de la canción My Sweet Lord se llevó a cabo en la Corte del Distrito Sur de Nueva York del 23 al 25 de febrero de 1976. En ésta, el abogado de Bright Tunes hizo notar que ambas canciones coincidían en ciertas secuencias de notas a las cuales llamó Motivo A y Motivo B.

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El Motivo A de My Sweet Lord consistía en tres repeticiones de las notas sol – mi – re. Por su parte, el Motivo A de He’s So Fine consistía en 4 repeticiones de las mismas notas.

MOTIVO A – My Sweet Lord

MOTIVO A – He’s So Fine

Sin embargo, en el Motivo B había un ligero cambio. Mientras que el de My Sweet Lord consistía de 4 repeticiones consecutivas de las notas sol – la – do – la – do, en el Motivo B de He’s So Fine se insertaba una nota de gracia en la segunda repetición de 4 consecutivas haciendo que el acorde quedara de la siguiente forma: sol – la – do – la – re – do.

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MOTIVO B – My Sweet Lord

MOTIVO B – He’s So Fine

Los expertos presentados por ambas partes estuvieron de acuerdo que no era común que las mismas secuencias de notas se encontraran en dos canciones diferentes y, aunque el musicólogo Harold Barrow hizo énfasis en que el juez debería notar más las diferencias entre ambas canciones que las similitudes, la duda razonable se hizo presente en la corte.

Y se hubieran salido con la suya… ¡seguro que sí! Sin embargo y lamentablemente para George, su antiguo amigo Delaney Bramlett reapareció en su vida y de la peor forma: convocando a una conferencia de prensa en donde narró la manera en la que le había enseñado a George a componer canciones religiosas. Y no, no se lo dijo a la prensa, pero por supuesto que estaba más que enojado por no ver su crédito impreso en el álbum All Things Must Pass, una pequeña omisión que valía miles y miles de dólares.

Dado lo anterior, el Juez Richard Owen declaró plagio inconsciente por parte de George Harrison y sentenció que se abriría la segunda fase del juicio con el fin de definir el valor de los daños. También rechazó una apelación a la sentencia por parte de George.

¿Cuánto se debe aquí?

msl04La segunda fase del juicio inició el 8 de noviembre de 1976.

Para determinar las ganancias de la canción My Sweet Lord en cinco años, la corte se basó en las cuatro fuentes principales de ganancias para las composiciones musicales de esa época:

  1. Derechos de autor mecánicos
  2. Derechos de autor por interpretación
  3. Venta de partituras
  4. Ganancias de Apple Records, Inc.

Dos de éstas eran fáciles de calcular ya que eran registros contables. Los derechos de autor por interpretación (el “sueldo” que George se asignó por cantar la canción) ascendían a $359,794 dólares. Por su lado, la venta de partituras en cinco años registró ganancias por $67,675.

Los derechos de autor mecánicos y las ganancias de Apple se tuvieron que calcular con base en el número de tiempo aire (de radio) en Estados Unidos que se le dio a cada canción del álbum All Things Must Pass, recibiendo My Sweet Lord un 70% de transmisiones de las 22 canciones que integraron el álbum. Con ese porcentaje, el Juez Owen sólo tuvo que pedir las declaraciones fiscales de la Apple Records y sacar un total para cada fuente: $649,601 de derechos de autor mecánicos y $1,077,958 por las ganancias de Apple. Con estas dos cifras, el total generado por My Sweet Lord en 5 años ascendió a $2,155,028 dólares. Ahí nada más…

Para concluir, el juez Owen señaló que existían otros factores que afectaban el caso y que debían tomarse en cuenta: George Harrison era un artista internacionalmente reconocido que había producido una nueva letra para una melodía que había resurgido gracias al plagio inconsciente y que también estaba generando regalías para Bright Tunes.

Dando el beneficio de reconocer que, en cuestión de creaciones artísticas es muy difícil hacer una medición precisa sobre las ganancias, el Juez Owen dictó su sentencia: 3/4 partes del éxito de My Sweet Lord se debían a que la melodía había sido plagiada y el cuarto restante del éxito había sido debido al nombre de Harrison y la nueva letra de la melodía.

El juicio se dio por concluido cuando a George se le ordenó pagar $1,599,987 de las ganancias de My Sweet Lord a Bright Tunes.

Sorpresas te da la vida

msl05Puesto para cumplir con lo ordenado por la corte, George se dispuso a saldar su deuda encontrándose con que el catálogo de Bright Tunes ya le pertenecía a otro viejo conocido: Allen Klein.

Nada tonto Mr. Klein, al ver que su contrato de representación no había sido renovado, había adquirido los derechos de He’s So Fine en 587 mil dólares sabiendo que ésta sería la mejor inversión de su vida.

Furioso y entendiendo por qué el representante de Bright Tunes jamás lo había buscado a finales de 1975, George apeló la sentencia del juez Owen al tiempo que demandó a Klein por abuso de confianza.

Dos juicios más tuvieron que llevarse a cabo para que, finalmente, en 1990 la Corte Federal del Estado de Nueva York otorgara autorización a George de adquirir de ABKCO (la compañía de Klein) todos los derechos en Estados Unidos y el Reino Unido de la canción He’s So Fine por la cantidad de $270,000 US (ABKCO Music Inc. vs. Harrisongs Music, Ltd. Caso número 722 F.2d988, 221 USPQ 490).

Y así fue como George terminó quedándose con dos canciones: la primera canción religiosa en el mundo que fue aceptada por personas de todos los credos como un canto a una deidad superior y… la original.

Reflexiones rápidas de la autora de este texto

  • Me lo han preguntado muchas veces. Contesto aquí públicamente: sí, creo que George fue muy ingenuo al creer que nadie se daría cuenta del plagio. Habiendo sido parte de la burbuja de poder, dinero y status llamado The Beatles, por supuesto que no veía mal el tomar creaciones ajenas para formar las propias.
  • ¿Mi opinión personal del veredicto del juez Owen? Asignarle tres cuartas partes de las ganancias de My Sweet Lord al nuevo dueño de He’s So Fine fue demasiado; el nombre Harrison pesaba ya mucho (como ahora) y sin su voz la canción original hubiera quedado en el olvido desde el año en que salió al mercado (1962). Un 50% máximo hubiera sido lo correcto (esto, queridos lectores, salvo su mejor opinión).
  • Sirva este texto para recordarle a los Beatlefans extremistas que Lennon, McCartney, Starkey y Harrison son/eran seres humanos como cualquiera de nosotros: con defectos, virtudes, aciertos y ¡errores garrafales! Ojo: no fueron dioses, no fueron perfectos y no siempre le atinaron a las decisiones correctas y entender esto trae como consecuencia natural una mayor admiración hacia su legado musical.
  • Si dos millones de dólares suenan a muchísimo dinero a estas alturas del Siglo XXI, en la década de los 1970 es ¡un mundo completo! ¿UNA sola canción beatlera generando esa cantidad y en sólo cinco años? Confirmo lo que siempre he pregonado: el Pastel Beatle reditúa y a lo grande.
  • Éste es el resumen de la primera conferencia que impartí a partir de mi ingreso a la beatlemanía mexicana, en 2003. ¿Quieres escucharla completa acompañada de un grupo musical profesional tributo a The Beatles que interprete éstas y más canciones de Harrison relacionadas con el juicio a MSL? Búscame.
  • ¿Eres músico profesional y me detectaste algún error cuando expliqué los Motivos A y B que se manejaron durante el primer juicio a MSL? Ponme en los comentarios tu punto de vista, te lo agradeceré y mejoraré mi explicación de esa parte de mi conferencia.

Tere Chacón

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The Lennon Report

terechaconDamas y caballeros, aquí un secreto del medio: el Pastel Beatle es altamente redituable. Lo es tanto, que miles de personas en el mundo se pelean por una rebanada. ¿Por qué? Porque con The Beatles no hay pierde; siempre ganas dinero.

¿A alguno de ustedes se le ha ocurrido comprar un calendario de pared sencillo y pegarle una foto de John Lennon o de The Beatles para venderlo? Si tu situación económica no es la ideal en este momento, toma el consejo; éste se venderá en al menos el 600% más del costo del calendario. Claro… hay que saber dónde y cómo venderlo; siempre habrá que pagar derechos millonarios si la intención es producir a niveles industriales.

El lucro beatlero es altamente popular e involucra una gran diversidad de opciones para quienes quieren invertir poco o mucho. Siempre habrán compradores de memorabilia (tazas, chamarras, llaveros, fotos, plumas, etc.), audios oficiales o piratas (autorizados o con aquellas tomas que jamás fueron oficiales), libros (de autores veraces o charlatanes), organización de eventos con grupos musicales tributo (gratuitos con grupos no reconocidos/de paga con grupos de calidad), videos (oficiales, no oficiales y piratas), conferencias y pláticas (gratis y de paga) y más. Y dentro esta gama, hay un rubro que destaca por ser el que se lleva el premio del mercado cautivo beatlero: las películas.

El séptimo arte ha funcionado excelentemente bien como negocio cuando se trata de Lennon, McCartney, Harrison y Starr pero, en especial, de John Lennon. ¿Por qué? Básicamente porque el fundador de The Beatles vivió sus últimos años de vida en el país en donde se encuentra Hollywood y en donde las producciones fílmicas beatleras locales no pueden sustraerse a una muletilla común de esa industria estadounidense: anovelar, impregnar suspenso, crear expectativas de romance y provocar emociones aún si la historia real no coincide con lo escrito en el guión.

Hoy vi una película de reciente estreno: The Lennon Report. Ésta narra centralmente lo sucedido en el Hospital Roosevelt de la Ciudad de Nueva York la noche del 8 de diciembre de 1980 una vez que John Lennon fue trasladado a éste por los Agentes Bill Gamble y James Moran en su patrulla y después de haber sido baleado por Mark David Chapman.

Apoyada por la historia de Alan Weiss, el productor de la WABC-TV, que sufrió un accidente de moto ese día y que tuvo la “suerte” de estar en la sala de urgencias del Roosevelt mientras el cuerpo de Lennon fue recibido e ingresado al quirófano para que se le realizara una toracotomía de emergencia, la película claramente intenta transmitir dos cosas:

1) Honrar el trabajo que se hace en las salas de urgencia de los hospitales cuando se trabaja bajo presión (que debería ser siempre igual sin importar quién es el paciente) y

2) Denunciar públicamente al Dr. Stephan Lynn quien, por décadas ha sostenido qué él fue el médico que le dio el masaje cardiaco a John para intentar revivirlo sin haber sido cierto -de acuerdo a la gente de la película-.

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Dado que éste no fue un filme apoyado ni autorizado por Yoko Ono probablemente para no pagar derechos y evitar la tiranía de modificar el guión al gusto de la viuda, las libertades que se toman al narrar la parte netamente beatlera son muchas. Por mencionar un par de ellas, la escena en la cual Lennon yace en el suelo desangrándose no muestra a Yoko a su lado y ésta solo aparece cuando los oficiales de la policía ya lo han metido a la patrulla para trasladarlo al hospital. De la misma manera, el momento en el que el Dr. Lynn le avisa que su esposo ha muerto, ésta muestra un control y una tranquilidad que, de acuerdo a lo reportado en documentos fidedignos del tema, está muy lejos de lo que fue la realidad.

¿Cuál es la lección beatlera aquí? Si la película que te dispones a ver no se llama A Hard Day’s Night, Help!, Yellow Submarine, Magical Mystery Tour o Let It Be debes saber que lo que verás es la visión personal del director/guionista en turno de una época de la vida de The Beatles y que está adecuada al muy subjetivo romanticismo e idealismo de quien concibió el filme. Y esto no sería un problema de no ser porque sobran en el mundo beatleros sin ojo clínico ni interés por documentarse que juran y perjuran que Mark David Chapman esperó a Lennon varios días afuera del Dakota acompañado de una amiga muy guapa (como lo sugirió Chapter 27), que John y su representante Brian tuvieron un gran romance (The Hours and The Times) o que Paul, George y John corrieron a Pete Best de frente y con alta crueldad (Birth of the Beatles). Y esas concepciones falsas se transmiten, créanmelo, de una generación a otra.

thelennonreport2En cuanto a The Lennon Report, mi ojo clínico y mi mente maliciosa (bien lo decía mi madre: piensa mal y acertarás) me dice que la idea es tirarle mal plan a un director de urgencias neoyorquino desenmascarando la mentira que lo inmortalizó y que, probablemente, lo ubicó en las grandes ligas de su medio desde 1980. A saber si el ser reconocido a nivel mundial por intentar salvarle la vida al fundador de The Beatles no lo volvió inaccesible, soberbio y despiadado con sus colegas y empleados. Y claro, si usas el nombre Lennon y avientas por ahí tres escenas con un doble al que sólo se le ve el torso abierto, la nariz o la espalda pues no hay manera de perder dinero, ¿no es así?

Entra, pues, The Lennon Report a mi bagaje de conocimientos únicamente para glorificar el trabajo que se lleva a cabo en las salas de urgencias de los hospitales. Y que al menos sirva para reconocer a los doctores, enfermeras y ayudantes médicos que se la rifan a lo extenuante días y noches completas ayudando y aliviando a quienes los necesitan.

Y por cierto, mi gratitud eterna al personal médico del Hospital Regional No. 1 del IMSS Dr. Carlos MacGregor Sánchez que, del 15 de diciembre de 2013 al 3 de enero de 2014 realizaron, ante mis ojos y los de mi familia, grandes esfuerzos dirigidos a salvar la vida de mi madre, Guillermina Anaya †.


Lectura recomendada: El asesinato de un Beatle.


Tere Chacón

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John Lennon, el inicio

El noventa por ciento de las personas en este planeta, especialmente en su parte occidental, nacieron de una botella de whisky un sábado en la noche… Noventa por ciento de nosotros fuimos accidentes. – John Lennon.

terechaconJohn Winston Lennon nació el 9 de octubre de 1940 en el Hospital/Maternidad Oxford Street de la Ciudad de Liverpool, Inglaterra.

Es común escuchar que su nacimiento se dio durante un bombardeo en la ciudad dado que el mundo se encontraba en plena guerra aunque, en realidad, el siguiente ataque que Liverpool resintió se daría hasta el 16 de octubre.

Hijo de Julia Stanley y Alfred Lennon, John jamás supo lo que era pertenecer a una familia estable. Su padre, también conocido como Fred, fue un marinero mercante que viajaba constantemente. Nacido en 1912, Fred era un huérfano que había crecido en el orfanatorio Blue Coat School y que, por haber sufrido raquitismo de niño, sólo alcanzó los 1.60 metros de estatura. A pesar de lo anterior, su carácter alegre y su facilidad de palabra lo volvieron muy popular entre las mujeres y le permitieron desempeñarse bien como mesero en embarcaciones mercantes.

Conoció a Julia Stanley, la menor de cinco hijas de una familia conservadora de clase media y fue su amigo y confidente durante 10 años en los cuales el contacto entre ambos fue escaso debido al trabajo de Fred. Por su parte, Julia era una mujer atractiva, coqueta, atrevida y con un singular gusto por molestar a sus padres o hermanas con su actitud desenfadada ante la vida, algo que John heredaría.

La idea de unirse en matrimonio vino de Julia que consideró divertido hacer algo que escandalizaría a su familia y no vio riesgo en casarse con alguien que, finalmente, estaría casi siempre ausente. Fred, un tanto asombrado por su atrevimiento, aceptó y la pareja se casó en el Registro Civil de Bolton Street el 3 de diciembre de 1938. Su luna de miel consistió en ir al cine esa tarde y en la noche cada quien se regresó a su casa.

Julia descubrió en enero de 1940 que estaba embarazada. Viviendo aún en la casa de sus padres, ésta aceptaba la constante protección de su hermana mayor, Mary Elizabeth (conocida como Mimi en la familia) y le permitió involucrarse en la educación del niño. Dos años después, se cambió con el pequeño John a un departamento financiado por Mimi. Por este tiempo recibió una carta de Fred en donde, preocupado por su esposa, le pedía que viviera la vida y se divirtiera ya que el mundo estaba en guerra y él ya estaba resintiendo las consecuencias de este conflicto bélico.

Julia le tomó la palabra. Se embarazó de un soldado irlandés y, para evitarse problemas con Fred y con su familia, dio en adopción a la niña. Un año después, sin importarle ya las consecuencias, se fue a vivir con John “Bobby” Dykins, mesero del Hotel Adelphi de Liverpool. La pareja tuvo dos hijas.

La nueva vida de Julia le impidió seguir teniendo al pequeño John a su lado. Por un lado, Dykins no quería educar al hijo de otro hombre y, por otro, Mimi, que no había podido tener hijos, le reclamaba constantemente que el niño durmiera en la misma cama que ella y su pareja llegando hasta a denunciarla ante las autoridades locales por este hecho. Para hacer las cosas fáciles para todos, Julia le cedió a su hermana la obligación de educar al niño.

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George y Mimi Smith

John debutó así, a los 6 años, en el mundo de lo adultos. Mimi y su esposo George Smith le dieron el hogar que tanto necesitaba y su tía, una mujer conservadora y de costumbres rígidas, se esmeró en controlar todo el ambiente que lo rodeaba. Esto incluyó prohibir las visitas de su mamá aunque, en julio de 1946, tuvo que ceder ante la solicitud de Fred que había llegado para llevarse a John de vacaciones a Blackpool.

Estas vacaciones marcaron el resto de la vida del pequeño John. En realidad, la idea de Fred era escapar con el niño a Nueva Zelanda y ofrecerle una nueva vida. Lamentablemente, Julia se enteró y llegó para llevarse al niño con ella. Enfrascados en una fuerte discusión, la pareja tomó la decisión que parecía más apropiada para el buen desarrollo de su hijo: John regresaría a Liverpool con su mamá para crecer a su lado.

Poco le duró el gusto a John. Apenas regresaron a Liverpool, Julia lo llevó nuevamente a la casa de Mimi. Pasaron años antes de que volviera a verla de manera constante.

Mimi Smith inscribió al niño en la Primaria Dovedale en agosto de 1946. Obviamente, su desempeño escolar fue siempre deficiente. John se convirtió en el niño que molestaba a cuando compañero se le acercaba, el que ponía los apodos más crueles, explotaba cuetes en los buzones de los vecinos, le bajaba la ropa interior a sus compañeras mientras se burlaba de ellas y hacía bromas telefónicas anónimas aterrorizando a los receptores con amenazas de muerte.

John Lennon fue el niño que las mamás de sus compañeros odiaban y que se burlaba de todos y de todo. No era para menos: había pasado por varias figuras paternas, había sido tomado como un estorbo por su mamá y se le había obligado a crecer sin sus padres…

Un niño que carga tanto dolor sólo tiene un recurso: refugiarse en sí mismo y crear un mundo alterno. El niño John Lennon, que dibujó desde su primer año de primaria en todos sus cuadernos monstruos y caricaturas y que sufría de una severa dislexia, se encontró con que podía imaginar un mundo lleno de luz. “Estoy loco o soy un genio” fue su razonamiento, uno que lo perseguiría el resto de su vida.

Un pequeño acordeón fue su primer instrumento. Después, un compañero de escuela le enseñó a tocar la armónica. La dominó rápidamente.

En la secundaria Quarry Bank las cosas empezaron a mejorar para John. Más seguro de sí mismo y de que era diferente de los demás, le pidió a su madre, a quien había vuelto a frecuentar, que le comprara una guitarra. La idea molestó a Mimi pero entusiasmó a Julia quien le regaló una guitarra española y le enseñó a tocarla con los acordes que ella había aprendido cuando su padre le dijo clases de banjo. Julia no había perdido su toque juvenil y era fiel entusiasta del rock and roll que empezaba a inundar las frecuencias de radio locales. Madre e hijo compartían el gusto por Elvis, Bill Haley y más.

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George y John

En 1955 afrontó la repentina muerte de su Tío George perdiendo así su real figura paterna, una que buscaría el resto de la vida en sus héroes personales. El descubrimiento del nuevos cantantes de rock and roll y la posibilidad de emularlos lo sacó adelante. Presionó a su tía para que le comprara una guitarra mejor. No fue fácil, pero Mimi finalmente cedió: “La guitarra puede ser un buen hobby, John, pero nunca podrás vivir de ella”, le hizo saber. Años después, un grupo de Beatlefans mandó grabar esta frase en una placa metálica y se la hicieron llegar a Mimi.

Dado que imitar a los artistas estadounidenses no era fácil, John, como muchos de sus compañeros, se inclinó a interpretar skiffle, un género que se apoyaba en el ritmo rocanrolero que se obtenía al tallar tablas de lavar y acompañar rítmicamente su sonido con guitarras, un bajo hecho con una caja de té y el palo de una escoba para tensar las cuerdas, y batería. Para 1957 formó su primer grupo al que llamó The Blackjacks. La banda pronto cambiaría su nombre a The Quarrymen en honor a la escuela de donde sus elementos habían egresado. Tres meses después el grupo ya había conseguido vender una fecha.

El 6 de julio de 1957 se llevó a cabo la fiesta anual de la Iglesia St. Peter de Liverpool en la cual se coronaba a una reina y que culminaba con la presentación de artistas locales. The Quarrymen se presentaron cuatro veces ese día siendo las primeros dos shows a las 4:15 y 5:45 p.m. y nuevamente a las 8:45 y 10:00 p.m.

Al final de la primera tanda, un vecino de John, Ivan Vaughan se acercó al grupo. Venía con su compañero de escuela Paul McCartney a quien había invitado a verlos. Paul elogió el desempeño del grupo aunque no dejó de comentar que John tocaba la guitarra de manera incorrecta y que le había cambiado la letra a la canción “Come Go With Me”. No pasó mucho tiempo antes de que alguien le pasara una guitarra y empezó a mostrarle a John cómo se tocaba realmente Be-Bop-a-Lula. Sólo 15 días después, Paul recibió la invitación de unirse a The Quarrymen.

John todavía perdería a su madre Julia en un accidente un año después y tocaría con Paul y George en su grupo en numerosas ocasiones antes de que The Beatles llegaran a ese nombre y obtuvieran fama mundial. Sin embargo, el haber sobrevivido una infancia y adolescencia difícil le dio las armas necesarias para trascender.

Los grandes se forjan cuando el camino ha sido difícil. Justo así.

 


Tere Chacón

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La portada de Abbey Road

terechaconEste 26 de septiembre de 2016 se cumplieron 47 años de que el último álbum de The Beatles saliera al mercado.

Abbey Road fue, efectivamente, el final de The Beatles, el último producto conjunto de la banda y el legado concluyente que el Cuarteto de Liverpool le dejó al mundo. El Álbum Let It Be, su antecesor, por cuestiones de producción no pudo salir antes a pesar de haber sido grabado en enero de 1969 y vio la luz hasta el 8 de mayo de 1970.

Se podrían escribir tratados completos del Álbum Abbey Road. Y no sólo por el gran nivel artístico de los músicos que crearon e interpretaron las piezas únicas y atemporales que lo conforman. La parte histórica es también apasionante: cuatro sujetos iniciando sendas carreras solistas y con intereses ya lejanos al común, se reúnen para grabar un disco que servirá para mantener el porcentaje de regalías recién conseguido por el representante de tres de ellos. ¿Querían grabarlo? Dos de ellos no. Uno no tenía voto ni a favor ni en contra -se llevaba con todos- y el último se sentía más que entusiasmado por la idea: Paul. Paul McCartney fue la fuerza detrás del álbum Abbey Road y el creativo que ideó la portada del producto final de la banda.

Las grabaciones de Abbey Road se llevaron a cabo del 22 de febrero al 19 de agosto de 1969. Para finales de julio, el grupo empezó a buscar un buen nombre para éste; la sugerencia fuerte fue “Everest”, nombre los cigarros que fumaba en ese entonces el ingeniero de sonido Geoff Emerick. Para que la portada fuera congruente, Paul sugirió que los cuatro viajaran a los Himalayas y se tomaran la foto principal al pie de la icónica montaña.

Sin embargo, los ánimos internos no eran los ideales y las ganas de viajar juntos eran escasas por lo que nuevamente Paul propuso hacer las cosas rápidas y fáciles. El álbum cambiaría el nombre a Abbey Road y la foto de la portada serían los 4 cruzando el paso de peatones que se encontraba casi enfrente de los estudios de grabación en la calle del mismo nombre. Para que nadie se confundiera, Paul hizo un dibujo rápido y lo compartió con sus compañeros de banda.

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Acordado lo anterior John contactó al fotógrafo Ian MacMillan, amigo suyo y de Yoko, y se acordó que la sesión fotográfica sería el 8 de agosto de 1969 a las 11:30 a.m. Con el fin de que se pudiera sacar la sesión lo mejor posible, la policía detuvo el tráfico en ambos sentidos de la calle Abbey Road y MacMillan contó con 10 minutos para tomar 6 fotos de las cuales Paul seleccionó la número 5 para la portada del álbum.

Al llamado de MacMillan, The Beatles cruzaron la calle por el paso de cebra tres veces desde la acera donde aún se encuentran los Estudios Abbey Road y otras tantas desde la acera contraria, generando las seis fotos de la sesión. De éstas, Paul seleccionó la número 5 como la mejor.

La fila la encabezaba John, fundador de la banda y vestido con un traje blanco. Un paso atrás de él, Ringo portaba un traje negro. El tercer elemento en la fila fue Paul, con un cigarro en la mano derecha, primero caminando con sandalias y después descalzo. Fue seguido por George, vestido con jeans y una camisa de mezclilla. Estas características, por supuesto, se convertirían en la delicia de los promotores del mito de la muerte de Paul para indicar que John simbolizaba el sacerdote que oficiaría el funeral, Ringo el director de la funeraria, Paul el muerto (por estar descalzo) y George el enterrador.

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Casi 24 años después, el jueves 22 de julio de 1993, Paul regresó a este cruce de peatones para la sesión de la cual saldría la portada de su álbum “Paul Is Live”, un álbum en vivo que incluyó varias de sus interpretaciones durante su gira “New World Tour” en la cual promocionó su álbum Off The Ground.

La idea de hacer esta portada fue parodiar los rumores que surgieron en torno a la supuesta muerte de Paul en los 60s y para apoyar ésta, la placa del VW Sedán se cambio a “51 IS” (en contraposición de la original “28 IF” que se interpretaba como “Paul tendría 28 años si estuviera vivo”) y se incluyó a un descendiente de Martha, el perro pastor inglés de Paul, cuando era Beatle, y a la que le dedicó la canción “Martha My Dear”.

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Años van y años vienen y la influencia de esta portada se sigue viendo. Aquí, algunos de los tributos a ella:

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Aún ahora se puede ver en el URL www.abbeyroad.com/crossing el cruce de peatones que se encuentra a unos metros de la entrada de los estudios de Abbey Road. Y si tienes suerte, podrás ver cualquier domingo, muy temprano (hora de Londres) a grupos de personas de todas las edades y de cualquier parte del mundo, cruzando en tributo a aquellos 4 que hicieron historia.

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And in the end, the love you take is equal to the love you make.


Tere Chacón

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Beatles & Elvis

Elvis, como todos los artistas, estaba consciente de sus competidores. Entendía que, para la nueva generación, The Beatles eran los nuevos ídolos. Reconocía su talento y su energía pero le preocupaba perder popularidad. Y en 1965 nadie era más popular que The Beatles. – Priscilla Presley.

terechaconSer adolescente y vivir en Inglaterra a finales de la década de los 50 era sinónimo de sentirse impresionado por el Rey. Desde el lanzamiento de su primer sencillo, Heartbreak Hotel -1956-, Elvis Presley había impuesto una nueva manera de vibrar y el mundo giraba alrededor de su cadera y de su música.

“Antes de Elvis no había nada”, señaló John en una entrevista. “Cuando escuché Heartbreak Hotel por primera vez apenas entendía la letra pero fue una gran experiencia escucharla y sentir que el cabello se me erizaba. Nada me había impresionado hasta que escuché a Elvis. Sin Elvis, The Beatles no hubieran existido”.

Desde que formaban parte de sus primeras bandas hasta el momento en el que conquistaron los Estados Unidos, en 1964, John, Paul, George y Ringo mostraron como estandarte la gran influencia que Elvis Presley había tenido en ellos. Su admiración por el Rey sobrepasaba las interpretaciones de sus canciones y desde el momento en que se volvieron famosos expresaron su deseo de conocerlo.

Siendo así y teniendo ya la certeza de que el grupo iría a los Estados Unidos a presentarse en el programa de Ed Sullivan en febrero de 1964, su manager Brian Epstein estableció contacto con el Coronel Tom Parker, representante de Elvis, con el fin de arreglar un encuentro entre los artistas. A pesar de que las fechas de ambos no coincidían, The Beatles recibieron con beneplácito el telegrama que Sullivan leyó en cadena nacional: “Felicidades por su aparición en el Show de Ed Sullivan y su vista a los Estados Unidos. Esperamos que su participación sea exitosa y su visita placentera. Den nuestros mejores deseos al Sr. Sullivan. Atentamente, Elvis y el Coronel”.

Un año y medio después, el esperado encuentro se dio durante la segunda gira de The Beatles en Estados Unidos. Hospedados en Los Angeles y entre conciertos en San Diego y el Hollywood Bowl, el 27 de agosto de 1965 The Beatles, Brian Epstein, el agente de prensa Tony Barrow, los asistentes Neil Aspinall y Mal Evans y el chofer del grupo, Alf Bicknell, se enfilaron hacia el número 565 de la calle Perugia Way de Bel Air, Los Angeles, llegando alrededor de las once de la noche.

Las instrucciones por parte del Coronel Parker incluían el no llevar cámaras ni grabadoras y, tal vez en parte, esta instrucción no sólo obedecía a razones de seguridad sino también al hecho de que, para 1965, la grandeza músical del Elvis estaba ya en el pasado. El Rey, lamentablemente, se había enganchado a un contrato que lo obligaba a aparecer en una serie de películas mediocres y su fuerza iba en descenso. Y a Parker no le convenía que esto fuera del conocimiento público.

Beatles&Elvis2La reunión no empezó muy bien de acuerdo a lo que Tony Barrow señaló posteriormente en una entrevista. Una vez vencido el nerviosismo inicial, John le preguntó al Rey qué había pasado con el viejo Elvis rocanrolero y Presley sólo se rió. Después de un rato de tensión y de silencios incómodos, Elvis pidió que le llevaran guitarras a la enorme sala de la mansión. La música invadió la estancia y la magia se hizo: el supergrupo tocó canciones de Elvis, de The Beatles y algunos clásicos de rock and roll.

La parte musical de la reunión fue aprovechada por Brian, quien se había mantenido aparte junto con el Coronel Parker, para insistir en que Elvis considerara realizar algunas presentaciones en el Reino Unido. Sabiendo que lo que le solicitaba Brian era imposible, Parker diplomáticamente le dijo que lo pensaría y le avisaría posteriormente. Nunca sucedió.

Minutos después, Priscilla fue llevada al recinto para que The Beatles la conocieran. “Entró y me dio la impresión de ser una muñeca Barbie, con un vestido morado de cuadros, un moño en la cabeza que le detenía el cabello en colmena y mucho maquillaje. La saludamos y enseguida se la llevaron. No lo puedo culpar aunque no creo que ninguno de nosotros nos hubiéramos atrevido a acercarnos mucho a ella. ¡Nunca a la esposa de Elvis! Eso era impensable aunque creímos que no había necesidad de que se la llevaran tan rápido”.

La reunión terminó cuando el Coronel Parker entró a la sala y distribuyó bolsas para cada invitado con los discos de Elvis, fundas para pistolas con cinturones de piel de color oro y una lámpara de mesa en forma de carreta.

Un tanto desilusionados de quien había sido su héroe, The Beatles continuaron su gira. Por su parte, Elvis retornó a su carrera musical dos años después con la salida al mercado de su álbum de estudio How Great Thou Art. Pero ya nada fue igual para él.

Beatles&Elvis3Y tan no lo fue que ver el meteórico ascenso mundial de sus invitados de una noche le provocó un malestar que finalmente se hizo público con la difusión de un memorándum confidencial del FBI en donde se describe la visita que Presley realizó a las oficinas de esta agencia de inteligencia en enero de 1971 buscando ser recibido por el legendario Edgar J. Hoover para hacer de su conocimiento tres cosas:

  1. Que había recibido una placa del Buró de Narcóticos y Drogas Peligrosas de manos del Presidente Nixon.
  2. Que estaba dispuesto a cooperar con el FBI proporcionando información sobre personas con intenciones “cuestionables” si se le fuera requerido, y…
  3. Que, en su opinión, The Beatles habían sentado las bases para muchos de los problemas de la gente joven de los Estados Unidos por medio de su apariencia sucia y descuidada así como por su música sugestiva a partir de la segunda mitad de la década de los 60.

Y así fue como el Rey se tambaleó aún más…

 


Tere Chacón

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Sus nombres vivirán por siempre

Foto: de izquierda a derecha, Alan Williams, Beryl Williams, Lord Woodbine, Stuart Sutcliffe, Paul McCartney, George Harrison y Pete Best


terechaconEl 8 de agosto de 1960, el empresario Allan Williams, representante de The Beatles, recibió una llamada de Alemania en su oficina del Club Jacaranda. Del otro lado de la línea, el dueño del centro nocturno Kaiserkeller de Hamburgo, Bruno Koschmider, le comentó que necesitaba un grupo de cinco elementos para presentarlo por un periodo de dos meses en otro de sus negocios: el Club Indra.

El tiempo no era mucho ya que el Indra estaba programado para reabrir sus puertas el día 17 y como Williams contaba con un conocimiento respetable del medio musical de Liverpool y mantenía buenas relaciones con muchas bandas, le confirmó a Koschmider que el grupo llegaría a tiempo.

Su primera opción fue Rory Storm and The Hurricanes, el grupo en donde Ringo era baterista. Como no podían, Williams volteó entonces hacia Cass and The Casanovas y Gerry and The Pacemakers. Sin embargo, ambos grupos eran de cuatro elementos y no estaban dispuestos a aceptar un contrato en otro país con tan poco tiempo de anticipación y menos incorporar un quinto elemento.

El turno fue entonces para el grupo que aún no estaba considerado como el mejor de Liverpool: The Beatles. Ávidos de reconocimiento, John, Paul, George y Stu dijeron inmediatamente que sí. El problema era, por supuesto, que les faltaba un baterista para poder cumplir tanto con la solicitud de Koschmider como para presentar un sonido completo por primera vez en sus vidas.

Con el tiempo encima, John y George sugirieron a Pete Best, hijo de la dueña del Club Casbah en el cual la banda había tocado anteriormente. Paul no quiso… no sólo no olvidaba que la Sra. Best les había quedado a deber dinero por varias presentaciones siete meses antes sino además, su concepto de Pete no era muy bueno ni como baterista ni como persona: Pete rara vez emitía una palabra y siempre mantenía la mirada hacia el piso.

Sin embargo, la banda ya no estaba para escoger. Pete aceptó la propuesta y de esa manera, el quinteto se preparó a partir hacia otro país.

“La razón por la que Pete Best entró al grupo fue porque la única manera de llegar a Hamburgo era tener un baterista. Conocíamos a este tipo que vivía en casa de su mamá, en donde había un club y tenía una batería y, simplemente, lo tomamos, le hicimos una audición y vimos que podía mantener el ritmo por un tiempo razonable así que nos lo llevamos a Alemania. – John Lennon”.

El lunes 15 de agosto de 1960, los cinco Beatles llegaron temprano al Jacaranda en donde más pasajeros se unirían al viaje: Beryl, la esposa de Williams, su hermano menor, Barry Chang, y el empresario Lord Woodbine, dueño del New Cabaret Artists Club de Liverpool. De esta manera, Williams tomó carretera hacia Londres en su Morris J2 Minibus, una van con asientos traseros laterales y en cuya parte central cupo, milagrosamente, el equipaje de 9 personas además de los instrumentos de la banda.

En Londres se les unió el intérprete alemán Herr Steiner. Estando ya completo el grupo, la comitiva recorrió Holanda en su camino a Hamburgo desde un muelle conocido como el Gancho de Holanda, al sur del país, a donde llegaron en ferry desde Harwich, Inglaterra.

Accidentalmente, Williams tomó una ruta equivocada hacia Hamburgo y el grupo se encontró en la ciudad de Arnhem. El error no importó mucho ya que tenían tiempo de sobra siendo su cita en el Indra hasta el día siguiente.

Esta parada les permitió estirarse un poco y caminar por el centro de la ciudad (en donde John se robó una armónica en una tienda de instrumentos musicales) y así, descansar de las forzadas posturas que habían tenido que mantener durante varias horas de viaje.

De esa incidental visita quedó para la posteridad la foto que encabeza este texto: una en donde John Lennon no sale debido a que, según explican varias fuentes, él la tomó justo antes de que pudieran llegar al centro de Arnhem. Esta fue tomada en el cementerio de la ciudad, lugar histórico para las tropas inglesas durante la Segunda Guerra Mundial.

El Cementerio de Guerra Oosterbeek en Arnhem, Holanda, tiene en su entrada una lápida con la siguiente profética inscripción:

SUS NOMBRES VIVIRÁN POR SIEMPRE

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Y, por supuesto, 50 años después confirmamos la exactitud de la profecía.

 


Tere Chacón

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Paul y sus diez días de prisión

terechaconEl miércoles 16 de enero de 1980, Paul McCartney llegó a Tokio con su familia y el grupo Wings para ofrecer 11 conciertos del 21 de enero al 2 de febrero en ese país: 4 en la Arena Budokan de Tokio, 2 en Nagoya, 2 en Osaka y 3 más nuevamente en la Budokan.

Volaron a Tokio desde Nueva York en donde habían realizado una breve escala dos días antes. Aprovechando que se encontraba ahí, Paul intentó contactar a John vía telefónica.

Por supuesto, Yoko interceptó la llamada. Al enterarse la Sra. Lennon que Paul deseaba visitar a su esposo y compartir con él una “hierba dinamita”, simplemente le dijo que no estaba disponible. Con inexplicable ingenuidad y ajeno a toda prudencia, Paul también le reveló que iría a Tokio a iniciar su gira y que se hospedarían el hotel Okura, el favorito de John y Yoko.

Paul, Linda, sus cuatro hijos, Laurence Juber, Steve Holley y Denny Laine arribaron al aeropuerto Narita e inmediatamente ingresaron a la aduana japonesa. Ahí, los oficiales aduanales descubrieron 219 gramos de mariguana de alta calidad escondidos en una maleta de Paul y en la bolsa de viaje de uno de sus hijos.

Sin mayor protocolo, Paul fue esposado y llevado a la estación local de policía donde fue interrogado durante varias horas. A cuestionamientos de la prensa, que en ningún momento dejó de reportar el incidente, la división de narcóticos japonesa anunció que éste permanecería durante la noche en los separos con el fin de que el interrogatorio continuara al día siguiente. A pesar de lo anterior, el promotor japonés anunció que los conciertos no se suspenderían y que los cien mil asistentes ya confirmados tendrían la oportunidad de ver en vivo al ex-Beatle.

paulmota1 copyMientras tanto, Linda, los niños y el grupo Wings se hospedaron en el Hotel Okura en espera de que Paul fuera liberado. Ajenos al ambiente exterior, no se enteraron de los insistentes rumores que señalaban que Yoko había alertado a las autoridades japonesas sobre la llegada de Paul a su país de origen portando droga y, peor aún, de que toda la música y publicidad de Wings acababa de ser prohibida en la radio y televisión del país.

Un día después, el abogado japonés Tasuko Mitsuo se presentó en la delegación de policía en donde Paul se encontraba detenido. Lo acompañó durante el interrogatorio de seis horas y le confirmó a las autoridades que Paul llevaba la mariguana únicamente para su consumo personal durante los once conciertos programados.

Sin emitir una respuesta judicial, los oficiales de Japón reenviaron a Paul al centro de detenciones en donde fue fichado como el Prisionero 22.

Mientras, en el Ministerio de Justicia se discutía la posibilidad de una deportación inmediata para evitar el juicio en una corte local en donde la sentencia inevitable serían 7 años de prisión. Fue éste el momento en que el promotor japonés anunció oficialmente la cancelación de los once conciertos en el país que ya habían generado una venta de 100 mil boletos.

El viernes 18 de enero la Corte de Distrito de Tokio concedió la solicitud por parte del fiscal encargado del caso de Paul para mantener a éste encarcelado durante 10 días con la posibilidad de otros tantos más si no se presentaban cargos en su contra por posesión de mariguana.

Tres días después y sin avance alguno, los integrantes de Wings salieron del país. Juber y Holley partieron hacia Estados Unidos mientras que Denny Laine voló hacia el sur de Francia en donde firmó un contrato como artista solista con la empresa Performance Music.

A Paul le fue negada la solicitud de tener una guitarra acústica en su celda. Menos gracia aún le hizo enterarse de que su grupo lo había abandonado y que Laine estaba disfrutando la vida en Cannes haciendo negocios a sus espaldas.

paulmota3 copyA pesar de su encierro, Paul intentó mantener un buen sentido del humor del martes 22 al jueves 24 de enero. Recibió a Linda en dos ocasiones, leyó los libros de ciencia ficción que ésta le llevó, bromeó con quien pudo, cantó Yesterday para los otros reclusos durante la hora del baño comunitario y todavía sonrió al enterarse del texto del telegrama que George y Olivia Harrison habían enviado: “Pensando en ustedes con amor. Mantengan el buen ánimo. Será lindo tenerlos de regreso en casa. Dios los bendiga. Amor, George y Olivia”. De paso, perdió su argolla matrimonial que desapareció entre las pertenencias personales que le fueron confiscadas a su ingreso al centro de detención.

El viernes 25 de enero de 1980 Paul fue deportado de Japón después de haber pasado 10 días encerrado en el Centro de Detenciones de Tokio. Las autoridades japonesas explicaron que el fiscal se había rehusado a presentar cargos formales en su contra dado que la mariguana que había ingresado al país tenía como fin único su consumo personal además de que, técnicamente, Paul no había ingresado al país en el momento de su detención.

Cientos de fans ubicados en la salida del penal corearon “Sayonara, sayonara” mientras Paul fue llevado directamente al aeropuerto en una patrulla alrededor de las 11 de la mañana. Ahí se reunió con Linda y sus hijos en el vuelo de las 12:30 que los llevaría a Inglaterra haciendo escala en Alaska y Ámsterdam.

La familia finalmente aterrizó en el aeropuerto de Kent el sábado 26 de enero desde donde se transportó inmediatamente a su casa en Sussex.

Este incidente no sólo implicó para Paul una severa humillación y un gran dolor para él y los suyos; los famosos 219 gramos de mariguana resultaron ser los más caros de su vida: tuvo que pagar 700 mil libras de multa por ellos en Japón y, durante el resto de ese año, más de dos millones de dólares al promotor japonés como indemnización.

“He sido muy tonto. Lo que hice fue increíblemente estúpido. Dios mío ¡qué estúpido fui! Estaba realmente asustado pensando en que podría haberme quedado detenido por mucho tiempo. He decidido no volver a fumar mariguana”.

Como todos sabemos, lo anterior no fue cierto.


Tere Chacón

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