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¡Pero cuánto cuesta morir!

dragabrielafriasDomingo por la tarde en un mes de vacaciones, llegar a un hospital privado o público es pisar el dintel del precipicio.

Los signos y síntomas que tanto nos enseñaron durante nuestro ingreso a la facultad de medicina, la fiebre, las enfermedades concomitantes y el sexo y edad del paciente, aunado al desasosiego de los familiares, tampoco son tomados en cuenta. Lo inhóspito de la arquitectura de los hospitales, en donde el tamaño del estacionamiento y la propuesta incongruente de franquicias alimentarias, sembradas en cualquier rincón de esa pequeña gran ciudad de dolor y sufrimiento, no son importantes.

Hay muchas pruebas de sangre, de orina, de moco nasal, resonancia magnética, P.E.T. (tomografía con emisión de positrones), computadoras donde queda casi todo consignado. Estudiantes deambulando con zapatos de hacer ‘deporte’… ¿el deporte de la medicina? Con sus teléfonos inteligentes buscan respuestas a lo que ningún maestro les puede atender, por que están muy ocupados….. registrando ingresos a su nombre para que el director médico no les llame la atención por no haber ingresado: 30, 50 o 100 pacientes en este mes y ¿acaso ninguno a cirugía? ¡Uf!

¡Al fin! y solo 3 horas después llega el ‘médico’ tratante. Alterado, e impaciente revisa los papeles del expediente y en un idioma incomprensible para el propio paciente y sus familiares sostiene que debido a la fibrilación auricular y la neumonía pan lobular ¿????????? El paciente debe ser ingresado a terapia intensiva a que lo intuben; de no ser así y desde su púlpito arroja su consigna ‘divina’, de no ser así el paciente fallecerá en unas horas y como no tengo buena comunicación con él, lo voy a transferir a otro médico. No importa que ustedes no sepan quien es ni a que se dedica el otro, YO que soy la representación divina, lo voy a llamar y él que vea que se puede hacer. Les hago hincapié que si se lo llevan el señor morirá. Asunto que obviamente y con su lenguaje no verbal, dice: ‘asunto que a mi no me importa’.

Hasta aquí nada es importante quizá ni siquiera la historia clínica del paciente, quien desde hace 69 años cursa con secuelas de poliomielitis, secundario a lo que tiene hipotrofia muscular en ambos miembros pélvicos y que ha venido presentando hipotonía que le impide la deambulación, hace 20 años es diabético, mal controlado e insulino dependiente, dos infartos agudos al miocardio, con colocación de stents, polipos intestinales ¡Ah! y un glioma grado II tratado con cirugía y radioterapia hace 10 años, curiosamente en esa misma institución privada.

La verdad para esa persona que trabaja como médico, para esa ‘prestigiosa’ institución de salud, tomando en cuenta la definición de salud, como el equilibrio biológico, PSICOLOGICO y social, nada importa.

Ah perdón, si, sí hay algo que importa: el color y la vigencia de las tarjetas de crédito.

Eso que acabo de relatar, solo costo $160,000.00 (sí, ciento sesenta mil pesos) por haber permanecido 12 horas en el servicio de urgencias, siendo vapuleado, agredido, maltratado: física psicológica y socialmente.

Hace pocos días me llama la hija de una paciente de 80 años con cáncer de mama y que asiste regularmente a una institución pública dedicada a atender a los pacientes trabajadores del estado, a quien su distante oncóloga médica tratante, después de medio revisarla y advertirle que NO hay el medicamento en la institución, le da como única alternativa internarse para ser tratada de una herida cutánea, secundaria a un mal tratado y maltratado herpes zoster, advirtiéndoles, una vez mas que de no ser así pone en riesgo su vida. La familia me consulta vía telefónica, no por ser mi amiga ni mi familia, si no por la enorme incertidumbre que la médica tratante siembra en la paciente, incrementando su angustia y dolor; justamente los motivos principales de evitar, impedir y abolir de un médico. Obviamente la paciente NO se hospitalizo, sanó en 5 días, desde su casa con los cuidados puntuales y amorosos otorgados por su familia y dirigidos a distancia por un médico.

Sea en la institución pública o privada el costo de la salud es cada día mas alto e inalcanzable para los que necesitan un servicio médico humano, no dije caritativo, no dije milagroso; simplemente racional, congruente, con amabilidad, decencia, eficiencia, conocimientos y viendo a los ojos a los enfermos, tal y como nos gustaría que trataran a nuestros hermanos, hijos, papas o por que no, a nosotros mismos.

¿ Verdad que sí cuesta mucho morirse?


Dra. Gabriela Frías A.

Dermatóloga Certificada
gabifriasdermatologa@gmail.com



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