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Danza con Simios

El reciente “escándalo” (ya que no se le puede llamar de otra forma sino con comillas) de las declaraciones de Aleks Syntek contra el tristemente célebre reggatón es un claro termómetro de la nefasta situación de la actual industria musical.

Enfrentémoslo. Estamos en un mundo en el que el rock está en coma perpetuo, sostenido solamente por una pléyade de fans que poco a poco se van debilitando, con mucha fuerza (aún) en Europa y adorado por “ghettos” musicales, pero que sufre de falta de interés por la gran masa de público hispano y latino, en todo el continente americano. En su lugar, la raza, esa que compra discos y repleta conciertos, prefiere un género que comenzó siendo un subgénero que comenzó pareciéndonos muy carismático, cuando jamás nos imaginamos a lo que iba a llegar (el antecedente más lejano que recuerdo es “Te ves buena” de El General). En su momento ni siquiera le llamábamos reaggetón. Nos parecía una combinación de rap, hip-hop y reggae, un experimento muy gracioso que para nosotros los -más o menos conocedores- de la música fue perdiendo el interés, pensando inocentemente que no pasaría de unos cuantos refritos y moriría.

En lugar de eso, fue cobrando fuerza a través de dos décadas y media, durante las cuales no puedo recordar cuándo escuché por primera vez referirse a eso como “reggaetón”, pero la palabra en sí me parecía un chiste. ¿Reggae? ¡No, reggaetón! No necesitabas conocer las raíces o ser fan del reggae para disfrutar del reggaetón.

Pero una vez que fue diseccionado y fueron pasando estrellas fugaces y otras estáticas a través de su existencia, pudimos descubrir que lo único que se necesitaba, musicalmente hablando, para que una canción se presentara como reggaetón era basarse en un sencillo ritmo, oscilando hacia arriba y abajo de los mismos BPM, ritmo que reza… Tún, tún-tún, tún–Tún, y eso era todo. Poco importaba que hablaran de gatos voladores, de chicas que quieren chorizo, de gasolinas o de mujeres que conocieron en un taxi. Poco importaba que el mensaje a trasmitir consistiera sólo de lo bien que iban a perrear, que chuleara divina y misóginamente a las mujeres diciéndoles mamita y nena muévelo y acércate a mi pantalón dale vamo a pegarnos como animales y te voy a atravesar con mi espada. El único requerimiento verdadero y universal es el Tún, tún-tún, tún–Tún.

De ahí evolucionaría, al darse cuenta algunos novatos y estrellas ya consolidadas de que “si no puedes vencerlo, únete” era la máxima válida aquí, comenzaron a integrar el Tún, tún-tún, tún–Tún a sus éxitos y colaboraciones, situación en la que han caído desde los más desconocidos hasta los grandes consagrados. La única manera de integrarlo sin perder su propio glamour era suavizando la misoginia implícita y la carga erótico-vulgar del género, con letras un poco más pensadas, sensuales y menos toscas, y nunca con complicaciones intelectuales (con una sola excepción y mención honorífica: Calle 13).

Y de pronto, al gran Aleks Syntek, músico bien preparado y conocedor de la historia musical pop y otros géneros, buen arreglista, compositor y carismático intérprete, se le ocurre decir (tal vez bromeando, y con toda intención y entendimiento de la tormenta que causaría) que el reggaetón le tiene hasta la madre, que no se explica por qué tantos colegas le entran (pregunta casi retórica) y, entre otras cosas, que el reggaetón viene de los simios.

Obviamente, muchísimas personas, yo incluído, aplaudimos las declaraciones de Aleks Syntek y sobre todo su valor al declarar que aunque el reggaetón fuese lo último que quedara disponible, él no le entraría al toro. No sabemos si realmente lo haría; lo cierto es que, como es tan usual y tan de moda en estos tiempos, la “comunidad reggaetonera” se le fue encima, al grado de que (mal por Aleks) tuvo que disculparse por haber dicho lo que dijo.

Vamos, no se trata de defender los insultos, pero ¿en qué clase de tiempos estamos viviendo en los cuales alguien muy versado en música ofende a un género decadente desde su concepción y después debe disculparse por decir la verdad? Si Aleks ofendió a los engendros de Alex y Fido, al barriobajoso C-Kan, al alcohólico y drogadicto (y a todas luces analfabeta) Nicky Jam, al estúpido Yankee y a los caritas misóginos de Balvin y Maluma ¿por qué debe pedir disculpas públicamente y satisfacer a una gran masa de simios a quien no le preocupa en lo más mínimo la calidad musical? El que todos esos dizque cantantes hayan protestado y exigido la retractación resulta exactamente la misma ofensa para nosotros, si no mayor, que la que Aleks hizo a ellos. Estos intérpretes tienen el cerebro lleno de estiércol y sus seguidores y admiradores son la lacra de la sociedad.

Ya. Está hecho. Insulté y ofendí a toda esa comunidad reggaetonera. ¿Y qué ocurrió? Nada. Ninguna turba enardecida vendrá a buscarme con antorchas para llevarme a la pira purificadora de la retractación pública. Ni ocurrirá de aquí a la eternidad. ¿Por qué?

La respuesta es sencilla: Aleks Syntek es una figura pública, y la gran cantidad de seguidores del reggaetón componen una masa enorme y hambrienta de justicia y venganza. Anhelan la lapidación mediática por una tontería, por una broma, por un momento de extravagancia y, sobre todo, de honestidad.

Porque estamos en los desagradables tiempos en que la corrección política es la ley y las redes sociales son jueces y verdugos.

Por la misma razón que una vez fueron lapidados Platanito por repetir un chiste de humor negro (el de Kentucky Fried Children) en un momento sensible, a Nicolás Alvarado por decir la verdad de su actitud hacia Juan Gabriel (que estaba en todo su derecho), Tiziano Ferro por llamar bigotonas a las mexicanas (a quien les vienen guangos sus detractores en México), a Ludwika Paleta por repetir el chiste de la sopa de coditos en un inofensivo tuit, a Michael Richards por su rant humorístico contra los negros en un show de stand-up (“a ese idiota ya nadie le da chamba y ahora quiere hacerse el gracioso ofendiendo a un brother”).

Porque dicen lo que sólo podemos decir las no-celebridades en nuestros blogs personales y sitios de opinión, en foros de discusión, en charlas de café y en bromas de fiesta. Nada ocurre si yo apoyo a Aleks Syntek y reitero que EL REGGAETÓN VIENE DE SIMIOS, sí, porque eso es la neta, pero a la gente no le importa si uno dice la neta. Le importa que lo digan los famosos. Hagan un experimento. Tengan ustedes la edad que tengan, afirmen frente a un chico o chica amante del reggaetón que su música es simiesca, inculta y degradante. Mientras menos edad tengan, lo más que podrá pasar es que recibirán un “chinga tu madre” fácilmente perdonable, a menos que vivan en un barrio sin ley. Fuera de esos sitios, a nadie le importa la opinión insultante de un hijo de vecina, sea del estrato social que sea (la vecina).

Y créanme, no odio realmente el reggaetón. Que lo desprecie como expresión musical tampoco significa que no reconozca que SÍ ES MÚSICA, aunque muy primitiva, fácil de hacer, fácil de cantar, fácil de componer, repetitiva y nada imaginativa. Eso tampoco me impide reconocer que de repente me sorprendo a mí mismo canturreando los 4 felices de Maluma, el reggaetón necesitoso de Balvin, los mashups de género de Gloria Trevi, Ricky Martin y similares y, ¡cómo no! el archifamoso little slow de Fonsi y Yankee. Y si hay que bailarlo en algún momento que haya que bailarlo, no tengo problema, le entro, aunque siempre he sido menos bailarín que cualquier simio de la alta sociedad.

De pilón, les regalo esta joyita, quien muestra todo su linaje de cobre cuando le preguntan por la notita musical tatuada en su cabeza:


Julius Hernández

Web: http://juliushernandez.mx
Email: pnocosis@gmail.com
Facebook: https://www.facebook.com/JuliusHernandez.autor/
Twitter: @juliushg

Julius es conocedor del mundo de la ficción y la fantasía en muchas de sus encarnaciones; escribe desde tiempos inmemoriales, aunque esta actividad nunca la había tomado en serio. Habla 16 idiomas, de los cuales sólo 2 son terrestres. Autor de la novela El Pecado del Mundo, de venta en Amazon.



2 replies
  1. Elena Rodríguez
    Elena Rodríguez says:

    Pienso lo mismo que ud. y Alek Syntex, me disgusta este sobrevalorado “ritmo”(no sé cómo llamarle). Desafortunadamente la comunidad “reaggetonera”, prefiere lo simple y lo fácil de la composición y la letra; les evita pensar y apreciar otras corrientes músicales, quizá hasta la vida misma. Y sí, por ser figuras públicas, y decirlo en público, fueron sancionados por las redes sociales, que perdón, pero no razonan ni piensan lo que leen y lo que ven en ellas….

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    • Julius Hernández
      Julius Hernández says:

      Gracias! Desafortunadamente, nada puede hacerse para remediarlo. La corriente musical actual es más “corriente” que musical, pero es masiva y son los tiempos que imperan. Mejor no dañarse el hígado y esperar tranquilamente que pase, como todo. Afortunadamente existen más como Syntek y pueden disfrutarse. ¡Saludos!

      Responder

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