Dices que quieres una revolución (y cambiar el mundo)

Lector. ¿No te da vergüenza estar aquí perdiendo el tiempo leyendo este artículo, cuando podrías estar haciendo algo verdaderamente útil para la sociedad, para tu país, para el mundo en general?

Veamos. Hagamos un pequeño examen de conciencia. ¿Cuándo fue la última vez que diste un Me gusta (like para que entiendan los iletrados y monóglotas) o escribiste Amen (no Amén, con tilde, ya que ésta se considera muestra de incultura) en una foto de algún enfermo terminal? ¿Una semana? ¿Seis meses? O… ¿Nunca? ¡Tss! Qué mal. Deberías estar haciéndolo diario.

Justamente ayer acabo de ver una imagen ya conocida en Facebook de los creadores de “Este 15 de Septiembre no vayas a dar el Grito”, esa exitosa campaña que durante seis años consecutivos ha dejado fríos a los presidentes, gobernadores y alcaldes de toda la nación. Ha sido impresionante presenciar, a consecuencia de esto, las plazas vacías y hallar a los gobernantes tristes por la ausencia de los ciudadanos, y ahora convencidos de que su deber patriótico es desertar del corrupto sistema al que pertenecen, y a los más decrépitos y necios suicidándose, anunciando que el sistema morirá con ellos.

Pues he aquí que esta nueva entrega de los imaginativos activistas nos propone que dejemos de comprar en esos establecimientos de conveniencia (cuyo nombre no debo mencionar por cuestiones éticas pero puedo dar la pista de que empieza y termina con O y tiene dos X) y en su lugar adquiramos nuestros víveres y todo lo que necesitemos en la tienda de la esquina, a ver si así aprenden los miserables abusadores capitalistas, con lo que derrocaremos este monopolio y encima beneficiaremos a los vecinos tenderos. Por supuesto, en caso de que en uno de esos pequeños negocios no encontremos lo que necesitamos, como ocurre el 75% de las veces, debemos aguantarnos y no caer en la tentación de las infames tiendas de conveniencia. A ver si así aprenden los condenados.

Pasando a temas políticos, te sugiero que compartas algún meme que enaltezca al candidato de oposición por excelencia, el cual todos sabemos a la perfección de quién se trata, y que por el solo hecho de oponerse al régimen, debe ser “el bueno”.

Es también tu deber cívico cumplir tu cuota semanal de burlarte del Presidente de la República. Con unos cuantos millones más de insultos estilo “¡burro!” y de imperativos gritos de “Si tienes dignidad ¡Renuncia!”, el titular del Ejecutivo no podrá con su sentimiento de culpa y presentará su dimisión, convenciendo a unos cuantos colaboradores y diputados quienes, con la cabeza baja, aceptarán ante el pueblo que han obrado pésimamente. Y ni siquiera permitirán que alguien de su propio partido y gabinete tome la batuta: con todas las burlas y presiones virtuales, el pueblo está a punto de conseguir el verdadero control de su país.

La televisión también está a punto de sucumbir en ésta guerra sin cuartel en la que tú, querido lector ocioso, deberías participar. La mayor empresa mexicana creadora de tanto contenido de pésimo nivel cultural casi llega a la quiebra, tal vez en uno o dos meses dejará de trasmitir al comprobar que nadie ve sus estúpidos shows, ni aplaude a sus conductores expertos en economía, ni las patéticas telenovelas y programas de vientecillos milagrosos, que son los que tienen la culpa de que el mexicano esté como esté. Faltaba más. Publica en tu muro el llamado general para que nadie vea la televisión. Gracias a esta altruista acción tuya, las empresas televisivas se corregirán o cerrarán sus puertas, y notarán que todo mundo, incluyendo los vendedores ambulantes, empleadas domésticas,limpiaparabrisas, drogadictos y cualquier ejemplar de la fauna urbana que antes no leía, ahora prefiere leer, leer y leer desde la mañana hasta la noche, gracias a la campaña paralela de “Apaga la TV y abre un libro”. Será hermoso, y gracias a ti, lector, que apoyas todas las nobles causas virtuales.

Como ejercicio adicional te recomiendo, para que aproveches cada segundo de tu tiempo libre (y del ocupado si es necesario), que muestres tu indignación profunda cuando aparezca algún video de maltrato animal. Te recomiendo, en este caso, que muestres un sinfín de desprecio por los humanos y que afirmes que los animales son mejores que ellos (no digas “que nosotros”, no es muy bien visto). El objetivo es hacer justicia poniendo en su lugar correspondiente al humano, no importa que el maltratador se haya salido con la suya: la cosa es que denigres a tu propia especie.

También debes poner el grito en el cielo (o in the cloud) cuando te topes con alguna muestra de prepotencia y discriminación contra alguna minoría, o que te solidarices cuando se presente algún caso de violencia contra la mujer o no se haga justicia a alguna. Lo del juez que recientemente no condenó a la hoguera al cerdo violador es una ocasión ideal para que tú, lector que en este momento pierdes tiempo leyendo esto, ejerzas tu poder condenatorio y hagas justicia a través de las redes. Protesta enérgicamente desde la comodidad de tu teclado y verás que pronto el junior abusivo y sus compañeros serán atrapados y se les dará la máxima sentencia posible y refundidos en prisión, donde les multiplicarán el sufrimiento que ellos infligieron. Es una noble causa, querido lector, y tú serás parte de la historia de consecución de la justicia verdadera.

Estas son algunas contribuciones sugeridas en las que debes protestar a través de las redes. Debes protestar cuando:

-Veas que algún político o familiares toman vacaciones y lo presumen.
-Las esposas o hijas de los políticos estrenen ropa o zapatos caros.
-Aparece algún Lady o Lord nuevo.
-Algún compatriota comete un abuso en un sitio o evento extranjero.
-Alguien se estaciona en un lugar para discapacitados.
-El presidente de un país extranjero muy poderoso comete algún acto discriminatorio contra el resto del mundo.
-Un comentarista de la televisión dice algo con lo que no estamos de acuerdo.

Si te es posible, grábate tú mismo echando madres a diestra y siniestra acerca del tema, y sueltas el video en la red. Con esto también conseguirás que, en un futuro cercano, recuerdes con mucho orgullo cómo fuiste parte de la gran revolución, de la primavera mexicana e internacional, y podrás presumirle a tus nietos y bisnietos. Todos podemos lograrlo, es tan sencillo… únicamente necesitamos un teclado, una red social y muchas, muchas ganas de cambiar al mundo.

Será hermoso, un nuevo orden mundial, el renacer de la humanidad. Y pensar que sólo estamos a unos cuantos millones de caracteres, shares, likes y angries de lograrlo.

Nota: este artículo irá enriqueciéndose con updates a medida que surjan nuevas contribuciones sugeridas para que cambies al mundo.


Julius Hernández

Web: http://juliushernandez.mx
Email: pnocosis@gmail.com
Facebook: https://www.facebook.com/JuliusHernandez.autor/
Twitter: @juliushg

Julius es conocedor del mundo de la ficción y la fantasía en muchas de sus encarnaciones; escribe desde tiempos inmemoriales, aunque esta actividad nunca la había tomado en serio. Habla 16 idiomas, de los cuales sólo 2 son terrestres. Autor de la novela El Pecado del Mundo, de venta en Amazon.



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