Dólares, botox y el verdadero sentido de la vida

En esta sociedad actual hemos alcanzado como jamás en la historia, un avance en muchos aspectos, derechos civiles, igualdad social, niveles de desarrollo, ciencia y tecnología, esperanza de vida saludable y más…, pero resulta que hay en las calles una gran mayoría de personas que viven frustradas y amargadas, insatisfechas con sus vidas, sus trabajos y relaciones.

Esta gente se encuentra más que nunca deprimida; más interconectada pero más aislada; buscando placeres que le den una recompensa inmediata, anteponiendo el gozo a una verdadera y profunda felicidad.

Podemos navegar como zombies viviendo un sin fin de días, todos iguales, luchando por sobrevivir sin tener un porque pararse de la cama, yendo a trabajar muchas veces a lugares que se odian, por un mal entendido sentido del deber; pero que finalmente sirve para subsistir. Aplica eso de que el fin justifica los medios y el trabajo se convierte simplemente en una herramienta para ganar dinero.

¿Será que estamos errando la fórmula? La sociedad actual se rige buscando afanosamente poder, dinero y belleza, como elementos de éxito, que finalmente nos de esa felicidad. Nuestra esperanza la tiene el que usemos un Rolex, o vistamos un conjunto de Prada, o tengamos los labios de Scarlett Johansson. Y si bien esos momentos se disfrutan, la felicidad se diluye rápidamente. ¿Y entonces?

Tal vez te hayas sentido alguna vez angustiado, pensando a donde va tu vida, y no hayas encontrado un sentido, ni obteniendo una trascendencia; andando un camino que no lleva a ningún lugar.

A todos nos llega ese momento de confrontación donde pareciera que la vida se ha gastado simplemente, y no ha valido la pena. Y entonces viene la infelicidad.

Muchas veces estos momentos valen la pena, para primero concientizarnos de la gran oportunidad que tenemos de estar vivos; de la experiencia increíble que es vivir a través de encontrar una misión. Cuando nos damos cuenta que la vida es única, inédita e irrepetible; y que tenemos el poder de dirigirla a donde nos conduzcan nuestros sueños, porque nosotros tenemos el volante, encontramos entonces ese sentido de vida.

Se tienen historias de grandes magnates que lograron resultados financieros increíbles durante la 1ª. parte de su vida, pero la describen como vacía y poco gratificante; mientras que la 2ª. parte de su vida la deciden dedicar a obras de caridad y filantrópicas. Una forma de encontrar valor a la vida es reconocer el impacto que tiene cuando somos capaces de dar a los demás un poco de nosotros.

Verse vinculado a objetivos más grandes que uno mismo, hace que la experiencia de involucrarse en un proyecto, sea motivante e incluso inspirador. Cuando las metas son auto concordantes (que tienen un significado e interés profundo para cada persona) se tiene una mayor probabilidad de que dichas metas se conviertan en fuentes de bienestar duradero.

Así no es solo tener metas y objetivos precisos, incluso tampoco el lograrlos el que nos de esa plenitud y felicidad. Al establecer metas, lo importante es el aprendizaje que se da en el camino a la meta, y no el éxito o fracaso de la misma. Mientras más significado tengan estas metas en un proyecto de vida personal, más plenitud se tendrán todos los días, y no necesariamente será una bolsa Loui Vuitton, un auto Ferrari, o una mascarilla facial de oro.

Gozar de cada paso en este andar por la vida, garantiza en gran medida que sea digna de disfrutarse. Cuando sabes a dónde vas, y este camino te motiva, inspira y tiene un significado, seguramente las cosas superfluas quedarán a un lado. Bien dicen que la felicidad no es la meta, es el camino…


Arturo Villegas

Happiness developer
Speaker internacional
Especialista en aumentar la productividad organizacional a través de la felicidad
hola@arturovillegas.com.mx
www.arturovillegas.com.mx
Youtube: arturovillegasmx
+52 (55) 12 04 08 61 ext. 101



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