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El lenguaje de un adolescente

aliciarabago No pidas a tú adolescente que no te grite si durante años le has permitido que te levante la voz, o de un día al otro le digas que hay “palabrotas” que no puede decir, cuando todo el tiempo tú las dices o se las has escuchado decir y no has dicho nada. Esto es un trabajo de siempre, no te puede parecer gracioso un día y al siguiente molestarte, le tienes que dejar muy claro que esas palabras tú también las conoces pero que no vas por el mundo diciéndolas y menos para ofender a alguien.

No es algo nuevo, las groserías siempre han formado parte del mundo adolescente (no por eso está bien aclaro, pero sucede) es como si esto los hiciera sentirse más independientes o mayores, lo que sí ha cambiado en gran parte es que antes se cuidaban más si había profesores, padres o adultos presentes o cerca para no ser escuchados pero hoy no se detienen; las dicen delante de quien sea y ni siquiera se preocupan, y tristemente las niñas han entrado a este mundo en donde por querer pertenecer las utilizan más comúnmente, lo que a los jóvenes les hace creer que las pueden tratar más bruscamente (no voy a entrar analizar ¿si esto está bien o mal?, ¿si debería de ser igual para ambos? ¿si comparto o no lo que sucede?). Lo que si queda claro que los jóvenes perciben que pueden tratarla sin respeto y e incluso con faltas de respeto, y esto hay que aclarárselos a ambos. Sin duda, hay mucho por hacer cuando educamos a los niños para que independientemente de cualquier cosa respeten a las niñas y de igual manera con las niñas.

Para poder entablar una conversación o tratar de empezar a tener comunicación con tú hijo/a te vamos a plantear una serie de rasgos que yo creo que te sonarán conocidos pero, a la hora de la verdad, cuando estás hablando con tú adolescente se nos olvidan y nos gana la desesperación y creo que en lugar de avanzar, retrocedemos.

Debemos de recordar que los “pubertos”(termino muy utilizado actualmente) / adolescentes están en esa búsqueda constante de su “yo”, de qué quieren y cómo lo quieren y, por supuesto, que pueden y suelen ser MUUUUUUUUYYYYYYY críticos y crueles así como obstinados. Ellos creen que no los entiendes, que vives en otra generación y que tu mundo es muy diferente al de ellos y tampoco sirve mucho estarles recordando que “en tus tiempos…”porque es como si en ese momento se fueran a otra galaxia y ya no le dan la importancia a lo que estás diciendo. Tratarán de defender esas ideas que, según ellos, son propias y que tienen que defender porque ya no son unos niños.

También se te hará conocido que traten de “llevarte la contraria” en todo momento, como cuestionando cada cosa que dices. Todo esto es en el mismo camino de afianzar su independencia y de demostrar autonomía, por eso también empiezan a trasgredir reglas, como “ser rebeldes”; es como una forma de demostrar que han crecido y que ya pueden tomar algunas decisiones. Sin duda, la forma de tratarlos no será la misma a los 10, que a los 14 o a los 18, lo que si les debe de quedar muy claro siempre es que tú sigues siendo su papá/mamá y sigues teniendo el control, según la edad podrás negociar pero al vivir en tu casa sigue habiendo reglas y todos los miembros de la casa tienen que seguirlas. Si tú cedes en esta primera regla será mucho más difícil poner las siguientes; la firmeza no está peleada con el amor. “Firme en el Fondo, suave en el Modo”, con esto quiero decir que no tienes porqué gritar, ni azotar puertas para hacerle entender que las reglas las sigues poniendo tú como autoridad pero esas reglas se pueden poner con claridad, congruencia, constancia y con mucha tranquilidad. Es muy fácil imagina que en este momento con la edad que tienes 30, 40, 50 regresaras a casa de tus papás. Sin duda, eres una persona más independiente de cuando te fuiste pero si tú eres el que regresa a esa casa TÚ eres el que tiene que acoplarse a las reglas ya existentes. Solo te pregunto ¿por qué nos cuesta tanto trabajo entender que en todos lados hay reglas que seguir? Y que si tú le enseñas a tus hijos a seguirlas y respetarlas conscientemente, será mucho más fácil convivir en sociedad.

Recuerda que aunque parezca que a tu hijo no le importa lo que le digas también es parte de esta edad la búsqueda de afirmación no solo la propia sino de las demás personas y tú eres una de ellas. Esta rebeldía y necedad es, muchas veces, querer demostrarte que es capaz de tomar decisiones y tendrás que confiar en esa educación que le has dado. Lo único que te pido es que no des nada por hecho, que hables; aquí si aplica “más vale que sobre a que le falte” pero no como sermones repetitivos sino como plática y compartirle las preocupaciones que tienes. De verdad, aunque creas que no te escucha algo se quedará.


Pedagoga Alicia Rábago

Maestría en Orientación Familiar, Master en Psicología Infantil y en Inteligencia Emocional y Educación
Blog: Edúcalos con Alicia Rábago
Twitter: @AliciaRabago
Mail: educalosparaquelosdemas@gmail.com



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