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El humilde gusano que puede acabar con la contaminación del plástico

dragabrielafrias¡Nunca he sido particularmente optimista pero sí entusiasta! Y cuando se pone de moda el tema del fin del mundo, de la contaminación ambiental, y de la otras pandemias que, claro que debemos de estar alertas y ser mas conscientes de nuestro medio ambiente (firmado en París o en el Bronx), siempre pienso que algo va a suceder y me acuerdo de las jirafas. Cuando se acabaron las plantas ‘chaparritas’ y los alimentos al ras del suelo disminuyeron, los animales empezaron a desarrollar cuellos largos, patas largas y lenguas largas y fuertes, así tuvieron capacidad de alcanzar lo que estaba a mayor altura y si bien no en una o dos generaciones, sí lo lograron.

El problema del plástico es mundial. Hace poco conocíamos que las corrientes oceánicas arrastran toneladas de microplásticos desde las costas del Atlántico Norte hasta las aguas del Ártico.

La resistencia de este material, su difícil eliminación y nuestra gran dependencia hacen que, en la actualidad, podamos encontrar restos por todas partes. Hasta en las narinas de los peces.

El polietileno en concreto es uno de los materiales plásticos que se emplean para la fabricación de envases alimenticios o bolsas de la compra. Aproximadamente cada persona utiliza al año unas 230 bolsas de plástico, generando más de 100.000 toneladas anuales de este tipo de residuos. Y como consecuencia, cada año se producen en todo el mundo unas 80 millones de toneladas de este resistente material. Por ejemplo, en Suiza la gente va al supermercado con sus recipientes, de cualquier material y ahí vierte el jamón, sin empacar, el pescado sin empacar, la carne, el queso o lo que sea que compren y a cambio obtienen un descuento de 5 a 10 % sobre el total de su compra. Claro que ustedes dirán: pues si en Suiza y ¿por qué no? ¡CLARO EN MÉXICO! ¿Verdaderamente necesitamos 230 bolsas de plástico al año? ¿Y si utilizáramos 20 al año?

A pesar de las ventajas que ofrece, el polietileno tiene un principal inconveniente: su lenta degradación. Una bolsa de plástico tarda unos 100 años en desaparecer ya que están fabricadas con polietileno de baja densidad. En el caso de las más densas y resistentes, pueden tardar hasta 400 años.

Recientemente, Federica Bertocchini, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) junto a científicos de la Universidad de Cambridge Inglaterra, ha encontrado una posible solución natural a la degradación.

Bertocchini ha descubierto que los gusanos de cera (Galleria mellonella), que se alimentan habitualmente de miel y cera de los panales de abejas, son también capaces de degradar este plástico. ¡YUPIII!

Los gusanos de cera son el gran enemigo de las colmenas; destruyen sus panales y se comen la miel pero su voracidad podría ser útil ya que estos insectos son capaces de degradar plásticos tan resistentes como el polietileno, utilizado principalmente para fabricar bolsas de la compra y envases…

La investigadora relata la serendipia: “Yo soy apicultora aficionada y un día limpiando las colmenas, descubrí los gusanos. Los puse en una bolsa de plástico y 20 minutos después estaba llena de agujeros. En ese mismo instante supe que esos insectos eran algo muy especial”, asegura.

Con ayuda de Paolo Bombelli y Chris Howe, la investigadora hizo gran cantidad de comprobaciones porque “era esencial comprobar que los gusanos no se habían limitado a comerse la bolsa sino que la habían degradado con un proceso químico y a gran velocidad. Era algo realmente impresionante”.

De hecho, en los experimentos 100 gusanos de la cera son capaces de biodegradar 92 miligramos de polietileno en 12 horas, es realmente muy rápido.
El hallazgo, que ya ha sido patentado por los investigadores, es importante porque permitirá estudiar el mecanismo molecular que usa el gusano de cera (Galleria mellonella) para destruir el plástico.

Los investigadores aún no saben cómo se produce la biodegradación que podría deberse a una bacteria que vive en simbiosis en el intestino del gusano o una enzima, una molécula generada por el insecto. De ser así, el objetivo sería aislar la molécula e intentar reproducirla en el laboratorio para fabricarla a escala industrial, apunta la investigadora.

Si los investigadores fuesen capaces de aislar y producir esta molécula, podría emplearse para biodegradar en los vertederos millones de toneladas de plástico y evitar que se acumulen en el medio ambiente. Podríamos empezar a eliminar de forma eficaz este material tan resistente. Para la investigadora, no obstante, lo más bonito es que este hallazgo lo hemos encontrado en la naturaleza. Para nosotros es impactante que la propia naturaleza nos pueda dar la solución al grave problema medioambiental de los plásticos”.

En otras latitudes se ha descubierto el gusano de la harina que también gracias a ciertas enzimas contenidas en el intestino degradan el poliestireno.

Cada año centenares de toneladas de plástico son desechadas en todo mundo, poniendo en riesgo numerosos ecosistemas de nuestro planeta. Pero ahora confiamos en la ciencia y sabemos que solo no hay que tirar los envase, bolsas y popotes en cualquier parte y menos cerca del mar POR FAVOR.


Dra. Gabriela Frías A.

Dermatóloga Certificada
gabifriasdermatologa@gmail.com



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