Invertir: Que “el hubiera no existe” no exista ni de palabra

Hola amigos, bienvenidos. Vamos a platicar en esta ocasión sobre el ahorro. ¿Ahorrar qué? ¿Para qué? ¿Cómo voy a ahorrar si apenas me alcanza? Estas son algunas interrogantes que pueden surgir dependiendo de lo que nos venga a la cabeza cuando escuchamos de pronto esa palabra.
Qué tal hacer un ahorro para tener el último celular que ha sacado la marca que nos gusta; o juntar un dinerito porque necesito comprar una laptop para el trabajo o escuela; o que les parece ahorrar porque verdaderamente ya merecemos cambiar de automóvil. Podemos hacer nuestro guardadito para eso o para aquello, porque en verdad lo necesitamos o porque simplemente queremos darnos un gustito que nos motive y haga sentir bien.

Hay otro tipo de ahorros que más que una necesidad o gusto personal, son fundamentales a nivel sociedad por los contextos actuales que se viven en este mundo globalizado: Ahorrar y administrar el agua, la electricidad, los combustibles (llámese la gasolina para el carro que queremos comprar) y otros recursos naturales son requisitos indispensables si queremos que nuestro mundo siga teniendo un desarrollo sustentable. Aún no todos tienen conciencia de tal situación porque son afortunados de contar en todo momento con esos recursos: simplemente abren la llave, y el agua brota sin parar e indefinidamente, o mueven el interruptor y hágase la luz. Pero no todos viven en la misma situación y lugar, y no todos piensan y actúan de la misma manera. Cuando esos bienes escasean es cuando lo poco que hay se cuida y administra con sabiduría, no se derrocha.

¡Ah, otra cosa! Está muy bien eso de ahorrar recursos, aunque puede ser difícil si no tenemos la conciencia, la costumbre y/o necesidad de hacerlo; pero falta un detalle que puede ser aún más complicado: invertir el ahorro para que crezca más rápido de lo que el tiempo pasa o de lo que aumenta la población. ¿Cómo está eso?

Resulta ser que las cosas han cambiado respecto a la época de nuestros padres y abuelos o hasta bisabuelos si quieren. La población ha crecido y sigue creciendo y por tanto se requieren más recursos para satisfacer sus necesidades. Si nos ponemos a recordar, o a indagar con nuestros mayores, podremos sacar muchos puntos de comparación del antes y el ahora, y hasta podamos hacer predicciones del futuro; y de esas reflexiones, caeremos en cuenta sobre la necesidad de invertir, y no necesariamente sólo dinero, también tiempo, esfuerzo y cacumen.

En el tiempo de antes quien iba a darle mucha importancia a la contaminación o la falta de agua, al calentamiento global y las campañas de protección del medio ambiente. En estos días son temas trascendentes.

Si comparamos esas películas mexicanas que retratan el ambiente familiar en distintas épocas, podemos ver un incremento en la descomposición del tejido social. Eso se refleja en una mayor propagación, por un lado, de la inseguridad y la delincuencia, producto del aumento en la fragmentación del núcleo familiar, y por otro, de la impunidad y la corrupción que contaminan a las instituciones, lo que las incapacita y rebasa para resolver tan dramática problemática.

Antes, el poder adquisitivo era mayor, alcanzaba para más cosas. Recuerdo a un profesor de la universidad que nos platicaba que con su sueldo de becario logró ahorrar para comprar un coche; ahora, con lo recibido como becario sólo se puede aspirar a viajar en un transporte público muy deficiente y en muchos casos, inseguro. Antaño, las oportunidades de posicionarte en un buen empleo saliendo de la universidad eran mayores que las de hoy; aún más, cuántos casos no hay de jóvenes egresados que no encuentran trabajo o que se dedican a algo totalmente diferente de lo que estudiaron, y sólo pensemos en trabajos dignos y legales.

Qué tendencias se observan actualmente en lo referente al trabajo. Para poder sobrevivir en este mundo globalizado basado en la competitividad económica, las empresas deben adelgazar sus nóminas, lo cual implica recortes de personal. Por otra parte, las reformas laborales y de seguridad social plantean nuevos escenarios en donde la estabilidad en el trabajo es relativa. Entre otras cosas, se pierden pensiones a cambio de sólo retiros, se aumenta la edad de jubilación y se busca que los nuevos trabajadores no generen antigüedad.
Todos estos factores, y otros más, que ustedes mis queridos amigos pudieran mencionar o profundizar, son los que debemos tener muy, pero muy en cuenta para hacer predicciones del futuro y de lo que queremos para nosotros y quienes son o serán nuestros dependientes; y eso nos lanzará e impulsará a invertir. Hay quienes dicen, no te preocupes del futuro y vive el presente. Esta excelente esa filosofía, pero para evitar esa preocupación debemos trabajar hoy. Es como construir nuestra arca para sobrevivir al diluvio que se viene.

Entonces amigos, manos a la obra y a darle que es mole de olla. No podemos quedarnos en los clásicos “si hubiera…” Recordemos que el hubiera no existe y queremos que no exista ni de palabra, así que no debemos conformarnos con el salario de nuestro empleo y pensar que siempre lo vamos a tener; aquí queda bien un dicho que también no debemos de olvidar “todo por servir se acaba y acaba por no servir”. Siendo esta la “ley del revolver” como decía mi abuela para referirse a lo inevitable, debemos ahorrar una parte de nuestro salario para invertirla y que se vaya multiplicando. En qué invertirla, dependerá de las habilidades y la valentía de cada quien, puede ser en muchas cosas wuuuu!!, como alguien diría. Y como las pláticas no emborrachan, como bien dice mi papá, salud y hasta la próxima.

Gracias por venir. Qué estén muy bien.

 


Antonio Carlos Martínez

Las cosas buenas pasan pero el trabajo con esfuerzo y dedicación, dando lo mejor de nosotros, es lo que hace que sucedan.

Email: ankar_26@hotmail.com



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