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La maldición del ejecutivo moderno

En la maravillosa película “El diablo viste a la moda”, hay una escena donde Andy (Anne Hathaway) llega muy triste a una filmación de un comercial en Central Park, y su amigo NIgel (Stanley Tucci); le pregunta que le pasa y ella dice “Mi vida personal es un desastre”, a lo que él responde “Estás lista para una promoción”.

No es una regla, pero casi… Mientras más alto estás en el organigrama, peor es la vida personal; y si no se rompe con este “estilo de vida” donde hay una responsabilidad mal entendida, y se tienen que pasar 8, 10, 12 o más horas en el trabajo (le llamo horas “nalga”), porque hay que cubrir un horario, o incluso quién se atreva a salir a la hora de salida correspondiente, es prácticamente “crucificado” porque hay trabajo que hacer.

El que México sea el líder mundial en tiempo que pasamos en la oficina, no es algo para presumir ya que somos el último lugar en productividad de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), y entonces incluso pasando tanto tiempo en el trabajo, somos incapaces de ser altamente productivos.

Así que no es un llamado a la “irresponsabilidad”, sino a la “productividad”. Ciertamente el trabajo no se acabará jamás, pero aun así el sano equilibrio entre la vida profesional y personal se debe mantener. Se entienden que haya picos en las cargas de trabajo, que son eventualidades; pero cuando esto se vuelve permanente, simplemente estamos provocando que el personal tenga problemas serios en su balance entre la vida laboral y el trabajo.

El mensaje espero ser claro, si trabajas para una empresa se te contrata para una sola cosa: Dar resultados, y si no lo das simplemente tendrás que irte de la organización. Pero se tiene que dar resultados en 8 horas; Si no eres capaz de hacerlo, no lo harás en 10 o 12 horas. Y aquí cuando asesoro algunas empresas y encuentro este problema, sin preguntar más, mi diagnóstico es: “El empleado es un inepto, o el jefe es un inepto, o tal vez ambos”.

Cada minuto que pase el trabajador en su oficina, se le resta a su vida personal (familia, amigos, esparcimiento, descanso, ejercicio, hobbies…) y al exigir de más a las personas acabaremos “tronando la maquinaria”, es decir: familias disfuncionales, separaciones, divorcios, conflictos familiares, excesos, desórdenes, depresión, estrés crónico, angustia, frustración, que genera hasta infartos, parálisis faciales, embolias… y una serie de afecciones tanto en la salud física y emocional; que provoca el trabajo.

Este es el mundo moderno, pero la maldición viene es que todo este trabajo, viene en que se busca desesperadamente el “éxito”, y su representación es: Dinero, poder y belleza. Pero ninguna de estas 3 cosas da una felicidad en el largo plazo. Así que es un callejón sin salida, por un lado, trabajar horas y horas, que generan un desequilibrio que provoca problemas al interior de la casa, y luego estos problemas se meten a la empresa, y viceversa.
Por todo esto es muy importante poder terminar con estos pésimos hábitos de trabajar para vivir, o más bien vivir para trabajar; y si bien el trabajo debe significar un motivo de plenitud, realización y gozo; no por ello vamos a sacrificar familia, amigos, experiencias, descanso, en pos de un mal llamado “bienestar”.

La palabra clave será equilibrio, donde cumplamos con dar al trabajo lo mejor de cada uno, y por supuesto dar resultados, pero en el horario establecido, para poder dedicar ese resto del tiempo o cosas valiosas, empezando por tiempo para ti (ejercicio, descanso, esparcimiento), y luego cuidar las relaciones con los seres queridos. Cuando eso pasa podremos tener equipos altamente productivos, y personas con extraordinarios desempeños, que traerá como consecuencia rentabilidad en la organización.

Así que la próxima vez que veas que alguien que a las 6:00 PM se levanta de su lugar y ya cumpliste tus objetivos del día, más que mentarle la madre, dile que te espere… Porque tienes otras muchas cosas en tu vida que el trabajo. Sí, lo disfrutas, Si te llena de plenitud, pero ahora toca el turno del gym; una cena con tu novia viendo una película; convivir con tus hijos, ayudarles a hacer su tarea; participar de un servicio religioso o de ayuda comunitaria, o simplemente acostarte en tu cama a descansar.


Arturo Villegas

Happiness developer
Speaker internacional
Especialista en aumentar la productividad organizacional a través de la felicidad
hola@arturovillegas.com.mx
www.arturovillegas.com.mx
Youtube: arturovillegasmx
+52 (55) 12 04 08 61 ext. 101



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