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La Trascendencia Popular de las Canciones Ardilla

ATENCIÓN: ESTE ARTÍCULO NO DEBE TOMARSE 100% EN SERIO, AUNQUE TAMPOCO TOTALMENTE EN BROMA. SE ACONSEJA LEERSE CON UN SENTIDO LÚDICO, DESENFADADO Y SOCIALMENTE ANALÍTICO.

Cuando eres joven, no lo razonas. Y la mayoría de los adultos, tampoco lo hacen. Aunque, a decir verdad, el proceso de maduración termina paliando los efectos.

Les podemos llamar “canciones ardilla”. Son esas canciones que se vuelven populares precisamente porque las letras reflejan sentimientos que muchos oyentes han experimentado, en el presente y en el futuro. Canciones con mensajes llenos de rencor, principalmente de la mujer al hombre (si me perdonan el sexismo), aunque en el sentido contrario tampoco se quedan atrás. Estoy considerando principalmente piezas populares en español, suponiendo que en inglés también existen infinidad de ejemplos.

Este tema surgió porque acabo de escuchar el tema de María José, Lo que te mereces:

Veamos, el estribillo no deja nada a la imaginación y no se anda con sutilezas:

“Cómo me gustaría tenerte de frente,
decirte tus verdades, dañarte realmente”

¿”Dañarte realmente”? Vamos, no se lo manda a decir. Cuando puse atención a la letra no pude menos que exclamar: Caray, ¡qué canción tan enferma!. Si yo escuchara que cualquier mujer le dedica eso a cualquier hombre, géneros aparte (porque si fuera al revés, pensaría lo mismo), tendría YO que decirle su verdad: la que queda mal eres tú al expresar ese ardor pues, como siempre, al que traiciona se le olvida enseguida y la persona traicionada lo guarda por mucho tiempo, a menos que sea una persona verdaderamente inteligente y haya adoptado la filosofía de que con quien se quiere estar es con quien le trate bien. Es decir, quien le merece.

Pero eso no es lo que el colectivo quiere pensar. Prefiere, en cambio, sentir que el traidor recibe su merecido. No podemos echarle la culpa a María José por promover una idea tan negativa, ni al autor o autora de la canción (no me he molestado en verificar quién es y ni me interesa), ya que lo que se busca es fijar una idea en el subconsciente popular para obtener un éxito trascendental. Todos sabemos que mientras más tiempo una canción permanezca en la jugada, más utilidades dará a los involucrados en la misma (autor, intérprete, disquera). Y esto, en el mundo de los negocios, no sólo no es reprobable, sino toda una hazaña que, incluso yo, creo que debe aplaudirse.

Hay muchos casos que usted podrá recordar mejor. Haciendo una rápida revisión, me encuentro con Querida Socia de Jenni Rivera, en la que la frase “Quédate con tu traje de novia, yo me quedo con la cama” no deja lugar a dudas que la mujer no soporta que el hombre haya decidido casarse con otra, preferido a otra, y con tal de no dejarla en paz acepta seguir siendo “la otra”. Un golpe autoinfligido a la dignidad, disfrazado de victoria.

Y qué me dicen de una de las precursoras de la élite de las ardillas: Lupita D’Alessio, quien encontró su nicho en el asunto del despecho y una de las canciones más icónicas que le recuerdo en este tenor (creada por Juan Gabriel), es Inocente Pobre Amiga. La famosa “Leona Dormida” (que no sé si va a despertar algún día) hizo una legendaria interpretación de este tema, con su sonrisa burlona y ademanes de “yo soy la ganadora”, argumentando: “Y esa tonta que te quiere y que se enamoró de ti, no sabe lo que le espera, piensa que va a ser feliz”… lo que en realidad está diciendo: “estoy tratando de superar el hecho de que tú la preferiste a ella, haciéndome a la idea de que a ella la vas a tratar igual de mal que a mí”, cuando lo más seguro es que el hombre en cuestión sí pueda encontrar la verdadera felicidad en una mujer tranquila y valiosa. Pero tampoco podemos juzgar a Juan Gabriel por esparcir este mensaje: él tenía una verdadera percepción de lo que la raza deseaba sentir y expresar.

Empecinados en conseguir el estatus de leyenda para sus creaciones, los autores (con toda la razón por el lado financiero, no me cansaré de decirlo y aplaudirles) olvidan el punto que contraviene toda lógica y sentido común: las letras de estos temas arguyen que la persona en cuestión, objeto de su desamor, ya no les importa, ya no le aman y que prefieren verle en brazos de la persona rival y, en los peores casos, verle hundirse en depresión o en fracaso, sufriendo miserablemente, ser víctimas de la misma traición o, de perdida, arrastrándose de vuelta para poder despreciarle y saciar su sed de venganza (nótese la ausencia de género). En la vida real, cuando alguien no nos importa o verdaderamente cultivamos sentimientos nobles, preferiríamos que esa persona fuera realmente libre y feliz, en lugar de ser consumidos por la amargura y el ardor.

Pero no esperamos que “la raza” lo entienda. Paquita la del Barrio y sus manejadores sí entendieron esta mecánica desde hace mucho tiempo, por lo que fueron capaces de establecer clásicos como este, un divertido compendio de insultos que, siendo realistas, cualquier hombre con dos dedos de frente se sentiría verdaderamente orgulloso si se lo dedicaran:

Porque ¿no es cierto que lo que más se odia es lo que alguna vez fue querido?

Existen muchísimos ejemplos más, pero no puedo dejar de mencionar la canción que una vez me hizo calificarla como la madre de todas las canciones ardilla, no tanto por la fuerza del mensaje sino por su penetración en la psique del pueblo, sobre todo en el momento de la ya legendaria frase: “no sé si te das cuenta con la estúpida que estás”. Es increíblemente catártico para las féminas -y muy entretenido para quienes las observamos en los bares o fiestas- cantar a voz en cuello esa parte específica, imaginando que se lo están escupiendo en la cara a un amor traicionero, presente o pasado. Y tal vez, futuro:

Y si no me lo creen, vean este ejemplo selecto de entre tantísimos:

Finalmente, y para dulcificar este artículo aparentemente pesimista, les obsequio con este divertidísimo cover, que si no les saca por lo menos una ligera sonrisa, es que no son ustedes, queridos lectores, de este mundo:

Próximamente, un análisis similar pero con canciones derrotistas.


Julius Hernández

Web: http://juliushernandez.mx
Email: pnocosis@gmail.com
Facebook: https://www.facebook.com/JuliusHernandez.autor/
Twitter: @juliushg

Julius es conocedor del mundo de la ficción y la fantasía en muchas de sus encarnaciones; escribe desde tiempos inmemoriales, aunque esta actividad nunca la había tomado en serio. Habla 16 idiomas, de los cuales sólo 2 son terrestres. Autor de la novela El Pecado del Mundo, de venta en Amazon.



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