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Lo positivo de la tragedia

Muchas veces me he preguntado por qué Dios permite las tragedias, por qué mueren personas inocentes, porque las guerras… y sin entrar en rollos existencialistas, teológicos o filosóficos, los recientes sucesos en México con los temblores (Chiapas, Oaxaca y Ciudad de México); y los huracanes que han azotado a nuestra América latina (particularmente Puerto Rico y el Caribe), y que al menos estos últimos fenómenos, son un mensaje que nos da el planeta de cómo lo estamos dañando; ¿Qué resultado han tenido estas tragedias?

Sí son miles de personas que perdieron sus viviendas, y algunos desafortunadamente amigos y familiares; pero más allá de esto, la respuesta ante la tragedia ha sido impresionante y contundente: solidaridad, apoyo desinteresado, ayuda por toneladas.

Es verdaderamente enternecedor como la población, muchas veces la más necesitada, sin ser acarreada, sin ningún tipo de obligación, salió a la calle y en una carrera contra el reloj, exponiendo su propia vida, se unieron todos en un mismo objetivo: rescatar con vida hasta el último sobreviviente de los edificios caídos.

Y tal vez a diferencia del terremoto del ’85, este fue filmado y transmitido casi en tiempo real. Y los que veíamos los videos en redes sociales y televisión, primero horrorizados después pudimos ser testigos maravillados de cómo cientos sino es que miles de personas salían a las calles a ayudar, se reunían en los sitios de emergencia para apoyar; y muchas personas más de todo el país convocaban en su propia trinchera a la gente para que se solidarizara con ayuda económica, en despensas, kits de auxilio médico, y muchas cosas más.

Ciertamente ha sido increíble cómo nuestro pueblo se ha unido, desde los voluntarios que día y noche han estado removiendo escombros, hasta personas que ha llevado de comer a los voluntarios; gente que en todo el país se han movilizado para hacer colectas desde botear en los semáforos, hasta hacer vendimias y kermeses para sacar dinero para cooperar. Y qué decir de nuestras fuerzas armadas, de los voluntarios de la cruz roja, rescatistas de diferentes corporaciones; todos participando con una organización increíble dada la situación de emergencia.

Entonces ¿para que sirven las desgracias? Dios no manda los temblores ni las muertes; son causas naturales y desafortunadas, pero sí creo que Dios nos da diferentes elementos de concientización como estas tragedias para sacar lo mejor de nosotros mismos, y darnos cuenta de los potenciales que tenemos como Mexicanos.

Siempre estas circunstancias muestran esa característica única que tenemos como pueblo, no abandonamos a nuestros hermanos en desgracia, desde el más humilde hasta el pudiente nos unimos para cargar cubetas de tierra, o llevar despensas, o hacer comida, o donar poco o mucho dinero. El gran código genético que tienen los mexicanos es la solidaridad.

Pero atención que pasando los días donde se termine el rescate y vuelva la “normalidad”, deberemos encontrar formas de convertir esa solidaridad, en procesos, normas, políticas públicas, que prevengan, fortalezcan y fomenten, medidas para que las tragedias se minimicen, y los daños se les dé el suficiente seguimiento cuando ya el tema no este “candente”.

Mientras sigamos apoyando a nuestros hermanos y nutrámonos de esas imágenes de gente desinteresada ayudando, convirtiéndose en los héroes anónimos que este país tiene todos los días y basta que las cámaras apunten para ver como este pueblo está lleno de valor, coraje, fe, amor, sobre todo cuando vemos a un hermano en desgracia. Esta columna es para todos ustedes los que de una u otra forma apoyo, para ustedes mi respeto y admiración. Gracias por hacer de México lo que todavía nos tiene unidos, la solidaridad.


Arturo Villegas

Happiness developer
Speaker internacional
Especialista en aumentar la productividad organizacional a través de la felicidad
hola@arturovillegas.com.mx
www.arturovillegas.com.mx
Youtube: arturovillegasmx
+52 (55) 12 04 08 61 ext. 101



1 reply
  1. Rodolfo lagunas
    Rodolfo lagunas says:

    Si creamos un símbolo #Méxicounido/sindesgracia.
    Qué demuestre la cooperación entre nosotros y derrumbemos la fábula de los cangrejos sin tapa.
    Es una tarea qué deben emprender los jóvenes, en su educación, pero en Mexico se enseña a envidiar el éxito ajeno, en criticar y obstaculizar a todos aquellos sujetos qué destaquen en cualquier disciplina.
    Cómo familia, debemos cambiar la mentalidad de los jóvenes, y encargarles la tarea.
    Nosotros cómo adultos, debemos poner la muestra.2

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