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¿Padece usted misofonía?

dragabrielafrias¡Que horror, de verdad!

Nadie se ha muerto de eso, ni siquiera ha tenido que tomar pastillas o le han puesto suero. Bueno, ¡ni siquiera una inyección!…pero cómo sufrimos.

Quizá usted no se ha dado cuenta o quizá nunca había oído hablar de este padecimiento sin saber que sufre de él o peor aún; lo reconoce, sabe que lo padece pero nadie le ha dicho como curarlo.

Bueno ya… La MISOFONÍA es esa híper sensibilidad auditiva a ciertos ruidos, como pueden ser el masticar de palomitas en el cine por un vecino que casi no lo puede evitar y que ni a él ni a su pareja les molesta o el ruido de un papel celofán en el teatro o en medio de un concierto, que para la mayoría es sólo molesto y denota no solo falta de civismo si no también de sensibilidad, pero que a los oídos del misófono parecería un hecho suficiente para cambiarse de butaca.

A los misófonos se nos arruina la noche al estar con alguien quien sorbe con un popote o masca el chicle con un ’tronidito’ que nos parece digno de asesinato. Los misófonos no podemos concentrarnos al dar una conferencia, si hay alguien apretando el botón de la pluma atómica… click click click…

No hace mucho se reconoció esta debilidad del sistema nervioso y hasta el momento se desconoce la causa. El término ‘misofonía’ fue acuñado en el año 2000 por los neurocientíficos estadounidenses Pawel y Margaret Jastreboff y se define como el decremento de tolerancia a ‘determinados’ sonidos.

Se cree que inicia en la infancia y pudo haber sido en relación a alguno de los padres que hacia algún ruido que se nos quedo guardado en el cerebro. No se trata de oír de más, eso sería hiperacusia, o de menos, con hipo acusia; solo son cierto tipo de ruidos.

Este padecimiento puede llevar al aislamiento precisamente por esa incapacidad para no molestarse al escuchar ciertos sonidos. A veces no puede uno compartir la comida o la cena con la familia porque hay alguien que sorbe, que truena la boca o que hace ruido con el tenedor.

En un estudio para investigar las causas de este padecimiento se midieron las reacciones en la piel, tales como: la sudoración que se despertaba al escuchar cierto ruido, o la erección del folículo piloso cuando verdaderamente se ‘ponen los pelos de punta’ y esto solo se conseguía con ciertos ruidos, tales como el masticar del chicle o el sorbido, algunos de ellos ya conocidos por el paciente.

Todavía no existe terapia para este padecimiento. A veces otro ruido puede inhibir la percepción del ruido específico que nos molesta, es decir poner música a un nivel muy alto o hablar en un timbre fuerte. Se ha reconocido a la terapia conductual como benéfica y hablar de ello es útil así como reconocerlo.

Me alegro que la señora Clinton no padezca de misofonía porque, además de todo, los ruidos guturales que como tic repite y repite el señor Trump, harían perder el control de cualquier misófono.


Dra. Gabriela Frías A.

Dermatóloga Certificada
gabifriasdermatologa@gmail.com



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