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Paradigmas: Oportunidades o amenazas

Hola amigos…

Estamos iniciando un nuevo año y quiero aprovechar el punto para ligar este momento de alta energía con el tema de esta columna. Para comenzar, quiero pedirles que piensen en algún caso en el que las reglas establecidas, es decir, los esquemas de pensamiento que forman las creencias que rigen el actuar de las personas y sociedades desde cualquier ámbito hayan cambiado. Esto sucede en diversas situaciones que van desde lo personal hasta abarcar infinidad de contextos sociales que llegan a influir la esfera internacional. Específicamente, estamos refiriéndonos a los paradigmas, y cuando éstos cambian, los escenarios en donde toda actividad transcurre también se modifican, y como todo cambio, hay quienes lo visualizan como una oportunidad que hay que aprovechar, y otros que lo ven como una amenaza a la estabilidad, el orden y el control prevaleciente. Les comento lo siguiente a manera de ejemplo: Conforme un niño crece y llega a su adultez, va cambiando sus paradigmas influido por su entorno, y en base a ellos será la actitud con la que responda a todo lo que se le presente; en otras palabras, enfrentará una situación viéndola como una oportunidad que le permita moldear sus creencias para un crecimiento personal o como una amenaza a su estabilidad y control, en cuyo caso la rehuye manteniendo sus esquemas de pensamiento. Siendo más específicos, pongamos el caso bien conocido del “ya no creo en el amor”. Alguien bajo este paradigma rechaza las oportunidades de entablar una relación, o si la establece, no se involucra ni se compromete con ella, terminando en soledad o amargura. En otro caso, quien anda en el paradigma que en este ejemplo llamaremos “soy perfecto”, piensa que él o ella es quien siempre tiene la razón, lo que inhibe la potencialidad de los logros que podrían tenerse si se tomarán en cuenta las opiniones de los integrantes del grupo que se trate. Un ejemplo más lo vemos cuando cambia la administración de una organización, si nos encontramos en un paradigma al que pudieramos llamar “si así ha sido siempre, que así siga”, en lugar de contribuir con nuestras habilidades al crecimiento propio y de la empresa, seremos trabas que puedan desencadenar o acentuar problemáticas, ¿cómo cuáles?: mal clima laboral, decremento en los niveles de producción, ventas y calidad de producto; falta de ética, corrupción, etc, etc.

Como conclusión, cabe decir que muchas veces no reflexionamos sobre los efectos adversos de nuestros propios paradigmas y vamos por la vida como si nada, sin importar que nuestras acciones perjudiquen a los demás, pensando que las cosas no salen bien por culpa del sistema o por otra gente menos por uno mismo; o si lo hacemos, desistimos en el intento por modificarlos cuando las cosas no resultan como esperábamos. Es por ello que les aconsejo que aprovechen la alta energía que tiene este inicio de año para hacer un alto, analizar los efectos de nuestros esquemas de pensamiento y empezar a reconstruirlos. Habrá momentos de desesperanza, pero debemos conservar en todo momento un poco de fe para poder seguir. Una excelente herramienta para este trabajo es la programación neurolingüística apoyada de la resiliencia y la proactividad. Pueden ver mis columnas relacionadas con estos temas. Siempre tengamos en mente queridos amigos, que esos bonitos propósitos y deseos que nos hacemos, deben tener como cimiento para tener la posibilidad de realizarse y rendir frutos, el trabajo diario con entrega y sin renunciar jamás. Finalmente, una vez más mi agradecimiento a Tere Chacón, webmaster del portal de Eddy Warman, por hacer posible un encuentro más entre amigos.

Nos vemos y hasta pronto.

 


Antonio Carlos Martínez

Las cosas buenas pasan pero el trabajo con esfuerzo y dedicación, dando lo mejor de nosotros, es lo que hace que sucedan.

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Twitter: @Ankar26



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