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¿Qué pasa cuando un hijo no tiene un buen rendimiento académico?

INformando con Ale Diener¿Qué pasa cuando un hijo no tiene un buen rendimiento académico, que los estudios de plano no le interesan?

Resulta que la orientación hacia los compañeros vuelve irrelevantes los estudios.

Hablando nuevamente del vínculo, es importante mencionar que si los hijos están vinculados a sus amigos, no les interesa el estudio. Para los jóvenes que están orientados a sus iguales, los temas académicos carecen de total importancia. La historia, la cultura, las contradicciones de la sociedad o las maravillas de la naturaleza, carecen de interés para ellos.
¿Qué tiene que ver la Química con estar con sus amigos? ¿En qué ayuda la Biología hacer que las cosas funcionen con los compañeros? ¿De qué sirven las matemáticas, la literatura, los estudios sociales?

Hay una letra de una famosa canción de finales de los años 50 que capta perfectamente lo que estoy explicando. Dice: “No sé mucho de Historia, no sé mucho de Biología, pero sé que te amo”.

Esto es muy importante que tomemos en cuenta, para que sepamos que si nuestros hijos de plano no están tomando en serio los estudios, es que en realidad no están vinculados a nosotros.
Los jóvenes no valoran los estudios en sí, es preciso alcanzar cierta madurez para darse cuenta de que la educación abre las mentes y las puertas y que puede humanizar y civilizar. Lo que los estudiantes deberían hacer es valorar a quienes valoran la educación. Al menos de esta manera seguirán nuestras pistas, hasta madurar lo suficiente para llegar a sus propias conclusiones.

Los alumnos orientados a sus iguales piensan que los amigos son lo que más importa, y que el estar juntos es todo lo que cuenta. Razonar contra el instinto de alguien, incluso si es un instinto tergiversado, es imposible. Por eso, es importante buscar que la orientación sea hacia los padres, no hacia los compañeros, porque eso despoja a los estudiantes también de sus maestros.

Los jóvenes inmaduros dependen de la vinculación para aprender. Cuando menos curioso, integrado y adaptado sea el joven, tanto más será cierta esa frase.

Resulta que los jóvenes orientados a los adultos consideran a éstos como el punto cardinal sobre el cual orientarse y encontrar direcciones. Van a ser leales al maestro y no al grupo de iguales y lo considerarán como un modelo, una autoridad, una fuente de inspiración.

Cuando los jóvenes se vinculan a un maestro, éste tiene el poder natural de dirigir el comportamiento del joven, emular en buenas intenciones e inculcar valores sociales. Como maestro, uno se da cuenta perfectamente: los alumnos que se vinculan a uno mismo, son esos alumnos que se vinculan a sus padres, que saben que su punto cardinal está en su hogar; pero aquellos que de plano ni siquiera hacen caso al maestro, es que son hijos desvinculados y que han buscado a sus iguales.

 


Alejandra Diener

Facebook – Alejandra Diener
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Sitio web – www.informandoyformando.org



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