¡Tú puedes hacer que tu vida sea bella! ¡Elige tus batallas!

INformando con Ale Diener“Elige tus batallas”, es un dicho que hay que tomarlo muy en cuenta.

Hoy vamos a hablar sobre los disgustos.

Muchas veces nos desgastamos tanto en algo que, de verdad, no es trascendente, y es ahí donde las batallas se deben de elegir.

¿Qué causan los disgustos? Bueno, pues suelen causar incomodidades, diferencias, muchos fastidios, pesadumbres, estar mal con uno mismo y con el entorno que nos rodea.

¿Estos disgustos de dónde vienen? Algunos provienen de nosotros mismos. Estamos enojados con nosotros mismos y esto lo estamos totalmente reflejando, porque no hemos hecho las cosas debidamente como hubiéramos querido hacerlas. Otros son originados también por terceras personas. Y también existen los que suceden debido a situaciones ajenas o acontecimientos incontrolables, como pueden ser los del clima, las enfermedades, las guerras, que se escapan de las manos de todos y de la mayoría.

Pero aquí es donde el ser humano tiene la capacidad de darle sentido a sus sufrimientos que son inevitables. En este caso, podemos nosotros -como seres humanos- darle una vida bella a la guerra. ¿Se acuerdan de esa película? Bueno, pues somos capaces de hacerlo. Pero cuando se trata de terceras personas que nos hacen disgustarnos, ahí es donde hay que elegir las batallas y ahí es donde también hay que apelar a la indiferencia. Cuando somos indiferentes ante temas que de verdad no son trascendentes, es cuando se apagan las aguas, de alguna manera se apaga esa ira que nos ha causado lo que ésta tercera persona nos ocasionó.

¿Cómo clasificar los disgustos? Bueno, pues se pueden clasificar según sea el tamaño e intensidad. En este caso, sí podemos ser indiferentes. Adelante. Pero hay veces que sí tenemos que actuar y tenemos que reaccionar, pero reaccionar de una forma enaltecida.

Ahora, vamos a hablar sobre cómo perdonar. Fíjense ustedes que esto es lo más difícil. ¿Cómo perdonar los disgustos recibidos? Bueno, pues el disgusto puede ser tan profundo, que el dolor producido dificulte la capacidad personal de perdonar.
Es tal el orgullo, que nos cuesta muchísimo trabajo y produce una acumulación de resentimiento terrible que -dicen los especialistas- secretamos lo que es el cortisol en el cerebro, y esto inhibe las endorfinas.

Las endorfinas nos producen felicidad. Pero, con el cortisol que produce el resentimiento, no podemos ser felices, y esto nos lleva a sumirnos en una tristeza espantosa.

Entonces, ¿qué vamos a hacer? Bueno, vamos a buscar cómo elegir estas batallas, cómo perdonar y cómo ser indiferentes ante los disgustos que en realidad son intrascendentes. Pero, cuando son sufrimientos o disgustos inevitables, pues ahí tenemos nosotros la capacidad de darle sentido a eso y hacer que la vida sea bella.


Alejandra Diener

Facebook – Alejandra Diener
Twitter – @AleDiener
Sitio web – www.informandoyformando.org



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *