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Según el sapo es la pedrada y el tragón se ve desde como agarra el taco: así es la necesidad

¡Hola amigos! Que bien que están aquí. Hoy estamos platicando de emprendedores, y dos cuestiones básicas guían el dialogo: ¿qué es un emprendedor? y, ¿todos pueden ser emprendedores?

Echando un vistazo en internet o en libros, encontramos varías definiciones de lo que es un emprendedor, y se observa que el concepto puede tratarse desde distintas vertientes, entonces debemos definir el camino que vamos a tomar.

En términos generales, diremos que un emprendedor es aquella persona que toma la iniciativa o la decisión de realizar acciones que conllevan riesgos y/o dificultades; aunque comúnmente el concepto se relaciona con acciones ligadas a los negocios. Dicho esto, entonces cualquier persona es emprendedora, pero como dice un dicho muy bien dicho, aunque sean del mismo barro, no es lo mismo bacín que jarro. ¿Qué quiere decir esto? Significa que si bien todos los días tomamos decisiones con sus posibles implicaciones de una u otra índole para satisfacer nuestras necesidades, éstas no son las mismas para cada persona. Y aquí encontramos la palabra clave: necesidad. Es la que va a definir el tamaño del sapo y de la piedra para darle. Y aún más, el hambre que tengamos dará cuenta de nuestra necesidad y reflejará si somos tragones o no.

Podemos decir necesito esto, aquello y lo otro, pero si para satisfacer estas supuestas necesidades lo único que hacemos es quejarnos y echar culpas sin hacer nada, o hacer como que hacemos pero sin ton ni son, es señal inequívoca de que no tenemos hambre, y en consecuencia de que no se tiene necesidad y mucho menos se es tragón.

Cuando hay necesidad, sucede lo que Steve Jobs alguna vez dijo en un discurso: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Y si la respuesta era NO durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo”. Tener necesidad entonces implica en primer lugar, que internamente tenemos una inquietud constante porque algo de lo que hacemos no nos está convenciendo y mucho menos nos está satisfaciendo; y en segundo lugar, esta insatisfacción debe provocar, sin renunciar jamás, a nuestro cerebro para que construya cimientos mediante organizar información y pensamientos, establecer metas y objetivos claros, predecir posibles escenarios futuros con sus pros y contras; y con toda esa base sólida, edificar todo el proceso de acciones para unir todas esas piezas en un diseño armonioso e igualmente fuerte como los cimientos. Y si todo esto sucede amigos, podremos decir que verdaderamente estamos emprendiendo.

Muchas gracias por haber venido, hasta pronto.


Antonio Carlos Martínez

Las cosas buenas pasan pero el trabajo con esfuerzo y dedicación, dando lo mejor de nosotros, es lo que hace que sucedan.

Email: ankar_26@hotmail.com



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