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Sodio, Yodo y Tiroides: Limitemos el sodio, pero sin exagerar

Si te preocupa tu salud y te han dicho que hay que bajarle a la sal, están en lo correcto, pero hay cosas que debes saber. La sal de mesa, sal común o cloruro de sodio es lo mismo y es uno de los condimentos más antiguos que ha utilizado el ser humano para mejorar el sabor de sus alimentos. Por cada 5 gramos de sal que consumimos, nuestro organismo recibe 2 gramos de sodio, un catión (ión +) extracelular muy abundante en nuestro organismo que es necesario para poder regular el balance de electrolitos y agua de nuestras células y con ello nuestra presión arterial. Por eso, aunque sí necesitamos consumir sodio todos los días, basta con un poquito de sal para que nuestras funciones se lleven a cabo adecuadamente.

Realmente con consumir de 1 a 2.3 g al día (que equivale a una cucharadita de sal) ya estamos seguros, pero si nos pasamos, en especial si tenemos sobrepeso u obesidad, nuestro riesgo de hipertensión, enfermedades del corazón y cáncer de estómago aumenta significativamente.

La mala noticia es que no obtenemos sodio sólo de la sal que agregamos a lo que cocinamos o a nuestros platillos, sino que está “escondida” en la mayoría de los alimentos que consumimos, en especial los alimentos procesados (sopas listas para comer, nachos, frituras), panes, galletas, postres empacados, embutidos (salami, jamón, salchicha), carnes, consomés en polvo y salsas (especialmente soya, cátsup, Maggy); y es justo de estos alimentos de los que estamos abusando y que tenemos que evitar.

Así es que es importante bajarle a la sal y a los alimentos ricos en sodio, pero tampoco tires el salero a la basura ni te dejes llevar por el pánico, por los mitos y/o por la mala información que puedes encontrar en otros lados, ya que si exageras podrías ponerte en riesgo de algunos problemas hormonales, como alteración de la glándula tiroides. Esta glándula, se encuentra más o menos atrás de la laringe y necesita de yodo para formar sus dos hormonas principales, T3 y T4 que son esenciales para un adecuado funcionamiento del metabolismo, para el crecimiento adecuado de los niños y para la formación y funcionamiento del sistema nervioso central.

Nuestra principal fuente de yodo en la dieta es de la sal yodada o yodatada.

Hasta el 2008, en México se garantizaba que el 80% de sus sales de mesa a la venta estaban yodadas, siguiendo los lineamientos del programa mundial de yodación de la sal, que desde hace más de 60 años se hace en todo el mundo para evitar enfermedades tiroideas y de deficiencia de yodo como es el bocio (una epidemia de aquella época que hemos logrado casi erradicar); sin embargo, en la actualidad se han introducido al mercado sales distintas, que prometen menores cantidades de sodio y mayores cantidades de otros minerales, pero que no están yodadas o yodatadas. Esto, junto con el aumento de dietas muy estrictas o restrictivas y mala información, ha despertado preocupación en los profesionales de salud, que en diversos estudios han encontrado un aumento en las personas que sufren deficiencia de yodo, estimando que afecta a más de 2 billones de personas en todo el mundo y que seguramente incrementará rápidamente.

Así es que, si quieres bajarle a la sal, sin poner en riesgo tu tiroides y otras funciones de tu organismo te recomiendo lo siguiente:

-Prefiere hierbas y especias para condimentar tus platillos

-No dejes el salero en la mesa, pero no lo dejes en el olvido

-No agregues sal a tu comida sin antes verificar que le hace falta.

-Disminuye el consumo de embutidos, especialmente los salados y ahumados

-Aumenta tu consumo de verduras y frutas

-Cuida tu porción de lácteos y que éstos sean descremados o bajos en grasa

-Enjuaga los alimentos enlatados y sacude los alimentos salados

-Pon la mitad de la sal en las recetas

-Si tienes hijos pequeños acostúmbralos a sabores menos salados y les será más fácil llevar ese estilo de vida y a aceptar mejor los alimentos naturales.

-Prefiere lo NATURAL, pero si compras algún producto, checa las etiquetas:

UN PRODUCTO ES LIBRE DE SODIO: < 5mg por porción
SIN SAL AÑADIDA. – No es necesariamente libre de sodio OJO…
UN PRODUCTO ES MUY BAJO EN SODIO. – < 35mg por porción
UN PRODUCTO ES BAJO EN SODIO. – < 140mg por porción
UN PRODUCTO ES REDUCIDO EN SODIO. – Cuando tiene por lo menos 25% menos sodio que la versión original

Y recuerda: Puedes aprovechar sales de otras regiones, como la sal rosa del Himalaya, o las sales negras de Hawai y de Chipre o distintas sales gruesas de mar, cada tiene diferentes minerales por lo que la variedad es lo mejor, pero checa la etiqueta que estén yodadas o yodatadas, ya que existen algunas versiones con pigmentos naturales o con mensajes confusos que te harán creer que son una mejor alternativa cuando no lo son.

A disfrutar de la cocina casera y natural, sin miedo a darse “lujitos” de vez en cuando… ¡Sólo se vive una vez!


Esther Schiffman

Nutrióloga, especialista en obesidad y síndrome metabólico, apasionada por promover la comida mexicana como parte fundamental de una alimentación saludable así como en lograr un cambio verdadero y a largo a plazo en las personas mediante el logro de pequeñas metas, con dietas deliciosas, con todos los alimentos, con la práctica de ejercicio regular y sin cambios radicales que a la larga no puedan mantener o que pongan en riesgo su salud.

Tel. Consultorio – 55966646
Twitter – @nutestherschiff
Email – nut.estherschiffman@gmail.com



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