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¿Y vivieron felices para siempre?

En esta época las relaciones de pareja están evolucionando a un entorno donde es cada vez más raro que se casen o incluso que tengan hijos, y también que duren mucho tiempo juntos, o como dicen “para toda la vida”, habiendo un incremento en los índices de separaciones y divorcios. Esto ha generado que el núcleo familiar este hoy en crisis.

Esto lo sustenta información del INEGI, donde el incremento de la unión libre desde 1990 aumentó el doble, de 8% a 16%; mientras que los matrimonios disminuyeron de 51% a 42%.

Otra tendencia observada en este periodo es el aumento de la población separada; entre 1990 y 2014 su proporción pasó de 2.2% a 5.4%, es decir, más del doble. En promedio, la duración social del matrimonio es de 13.5 años. Y en especial las mujeres se cuentan en un casi 20% de separadas, viudas o divorciadas.

Dadas las crisis económicas, y una búsqueda de un éxito a partir del consumismo y materialismo de esta época, orilla a ambos padres a trabajar. Al momento de casarse el 50.6% de los varones trabaja sin que su cónyuge lo hiciera, en 42.4% ambos trabajan, en 0.8% sólo ella lo hace y en 2.6% ninguno trabaja. Esto ocasiona que el tiempo de convivencia se reduzca, el gozo y disfrute en la pareja se minimiza al no pasar tiempo juntos de calidad, y al final como consecuencia: separaciones, familias disfuncionales y otras problemáticas.

¿Qué se puede hacer?

Dice el final del cuento… “vivieron felices para siempre” pero parece que en la realidad esto es un poco más complicado, entonces ¿Es realista hablar de felicidad en parejas?, ¿Existe de verdad en los matrimonios ese estado de bienestar total?

Empecemos por considerar a las parejas entes individuales que deciden compartir una vida juntos. Entonces empecemos estableciendo la tesis que una pareja feliz debe ser la conjunción de un par de personas felices.

Así que partamos de esta realidad: una persona feliz será más capaz de hacer feliz a otra persona, y tomemos un dicho que dice “Nadie puede dar lo que no tiene”, así que, si la vida de pareja se trata de ser felices, primero se tiene que ser feliz a nivel personal.

Y mejor aún, diferentes estudios establecen que la felicidad es mejor si se comparte. Si esto es cierto entonces el estado ideal será el estar unido a una persona para siempre, para que tengamos siempre con quién compartir esta felicidad… esto ¿es una falacia?

Costumbre:
Investigaciones en Alemania indican que el matrimonio sólo tuvo un efecto temporal sobre la felicidad, ya que los individuos, en general, se adaptan a sus circunstancias. Si bien después de la boda se produce un impulso de felicidad que dura unos 2 años, pasado este tiempo se retorna a las líneas base de la felicidad (en el estudio comentado al inicio este pico comienza a descender pasado el primer año del matrimonio).
Si bien es cierto que los niveles de satisfacción descienden hasta nivelarse a los previos al matrimonio, también es un hecho la importancia de reinventar a la pareja de forma sistemática y permanente para que la vida marital sea una aventura constante y no un aburrido camino al que hay que resignarse.

Dinero:
Uno de los más comunes es la situación financiera…, hay otro dicho que dice “Cuando falta el dinero en la casa, el amor sale por la ventana”, y en el caso de las parejas la inestabilidad económica es un factor, pero ¿es verdad?. El investigador Diener al preguntarse si las personas son más felices a medida que aumentan sus ingresos, la evidencia muestra que la relación es tenue, aunque muchos se aferran a la idea de que mayores ingresos redundan en mayor felicidad. Concluimos que el dinero no da la felicidad, pero la falta de dinero, si puede dar muchos problemas a las parejas.

Optimismo:
Avia & Vázquez lo definen como la tendencia a esperar que el futuro depare resultados favorables. Es una forma realista de percibir las cosas. En el caso de las parejas muchas actualmente piensan “para qué me caso, si al rato nos divorciamos va a ser más problema”, así que creo que debemos educarnos a siempre esperar lo mejor, sin ser ingenuos, ni esperar lo mejor dejando de ver áreas de oportunidad y mejora.
Las parejas más felices se aferran a considerar especialmente los aspectos positivos de su relación. Esto lleva también a que se perdonen más fácilmente entre sí y a tolerar los defectos del otro como algo simpático, sin importancia.

Agradecimiento:
El reconocer y valorar lo que se tiene a través del agradecimiento, da claridad y certeza; en un mundo donde el consumismo el materialismo hacen que nunca sea suficiente y siempre se quiera más. Esto genera gran frustración y el ver siempre lo que no tenemos, hace que la pareja tan pronto acaba el romance, no se den cuenta realmente a quién tienen a su lado.

Así el agradecimiento sincero, acompañado de expresiones de alegría y felicidad, son manifestaciones que aumenta la satisfacción que experimenta íntimamente la persona beneficiada.

Resilencia:
En una investigación de mediados del año 2012 llevada a cabo por científicos de la Universidad de Michigan analizaron a 30.000 participantes.

La conclusión es que, si bien las personas casadas no parecen ser necesariamente más felices de lo que eran cuando eran solteros, el matrimonio sí que parece proteger frente a caídas normales de la felicidad que se producen durante la vida adulta. Se dice que en pareja “los problemas se dividen y las bendiciones se multiplican”, y esto puede ser cierto cuando se trata de compartir, resolver, ser solidario y aportar soluciones a los problemas.

CONCLUSIÓN

Se puede siempre ver el vaso medio lleno o medio vacío. En la pareja siendo una persona diferente con una cultura, ideología, tradiciones, creencias, fe, modo de ver la vida… diferente al otro, es importante entonces centrarse en sus potencialidades, fortalezas, y sus grandes cualidades y aspectos positivos.

El amor no es un camino sencillo, porque no solamente debemos lidiar con nuestras propias inseguridades o pesimismos, sino también con las del otro. Sin embargo, cuando ambos desean ser fieles a las idealizaciones que se crearon del otro, si es un intento recíproco abalado por la convicción de que el otro es todo aquello que nosotros creemos que es, y nosotros queremos ser todo lo que nuestra pareja piensa que somos.

Si lo hacemos desde un lugar de buena comunicación, alegría, paciencia y optimismo (emociones positivas), estamos cada vez más cerca de ser una pareja plena y feliz, pudiendo disfrutar de todos los beneficios que tal situación involucra.

¿cuál es el secreto para un matrimonio exitoso? A veces todo se reduce a una simple cuestión de perspectiva y comprensión, de amor… No hay una respuesta pero si hay un camino…


Arturo Villegas

Happiness developer
Speaker internacional
Especialista en aumentar la productividad organizacional a través de la felicidad
hola@arturovillegas.com.mx
www.arturovillegas.com.mx
Youtube: arturovillegasmx
+52 (55) 12 04 08 61 ext. 101



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