Por mi cara han pasado todo tipo de expresiones (de enojo, tristeza, sorpresa, ironía) cada vez que veo videos y fotos de therians alrededor del mundo; comenzando por la que se subió a un Uber y conductor la bajó argumentando que era mejor que tomara Uber Pets. Karina (que era un perro), se bajó con cara de resignación y de “perra regañada.”
Ante esta escena por ejemplo, no sé si reír o llorar…
Tampoco se cómo reaccionar cuando los veo acercarse a un tronco y olfatearlo, para luego sostenerse sobre tres “patas” mientras elevan la trasera en un ángulo casi perpendicular, para luego lanzar un chorrito de pipí imaginario.
¿Qué nos falta por ver? ¿Un chatbot psicoterapeuta?, ¿un software que redefina nuestra personalidad?, ¿un algoritmo que detecte mi ansiedad antes que yo mismo? Ya sé: un reality show de identidades autodeclaradas, donde cada semana los protagonistas cambien de especie animal: una semana son lobos, la otra zorros, corderos o víboras.
¿Acaso“It’s the end of the world as we know it” (es el fin del mundo tal como lo conocemos) como dice Phil Collins? ¡Ahora si que caiga el meteorito!
No lo sé, pero para mí los therians no son una moda, son una señal de una generación confundida, herida, que prefiere comportarse como animales para así “camuflar” (muy pronto veremos camaleones en Artz Pedregal), el sufrimiento y el dolor que están sintiendo, y no encontraron palabras para expresarlos.
Entonces, la mejor salida es ponerse máscaras, jadear, caminar en cuatro patas, batir la cola, botarse boca arriba para que les consientan la panza. Me pregunto qué comen: ¿croquetas con hueso, como algunas mascotas?, ¿llevan ropa interior o se huelen el «culo»?
No lo justifico, pero quizás es su manera de “sacar” su dolor, decidieron disfrazar su identidad para no romperse por dentro.
Therians: detrás de la máscara se esconde un problema
No creo que los therians sean animales por diversión y/o por viralizar videos, creo que buscan esconderse tras una máscara: ese es su refugio porque sienten que “no encajan”.
¿Acaso son manifestaciones de enfermedades mentales post pandemia?, ¿casos de bullying?, ¿falta de amor, de abrazos, de apapacho por parte de los papás?, ¿soledad extrema?, ¿será que sienten que hacen parte de una manada que no los traiciona, cuando se identifican con perros, gatos o zorros?
Durante esta semana he estado siguiendo de cerca el fenómeno therian en modo de escucha activa, no para burlarme ni para juzgar, sino para hacer una pregunta que nadie se ha atrevido a hacer: qué va a pasar con los therians cuando ya nadie los mire; cuando se les acabe su “cuarto de hora”,ya no los determinen, cuando pasen de moda y no les den likes; cuando ya no haya máscaras…
Solo en ese momento se sabrá si todo era un juego, un capricho, o si de verdad era un salvavidas de una generación que se estaba ahogando en su propio tsunami de identidad…y nadie le ayudó.
En «las patas» de un therian

Como no sería objetivo si no me “metiera en los zapatos (las patas)” de un therian, voy a tratar de entender.
Les contaré la historia de una argentina de 22 años que se identifica con un gato negro.
Ella dice que “esto” no es una moda, y que nos informemos antes de juzgar, porque el término, teriantropía, existe desde los años 90.
Gato negro tiene una vida normal como cualquiera. No se cree animal, y es consciente de que es un ser humano (es una gran mentira que usa arenero para ir al baño como sostienen algunos). Se pone su máscara de gato en sus tiempos libres cuando camina por el parque, y asegura que “no se nos haga raro que nuestro vecino (o quien nos vende el café en Starbucks), sea therian y nosotros no lo hayamos descubierto solo hasta ahora, que este fenómeno se volvió viral.”
Y si te pones a pensar, cada quien tiene sus hobbies, sus pasatiempos. Así como hay gente que le gusta jugar fútbol e ir de fiesta, a los therians les gusta vestirse de animales y jugar.
Hay diferencias entre los therian y los furry. La teriantropía es una identidad, algo personal, del alma. Su identidad es la de un gato negro.
En cambio, el furry fandom es una comunidad de personas que se convierten en personajes antropomórficos, es decir, en animales con características humanas que hablan, caminan en dos patas, usan ropa, y tienen emociones complejas, trabajos, y hasta dramas famialiares como todos como nosotros, pero con orejas y cola. Cada quien crea su propio personaje caricaturesco, de fantasía…
Es en este preciso momento que me pregunto por qué decidió ser un gato negro. Tiene que ver con entender la diferencia entre identificarse y ser. Los therian saben que son humanos, no es que estén disociados de la realidad o estén delirando. Ellos simplemente se identifican, en este caso, con un gato negro.
Ser therian es como cuando te identificas con el personaje principal de una película. Compartes vivencias y cosas en común con él, hasta el punto en que sientes que es parte de ti, pero obviamente, eso no te convierte en el personaje principal.
Gato negro es consciente de que algo está sucediendo en la sociedad y que a los therians les estén dando visibilidad hasta ahora porque “algo grave están queriendo tapar”.
Por ahora, creo que le pediré al algoritmo que me explique a los therians. Porque si es una generación que prefiere maullar o ladrar para existir, algo no está funcionando. Si uno necesita patas para sostenerse emocionalmente, seguramente ese es el equilibrio de emergencia que debemos buscar como sociedad. A propósito: sigo con la ceja levantada.

