¿Se derrumbó el muro tropical en LATAM?

¿Se derrumbó el muro tropical en LATAM?

Comparte esta noticia

izquierdas

América Latina no despertó en 2026 con cruda sino con un golpe seco en la nuca. La captura de Maduro no solo reconfiguró el tablero venezolano: sacudió a las izquierdas de la región, reavivó la rivalidad Washington-Moscú y obligó a gobiernos y líderes a mirarse en el espejo incómodo del poder, la legitimidad y los límites reales de la soberanía. Mientras unos celebran el fin del modelo bolivariano y otros gritan imperialismo, la región asiste a un momento bisagra: no el colapso de la izquierda, sino el fin de una forma de ejercerla.

América Latina amaneció 2026 oliendo a pólvora, a memes geopolíticos y a café recalentado en las cancillerías.

La captura de Nicolás Maduro por parte de EE. UU. no es solo el escándalo del año: es el tipo de evento que te obliga a preguntarte si el socialismo bolivariano era un proyecto histórico o un reality show mal producido, que por fin se canceló por falta de rating… y exceso de investigaciones criminales.

Y ojo, porque el simbolismo pesa: desde 1989, cuando EE. UU. entró a Panamá a sacar a Noriega, no veíamos una operación militar de esa escala contra un jefe de Estado en la región.

Lo de Allende en 1973 fue el ejército chileno bombardeando La Moneda durante un golpe interno, no un misil gringo directo. Pero aún así, la comparación histórica está ahí, como fantasma en el pasillo: porque la región no está acostumbrada a ver a un presidente extraído, como si fuera paquete de FedEx.

Un episodio de tres lecturas (dependiendo del canal que sintonices)

  1. La derecha regional (y parte del centro político), lo vende como el final del populismo autoritario: “se acabó la fiesta del Socialismo Siglo XXI, pásenle al buffet de libre mercado”.

 

  1. La izquierda moderada trata de marcar distancia: “diálogo sí, balas no, democracia siempre… y si pueden no mencionarnos en el comunicado, mejor”.

 

  1. El bloque radical (Cuba, Nicaragua, algunos sectores afines), grita imperialismo, con el volumen al 11, aunque su credibilidad económica esté al nivel de un TikTok financiero.

¿Y Rusia?

Bueno, en paralelo aparece Rusia, indignada, dramática y geopolíticamente predecible, defendiendo a su aliado caribeño “como si le hubieran tumbado un alfil en el ajedrez global.”

Porque claro, Venezuela ha sido pieza clave en su estrategia para meter presencia en el patio trasero de Washington, desde cooperación militar hasta narrativa anti-gringa.

 ¿Se está cayendo el socialismo y el comunismo en América Latina?

La respuesta corta es no, pero sí está cambiando de piel “como serpiente en temporada electoral.”

La respuesta larga es más divertida: el comunismo clásico (el de manual, soviet, camisa planchada y retrato en la oficina) casi no gobierna hoy en LATAM; quedó reducido a Cuba como caso ideológico resistente, y a Nicaragua como híbrido “autoritario-familiar-patrimonial” con un discurso revolucionario, pero economía de clan.

En cambio, lo que domina es la Socialdemocracia de Lula, “Bachelet-style” en su momento y Boric en Chile; el Nacional-populismo de AMLO en México y Petro en Colombia, el Progresismo electoral pragmático (Orsi en Uruguay), y la izquierda institucional con mercado abierto (Brasil y Colombia, aunque les duela admitirlo en los mítines.)

Es decir que la izquierda no murió, sólo dejó de creer que podía administrar países como si fueran círculos de lectura de Marx con presupuesto infinito.

 El modelo bolivariano en crisis (y sus tres modelos letales)

Lo que sí está en crisis es el modelo bolivariano que intentó construir un bloque ideológico homogéneo entre 2005 y 2025. Ese “experimento” mostró tres problemas letales:

1. La economía no cooperó con el discurso

Los países que siguieron la ruta más radical, terminaron atrapados en crisis fiscales, inflación, fuga de capitales y dependencia extrema del petróleo o de subsidios estatales insostenibles. Y cuando tu modelo necesita que el barril de crudo esté a 200 dólares para sobrevivir, no es ideología: es un pensamiento de deseo macroeconómico.

2. Las instituciones se erosionaron

El socialismo del siglo XXI no fracasó por ser socialista, sino por ser hiperpersonalista. No se gobernó desde ministerios: se gobernó desde palacios, clanes y, por supuesto, por WhatsApp.

3. La corrupción desbordó la narrativa moral

Y aquí es donde Maduro y “su círculo”, se convirtieron en el ejemplo perfecto para Washington: no era un ataque a la izquierda, era un ataque a un gobierno acusado formalmente de narcotráfico y narco-terrorismo.

Porque eso sí: a EE. UU. le puedes discutir la ideología, pero cuando te pone una carpeta judicial sobre la mesa, el juego cambia de cancha.

Entonces, ¿estamos ante el fin de la izquierda? No. Lo que estamos es ante el fin de una izquierda que creyó que podía gobernar sin rendir cuentas, sin equilibrio institucional y sin credibilidad económica.

Lo que viene para la región es alternancia y pragmatismo. Recordemos que los ciclos políticos en LATAM suelen durar entre 8 y 15 años; y si el periodo 2010-2025 fue el auge del bloque bolivariano, el 2026-2035 será probablemente una etapa de reacomodo ideológico, donde la derecha gane en unos países, el centro gobierne en otros, y la izquierda moderada siga fuerte donde la economía y la legitimidad institucional no se rompan.

 Los “amiguis” de Maduro no son lo mismo

Y eso nos lleva a la gran pregunta incómoda, que flota en el aire tropical: ¿van a ir por los “amiguis” de Maduro? ¿Lula? ¿Petro? ¿Díaz-Canel? ¿Ortega? ¿Orsi?

Vamos a ponerlo en fácil. Lula es un animal político institucional. Te puede caer bien o mal, pero juega con reglas electorales, mercados abiertos y diplomacia activa. Es incómodo para la derecha brasileña y para sectores de Washington, sí, pero no está en la categoría de “amenaza de seguridad” que permitiría una operación militar o judicial externa similar. Lo que sí es un riesgo real es la presión diplomática, no helicópteros en Brasilia.

En el caso de Gustavo Petro, este ha tenido choques retóricos con EE. UU., pero gobierna desde un marco democrático, con congreso opositor, prensa activa y elecciones competitivas. Así que el riesgo que enfrenta es político interno, no captura militar extranjera.

Orsi en Uruguay es la izquierda más aburrida para un halcón gringo: moderado, institucional, sin épica revolucionaria; en tanto Uruguay es el país donde la alternancia es casi un deporte nacional con mate. Así que su riesgo es el mismo que el de cualquier presidente: perder popularidad, no más.

Ortega en Nicaragua sí es distinto: autoritario, ya sancionado y ya aislado. Pero incluso ahí, el choque con Washington se ha dado por sanciones económicas y políticas, no por incursión militar directa.

El patrón se repite: EE. UU. actúa militarmente cuando tiene un argumento de seguridad nacional, no sólo ideológico.

El caso de Díaz-Canel y Cuba es de pura rivalidad histórica, sí, pero Cuba es un estado que Washington maneja con sanciones, no con desembarcos. Y además, cualquier acción militar ahí sería vista como un casus belli global, porque Cuba no está sola en el discurso: está incrustada en la narrativa geopolítica de China y Rusia.

Realmente no hay un plan verificable de que EE. UU. vaya a ejecutar operaciones militares similares contra otros líderes de izquierda democrática; sí hay confrontación con regímenes autoritarios acusados de amenazas de seguridad, pero no con toda la izquierda por default.

¿Y Diosdado Cabello? ¿Cae o no cae?

izquierdas
Crédito: L.A. Times.

El encargado de seguridad interna y poder partidario es uno de los líderes más influyentes del PSUV y responsable de seguridad interna y control político. Por su captura, continúa la recompensa de hasta US$25 millones.

Sobre su riqueza o activos en Miami o Nueva York, no se tienen listados públicos de propiedades o cuentas bancarias vinculadas, pero hay múltiples informes de familiares cercanos (como hijos) que llevan estilos de vida de alto nivel y que han sido objeto de investigaciones periodísticas sobre inversiones en el exterior (no siempre directamente vinculadas a Cabello sino a familiares lejanos).

Pero aquí la telenovela se pone buena. Diosdado no es un actor secundario. Era, “el Rasputín del chavismo”, el hombre con redes profundas en la Fuerza Armada, el PSUV y los circuitos de poder interno.

¿Está debilitado? Sí, porque si Maduro está fuera del tablero, Cabello queda expuesto. ¿Está caído? No. No hay confirmación oficial de su salida, arresto o pérdida de poder institucional.

Entonces, ¿qué posibles escenarios tendrá para 2026? Diosdado serguirá liderando la resistencia interna, controlando al sector militar y partidista. Seguramente tendrá una transición pactada dentro del chavismo, mientras emerge otro líder del PSUV para administrar el vacío, o negociará un exilio discreto, si la presión judicial o política se vuelve insostenible; posiblemente se someterá a una caída política interna, sólo si las estructuras de poder del PSUV y la Fuerza Armada se fracturan.

Pero no caerá por decreto internacional ni por captura de un aliado. Lo que caerá y se romperá es el sistema que lo sostiene.

¿Y qué sucede con el resto del círculo íntimo de Nicolás Maduro repleto de narcotráfico y corrupción?

Investigaciones periodísticas han mostrado cómo familias y redes cercanas al chavismo han establecido estrategias financieras internacionales (cuentas offshore, inversiones inmobiliarias, empresas pantalla) para guardar riqueza fuera de Venezuela en Miami, España, Panamá, Portugal u otros países; también existen reportes sobre uso de empresas pantalla, testaferros o cuentas offshore en paraísos fiscales para albergar riqueza.

Es importante resaltar que la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros de EE. UU.) mantiene estas listas de personas y entidades sancionadas vinculadas a la corrupción o abusos de derechos humanos, con congelamiento de activos en EE. UU.

Junto a Diosdado y Delcy se encuentra Jorge Rodríguez, líder del control político y estrategia, y presidente de la Asamblea Nacional. Está en la lista de sancionados por EE. UU. desde 2018, por su papel político en el régimen de Maduro.

Sobre su fortuna y cuentas en el exterior no hay evidencia pública directa en Estados Unidos, pero sí de un entorno de elites chavistas que han usado estructuras offshore en Miami, Panamá, España y otros países, para inversiones inmobiliarias y negocios familiares por décadas. Incluso se habla de inventarios de bienes raíces de políticos vinculados al chavismo, aunque no siempre vinculados directamente con figuras como Rodríguez).

Le sigue Yván Gil, responsable de relaciones exteriores y alianzas bajo su rol de canciller, relaciones exteriores y alianzas internacionales.

Funcionarios como Gil, menos visibles en temas de riqueza personal, participan en negociaciones con gobiernos y empresas extranjeras: un rol que puede abrir puertas a estructuras financieras internacionales, como uso de intermediarios o cuentas corporativas en bancos fuera de Venezuela; sin embargo no hay datos públicos confirmados.

¿Y qué decir de Tarek William Saab, encargado de la Fiscalía y judicialización de opositores desde 2017? Definitivamente una figura clave, sancionada por EE. UU. desde que llegó al poder, pero, como fiscal general, no se han publicado investigaciones creíbles que presenten cuentas personales o activos significativos en Miami o bancos extranjeros.

Vamos con los generales Vladimir Padrino López, Ministro de Defensa y figura clave de la Fuerza Armada; y Elio Estrada, alta figura dentro de la Guardia Nacional Bolivariana, responsable de control público y represión.

Por el primero, EE. UU. ofrece una recompensa de hasta US$15 millones por su captura, en tanto ha sido sancionado, pero hasta ahora no hay pruebas públicas de cuentas o inmuebles a su nombre.

En cuanto a Estrada, no hay grandes investigaciones periodísticas públicas sobre su patrimonio fuera de Venezuela.

Otras figuras como Carysila Rodríguez, alta funcionaria del Tribunal Supremo de Justicia, encargada de blindaje legal del poder, no presentan investigaciones sobre patrimonios activos en EE.UU. u otros países.

México: el elefante en el cuarto, el narco en el pasillo y el palco político

Mientras la región se agita y tiembla (como el pasado terremoto del 2 de enero), México observa… pero no desde la barrera, sino desde un palco con tequila premium.

Puede que México no sea Venezuela, aquí no hay ataque militar extranjero, pero sí hay un actor que sí controla el territorio, la economía y el poder de fuego: los cárteles.

Y el tema es estructural, porque son organizaciones económicas transnacionales que no dependen de un presidente, no caen por alternancia electoral, se transforman cuando el Estado presiona… (y a veces ni así); y tienen más adaptabilidad que muchos partidos políticos, de ahí que el combate real a los cárteles requiera de décadas de política integral, no sólo militar.

Por otro lado, viene la corrupción política, otro tema eterno, como “el café de olla institucional”, porque la corrupción en México está incrustada en todos los niveles. Puede que cambien los presidentes, pero las redes de influencia sobreviven si no hay instituciones fuertes que las desarmen.

AMLO y su círculo familiar

En este caso, hay que separar narrativa de proceso judicial: no hay cargos formales confirmados contra AMLO o sus hijos en México o EE. UU.

Lo que sí hay es crítica mediática, percepción de conflicto de interés y señalamientos públicos; pero en política, percepción no es sentencia, aunque sí es capital electoral para la oposición.

Entonces, en ese orden de ideas, ¿qué puede pasar con AMLO en 2026?

Por supuesto seguirá siendo una figura política influyente, tema recurrente de debate público y narrativa anticorrupción de la oposición. Asimismo, si se presenta alguna consecuencia legal, dependerá de la Fiscalía y del Poder Judicial, no es inminente ni automática; en tanto su legado será disputado más en la opinión pública que en tribunales (por ahora).

¿Cuánto tiempo durará el nuevo ciclo?

Si hablamos de ciclos ideológicos, el del comunismo clásico: marginal en  el gobierno, resistente en Cuba por décadas, no tendrá expansión regional.

En cuanto al socialismo bolivariano, es evidente que vive su momento más crítico tras lo de Venezuela, y podría tardar años en rearticularse, si es que lo logra como bloque regional, aunque no lo creo. 

¿Y la izquierda democrática? Bueno, seguirá fuerte, en países con elecciones competitivas, lo ciero es que no está cayendo, está mutando hacia el pragmatismo.

Un cierre casual pero serio

La región no está viendo la muerte de la izquierda, está viendo es el agotamiento de un modelo autoritario, que intentó gobernar sin contrapesos y terminó enterrado en crisis económica y acusaciones criminales.

Rusia, por su parte, no defiende a Maduro por socialista, lo defiende porque era su aliado estratégico en la región y porque “le sirve” el discurso de soberanía frente a EE. UU.

En el caso de Diosdado Cabello, no está confirmado como caído: está expuesto, sí, pero no derrotado, hasta que las estructuras internas de poder en Venezuela se reacomoden o se fracturen.

Y México… bueno, México tiene sus propias batallas: narco, corrupción, impunidad…que no se resuelven con un “golpe geopolítico”, sino con instituciones que realmente funcionen, y una sociedad que deje de tolerar el show político sin resultados de fondo.

¿Estados Unidos va por el petróleo venezolano?

A muchos venezolanos les preocupa que EE.UU. se robe su petróleo, pero déjenme decirles que ese sería el mejor escenario para el país y para todos los venezolanos.

Me imagino que no lo sabías, pero EE.UU. fue el país que inició la industria petrolera en Venezuela: pusieron el dinero, la maquinaria y la infraestructura para poder explotar crudo, desde la década de 1900.

Y el resultado fue que, en menos de 20 años, Venezuela pasó de ser un país agrícola a uno de los mayores exportadores de petróleo en el mundo.

En los años 50, por ejemplo, Venezuela producía más de dos millones de barriles al día. ¿Sabes quién era el principal cliente? EE.UU.; en tanto el presidente de esa época era Marcos Pérez Jiménez, un dictador.

Pero en esa década, se construyeron las autopistas más importantes, universidades y  hospitales, gracias al dinero del petróleo. El bolívar, por ejemplo, que ahorita no vale nada, llegó a estar a la par del dólar, de ahí que miles de inmigrantes italianos, portugueses y españoles llegaron a Venezuela, en busca de nuevas oportunidades.

Asimismo, el ingreso per cápita de Venezuela era el más alto de la región, convirtiéndose en el país con reservas petroleras más grandes del mundo; pero eso no significa absolutamente nada si no se explota como debería.

En años 60, por ejemplo, producía más de tres millones de barriles al día, una cantidad increíble si se compara con un poco más de 500 mil barriles al día. ¿Y qué hacen con ese dinero? La respuesta no es muy clara.

Entonces, ¿qué crees que pueda pasar si EE.UU. se mete a manejar el petróleo de Venezuela? Sin duda alguna, como en unos 5 o 10 años, producirán de nuevo dos millones de barriles al día, que generarán miles de empleos directos e indirectos; y en el marco de la crisis energética mundial que vivimos, seguramente Venezuela se convertirá de nuevo en ese país estratégico, como en su época dorada…

Las declaraciones de Trump y el nuevo tablero venezolano

 

Las palabras del presidente Trump dichas desde Mar-a-Lago, residencia privada y club exclusivo ubicado en Palm Beach, Florida, durante la conferencia de prensa realizada de ayer, duraron aproximadamente una hora y cuarenta minutos.

Desde el inicio se refirió a un nuevo capítulo de transición que se comenzará a vivir en Venezuela, sobre la importancia de recuperar la estabilidad, priorizando de manera estratégica los intereses estadounidenses. Fue muy enfático en que no abandonará al proceso y que su gestión será profesional en búsqueda de una reconstrucción en donde los venezolanos se beneficiarán.

La conferencia también abordó desde la captura de Nicolás Maduro, pasando por el rol de Estados Unidos en Venezuela, la administración del período de transición, el uso de fuerza y el petróleo, hasta la diáspora venezolana y el impacto regional.

Trump calificó a Maduro como un dictador ilegítimo, un jefe criminal vinculado con el narcotráfico, responsable de cientos de muertes, que se convirtió en una amenaza para EE. UU. Ya era hora de que fuera trasladado a EE. UU. en donde enfrentará a la justicia estadounidense. Advirtió que Maduro “tuvo su oportunidad” pero su caída es total, definitiva. La era de Maduro ha muerto.

A continuación un breve resumen para contextualizar la actualidad que vive Venezuela, desde el ángulo de sus protagonistas:

Delcy Rodríguez: petróleo, sanciones y económica central

La Vicepresidenta del país es pieza clave en el manejo del sistema económico y sanciones. Ha promovido propuestas políticas incluso para transición negociada sin Maduro, según reportes en medios estadounidenses; en tanto EE. UU. y Europa la han incluido entre funcionarios sancionados desde 2018.

Sobre activos en el extranjero, no se ha publicado información pública verificada de que Delcy posea cuentas o bienes listados en Miami bajo su nombre. Sin embargo, investigaciones periodísticas han documentado que familias vinculadas al chavismo (incluyendo ramas de altos funcionarios), han acumulado propiedades y negocios en EE. UU. y Europa.

Sobre Delcy Rodríguez, el presidente Trump dejó claro que fue designada directamente por Maduro, lo que marca su origen dentro del régimen, pero no la excluye automáticamente del diálogo operativo. “She was handpicked by Maduro and installed”, fueron sus palabras en inglés.

También afirmó que existe un canal directo de comunicación entre la administración estadounidense y Rodríguez, que Marco Rubio, Secretario de Estado de los Estados Unidos, trabaja directamente en ello, y que tuvo una conversación con ella.

Asegura que Rodríguez ha expresado su disposición a cumplir con lo que EE.UU. considere necesario, en tanto remarcó que su margen de decisión es limitado en el contexto actual, porque “no tiene otra alternativa.”

De la misma manera indicó que, pese a su origen político, ha mostrado una actitud cooperativa, y dejó entrever que EE.UU. prioriza funcionalidad sobre legitimidad previa; y no presentó a Rodríguez como una líder futura, sino como una figura transitoria, por un periodo de tiempo. De ahí que cualquier cooperación estará condicionada y alineada con EE. UU. y aclaró que su país no descarta actores por ideología, sino por resultados.

Hasta ahora, el enfoque hacia Rodríguez refleja una lógica pragmática de control y estabilidad, en palabras del líder estadounidense.

María Corina Machado no tiene suficiente apoyo interno para liderar Venezuela

Por supuesto que el presidente Trump fue consultado explícitamente sobre si respaldaría a María Corina Machado. Sin embargo, respondió que “no cree que tenga suficiente apoyo interno”; también añadió que tampoco percibe suficiente respeto político hacia ella, que su evaluación no es personal, sino política, y que la considera como una buena mujer. Hasta el momento no ha habido contacto directo con ella.

La exclusión de Machado por parte de Trump, marca un giro estratégico, y subrayó que EE. UU. no está comprometido con una figura opositora específica, en tanto el criterio declarado es estabilidad, no representación política tradicional, con el fin de proteger los intereses del país norteamericano ,que se puede traducir de manera implícita como que EE. UU. prioriza control del resultado, y “lo quiere hacer muy bien.”

Cómo será la transición política en palabras de Trump

En cuanto a la administración de Venezuela y la transición política que viene, Trump afirmó que EE. UU. permanecerá hasta lograr una transición adecuada; aclaró que eso implica administrar el país temporalmente, aunque no estableció un cronograma definido hacia el gobierno legítimo. Todos sabemos que requerirá de un periodo de tiempo, porque retirarse rápidamente sería irresponsable. Así que no permitirá un relevo de poder que reproduzca riesgos previos.

En cuanto al equipo que lo acompañará en la transición, este tendrá un rol central bajo una supervisión directa, y sabrán cuando retirarse, cuidando no dejar un vacío de poder. Todo este proceso hay que verlo como una cuestión de orden.

Presencia militar y uso de fuerza

Trump no teme una presencia militar en tierra. De hecho, confirmó que ya hubo tropas en tierra durante la operación y la flotilla permanecerá activa. Sin embargo analistas señalaron que esto contradice posturas previas, en tanto defendió la decisión como coherente con su doctrina. “This is America First”, aseguró.

También enmarcó la presencia militar como necesaria para estabilidad y una postura reforzada en la región, porque el uso de fuerza fue “preciso y planificado.” Algo positivo es que no hubo bajas estadounidenses y el mensaje enviado fue de disuasión regional.

Una operación presentada inicialmente como un arresto

Nicolás Maduro es un fugitivo acusado de ahí que no se haya notificado al Congreso por riesgo de filtraciones, en tanto el  Departamento de Guerra apoyó al Departamento de Justicia, reconociendo que el impacto iba más allá del arresto: un proceso legal bajo ley estadounidense. En este orden de ideas, Maduro será juzgado en Nueva York pero dicho arrestro fue solo el inicio de un encuadre legal que evoluciona hacia un cambio político.

Infraestructura petrolera deteriorada

Trump describió la infraestructura petrolera como deteriorada, condiderada como  peligrosa. También recordó que dicha infraestructura fue construida por EE. UU. de ahí que sea lógico que empresas estadounidenses comiencen a invertir en sacarla adelante y aumentar su producción de manera significativa.  Dicha riqueza obviamente beneficiará a nuestro país vecino, pero también a Venezuela. Todos necesitamos del petróleo como generador de energía.

Qué sucederá con la diáspora: Venezolanos forzados a emigrar

Trump habló de millones de civiles venezolanos forzados a emigrar, reconociendo que muchos de ellos sufren, que quieren paz, y que viven en EE. UU. Seguramente muchos de ellos van regresar a su patria (les quitaron su vida) y otros se quedarán, por lo cual serán cuidados por el gobierno norteamericano a través de beneficios indirectos, además de prometerles justicia y seguridad.

Otro tema que tocó durante su discurso fue acerca de los intereses de China y Rusia. Dijo que EE. UU. venderá petróleo globalmente bajo una seguridad hemisférica que no debe ser vista como un dominio.

Sin embargo hizo alución a a Doctrina Monroe, un principio de política exterior de Estados Unidos, formulado en 1823 por el entonces presidente James Monroe, cuyo eje central se resumía en la frase “América para los americanos”.

La doctrina establecía que Europa no debía intervenir ni colonizar territorios en el continente americano, que cualquier intento de injerencia europea sería visto como una amenaza a la seguridad de Estados Unidos, y a cambio, EE. UU. prometía no involucrarse en asuntos internos de Europa.

Con el tiempo, la Doctrina Monroe dejó de ser solo un mensaje defensivo y se convirtió en una herramienta de influencia y control regional, y sigue siendo relevante hoy porque en el discurso geopolítico, sobre todo cuando Washington habla de Venezuela, Cuba y Nicaragua, de la presencia de Rusia, China o Irán en América Latina; y de la seguridad energética y migratoria del continente.

En otras palabras, es una postura dura de Estados Unidos en la región que refuerza el liderazgo estadounidense. ¿Acaso Cuba será el próximo foco tal y como lo mencionó Trump?

Para finalizar, lo que América Latina está presenciando no es la muerte de la izquierda, sino de un modelo autoritario. Marca un antes y un después, un discurso que se quedó corto tras expedientes judiciales que pesan más que el juego político de Chávez y Maduro en el poder.

EE.UU. seguirá bajo su discurso de seguridad nacional, Rusia defenderá su posición estratégica en la zona. ¿Y la región? Bueno, queda atrapada entre ambos.

Este 2026 viene repleto de reacomodos, de tensiones. Y los desafíos de México (narco, corrupción, debilidad institucional) no se van a resolver a punta de golpes geopolíticos, sino con un Estado de derecho real, sostenido, funcional…lo busco y no lo encuentro…

Así que el “muro tropical” no va a caer de un día para otro porque ya se ha ido resquebrajando desde hace años… lo que ahora vemos es un mamarracho que nadie puede fingir que se ha derrumbado.

Suscríbete a nuestra lista de envíos
Recibe en tu casilla de correo las últimas noticias y novedades de nuestro portal.

Compartí esta noticia

Artículos relacionados

Últimas noticias

También puede interesarte

La producción de tequila y mezcal en México depende de un aliado insólito: los murciélagos magueyeros. ...
Si alguna vez te has preguntado qué diferencia a un flat white, un capuchino y un latte, la respuesta ...
El pozole no solo es uno de los favoritos de las mesas en todo el país, sino que también ...
En el México prehispánico, cuando el oro no era símbolo de riqueza, hubo una semilla oscura y pequeña que ...

¡Te invito a suscribirte a mi Newsletter!

Recibe noticias y artículos exclusivos sobre todo lo que te interesa: tecnología, estilo de vida, ciencia, automovilismo, vinos, y por supuesto, ¡gastronomía deliciosa!