Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
Columna de opinión:

Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
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Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
De diabetes a talla XXS: la milagrosa evolución del negocio del hambre

De diabetes a talla XXS: la milagrosa evolución del negocio del hambre

diabetes

Liraglutide, Semaglutide, Tirsepatida. ¿Te suenan familiares?, ¿No? Quizás Ozempic si, que es el nombre comercial del Semaglutide.  El punto es que esta triada de fármacos (creados para mejorar el control de la glucosa en la sangre de pacientes con diabetes tipo 2, y que actúan sobre hormonas intestinales para disminuir el apetito), dominaban la conversación sobre pérdida de peso y control metabólico hasta ahora, porque ya son parte del pasado.

Las investigaciones no se detienen mis queridos lectores; cada vez crean moléculas más potentes, mejor toleradas por el organismo y con nuevos mecanismos de acción que hagan bajar de peso en un abrir y cerrar de ojos.”

El segundo semestre de 2026, viene con tres sorpresas que prometen ser “los superhéroses de los medicamentos para control de peso”: Retratutide, Survodutide y Porforglipron.

Abro paréntesis: me pregunto, en qué momento, los medicamentos para diabéticos, muchos de ellos diagnosticados con obesidad, pasaron a ser medicamentos para bajar de peso. Así que detente un momento en la palabra obesidad, sigue leyendo y verás cuál es mi punto.

¿Eres obeso o diabético? o más bien quieres ser delgado extremo

obesidad

Gordura, adiposidad, adiposis, pesadez…Así define la obesidad la RAE (Real Academia de la Lengua Española; lo complemento con lo que dice el National Cancer Institute sobre esta enfermedad crónica que “se caracteriza por una acumulación anormal de grasa en el cuerpo, que no es saludable”.

Eso está claro: todos somos conscientes de que ser obeso no es saludable, porque sufres de enfermedades del corazón, cerebrovasculares, hipertensión, diabetes, apnea del sueño, artritis, padecimientos renales y ciertos tipos de cáncer, entre otras.  Así que no es casualidad que, cada vez que aparece la palabra obesidad en nuestras vidas, un hilo frío, casi instintivo, recorra todo nuestro cuerpo y nos recuerde que definitivamente no queremos ni enfermarnos ni habitar en un cuerpo gordo (aunque Enrique VIII, Winston Churchill o Alfred Hitchcock, figuras “enormes” en todos los sentidos, muestren lo contrario.)

Por otro lado, Mayo Clinic dice que para saber si eres obeso o no, debes calcular tu Índice de Masa Corporal (ICM). A ver, saquen sus calculadoras.

Multiplica tu peso en libras por 703, divídelo por tu estatura en pulgadas y luego, divídelo nuevamente por tu estatura en pulgadas; también puedes dividir tu peso en kilos por tu estatura en metros cuadrados.

Entonces, si tu IMC es de 30,0 o superior, eres obeso.

Pero ojo: otra cosa muy diferente es que tengas un peso normal (es decir, entre 18,5 y 24,9) o tengas un poco de sobrepeso ( entre 25,0 y 29,9); y más bien lo que buscas es verte como Demy Moore en los Óscar, o Lilly Collins en en la Semana de la Moda de Nueva York, en septiembre del año pasado; porque la extrema delgadez ha regresado como tendencia, lo cual ni es buena noticia, ni saludable, ni se ve bien. Esa es mi humilde opinión.

Ahora sí va la verdad incómoda: ¿estamos ante una revolución terapéutica o más bien se convirtió en una solución “rápida” para lucir extra delgada, estilo Holywood?

Porque si de adelgazar se trata, ¡sí sí adelgazas! Retratutide, por ejemplo, promete que bajas hasta un 24 por ciento de peso corporal en un año, y de pasasa, que tendrás menos nausea y más tolerancia a sus componentes.

Survodutide, “el segundo super héroe”, que seguro se convertirá en el mejor amigo de muchas mujeres, es muy prometedor en casos de obesidad asociada con esteatosis hepática, o el famoso hígado graso; por culpa de exceso de calorías, sobrepeso, diabetes, resistencia a la insulina o consumo de alcohol en exceso, en algunos casos.

Entiendo que quienes padecen obesidad por esta causa lo tomen, porque perderán hasta 22 por ciento de peso corporal en 42 semana; pero si lo vas a consumir para ahorrarte unos kilos de más, piénsalo dos veces, porque tu relación con la comida va a cambiar para siempre.

Cuando la comida ya no es un placer

obesidad

Si tienes menos hambre y se te quita el deseo de comer, la comida ya no será un placer y lo harás porque “te toca”. Puede que quedes con el cuerpo de Demi Moore si es el que quieres, pero la desconexión emocional que sentirás con el paso el tiempo, va a convertirse en una sensación de vacío, porque comer es un ritual en el que disfrutas, te nutres y consolidas tu identidad; esto sumado al vómito, naúsea, diarrea, estreñimiento, fatiga, reflujo, mareo, dolor abdominal…

Como “la tercera es la vencida”, con Porforglipron pierdes entre 14 y 17 por ciento de peso, pero ya no necesitas que te inyecten, porque viene en comprimidos, lo que garantiza que quienes lo consuman no abandonarán el tratamiento: una pastilla al día y listo.

Creo que una alimentación consciente y saludable junto con ejercicio, y balance entre cuerpo, mente y alma nos ayudan a “mantener el balance” en todo sentido, incluso en temas de peso, como diría mi amiga Diana Pier, nutrióloga, colaboradora de mi programa “Eddy Warman de noche”, que se transmite todas las noches, desde hace más de 21 años, a través de 88.9 noticias y Iheart Radio.

Por un lado respeto a quienes se inyectan una vez a la semana o hasta todos los días para verse como se quieren ver; de hecho, uno de los peros, hasta hoy, es considerar que estos medicamentos, los deberás tomar de por vida.

Y por otro lado, entiendo que muchos medicamentos que fueron creados para curar una enfermedad terminen utilizándote como tratamiento otra cosa.

El mejor ejemplo es Sildenafil, mejor conocido como Viagra, creado para problemas cardiacos pero que terminó siendo tratamiento para la disfunción eréctil; o Minoxidil que era para la hipertensión y hoy en día es sinónimo de crecimiento capilar, pero me preocupa el futuro de estos medicamentos para adelgazar, y los efectos psicosociales en adolescentes y mujeres, principalmente, que se siguen auto exigiéndose para lucir el famoso “90-60-90”, en vez de aceptarse y amarse como las aceptamos y amamos.

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