Tu sonrisa, sin importar si es perfecta, amarilla, mueca o llena de caries, es el idioma universal de los hombres

Tu sonrisa, sin importar si es perfecta, amarilla, mueca o llena de caries, es el idioma universal de los hombres

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Víctor Hugo decía que «la sonrisa es el idioma universal de los hombres inteligentes.» No digo que las mujeres y hombres “no tan inteligentes” tengan una sonrisa fea, pero todos deberíamos ser inteligentes, al menos al momento de cuidar los dientes.

Tengo un amigo de 93 años que cada vez que nos vemos me repite una y otra vez: “Eddy, cuida tus ojos y tus dientes como si fueran oro, porque el día que los pierdas tu vida cambiará para siempre; por culpa de un glaucoma, no ve por el ojo derecho, y todos sus dientes fueron reemplazados por prótesis dentales. Mi mamá también me decía lo mismo. Tuvo glaucoma en ambos ojos y terminó perdiendo el 80 por ciento de su vista. Veía sombras nada más.

A ver,  los que piensan que cuidar los dientes tiene que ver con cepillarlos y usar hilo dental están equivocados; también importa la dieta, si consumes azúcar y tabaco, la frecuencia de cepillado, si te educaron sobre higiene bucal desde que eras chico, si tienes o acceso a un dentista y cuántas veces al año lo visitas. Todo es cuestión de prevenir… para no lamentar como mi amigo.

Sonrisa que refleja tu bolsillo

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Lo curioso del caso es que la higiene bucal varía dependiendo del lugar del mundo en el que estés; mientras algunos habitantes “sí se cuidan de verdad”, otros se lavan los dientes varias veces al día pero aún así, tienen muchas caries; y otros que pues casi ni se los lavan.

En el Medio Oriente y en norte de África, por ejemplo, la situación es alarmante, ¡preocupante! de acuerdo con la OMS. En Egipto, Yemen y Marruecos, por ejemplo, los jóvenes y los niños (sobre todo en zonas rurales) nunca o casi nunca se cepillan. Así que las cavidades bucales de estos chicos se convierten en el caldo de cultivo perfecto de la placa bacteriana, que a punta de ácido perfora los dientes produciendo las famosas caries.

A esta falta de higiene se suman la falta de recursos, la pobreza extrema, la inestabilidad sanitaria…Así que los dientes quedan relegados a un segundo plano. El resultado: sonrisas muecas sombrías con agujeros negros, a las cuales se les suman las poblaciones juveniles de Siria y Argelia, convirtiéndose en el Top 1 de las zonas con peor hábitos de cepillado.

Hay otras zonas del mundo en donde se cepillan ¡pero solo una vez al día! Es el caso de China, aunque en grande ciudades como Pekín y Shanghái tienden a hacerlo dos veces. De nuevo, la diferencia entre ciudad y campo es enorme, concluyendo que la higiene bucal está directamente ligada al nivel de ingresos de la población. Se le suma

¿Y Europa? Bueno, antes de contarles les confieso que es difícil quitarme de la mente esas “sonrisas” de la Edad Media. La paleta de colores oscilaba entre el amarillo pergamino viejo y marrón tabaco, con matices de verde musgo en las zonas de difícil acceso. El sarro era una capa protectora, que estaba de moda.

Por otro lado, debido a que el pan se hacía con harina previamente molida en piedras que soltaban arena y piedritas, los dientes se iban desgastando y quedaban desiguales, como lijados; sumado a que a todos los feligreses les faltaban tres o cuatro piezas.

Además, el pueblo “se cepillaban” con ramas de romero; masticaban un extremo hasta que las fibras se deshilacharan y con eso se tallaban los dientes; mientras que si eras rico podías frotarte los dientes con paños de lino y ceniza. Bueno y el dentista de la época era el barbero que de paso, te cortaba el pelo, te sacaba un diente o te acomodaba un hombro dislocado.

Bueno, ahora sí vamos con los países europeos. Los que menos se lavan los dientes son: Croacia, Eslovaquia, Letonia, Bulgaria, Estonia y Lituania. Es decir, Europa del este.  De nuevo, las mismas consecuencias: caries por dietas altas en azúcar, dientes perdidos, tabaquismo, acompañado de sistemas preventivos menos fuertes que en el norte de Europa.

Le siguen Europa del sur y del este, algunos países del Asia Oriental y el sudeste asiático, en donde confiesan cepillarse todas las noches, nada más. Aquí también se encuentra Latinoamérica y de nuevo, la cultura dental difiere entre el campo y la ciudad.

Los ganadores, con un 70-80 por ciento de  cepillado dos veces al día (con pasta de dientes con flúor) son los países nórdicos y centroeuropeos. Si vamos con nombre propio, el premio se lo llevan Dinamarca y Suecia; seguido de Noruega, Finlandia, Países Bajos, Alemania, Bélgica y Suiza.

Le siguen Japón y Corea del Sur que se destaca por un sistema odontológico muy desarrollado, con muchos dentistas, aunque sigue haciendo retos en zonas rurales.

Creo que al final, la frase de Víctor Hugo se puede ajustar así: «tu sonrisa, sin importar si es perfecta, amarilla, mueca o llena de caries,  es el idioma universal de los hombres”, y de paso, refleja tu condición social, quieras o no. Porque todos tenemos cepillo, pero no educación preventiva ni recursos para cuidar de nuestra sonrisa. Así que hasta en la sonrisa se sigue viendo la desigualdad en la que vivimos, no solo en México sino el el mundo entero.

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