
Ahora entiendo por qué, después de mi café matutino, la memoria se me despierta por completo. ¡Es como su fuera el despertador de mi memoria! Las ideas dormidas se ponen de pie, los recuerdos vuelven a su lugar, y la cabeza me funciona “como un relojito”.
A propósito, mis preparaciones favoritas son Flat White, y en segundo lugar, el café turco. Por otro lado, el grano que más me gusta es el de Vietnam: robusto, tostado oscuro; le siguen los cafés italianos de grano robusto, como Illy y Lavazza, pero que son es muy difíciles de conseguirlos con grano robusto.
También me gusta el café cold brew, y aquí va un tip: lo dejo dos o tres noches haciéndose en el refrigerador con un filtro, en una cafetera de cold brew.
Volviendo al tema, lo cierto es que memoria no despierta sin su taza de esta bebida privilegiada. Eso es muy bueno, porque deja en evidencia, una vez más, que la cafeína, (que incluye también la teteína), protege contra la demencia. Resulta que consumo de ambas sustancias estimulantes y naturales, se asocian con una mejor salud cognitiva a largo plazo.
Así que los coffee and tea lovers envejeceremos de una manera más saludable, y no solo eso: tendremos menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares; además de reducir inflamaciones, metabolizar la glucosa, disminuir el estrés oxidativo, y mitigar los signos de envejecimiento.
Eso no significa que ahora que sabemos que el café es bueno para la demencia y protege nuestro cerebro, comenzaremos a tomarlo todo el día “como si fuera agua”, porque tampoco reemplaza una hidratación responsable. Eso, a mi ¡me vale!. A mi, “que no me vengan con que la ley es la ley”, como diría ya saben quién, el “héroe promotor de la legalidad y la honestidad” perdón, quise decir: “que la cafeína es la cafeína”.
Café, cafeína: el combustible

Sin querer queriendo, la cafeína ha sido satanizada muchas veces, junto con su prima, la teteína, más que nada, porque su consumo en exceso (hablamos de cinco tazas o más), puede provocar ansiedad, estrés, depresión, dolor de cabeza, aumento de ritmo cardiaco…A otros les da acidez estomacal, reflujo o les aumenta la presión arterial y el colesterol; y no falta al que una sola taza, le provoca una taquicardia que pareciera que su corazón quisiera escapar galopando de su cuerpo.
Así que a tomar café y té con cautela, mis queridos lectores, porque ese impulso de una taza de café matutina va a hacer toda la diferencia.
Y no hablo de versiones de café sin cafeína o té sin teteína (para mí es como tomar vino sin alcohol) Lo que aquí funciona de esta sustancia alcaloide, es que actúa sobre el sistema nervioso central bloqueando la adenosina, que es una sustania que produce sensación de sueño.
Así que uno que otro sorbo de café, té, cacao, guaraná (planta amazónica) y/o hierba mate (tan consumida en Argentina y Uruguay), nos pone más alerta, disminuye la fatiga, aumenta la concentración y estimula el ritmo cardiaco.
Para no ir más lejos, si subes a Machu Picchu, Cuzco, o a la Montaña de los Siete Colores en Perú, te ofrecen mascar hojas de coca para ayudar contra el mal de altura en tanto produce los mismos efectos del café o té. ¡Y cómo no, si necesitas de resistencia ,energía y adaptación para encaramarte a 2.400 m.s.n.m.!
Lo curioso es que, aunque la hoja de coca contiene alcaloides naturales además de nutrientes y por supuesto compuestos estimulantes, no hay evidencia científica sólida que demuestre que mejora la memoria.
Así que, por ahora, los dejo con la conclusión más importante de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, en Boston: que los adultos en edad adulta que beben café, tienen alrededor de un 18% menos de probabilidades de desarrollar demencia más adelante; mientras que quienes tomaban té presentaron un riesgo 14% menor.
Aunque estoy seguro de que estos bebedores y bebedoras de estas infusiones que participaron en el estudio, tienen dietas saludables, son un nivel socioeconómico medio, medio-alto y estimulan su memoria leyengo, haciendo crucigramas, sodoki o rompecabeas; practican juegos de memoria, memorizan textos, y por supuesto, realizan ejercicio.
Todo indica que mi memoria no es prodigiosa sino que está bien cafeinada. Será que esas fechas y nombres y pendientes que recuerdo se los debo a mi Flat White? No lo se, pero seguiré practicando mi prevención cognitiva sin convertir mi cafetera de cold brew en suero intravenoso.

