Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
Columna de opinión:

Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
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Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
¡Se acabó el abuso en los aeropuertos! Europa obliga a las aerolíneas a poner al pasajero primero

¡Se acabó el abuso en los aeropuertos! Europa obliga a las aerolíneas a poner al pasajero primero

aerolineas

Volar es un placer, sobre todo cuando sueñas con tu destino final, o con tus merecidas vacaciones. Pero también se puede convertir en una pesadilla, porque en muchas ocasiones, las aerolíneas nos causan dolores de cabeza insoportables; comenzando con todo el tema de la burocracia, las tarifas ocultas y los abusos. Puede que estas “empresas del aire” tuvieran el poder de transformar nuestro sueño en un trago amargo…hasta ahora.

Tras trece largos años de intensos debates y presiones corporativas, el Consejo de la Unión Europea por fin reaccionó; aprobó de forma definitiva una reforma agresiva y profunda, que cuida los derechos de los pasajeros.

Gracias a esta renovación histórica podremos decir adiós, Bye Bye, A Revoir a las letras chiquitas, y esas mañas comerciales de las que muchas aerolíneas se colgaron durante años.

Sin embargo, surge una pregunta “la pregunta del millón” para nosotros,  los viajeros que estamos este lado del Atlántico: ¿acaso esta ley nos protege si volamos desde México, el resto de América o Asia?

La regla de oro: ¿qué vuelos sí te pagan y cuáles te dejan desamparado?

La nueva normativa europea es muy clara en sus reglas de juego. Dice que la aplicación en rutas intercontinentales depende estrictamente de una combinación: el aeropuerto del cual despegue el vuelo y la nacionalidad de la aerolínea.

Vuelos blindados: SÍ cobras compensación

Antes que nada, la ley aplica a cualquier despegue desde Europa. Así que si inicias tu vuelo en cualquier aeropuerto de la Unión Europea rumbo a América o Asia, la ley te protege por completo; no importa si lo haces en una línea aérea europea, americana o asiática. Así que si sales de Madrid hacia la CDMX en Aeroméxico, o de París a Nueva York en American Airlines, estás blindado.

Ahora bien, si vas desde América o Asia con destino a Europa, la ley te ampara pero únicamente si viajas a bordo de una aerolínea con bandera europea. Por ejemplo, si haces un trayecto Cancún-Madrid por Iberia, o Singapur-Fráncfort por Lufthansa.

Vuelos fuera del radar: NO aplica la ley europea

El problema es que si vuelas desde América o Asia hacia el viejo continente en una aerolínea local de tu región, quedas completamente desprotegido por la UE.  Por ejemplo, un vuelo CDMX-Madrid por Aeroméxico, Bogotá-Barcelona por Avianca o Tokio-París por Japan Airlines se va a regir exclusivamente por las leyes del país de origen, que desafortunadamente suelen ser mucho más laxas con las compensaciones.

Asimismo, cualquier conexión doméstica o internacional fuera de suelo europeo, como un Miami-Nueva York o Bangkok-Tokio, también queda excluida al cien por ciento.

Entonces, aquí viene otra pregunta: ¿cómo sacude esto a las aerolíneas mexicanas y sus alianzas?

Un complejo “estire y afloje” legal y comercial

Para las aerolíneas mexicanas esta aprobación no es un tema menor. Aunque operan como empresas extranjeras fuera de la jurisdicción directa de Bruselas, sus acuerdos de código compartido y Joint Ventures estratégicas, como Aeroméxico con los gigantes de Air France-KLM o las alianzas globales de SkyTeam y Star Alliance; ponen a las empresas mexicanas en un complejo “estire y afloje” legal y comercial.

Y es que en el mundo de la aviación internacional, existe un principio inflexible: los derechos del pasajero los responde y liquida la aerolínea que opera físicamente el avión, no la que te vende el boleto. Así que este factor expande significativamente la lista de pros y contras tanto para las empresas nacionales como para sus socios globales.

Un duro impacto financiero y operativo: los contras para México

Comencemos con los costos europeos en aviones mexicanos. Si compras un boleto con código de Aeroméxico para volar de Madrid a la Ciudad de México, pero el avión sufre un retraso de más de tres horas es y operado físicamente por la empresa mexicana; la aerolínea nacional está obligada a pagar 600 euros de indemnización en efectivo, a garantizar el equipaje de mano gratuito y a cumplir con los reembolsos exprés. De ahí que los costos por contingencias operativas en terminales europeas, se elevarán notablemente con esta nueva reforma.

Y entonces, ¿cuándo aplica una doble indemnización involuntaria? Bueno, pues si eres un pasajero hiperinformado, puedes intentar demandar bajo los dos esquemas. Así que si un vuelo de código compartido falla en Europa, la aerolínea mexicana opera bajo la lupa de Bruselas pero su contrato base sigue en México, lo que multiplicaría las disputas legales en tribunales de ambos continentes.

Por otro lado, es evidente la “asimetría legal” que se presenta en los contratos de alianza. De hecho, la legislación mexicana, resguardada por PROFECO, establece compensaciones basadas en porcentajes del boleto en caso de demoras; mientras que Europa exige montos fijos de hasta 600 euros.

Estoy seguro de que esta disparidad traerá fricciones contractuales entre las aerolíneas aliadas para definir quién recibe el golpe financiero, y cómo se liquidan internamente las pérdidas cuando un pasajero reclame protección europea en una ruta compartida. Qué complejo.

Hay otro punto a tener en cuenta, la inversión tecnológica, que seguro será bastante costosa; porque para mantener la conectividad digital con sus socias europeas, las aerolíneas mexicanas tendrán que invertir millones de dólares en actualizar sus sistemas de reservación de punta a punta.

¿Bueno y si no lo hacen? Pues no podrán cumplir con la obligación de transparentar las tarifas desde el primer clic, ni de unificar los formularios de reclamo rápido que exige la Unión Europea; así que se arriesgarían a perder todos los contratos de código compartido, a causa de la incompatibilidad técnica.

El escudo comercial y las ventajas para México: los pros de la reforma

Hay una ventaja competitiva si el vuelo sale desde México, y es aquí es en donde las empresas mexicanas ganan terreno comercial.

Si despega desde la CDMX o Cancún hacia Europa, operar bajo las leyes de PROFECO se convierte en un escudo financiero frente a las competidoras europeas. Porque si un vuelo de Iberia o Lufthansa se retrasa saliendo de México, la ley europea las obliga a pagar los 600 euros; pero si el retraso ocurre en una aerolínea mexicana, esta se rige por las políticas locales mexicanas, haciéndolas financieramente mucho menos vulnerables ante contingencias climáticas u operativas en nuestro territorio.

Por otro lado, gracias a las alianzas, las aerolíneas del viejo continente prefieren delegar y comercializar sus rutas de conexión interna en América, a las empresas mexicanas. Y como la estricta ley europea no aplica en vuelos internos fuera de la UE, las aerolíneas de nuestro país operan esas conexiones bajo sus propios esquemas tradicionales, así que quedan totalmente blindadas de penalizaciones en euros.

También hay algo muy positivo y que tiene que ver con la atracción de viajeros corporativos internacionales. Al integrarse a los estándares de transparencia europeos de sus aliadas, las aerolíneas mexicanas limpian su imagen de cargos ocultos. De ahí que un ejecutivo europeo reservará con más confianza un tramo operado por una mexicana, si sabe que las políticas de equipaje y asientos familiares están homologadas con los estándares de su continente, aumentando el flujo de pasajeros de alto valor.

 Las nuevas reglas del juego: ¿a qué tienes derecho?

Si tu vuelo califica dentro del territorio europeo o en sus aerolíneas operadoras, estos beneficios que vas a leer a continuación, marcarán un antes y un después para que nosotros los pasajeros viajemos mejor:

  1. Tendrás equipaje de mano garantizado: se acabó el cobro arbitrario por subir tu mochila o bolso de mano. El bulto pequeño que cabe debajo del asiento delantero debe estar incluido obligatoriamente en la tarifa base. Sin trucos ni cobros sorpresa de último minuto.
  2. Indemnizaciones blindadas en efectivo: esas presiones de las líneas aéreas para bajar las multas fueron mandadas a recoger. Las compensaciones se mantienen firmes y se calcularán según la distancia del vuelo: 250 euros para rutas cortas, 400 euros para medianas; y 600 euros, unos 12,000 pesos aproximadamente, para vuelos transatlánticos o de larga distancia en caso de demoras mayores a tres horas, cancelaciones injustificadas o el molesto overbooking.
  3. Fin a la trampa del No-Show: si por alguna razón no pudiste tomar el vuelo de ida de tu paquete, la aerolínea ya no tendrá el derecho de cancelarte de forma automática el boleto de regreso. ¡Tu boleto es tuyo, y tú decides cómo usarlo!
  4. Asientos familiares sin costo extra: se prohíbe explícitamente cobrar tarifas adicionales para garantizar que los menores de 14 años viajen sentados al lado de sus padres o tutores.
  5. Adiós a la burocracia digital: ninguna compañía podrá obligarte a descargar su aplicación móvil exclusiva, ni a crear una cuenta de usuario para poder emitir o descargar tu pase de abordar digital. Adiós también a las multas excesivas por corregir un simple error de dedo en tu nombre.
  6. Reembolsos y pagos exprés: las agencias de viajes intermediarias tendrán un límite estricto de siete días para regresarte tu dinero en caso de cancelación; mientras que las aerolíneas contarán con un plazo fijo de 30 días para resolver y liquidar tus solicitudes de compensación.

 

¿Cuándo empieza la nueva era del viajero?

Como toda transición legal de gran envergadura, las aerolíneas e intermediarios dispondrán de un periodo de gracia técnica de 12 meses para calibrar sus sistemas globales.

Esto significa que las nuevas penalizaciones y obligaciones serán obligatorias y estrictamente sancionables a partir de mediados de 2027. Mientras tanto, las reclamaciones actuales se seguirán procesando bajo los esquemas tradicionales del reglamento previo. ¡Así que paciencia!

Por último, me alegra de sobremanera que Europa haya dado “un primer paso definitivo”, y que le apueste a transparencia y al respeto al consumidor; creo que es el único camino para poder mantener una industria turística saludable. Ahora nos toca a nosotros como usuarios, conocer nuestros derechos, familiarnizarnos con ellos,  exigir lo justo y, sobre todo, saber con quién, en qué avión y desde dónde compramos nuestro siguiente boleto.

Buen viaje.

 

 

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