Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
Columna de opinión:

Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
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Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
Se divorciaron… !y se vuelven a casar!: Apple e Intel retoman su relación. La industria revive una de sus alianzas más icónicas, demostrando que en negocios, como en el amor, nada está escrito

Se divorciaron… !y se vuelven a casar!: Apple e Intel retoman su relación. La industria revive una de sus alianzas más icónicas, demostrando que en negocios, como en el amor, nada está escrito

intel
Apple e Intel: Del ‘It’s complicated’ al ‘volvimos’. Steve Jobs × Gordon Moore, segunda temporada. Los padrinos: TSMC y la Ley de Moore resucitada.

Entre alianzas de supervivencia estratégica y divorcios en los que se muestran los dientes, reaparece en el tablero una nueva alianza geopolítica digital: un nuevo eje tecnológico entre Apple e Intel.

Hay que recordar que, en 2020, estos dos enamorados “partieron cobijas” por falta de innovación. Ahora “han vuelto a darse un besito”, no en una oficina de Silicon Valley sino en los Países Bajos, enmarcados en un contexto de soberanía nacional, crisis financiera y tecnología de punta.

Esta historia de amor tóxico entre Apple e Intel comenzó en 2005, cuando Steve Jobs sacudió la industria al anunciar que Apple abandonaría los procesadores PowerPC de IBM para adoptar la arquitectura de Intel.

Recordemos que Intel es una de las compañías de semiconductores más importantes e históricas del mundo, fundada en 1968 en California, posicionándose como líder en el mercado de procesadores para computadoras personales y servidores.

En esa época, Apple buscaba eficiencia térmica para sus laptops, las cuales eran elaboradas con chips de IBM. El problema es que estos generaban un calor tan excesivo que impedía el desarrollo de diseños compactos y estéticos, vitales para el ADN de Apple.

Una vez Apple encontró en Intel todo lo que necesitaba para ser feliz, comenzó una era dorada de 15 años, en donde los chips de Intel se convirtieron en el corazón de Mac, permitiendo niveles de potencia nunca antes vistos.

Pero hacia 2018 vino un estancamiento de la relación, y fueron los chips de Intel los que llevaron derechito a la ruptura, justo cuando Apple tomó el control total.

Con la creación de sus propios chips, los M1 en 2020, Apple demostró que podía diseñar procesadores más eficientes que sus antiguas parejas, IBM e Intel.

De Guerras antiguas a guerras geopolíticas digitales: ¿hacia dónde vamos?

Podría decirse que “las nuevas Guerras del Peloponeso y las nuevas Guerras Púnicas” ahora giran en torno a la geopolítica digital y las disputas por el dominio de la inteligencia artificial generativa, en medio de esta nueva carrera de poder.

Si nos centramos en la geopolítica tecnológica actual, esta se parece más a aquellas guerras por rutas comerciales, recursos estratégicos y control de infraestructura, a diferencia de las guerras ideológicas que dominaron el siglo XX, por ejemplo.

Las del Peloponeso entre Atenas (que era la potencia marítima y comercial) y Esparta, que era la potencia territorial y militar, no comenzaron por ideologías sino por el control de rutas comerciales, influencia económica y miedo al ascenso del rival; porque las guerras siempre nacen cuando una potencia dominante teme el ascenso de otra. Hoy, la IA, los chips, las tierras raras y hasta los satélites son el equivalente moderno de esas rutas marítimas griegas.

Al igual que en las relaciones, las crisis generan oportunidades

No crean que este nuevo reencuentro ha sido “color de rosa”. De hecho, ha sido bastante dramático para Intel, porque la compañía navegó por una de las crisis económicas más profundas de su historia, marcada por un retraso crítico en la carrera por la IA, lo que la llevó a un abismo financiero.

Es más, a inicios de este año la empresa enfrentó un desplome histórico en su valor de mercado y se vio obligada a ejecutar una “reestructuración masiva”, que se traduce en esos despidos que te dejan con la boca abierta, ¡y que en este caso fueron 23.000!

Y es que, tras despedir a 23.000 empleados, a Intel le tocó ser resiliente. Para el primer trimestre de 2026 logró ingresos superiores a los 13.500 millones de dólares, superando las expectativas y preparando el terreno para su gran regreso a los brazos de su amado Apple.

Bueno, ¿y qué tienen que ver los Países Bajos con esta nueva etapa sentimental entre Apple e Intel? La respuesta es sencilla: la tecnología de ASML, una empresa con sede en Veldhoven, Holanda, que se convirtió en la tabla de salvación para Intel.

Resulta que ASML es la única empresa del planeta capaz de fabricar las máquinas de Litografía Ultravioleta Extrema (EUV), una tecnología considerada hoy el corazón de la industria de semiconductores.

Se trata de gigantescas piezas de ingeniería, del tamaño de un autobús y valoradas en cerca de 350 millones de dólares, capaces de “dibujar” transistores a escala atómica para producir chips de apenas 2 nanómetros.

En otras palabras: sin esta tecnología sería prácticamente imposible construir la capacidad de procesamiento que demandará la IA del futuro.

Entonces, la gran jugada se resume en fabricar chips de IA. Es así como Intel vuelve a colaborar bajo un nuevo paradigma, en donde actúa como “la gran imprenta de Occidente”.

El nuevo acuerdo se resume en tres puntos clave

El primero tiene que ver con la soberanía geopolítica, y es que Apple busca diversificar su producción fuera de Taiwán para fabricar en suelo estadounidense, reduciendo riesgos ante tensiones internacionales.

El segundo punto tiene que ver con que Intel ya no solo venderá sus chips, sino que alquilará sus fábricas y tecnología para que clientes como Apple impriman sus propios diseños.

Y el tercero tiene que ver con que, hoy en día, la infraestructura de Intel es la única en Occidente capaz de procesar masivamente los complejos modelos de lenguaje que Apple planea integrar en sus próximos dispositivos. Veremos qué viene.

Personalmente, creo que este nuevo capítulo de amor entre Apple e Intel redefine la industria global. Apple aporta su diseño inteligente y cautivador, ASML pone la óptica de precisión e Intel ofrece la capacidad industrial en Estados Unidos; demostrando, una vez más, que una crisis puede convertirse en una oportunidad y posicionándose nuevamente como uno de los pilares de la producción de semiconductores en el mundo occidental.

Al final, “las guerras modernas del Peloponeso” por el control de la geopolítica digital se libran por chips, IA y máquinas holandesas del tamaño de un bus; las espadas se cambiaron por algoritmos, las rutas marítimas por centros de datos y los divorcios por reconciliaciones estratégicas, mientras nosotros, los mortales, seguimos discutiendo cuál celular toma mejores fotos.

 

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