Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
Columna de opinión:

Cabrón, chispa y casual

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Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
El Estadio Azteca: la obra maestra de la ingeniería mexicana

El Estadio Azteca: la obra maestra de la ingeniería mexicana

 

aztecaExisten colosos que nos dejan con la boca abierta, sin aliento; obras que nos producen asombro y sorpresa cada vez que las vemos, no solo por su tamaño sino por la audacia de la ingeniería, la dificultad del terreno y la visión adelantada a su época.

El Canal de Panamá, considerado una de las mayores obras de ingeniería de la historia construida, y excavado en plena selva tropical (todo un desafío geológico), entre 1904 y 1914, cambió el comercio mundial para siempre; porque literalmente los barcos son elevados hasta 26 metros sobre el nivel del mar mediante esclusas, para luego cruzar el Lago Gatún y luego descender al otro lado del océano.

También está la presa Hoover, construida entre 1931 y 1936, en la frontera entre Nevada y Arizona, que “domó” el río Colorado; en donde más de 21.000 trabajadores participaron en su construcción, y se utilizaron 3,25 millones de metros cúbicos de concreto, aproximadamente. Cabe resaltar que gracias a esta presa, Las Vegas, Los Ángeles y Phoenix son abastecidas de agua.

Ni qué decir del túnel del Canal de la Mancha, construido a 50 kilómetros bajo el mar, en donde tanto franceses como británicos pusieron sus equipos de excavación en 1986, y en el que se utilizaron 11 tuneladoras gigantes para atravesar la roca caliza bajo el mar.

Afortunadamente en México, contamos con nuestro propio coloso, el de Santa Úrsula, una obra maestra del movimiento brutalista y de la ingeniería antisísmica, construido en la década de los sesenta por los ingenieros visionarios Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca.

La genialidad detrás del Azteca es que fue concebido desde el inicio como un crater artificial, incrustado en densas capas de roca volcánica; porque tuvieron que excavar no solo para que fuera más resistente a los terremotos, sino para que su centro de gravedad fuera más bajo y para que tuviera menos altura estructural.

Así es: tanto la cancha como buena parte de las tribunas están bajo la roca. Además, está dividido en cuatro secciones independientes para que cada bloque se mueva por separado disipando la energía y evitando el colapso, si llegara a presentarse un sismo.

De hecho, durante el devastador terremoto del 85, sufrió daños menores, una que otra grieta; ni una gradería colapsó, y la estructura quedó intacta y segura. Las razones, ya se las mencioné: fue excavado en una zona de roca volcánica estable al sur de la ciudad, gran parte de sus tribunas se construyeron «hacia abajo», aprovechando el terreno como soporte natural; su diseño distribuye las cargas de forma diferente a la de un edificio convencional de gran altura; y al tener un centro de gravedad muy bajo, es menos vulnerable a las oscilaciones sísmicas.

Por supuesto que existen otros colosos deportivos como el Maracaná, San Siro y el Lumen Field en Seattle, pero ninguno como el Azteca. Bueno, puede que con el Maracaná compartan la monumentalidad y el diseño en forma de tazón, pero el primero fue contruído sobre el terreno y ya sabemo que para el Azteca tuvieron que excavar la piedra volcánica para mejorar su estabilidad.

azteca

Puede que el San Siro de Milán comparta con el Azteca su estética brutalista y la sensación de verticalidad pero le apostaron a torres externas y estructuras elevadas mientras que El Coloso, concentra su masa bajo tierra. Pero qué creen, el Lumen Field sí cuenta con ingeniería sísmica de avanzada, y también aprovecha la acústica para amplificar el ambiente, al igual que el Azteca pero lo admirable es que fue construido hace seis décadas a partir de leyes de la física y no contaba con la tecnología que hay hoy en día, como el caso del Lumen que fue en 1997.

No sé si alguien tendría la osadía de construir un nuevo Azteca, quizás un millonario loco de esos Musk que hay por ahí; pero lo que sí les digo es que una obra de características similares, con capacidad para 85.000 espectadores, que cumpla con todas las exigencias actuales de seguridad y tecnología, costaría entre 1.200 y 2.500 millones de dólares. Eso sin contar pantallas gigantes, conectividad 5G, iluminación inteligente, sistemas de sostenibilidad, tratamiento de aguas y centros de transmisión de última generación.

Y aunque no me crean, esa cifra no es tan desorbitante se vemos el caso del Estadio de Wembley, en Londres, levantado entre el 2003 y el 2007, con capacidad para 90.000 espectadores, y que requirió una inversión cercana a los 1.500 millones de dólares; o el MetLife que data de 2007, o el AT&T confeccionado entre 2005 y 2009, que albergan más de 80.000 aficionados; ambos costaron entre 2.200 y 2.500 millones de dólares.

Entre colosos y titanes alrededor del mundo, es inevitable no seguir maravillándome ante tremenda obra de que fue, es y será siendo pionera por adelantarse a su tiempo, Y en eso, el Azteca sigue jugando en una liga propia que nadie ha logrado superar.

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