Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
Columna de opinión:

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Space X sale a la bolsa y Wall Street pierde el punto de gravedad (otra vez gracias a Elon Musk)

Space X sale a la bolsa y Wall Street pierde el punto de gravedad (otra vez gracias a Elon Musk)

Space X

Cada semana, el excéntrico Elon Musk sale con una nueva “choco aventura” de negocios, mezcla de espectáculo, ambición y una capacidad casi única de captar la imaginación pública.

En el transcurso de este año, ha venido concentrando todas sus maniobras estratégicas con el objetivo de convertir a la IA en el eje central que conecte a sus empresas SpaceX, xAI, Starlink, Tesla y X; además de seguir apostándole a los centros de datos espaciales, palabras más palabras menos, en construir una infraestructura de computación…pero en órbita; y desarrollar Grok 4.5 que integrará sus programas espaciales al área de IA. También aseguró que los seres humanos podrían llegar a Marte en cuatro años y vivir en una ciudad autosuficiente en un plazo de veinte años.

Su más reciente hazaña, es la tan esperada salida a bolsa de SpaceX, que no solo sacudió a Wall Street, sino que confirmó que, cuando Musk hace un movimiento, se roba el show y el spot del el mercado entero. Además, se ha convertido en un hito tanto por su tamaño como por la forma en la que Musk desafió varias convenciones de Wall Street.

Según reportes de CNN, esta oferta pública inicial OPI (Oferta Pública Inicial) de SpaceX, llevada acabo en junio de 2026 se convirtió en cuestión de segundos, en uno de los eventos financieros más importantes del año; no solo por su tamaño, sino por el frenesí que generó entre inversionistas de todos los niveles, colores y sabores. Y como no, si la recaudación fue estimada en 75 mil millones de dólares, ¡todo un debut muy valioso para el mercado!

¿Están de acuerdo conmigo en que el efecto de esta salida de la bolsa de SpaceX tiene las dimensiones de un lanzamiento orbital, interespacial? Aquí va la historia, pero antes quiero compartirles lo que dice Musk acerca de que los humanos podrían estar en Marte en cuatro años.

Suena a fantasía, incluso si viene de la boca del hombre más rico del mundo, pero sí que está trabajando de la mano de la NASA en el desarrollo de tecnologías para llevar astronautas al planeta rojo; y que esperan un primer aterrizaje tripulado hacia 2040. Esa es la meta «audaz». Esto sumado a su intención de ayudar a poblar una civilización extraterrestre con su propio esperma, y de imaginar Cybertrucks de Tesla recorriendo la superficie marciana. Parece que hay una estrategia detrás de semejante afirmación.

Y aunque la fortuna personal de Musk, estimada en unos 250.000 millones de dólares, está muy lejos de poder financiarse por sí sola, convirtiéndose en el proyecto espacial más ambicioso y costoso de la historia; a propósito, muy por encima de los aproximadamente 280.000 millones de dólares que costó el programa Apolo de la NASA; el proyecto podría atraer inversionistas públicos y privados.

Y es que esta visión de Marte es el corazón de Space X, su razón de ser, y eso atrae talento, pasión, capital y trabajo duro. Pero igual, seamos realistas: hablar de una colonia de un millón de personas en Marte es un desafío histórico, un reto técnico y financiero. Por ahora, me pondré mis gafas 3D y me sentaré a esperar si en cuatro años sale el primer vuelo marciano.  

 SpaceX y su debut bursátil: del despegue histórico a la volatilidad de Wall Street

El 12 de junio de 2026, SpaceX salió oficialmente al mercado con un precio de 135 dólares por acción, pero, como era de esperarse, rápidamente superó las expectativas. Las acciones abrieron en 150 dólares y cerraron cerca de 161.

Y aquí van otros datos: el capital levantado en Nasdaq,  inicialmente fue de 75.000 millones de dólares; el capital tras ejercer la opción “greenshoe” fue de 85.700 millones y la valoración de la compañía al debut fue de aproximadamente 1,75 billones de dólares. ¡Nada mal!

Lo curioso es que en cuestión de días, el entusiasmo se transformó en volatilidad; porque el 16 de junio, las acciones alcanzaron un máximo intradía cercano a los 226 dólares (iban volando), pero de repente cayeron (o explotaron) como el Starship 36. ¿Recuerdan que en junio del año pasado explotó durante una prueba de motores? Bueno, pues las acciones cayeron a niveles cercanos a 150.

Sin embargo, eso no fue un obstáculo para que Wall Street siguiera en modo fan de SpaceX y de Musk. Y eso hay que reconocerlo, porque no todos los días una empresa logra dominar las pantallas de trading como lo hizo SpaceX. De hecho, plataformas como Interactive Brokers reportaron que la acción se convirtió en una obsesión para sus clientes.

Hasta el propio Charles Schwab, el gran empresario, inversionista y multimillonario estadounidense, se manisfestó diciendo que el día de la OPI, fue uno de los más activos en su historia; en tanto mientras Citadel Securities, una de las firmas creación de mercado más robustas del mundo, y la cual facilita que compradores y vendedores puedan negocias calores de manera rápida y eficiente; registró un récord de compras llevado a cabo por inversionistas minoristas.

SpaceX: la volatilidad es el precio de la innovación

Pero algo queda dentro del tintero: que la volatilidad es el precio de la innovación. Porque después de una subida inicial, las acciones cayeron en la segunda semana, un factor bastante común en empresas tecnológicas de alto crecimiento como las de Musk.

Y es que SpaceX es un caso particular, porque combina un enorme potencial, como no, pero con cierta incertidumbre, porque es un negocio que incluye no solo lanzamientos espaciales, sino Starlink que como sabes, se trata de un servicio de internet satelital para llevar el servicio de alta valocidad a prácticamente cualquier lugar del mundo; e inteligencia artificial: Grok, desarrollado por xAI.

Antes de seguir, detengámonos en “el efecto Elon Musk” y la confianza que le da a muchos inversionistas que no solo compran sus acciones por fundamentos, sino por el liderazgo que infunda e impulsa las expectativas de crecimiento, y por esa narrativa empresarial que lo caracteriza y lo convierte en figura central de los mercados globales.

Y aunque durante muchos años, Musk estuvo reacio a abrir SpaceX al público, varios factores estratégicos lo impulsaron a dar el salto a la bolsa: necesita financiera el desarrollo de Starship, acerlerar la expansión de Starlink, invertir en xIA y Grok y contruír sus tan anhelados centros espaciales con capacidad de procesamiento de IA.

Ya saben, con Elon nunca se sabe qué despega primero: si un Tesla cohete, un tweet con alas de IA o una acción. Eso sí, no se le puede negar que ha logrado que los mercados reaccionen con emoción, como cuando vemos un lanzamiento espacial. Yo ya estoy esperando el próximo capítulo del “Universo Musk” con la esperanza de ver  aterrizaje con éxito o una explosión en cámara lenta. Mientras la volatilidad no haga parte del plan de vuelo y yo no vaya ahí, todo bien.

 

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