Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
Columna de opinión:

Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
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Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
¿Qué tipo de relación funciona para ti: el poliamor, el LAT o el OWT?

¿Qué tipo de relación funciona para ti: el poliamor, el LAT o el OWT?

relacion

Creo y respeto todo tipo de acuerdos en las relaciones de pareja: “que juntos pero no revueltos”, “que contigo sí pero no todo el tiempo”, “que con todos pero con nadie”. Son muchas las nuevas tendencias que marcan la pauta en la narrativa de las relaciones actuales.

Todo comenzó porque mi amiga me envió varias siglas de tipos de acuerdos y yo no entendía ni madres; no sé si a ustedes, pero a mí me genera un buen de curiosidad saber qué es LAT, OWT, DADT, situationship, sleep divorce, poliamor. Así que decidí investigar.

Los LAT: ¿el secreto de la felicidad?

Dicen quienes practican el LAT (Living Apart Together, o “vivir juntos pero cada quien en su casa”) que es el verdadero hack de la felicidad eterna. Amor sí hay, pero sin tener que testear la paciencia todos los días, a toda hora.

Estas parejas presumen una relación estable, comprometida y monógama, pero toman la sabia decisión de no compartir techo. No es distancia emocional: se ven, se quieren, pero luego cada quien se va a su casa, donde nadie lo juzga y no hay peleas sobre quién dejó la toalla mojada o la tapa del excusado arriba.

Yo lo veo como compromiso sin convivencia, una especie de amor premium con suscripción mensual, pero sin convivencia incluida. Hay amor, pero no lo suficiente como para discutir por el control remoto.

Los motivos van desde agendas imposibles, hijos de relaciones anteriores, hasta una honestidad brutal de aceptar que la convivencia diaria desgasta y que la “chispa” dura más cuando no tienes que ver a la otra persona masticar con la boca abierta todos los días.

Los OWT: disfrutan de los beneficios del romance…pero solo durante el fin de semana

Este tipo de relación, la OWT (Only Weekend Couples, o “solo pareja los fines de semana”), es ideal para quienes aman el romance… ¡pero no tanto como para aguantar la presencia del otro durante toda la semana!

Lo veo como un amor de alta intensidad y corta duración, donde la pareja solo se “materializa” de manera casi mágica de viernes por la noche a domingo por la noche. El resto de la semana, ambos son solteros y limitan su interacción a memes, emojis y notas de voz.

¿Están de acuerdo conmigo en que una luna de miel de fin de semana, entre vino, fondue y romance, donde no hay ni tiempo para discutir quién lavó mal los platos?

¿Acaso es el matrimonio perfecto para los adictos al trabajo o para quienes ponen su rutina por encima de todo? ¿Será que alcanzas a extrañar a alguien lo suficiente para desear verlo el sábado, pero no tanto como para no disfrutar cuando se va el domingo y te deja solo?

Los DADT: no preguntes… y no te digo

Una relación DADT es como el seguro del coche: sabes que lo vas a usar algún día, pero mientras no veas el choque ni te llegue la factura del taller, sigues fingiendo que “el motor de tu monogamia” está impecable. Ya verán por qué.

Las relaciones DADT (Don’t Ask, Don’t Tell) son la versión diplomática y cínica de las relaciones abiertas, porque la pareja acuerda que tiene libertad para tener encuentros fuera de la relación, pero… siempre y cuando se mantenga un pacto de silencio absoluto.

La regla de oro es no preguntar con quién está la otra persona, porque si no te cuentan o no lo ves, pues no existe y punto. Al fin de cuentas, lo que les interesa son los beneficios de la variedad sin tener que gestionar los celos del otro, o aguantarse ver a su pareja con alguien más.

Así que, si estás de acuerdo con tener una relación en la que la comunicación se basa en lo que no se dice, puedes estar abriendo espacio para muchas suposiciones que, al final, pesan más que la verdad. Pero cada quien.

Ahora vamos a una situación sentimental más ambigua que no entiendo: cuando tienes un vínculo emocional, sexual, de tiempo compartido, exclusividad explícita, pero… ¡no existe la etiqueta de compromiso!

Relaciones Situationship: viven en el purgatorio

Crédito: Squire.

Este tipo de relaciones se parece a ese periodo de prueba que te ofrecen ciertas apps y softwares que, al final de cuentas, nunca compras. La idea es que disfrutes de todas las funciones premium, pero cuando llega la hora de pagar, prefieres desinstalar la app y fingir que nunca tuviste los datos guardados.

Este tipo de vínculos, si se pueden llamar así, tienen todos los componentes de una relación a la que estábamos acostumbrados, pero no se les puede llamar compromiso. ¡Esa palabra es prohibida y ahuyenta hasta al mismísimo diablo! Mucho menos preguntar: “¿qué somos?”, ¿no ves que se rompe el hechizo?

Entonces es una relación de pareja con todos los beneficios, pero sin título oficial, lo cual es bastante ambiguo para mi gusto, porque conocen a la familia y amigos del otro e incluso pasan fines de semana juntos, pero el futuro es un tema que no llega a la mesa. Es decir, la relación vive en el presente y punto.

¿Será que la Situationship lleva al desgaste emocional? ¿Quizás alguno espera en silencio esa promoción a “noviazgo” que nunca llega o más bien se refugia en la falta de etiquetas para evadir una responsabilidad afectiva?

Sleep divorce: te amo, pero no soporto tus ronquidos

Imagina una pareja que se ama profundamente, pero que finalmente ha llegado a la conclusión de que el amor no sobrevive ni a los ronquidos, ni a peleas por el control de la sábana o del televisor, ni a la calefacción extra de otro cuerpo, ni a efervescencias estomacales.

Entonces, por común acuerdo, entran en el consenso del sleep divorce (o divorcio del sueño): duermen en habitaciones o camas separadas para garantizar un descanso de calidad.

Ojo: no tiene nada que ver con una crisis matrimonial; más bien es un tema de supervivencia para evitar que los resentimientos por la falta de sueño se acumulen y ahí sí terminen en un divorcio real.

Las parejas sleep divorce comparten proyectos, viajes, comida, intimidad, chismes, consejos… pero cada quien duerme en su recámara o cama. Si lo ves de cerca, es una buena idea para quienes quieren desvincular el romance del sueño y no molestar al otro. Quizás ese sea el amor de verdad: hay amor, pero no voy a sacrificar mi sueño por tus ronquidos o manías.

La siguiente historia es de no creer y tiene que ver con el poliamor, cuando repartes tu corazón en rebanadas como si fuera un pastel.

Poliamor: democratizar el afecto

Conozco una chica que hizo parte del Opus Dei. Se estaba formando como numeraria, es decir, como laica que vive un celibato apostólico. No iba a ser monja, pero sí soltera para dedicar toda su energía, tiempo y dinero a “la Obra”. Pero un día, con una cerveza en una mano y un cigarrillo en la otra, decidió renunciar.

A los pocos meses se casó y nueve meses después tuvo su primer hijo, luego el segundo y luego el tercero. Pero lo que va al caso es que desde hace 10 años practica el poliamor con su esposo.

Me explica que, a diferencia de una relación abierta, que suele ser solo sexual, el poliamor mantiene múltiples relaciones afectivas, íntimas y sexuales de manera simultánea, con el conocimiento y consentimiento de la pareja. “Es como democratizar el afecto”.

Aquí la comunicación es clave porque se habla de todo: de celos, horarios, de con quién dormiste y con quién no lo harás, de los límites de cada uno. No se trata de citas oficiales estando casado, más bien va hacia profundizar con varias personas con las cuales también empatizas.

Anarquía relacional: el nivel avanzado de las relaciones modernas

Para finalizar, les dejo sobre la mesa la anarquía relacional: el nivel avanzado de las relaciones modernas. Es perfecta para quienes tienen alergia a las etiquetas porque las ven como el fin del romanticismo.

A diferencia del poliamor, que mantiene la estructura de una pareja principal, la anarquía relacional trata cada vínculo romántico, sexual o de amistad profunda como algo independiente y único.

Aquí el esposo o la esposa “no vale más” que la mejor amiga o el amante. Aquí «nadie es propiedad de nadie», los acuerdos se negocian, no se asume nada, no viven juntos por el hecho de ser pareja y se puede tener sexo entre amigos.

Lo que priorizan estas parejas es la confianza sobre el control, y la intimidad no siempre está ligada al romance.

Esta fue la radiografía del “amor moderno”, que parece más un menú a la carta. Algunos salvan su independencia, otros su sueño; unos gestionan su calendario, democratizan su corazón y evitan etiquetas, o se aman solo el fin de semana.

Cada quien. ¿Y tú, con cuál te identificas?

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