
Esa incertidumbre permanente cuando amaneces bien por la mañana y rígido por la tarde; cuando tu cuerpo “deja de obedecerte” y ya no puedes escribir, hablar o caminar; cuando la negación, el duelo y la adaptación es la única salida. Todo esto lo tienen que tienen vivir los pacientes y familiares que conviven con el Parkinson.
La buena noticia para ellos viene de Japón, en donde gracias a un nuevo tratamiento, los pacientes recibirán trasplantes de células madre en sus cerebros.
Vivir con temblores no es para nada fácil; mucho menos negociar todos los días con el cuerpo. La mente quiere moverse, pero el organismo responde lento, rígido, impredecible…
Los primeros síntomas de algunos amigos y conocidos que sufren de Parkinson aparecen con temblores en la mano, seguido de una afectación a su identidad, el trabajo y la familia.
De repente, necesitan ayuda para vestirse, dependen de una docena de medicamentos (que producen efectos secundarios devastadores) y su autonomía se va extinguiendo como una hoguera cuando las brasas se vuelven cenizas…
Basta con ver (o haber visto) personajes queridos como el actor Michael J. Fox, Muhammad Ali, Ozzy Osbourne, Robin Williams, diagnosticados con “la enfermedad del temblor”. Ellos, se suman a las diez millones de personas en todo el mundo, que sufren actualmente de este trastorno neuro degenerativo.
Quien padece Parkinson un día se levantan, y la incertidumbre se convierte en su principal miedo, porque esta enfermedad no tiene misericordia, se comporta como una “ruleta rusa”: a unos les “sale” rigidez corporal severa, a otros caídas emocionales y algunos presentan episodios en los que simplemente el cuerpo “se les apaga”.
Mientras que algunos amigos y conocidos se someten a terapias neurológicas de estimulación profunda (muchas de ellas mejoran sus síntomas motores, y una década, después ya pueden vestirse solos, mantienen una vida relativamente independiente y hasta conducen un coche); otros atraviesan periodos de recuperación parcial, o en algunos casos, terminan en silla de ruedas.
Conversando con ellos, me comentan que el deterioro lo ralentizan (y mejoran su estado de ánimo) practicando instrumentos y jugando tenis de mesa mientras libran una batalla profunda y dolorosa: aceptar la enfermedad. También acuden a fisioterapia, pilates, hidroterapia bajo una premisa: maximizar lo que pueden hacer y no quejarse de lo que no pueden. Gran lección de vida.
Esta terapia regenerativa e innovadora de la que les voy a hablar, estará disponible a mitad de año, al menos en Japón, gracias a la farmaceútica Sumitomo Pharma, quien la comercializará bajo el nombre de Amchepry.
Reprogramar células adultas: la nueva esperanza para el Parkinson
Más allá de entender que muy pronto, los pacientes con Parkinson recibirán “células madre pluripotentes inducidas (iPS)”, lo sorprentente de estos avances científicos es que que logren reprogramar genéticamente células adultas (no embriones) para regresarlas a un estado juvenil. ¡Es decir que las células cerebrales volverán a comportarse como lo hacían cuando el paciente era joven! Increíble pero cierto.
No solo hay que agradecer a Sumitomo Pharma y a Amchepry: también a quien investigó durante tantos años estas células: El científico japonés Shinya Yamanaka, ganador del Premio Nobel de Medicina en 2012.
¡Y hay más buenas noticias! Además de Amchepry, aprobaron otro medicamento, ReHeart, desarrollado por un profesor llamado Yoshiki Sawa y su equipo de la Universidad de Osaka.
Se trata de unas láminas de células miocárdicas que forman nuevos vasos sanguíneos y restauran la función del corazón, y que fueron implantadas en el cerebro de pacientes con Parkinson.
Los resultados fueron fascinantes: las láminas se convirtieron en células cerebrales productoras de dopamina, es decir, en neurotransmisores con los que los pacientes con Parkinson lastimosamente ya no cuentan; y es ese transtorno el que precisamente les genera temblores y dificultades de movimiento.
Me alegro que gracias a la ciencia y la medicina japonesa, el cerebro de los pacientes con Parkinson podrá ser reparado.

