El acuerdo, firmado en 2003 durante el gobierno de Silvio Berlusconi y en vigor desde 2006, contemplaba su renovación automática cada cinco años, salvo que alguna de las partes notificara formalmente su intención de retirarse.

Más que un instrumento operativo, el memorando funcionaba como un marco político de cooperación en áreas como adquisiciones, entrenamiento y el intercambio de equipo militar.

En este sentido, la decisión del gobierno italiano no implica su cancelación definitiva, como han exigido durante años partidos de oposición y organizaciones de derechos humanos, sino una suspensión temporal que mantiene abierta la puerta a una eventual reactivación.

Durante años, el gobierno de Meloni se posicionó como uno de los aliados más firmes de Israel en Europa, junto con Alemania, oponiéndose incluso a iniciativas para suspender el acuerdo comercial entre Israel y la Unión Europea.

Asimismo, Italia respaldó en gran medida la ofensiva israelí en Gaza, la cual, según una investigación de las Naciones Unidas (ONU), podría constituir un genocidio, y evitó reconocer formalmente al Estado palestino.

No obstante, en semanas recientes, la postura italiana ha evolucionado. Roma ha criticado abiertamente los ataques israelíes en Líbano, que han dejado cientos de muertos y miles de heridos, así como un incidente en el que fuerzas israelíes dispararon advertencias contra tropas italianas desplegadas bajo mandato de la ONU, causando daños a un vehículo.

Estos acontecimientos derivaron en un intercambio diplomático de alto nivel: Italia convocó al embajador israelí para expresar su protesta, mientras que el gobierno de Benjamin Netanyahu respondió citando al embajador italiano.

Italia se encuentra así en un proceso de redefinición de su política exterior, buscando equilibrar sus alianzas tradicionales con las presiones derivadas de un entorno internacional

Un deterioro bilateral que ocurre en paralelo a una escalada regional más amplia

Gobiernos europeos, incluido el italiano, han seguido con preocupación el desarrollo del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

Tras los ataques conjuntos contra Teherán a finales de febrero, Irán respondió restringiendo significativamente el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, una vía clave por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural licuado a nivel global.

Posteriormente, el fracaso de una primera ronda de negociaciones entre Washington y Teherán, seguido de la imposición de un bloqueo naval estadounidense a puertos iraníes, ha intensificado los temores de una crisis energética prolongada. Para Italia, altamente dependiente de las importaciones de gas, este escenario representa un desafío económico considerable.

La suspensión del acuerdo con Israel también responde a dinámicas internas

Meloni, en el poder desde 2022 y con elecciones previstas a más tardar en 2027, enfrenta un entorno político en el que la opinión pública muestra una creciente sensibilidad hacia la causa palestina.

En octubre pasado, más de dos millones de italianos participaron en una huelga general en solidaridad con la flotilla Global Sumud, interceptada por Israel mientras intentaba llevar ayuda humanitaria a Gaza. La embarcación transportaba a 40 ciudadanos italianos y exigía el fin de lo que calificaban como un “genocidio”.

Un giro como estrategia de reposicionamiento

El gobierno teme que una parte significativa del electorado, incluso dentro del centro-derecha, adopte una postura más crítica tanto hacia Israel como hacia sus aliados, incluido el presidente estadounidense Donald Trump, especialmente ante los efectos económicos y geopolíticos del conflicto con Irán.

En suma, la decisión de suspender el acuerdo de defensa con Israel no constituye un hecho aislado, sino el reflejo de una convergencia de factores externos e internos. Italia se encuentra así en un proceso de redefinición de su política exterior, buscando equilibrar sus alianzas tradicionales con las presiones derivadas de un entorno internacional cada vez más complejo y de una opinión pública doméstica en transformación.