lunes 4 de marzo de 2024

¡Disfrútalos mientras puedas! Estos alimentos desaparecerán en menos de 30 años

¡Disfrútalos mientras puedas! Estos alimentos desaparecerán en menos de 30 años

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Alimentos

Créditos: 20 Minutos, Antena3

En una sombría advertencia, científicos de renombre han señalado que algunos de alimentos fundamentales de nuestra dieta diaria, como el café, plátano, cacao, miel y vino, podrían enfrentar la extinción para el año 2050 debido a los impactos del cambio climático.

Este no es un relato apocalíptico de ciencia ficción, sino una inquietante realidad respaldada por la comunidad científica, que subraya la apremiante necesidad de abordar las prácticas humanas que aceleran el cambio climático.

Pedro Zorrilla, responsable de Cambio Climático de Greenpeace España, arrojó luz sobre la aceleración del cambio climático y sus consecuencias catastróficas para los alimentos.

Explicó con detalle que los cambios que antes tomaban miles de años ahora suceden en décadas, lo que impide que la biodiversidad se adapte de manera eficaz. Este fenómeno no solo afecta a los alimentos que damos por sentado, sino que también tiene un impacto directo en la subsistencia de diversas comunidades.

Marta Camarena, responsable de alimentos de las tiendas de Comercio Justo de Oxfam Intermón, compartió su perspectiva sobre la amenaza que se cierne no solo sobre los países enriquecidos que podrían dejar de disfrutar de alimentos como café o cacao, sino también sobre los modos de vida y las formas de subsistencia de miles de comunidades, especialmente aquellas que pertenecen a poblaciones indígenas.

Alimentos que desaparecerán

Cacao

Cacao alimento
Tomado de: Fundación Antama

El cacao, el componente esencial que da vida al apreciado chocolate, enfrenta una amenaza existencial que podría transformar drásticamente su presencia en nuestras vidas para el año 2050. Este dilema crítico se intensifica en regiones cruciales para su producción, como Ghana y Costa de Marfil, los principales productores mundiales de este preciado ingrediente.

La perspectiva sombría revela que estas regiones, que son el epicentro de la producción mundial de cacao, se verán afectadas por un aumento proyectado de más de dos grados en las temperaturas para el año 2050. Este cambio climático significativo plantea una amenaza directa a la sostenibilidad y la viabilidad del cultivo de cacao en estas áreas, lo que, a su vez, impactaría de manera significativa en la oferta global de chocolate.

Plátano

Tomado de: Alicja en Pixabay

La variedad Cavendish, un tipo de plátano consumido a nivel mundial por el 99% de la población, enfrenta un futuro incierto debido a los desafíos impuestos por el cambio climático. Esta popular variedad de plátano, conocida por su sabor dulce y textura suave, requiere condiciones climáticas moderadas y un suministro abundante de agua para su maduración óptima.

La fecha de extinción proyectada para la variedad Cavendish se sitúa en el año 2050, un horizonte temporal que agrega urgencia a la necesidad de abordar los factores que contribuyen al cambio climático y su impacto directo en la producción agrícola. Este plátano, que ha sido una fuente confiable de nutrición para millones de personas en todo el mundo, enfrenta ahora la posibilidad de desaparecer si no se implementan medidas significativas para mitigar los efectos del cambio climático.

Miel

Tomado de: PollyDot en Pixabay

Las consecuencias del cambio climático, como alteraciones en los patrones climáticos, temperaturas extremas y la degradación del hábitat, están afectando gravemente a las poblaciones de abejas. Estos polinizadores fundamentales, que desempeñan un papel crucial en la producción de miel y en la agricultura en general, enfrentan amenazas que comprometen su supervivencia y, por ende, la disponibilidad futura de este delicioso y nutritivo néctar.

Se estima que el declive continuo de la población de abejas y la disminución de su capacidad polinizadora podrían llevar a la extinción de la producción de miel tal como la conocemos. La fecha proyectada para este escenario preocupante se sitúa en el año 2070, un horizonte temporal que resalta la necesidad inmediata de abordar las causas subyacentes de este declive.

Café

Tomado de: Pexels en Pixabay

El café, esa bebida que forma parte de las rutinas diarias de millones de personas en todo el mundo, enfrenta una amenaza considerable debido a las condiciones climáticas cambiantes. La variedad de café más consumida a nivel mundial, la Arábica, cobra vida en regiones específicas de Suramérica y África, donde las condiciones ideales de lluvia y humedad son cruciales para su cultivo.

Sin embargo, la perspectiva de sequías prolongadas proyecta una sombra amenazante sobre la futura producción de café. Para el año 2050, estas condiciones climáticas extremas podrían poner fin al cultivo de café tal como lo conocemos, afectando no solo a los productores y amantes del café, sino también a las economías y culturas que dependen directamente de esta cosecha.

Vino

Tomado de: Pexels en Pixabay

El arte centenario de la producción de vino, que ha enriquecido nuestras culturas y mesas a lo largo de la historia, se enfrenta a una amenaza existencial debido a las crecientes temperaturas y las prolongadas sequías asociadas al cambio climático. La uva, piedra angular de este elixir, se ve cada vez más afectada, impactando significativamente la calidad y disponibilidad de las cosechas.

La magnitud de este desafío se evidencia en la alteración del calendario de la vendimia, un cambio climático que ha adelantado las cosechas una media de 13 días desde 1988. Este ajuste en la temporalidad de la vendimia refleja las consecuencias palpables del aumento de las temperaturas y la falta de lluvias, factores críticos para el cultivo saludable de la uva.

La pérdida de una parte sustancial de la uva destinada a la producción de vino subraya la vulnerabilidad de esta noble tradición ante las condiciones climáticas extremas. El vino, tal como lo conocemos hoy, se encuentra en una encrucijada, enfrentando la perspectiva de que su esencia única y su rica historia se desvanezcan para el año 2068.

Este fenómeno climático no solo amenaza el paladar de los amantes del vino, sino que también tiene repercusiones económicas y culturales. Las regiones vinícolas, que han forjado su identidad en torno a la producción de vino, se ven amenazadas por la pérdida de su principal materia prima. La viabilidad de esta industria, que ha sido fuente de empleo y tradición, está en juego.

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