viernes 12 de julio de 2024

¿Por qué los bebés huelen a cielo y los adolescentes a caos?

¿Por qué los bebés huelen a cielo y los adolescentes a caos?

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Al cargar a un bebé, es inevitable sentirse atraído por su dulce aroma, que nos hace desear abrazarlos con fuerza. Sin embargo, si hemos estado en una habitación llena de adolescentes, podemos sentirnos tentados a huir del hedor que emanan. ¿Es solo nuestra imaginación? No, se trata de una fascinante y divertida ciencia detrás de por qué los bebés huelen como campos de flores y los adolescentes, bueno, como un queso olvidado en la nevera.

La diferencia en los olores corporales entre bebés y adolescentes es notable y tiene una base científica sólida. En general, los bebés tienen un olor agradable, mientras que los adolescentes pueden desprenden un olor más fuerte. Estas diferencias están relacionadas con los cambios biológicos y hormonales que ocurren durante el desarrollo humano, pero algunos científicos sugieren que pueden tener una explicación evolutiva.

La ciencia detrás de los olores de bebés y adolescentes

La revista Communications Chemistry investigó la composición química del olor corporal en bebés y adolescentes. El estudio realizado por la investigadora Helene Loos, de Universidad de Erlangen-Núremberg (Alemania) analizó muestras de olor corporal de 18 bebés y niños pequeños y 18 adolescentes, y descubrió que, tanto cualitativa como cuantitativamente, el olor corporal de los niños cambia drásticamente después de la pubertad.

 

En los bebés, se identificaron aldehídos con fragancias cítricas y jabonosas, que son percibidos como agradables. En cambio, el sudor de los adolescentes presenta una mayor concentración de ácidos carboxílicos, compuestos que se asocian con olores fuertes y desagradables, como el del queso y el almizcle de cabra. Además, en el sudor de los adolescentes se hallaron esteroides naturales con aromas almizclados, ausentes en el sudor de los bebés.

La fuente de los compuestos malolientes

Según los expertos, la fuente de los compuestos malolientes que caracterizan el olor corporal de los adolescentes es la reactivación de las glándulas sebáceas alrededor de la pubertad. Estas glándulas interactúan con bacterias y otras sustancias corporales, descomponiendo el sebo en moléculas malolientes.

Las glándulas sebáceas están activas antes del nacimiento, pero luego se vuelven mayormente inactivas durante los primeros años de vida, y se reactivan alrededor de la pubertad. A diferencia de los adolescentes, los bebés tienen poca actividad de las glándulas sebáceas, lo que significa que estos compuestos malolientes simplemente no se forman en altas concentraciones.

Una razón evolutiva para los cambios en el olor corporal

Ilona Croy, psicóloga en la Universidad Friedrich Schiller de Jena (Alemania) y coautora del estudio, explica que los cambios en el olor corporal entre bebés y adolescentes tienen un sentido evolutivo.

El aroma agradable de los bebés fortalece el vínculo entre padres e hijos, haciendo que los padres se sientan más inclinados a cuidar de ellos y reforzando el lazo afectivo. Esto es crucial, ya que los bebés dependen completamente de sus padres para su protección y cuidado.

A medida que los niños crecen y se convierten en adolescentes, su dependencia de los padres disminuye. En este contexto, se cree que el desarrollo de un olor corporal más fuerte y menos agradable puede fomentar la independencia.

 

Una teoría sugiere que este cambio en el olor corporal actúa como una forma de comunicación no consciente, ayudando a los adolescentes a distanciarse de sus padres y a ganar autonomía. Estas adaptaciones tienen un valor evolutivo para la supervivencia y el desarrollo de la especie humana.

Estudios comparativos y la evolución del olor corporal

Los estudios científicos en peces espinosos han descubierto que individuos estrechamente relacionados rechazan el olor de los otros una vez que alcanzan la madurez sexual. Este mecanismo ayuda a evitar la endogamia, lo que sugiere que el cambio en el olor corporal a lo largo del desarrollo no es único en los humanos.

En humanos, el olor infantil provoca una especie de instinto protector en los padres que se convierte en aversión o rechazo una vez que comienza la pubertad o adolescencia. Esto podría ser un mecanismo similar al observado en los peces espinosos, donde el olor de los individuos estrechamente relacionados se rechaza una vez que alcanzan la madurez sexual.

Los estudios comparativos entre peces espinosos y humanos sugieren que el cambio en el olor corporal a lo largo del desarrollo puede tener un propósito evolutivo. Sin embargo, también es importante considerar que el olor corporal no siempre tiene un propósito comunicativo claro y puede ser influenciado por asociaciones culturales y psicológicas.

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