Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
Columna de opinión:

Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
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Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
Ferrari Luce decepciona; Lamborghini, Maserati y Bugatti ganan

Ferrari Luce decepciona; Lamborghini, Maserati y Bugatti ganan

Lamborghini, Maserati, Bugatti

Créditos fotos: sala de prensa Ferrari, Maserati, Bugatti y Lamborguini.

Olvídate de los carritos de golf premium o de las pantallas con ruedas que solo sirven para acelerar en línea recta y marear a tu abuela. ¡En este 2026 llega el “santísimo cuarteto” de la velocidad! Ferrari, Lamborghini, Maserati y Bugatti han “cruzado el charco” hacia la electrificación, y el resultado es ¡ecológicamente demencial! Porque el debate ya no gira alrededor de las baterías, sino sobre quién de estos titanes del lujo automotriz ha logrado “domar” los electrones.

Sin embargo la única problemática es que los chinos están haciendo vehículos similares, con capacidades casi idénticas y hasta en los mismos colores, pero $500,000 dólares más baratos, porque mientras el coche chino vale $50,000 y el Ferrari vale 550.

Antes de alistar las palomitas y comenzar este comparativo uno a uno de estos carros de lujo de más de 1.000 caballos de fuerza, recordemos que los electrones en estos coches electrificados son las partículas que transportan la energía eléctrica que mueve el vehículo.

Así que, en vez de quemar gasolina para generar movimiento, el coche “mueve electrones” desde la batería que los almacena para luego fluir hacia el motor y convertir la electricidad en movimiento.

Entonces, ¿comenzamos con el comparativo de diseños, interiores y colores?

Luce, Folgore, Tourbillon y Temerario en diseño, interiores y colores

Ferrari GT Luce

Este coche del futuro tiene algo que los otros tres no tienen: fue diseñado por el legendario Jony Ive, diseñador de Apple y responsable del lenguaje estético del iPhone, el iMac, el iPod, el MacBook y, me faltaba, el Apple Watch.

Y es que Ive, quien fue la mano derecha creativa de Steve Jobs en diseño y minimalismo, un día recibió una llamada de “Il Cavallino Rampante” encargándole el Luce: un Gran Turismo (GT) de alto desempeño, lujo y comodidad, perfecto para recorrer largas rutas.

Comenzando por la llave, elaborada en un tipo de vidrio resistente utilizado en smartphones premium llamado Gorilla Glass, que contiene una tinta electrónica llamada e-ink, similar a la de los Kindle. Estas llaves —el Purosangue también la tiene— cambian gráficos, muestran animaciones, modifican su apariencia visual y se pueden personalizar “según el mood” con el que vayas a conducir.

Con cuatro puertas y cinco plazas, ¡parece esculpido por el viento! Además, ostenta una arquitectura eléctrica brutal de 880V con cuatro motores independientes (Quad Motor), uno en cada rueda, que desatan 1.035 caballos de fuerza. El Luce alcanza de 0 a 100 km/h en solo 2,5 segundos y su velocidad máxima es de 310 km/h.

Vamos a su interior. Las pantallas gigantes típicas de otros electrificados fueron reemplazadas por proyecciones en el parabrisas con realidad aumentada, mientras que los asientos usan MycoTex, un tipo de piel sintética elaborada con raíces de hongos.

En cuanto a los colores, puedes escoger entre Rosso Magma 26, un rojo metálico profundo que brilla como lava bajo el sol, con efecto tridimensional, elegante y sofisticado; o el Argento Vivo: plata líquida en su máxima expresión, un pantone frío pero refinado, con reflejos champagne, tonos grafito suaves y el efecto de cómo se vería un espejo bajo el sol.

Aquí van otras curiosidades del Luce: su potencia total es de 1.035 CV / 1.049 PS y su batería pesa N/D / 122 kWh (Gross).

Maserati GT Folgore

La propuesta de Maserati va más hacia un coupé italiano hermoso, de los de toda la vida, pero que funcione “con rayos”; de ahí que “Folgore” significa rayo en italiano.

A diferencia del Luce, el Folgore cuenta con un motor eléctrico menos, con imanes permanentes y tecnología heredada directamente de la Fórmula E, la categoría mundial de automovilismo organizada por los mismos responsables de la Fórmula 1, pero enfocada en coches 100% eléctricos.

Además, cuenta con menos caballos de fuerza: 761. Aun así, catapulta de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos —dos décimas más que el Luce— y alcanza unos respetables 325 km/h, 15 km/h más que el Ferrari.

Por dentro, el gran truco del Folgore es que las baterías están acomodadas en forma de “T” en el túnel central, así que vas sentado pegadito al piso de tu deportivo. En cuanto a tejidos, Maserati optó por usar Econyl, un material sostenible premium creado a partir de residuos reciclados de redes de pesca, plástico recuperado del océano y residuos textiles. Es algo así como un nylon de alta calidad. Punto a favor para el Folgore.

En cuanto a la paleta de colores, viene en Giallo Corse: un amarillo intenso, vibrante, saturado, con carácter deportivo, futurista y de alto impacto, inspirado en el automovilismo italiano clásico; y en Bluette Folgore, un azul eléctrico metálico inspirado en la energía y la tecnología. Es cobalto, un poco neón pero sofisticado, y recuerda el azul mediterráneo profundo.

Bugatti Tourbillon

La confección de este coche, para nada aburrido, se dejó en manos del genio eléctrico Mate Rimac, quien dio vida a un hiperauto de nueva generación que es una oda a la ingeniería.

Su nombre viene de la alta relojería, que usa tourbillons como símbolo máximo de sofisticación mecánica. Hablamos de un mecanismo complejo que compensa los efectos de la gravedad sobre la precisión del reloj, distribuyendo los errores gravitacionales.

Cuenta con un gigantesco motor V16 desarrollado con Cosworth, además de tres motores eléctricos. El resultado: 1.800 caballos de fuerza. Aquí sí se lleva por delante al Luce y al Folgore. Y no solo eso: también los supera porque hace de 0 a 100 km/h en tan solo 2,0 segundos y literalmente vuela, porque llega a 445 km/h.

Por dentro, el Tourbillon les va a volar la cabeza. Primero, porque el tablero no tiene pantallas y fue hecho por auténticos relojeros suizos a partir de 600 piezas de titanio, zafiro y rubíes reales; así que las agujas se mueven como un reloj de pulsera carísimo, al mejor estilo de Patek Philippe.

Además, el volante gira, pero el centro con los relojes se queda fijo. ¡Es una obra de arte! Por ahora, el Tourbillon va ganándole al Folgore y al Luce.

El color está top: Bleu de France de Course, un azul clásico profundo, elegante, saturado y refinado, propio de las carreras de Bugatti, que reinterpreta el histórico “French Racing Blue”. Además, va combinado con fibra de carbono azul. Este Bugatti me voló la cabeza: es una joya visual que supera las expectativas.

Lamborghini Temerario

Por último, y no menos importante, está esta fiera catalogada como HPEV (High Performance Electrified Vehicle). Lo digo porque combina un motor V8 biturbo que sube hasta las 10.000 rpm con tres motores eléctricos para liberar 907 caballos de fuerza combinados.

Además, clava el cronómetro de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos —igual que el Luce— y alcanza una velocidad punta de 343 km/h: un poco más que el Folgore.

Por dentro, dicen que te sientes en un jet de combate F-35. El tablero es de fibra de carbono forjada, con texturas que parecen sacadas de una película de ciencia ficción; lo digo porque el botón de encendido también tiene la clásica tapita roja tipo misil, y el volante tiene perillas para activar el Modo Drift y salir disparado.

Viene en dos colores estridentes: Verde Scandal y Arancio Apodis, un naranja de tres capas que encandila. Creo que yo me iría por los colores más clásicos.

¿“A qué saben” estas bestias al volante?

Personalmente, creo que son cuatro experiencias diferentes y personalizadas, y cada uno tendrá su percepción de cuál es el mejor. Solo les digo que si buscan desafiar las leyes de la gravedad, se vayan por el Ferrari Luce.

Quienes lo han conducido en el circuito de Fiorano dicen que al principio no hay ruido de escape, pero Ferrari inventó un sistema que vibra y genera un zumbido mecánico real que hace que te conectes inmediatamente con el coche.

Si lo pisas en una curva, alístate porque los cuatro motores independientes frenan las ruedas de adentro y le dan todo el torque a las de afuera, como si el coche tuviese unas “manos invisibles” que lo pegan al piso. Y cuando aceleres, te prometo que sentirás el cerebro aplastado contra la nuca.

Entonces, ¿qué tiene el Maserati Folgore para ofrecer si es el rey de las autopistas? Además de que todos te van a mirar en la ciudad, en carretera es toda una seda gracias a su suspensión de aire. Te lo dije: es como volar.

Ahora bien, si le aceleras en la carretera a Querétaro, notarás que la autonomía de la batería baja de las 280 millas teóricas a unas 180 reales en un solo parpadeo, porque además de ser un coche pesado, en frenadas fuertes notarás que sus frenos Brembo hacen un esfuerzo extra para detenerlo.

Bueno, y si quieres olvidar todo lo que sabes sobre velocidad, ahí tienes tu Bugatti Tourbillon, porque cuando pisas el acelerador, este monstruo te dará lecciones sobre velocidad. Sus motores eléctricos y el motor V16 te dejarán sin aire, porque despiertan a 3.500 vueltas y suben hasta las 9.000 rpm. ¡Madre mía! Además, la tracción eléctrica delantera “lee el piso” mil veces por segundo, permitiéndote tomar curvas con control a velocidades absurdas.

Y si lo que quieres es tener al rey de la fiesta y el descontrol estacionado en tu garaje, ahí está el Lamborghini Temerario, que es pura diversión. Acelera rápido como un latigazo y, si le activas el modo Corsa, seguramente la pista se inmola; y si pones el control de derrape en el nivel 3, te convertirás en piloto profesional, rodeado de ruido y adicción.

¿Qué dice la crítica internacional?

Por supuesto que la prensa de EE. UU. y Europa analizó con lupa a este cuarteto de dioses, viendo pros, contras, oportunidades y mejoras, pero como siempre, sus opiniones están divididas por un choque cultural.

En EE. UU. están enamorados del Ferrari Luce. Aman los botones reales al volante y que sea espacioso para viajar con amigos. Pero en Europa… ¡los puristas están llorando! Especialmente la crítica italiana, que dice que un Ferrari de cuatro puertas y además eléctrico es un insulto al legado de Enzo. Lo ven demasiado “Silicon Valley” y poco pasional, como se ha posicionado “Il Cavallino Rampante” a través de los años.

Por otro lado, al Maserati Folgore en Europa lo aman por bonito, pero Top Gear fue “directo a la yugular”. Publicó que “cuesta casi 200.000 libras y no ruge”. Por ese dinero, la gente prefiere comprar un Maserati usado con el viejo motor V8 y así escucharlo rugir de verdad. En EE. UU. lo ven más como un juguete exótico ideal para presumir en Malibú.

Al Bugatti y al Lamborghini todos los aplauden. En algo coinciden: la hibridación es el camino. ¡El hecho de que Bugatti pusiera relojes mecánicos en lugar de pantallas aburridas fue visto como la jugada más elegante del siglo! Y es cierto, porque el hiperlujo debe ser eterno, no algo que pase de moda como un celular viejo.

Ahora sí, para finalizar, va “el veredicto de la calle”. Algo queda claro: conseguir 1.000 caballos de fuerza hoy se logra gracias a las baterías, y cualquier coche eléctrico moderno puede ser rápido en línea recta. Entonces, el verdadero mérito de estas marcas no es la velocidad, sino el drama que le metan. Así como lo leen.

En ese orden de ideas, Lamborghini y Bugatti ya ganaron este primer asalto usando la electricidad para “meterle esteroides” a sus motores de gasolina y mantener los pelos de punta de los puristas. Pero Ferrari se la jugó a todo o nada con el Luce, apostando por el futuro total.

Así que, mis queridos lectores, el tiempo dirá si el mercado prefiere el rugido nostálgico del motor o el silencio electrizante del mañana.

¿Tú con cuál te quedas para dar una vuelta este fin de semana?

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