Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
Columna de opinión:

Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
Columna de opinión:

Cabrón, chispa y casual

Por: Eddy Warman
¡Auxilio! ¿Acaso mi nieto tendrá una “Date my Mate” o será protagonista de una “Power Point Nigh”? Los  Baby Boomers sí sabían ligar y ahora los Z mueren de pánico

¡Auxilio! ¿Acaso mi nieto tendrá una “Date my Mate” o será protagonista de una “Power Point Nigh”? Los  Baby Boomers sí sabían ligar y ahora los Z mueren de pánico

nieto

Ando “bien ido” pensando en cómo serán las citas románticas de mi nieto, si es que habrá citas en esa época, ¡porque resulta que se están extinguiendo!

Ahora los Centennials o Generación Z dicen QUE NO PUEDE abordar una primera cita, clave para formar relaciones a largo plazo, y que normalmente comenzaba en la secundaria, esa época en la que recuerdo que todos salíamos con todas.

Este fenómeno amoroso del que les hablo se está presentando desde Estados Unidos hasta Australia.

Quienes lo sufren, dicen que no pueden tener citas por causas que van desde baja de autoestima y falta de soltura frente a otros, pasando por falta de confianza en ellos mismos e inseguridad al momento de tener que acercarse físicamente a una persona para decirle que quieren salir con él o con ella. Porque si de acercarse digitalmente se trata, sabemos que tienen las de ganar.

Mientras unos dicen que es porque  las malas experiencias con parejas anteriores les hacen dudar del éxito de una nueva cita romántica, otros ni siguiera han tenido una experiencia previa, todo porque no son capaces de expresar sus sentimientos.

¡Simplemente no quieren asumir riesgos, sentir rechazo o dolor emocional! Esto contrasta demasiado con los de mi generación, que todos tuvimos nuestra primera novia como a los 12 años, y desde ahí no dejamos de salir con chicas y tener novias.

¿Será que mi nieto asistirá a los famosos encuentros “Date my Mate”? Ya les cuento sobre este tema, pero por ahora sigamos con que los chicos de ahora no pueden tener citas amorosas frente a frente.

Para entenderlo, debo subirme en una cápsula del tiempo y viajar al año 1946 cuando nacieron los Baby Boomers, hasta 1964 que fueron reemplazados por la Generación X y las siguientes…

 Ojalá mi nieto tenga las agallas de John Wayne

Si lo Baby Boomers querían tener una cita romántica, tenían que tener más agallas que John Wayne enfrentando solo al un batallón, o el temple de Clint Eastwood, esa mirada de acero, nervios de pólvora y capacidad de aguantar interrogatorios sin sudar una sola gota. Básicamente tenían que sobrevivir a una Misión Imposible…pero sin Tom Cruise. Todo por amor, o al menos ese era el aliciente que tenían para poder conquistar a la mamá de sus hijos.

Todo comenzaba con un ritual dantesco: llamar al teléfono fijo de la casa de la familia de la chica. Ese acto era considerado un deporte de alto riesgo donde lo más probable era que te contestara el papá, que era un ogro, le cual te obligaba a recitar tu árbol genealógico antes de que te pasaran a la chica.

Si superabas la primera prueba seguía la presentación formal del pretendiente, que era más bien un interrogatorio digno de la KGB frente a toda la familia, para «confirmar» y autorizar la primera cita.

La noche de primera la cita, más te valía ser un reloj suizo porque si llegabas tarde, el noviazgo moría antes de nacer. Normalmente iban al autocine, a un baile o a la fuente de soda.

Luego venía el noviazgo, ese tiempo compartido de gran valor que era el pilar del romance; el problema es que nunca era de dos, porque siempre venía incluido el famoso «candelabro» de confianza, generalmente el hermano menor, cuya única función en la vida era ¡estorbar! y asegurarse de que no hubiese ni un roce de manos.

Luego vino la Generación X que rompió con el protocolo y la etiqueta rígida de los Baby Boomers.

Por supuesto que también tenían que llamar por teléfono (no existía el celular), pero ahora la verdadera meta era tener un cable de teléfono, al menos 10 metros, que les permitiera meterse en el clóset o el baño y así poder tener un gramo de privacidad para declarar su amor, evitando que mamá y toda la familia escucharan el chisme.

El segundo acercamiento era grabar un casete con canciones de la radio (eso sí, rezando para que el locutor no hablara al final de la canción). Esa era la forma perfecta de decir: «me gustas y quiero salir contigo”. Entregar ese casete (más adelante CD), era el equivalente a pedir una salida formal. O si eras tímido, llamabas por teléfono, preguntabas por ella y le ponías la canción que le querías dedicar en vivo, sin decir quién eras.

La primera cita era en la zona de comidas o de video juegos del mall (al menos ya no tenías que sentarte en la sala al lado del ogro de la casa para pedir permiso); o en el cine. También se daban una vuelta por las tiendas de discos y compartían sus gustos musicales. ¡Y es que si no les gustaban las mismas bandas, la relación podía pender de un hilo!

A los X les siguieron los Millenials; fue la primera generación que ya no requería de valentía y el valor para acercarse a la persona que les gustaba, porque fueron los que comenzaron a pedir citas a través de Messenger de Hotmail. Para mí, ahí comenzó todo el problema al que se enfrentan los Centennials y los Alfa, que pronto entrarán mundo de las citas.)

Pero también tenían sus retos: enfrentarse a una resistencia mental sobrehumana y aprender a descifrar si un “hola :-)” significaba amor eterno, o que habías entrado a la Friend Zone que te condenaba al fracaso.

 Pronto, el pretendiente comenzó con el espionaje digital, presente hoy en día, y a stalkear el muro de Facebook de su futura novia, seguido del pánico que generaba que se le escapara un like en una foto de hace 80 semanas, mientras hacía la investigación de campo sobre su nuevo crush.

La primera cita casi siempre era ir por un café,  para tener una ruta de escape rápida si la chica o el chico no se parecían en nada a las fotos que había publicado en su perfil.

¿Recuerdan el candelabro físico? Bueno, ese se reemplazó por dos celulares sobre la mesa, que vibraban cada cinco minutos, anunciando la entrada de un mensaje de texto.

Si la pareja superaba el FOMO (Fear of Missing Out o “miedo a perderse de algo”) de no contestar el celular (porque quizás se trataba de alguien más interesante), el plan era ir a un Pub, tomarse una selfie y publicarla, oficializando su romance.

Date my Mate y Power Point Nights

Ahora sí les cuento lo de “Date my Mate”, una fórmula que a mi parecer, es una mezcla de mole y pozole.

Como a la Generación Z no se le da eso de invitar a salir a una persona, entonces se inventaron las “Power Point Nights”, que a propósito, están que arde en Tik Tok, desde Estados Unidos, pasando por Londres hasta Australia.

Los solteros y solteras juntan en un bar que cuenta con un escenario estilo Stand Up Comedy. Allí, los participantes exponen a sus amigos con el fin de que conecten y socialicen, todo bajo un toque de humor y diversión, al mejor estilo de Jimmy Fallon pero sin serlo en lo absoluto.

Lo cierto es que muchas parejas han concretado su primera cita de esta manera.

¿Y el Power Point a qué va? Bueno, porque literalmente hacen una presentación del amigo o amiga soltero(a) y lo presentan como si fuera un personaje de un Reality Show. Imagina a tu amigo haciendo un pitch de ti ante varios “inversionistas”, para ver si le dan el presupuesto necesario para armar su emprendimiento, todo un Shark Tank de citas, en donde “se venden” las cualidades de los amigos al mejor postor del Pub.

Me pregunto cómo hubiese sido el pitch que mi amigo Jaime Bassegoda hubiese hecho de mi; es más le pregunté y me respondió que de entrada, “no hubiese necesitado de presentación porque la hubiese hecho yo mismo; porque tengo carácter (huevos) para los desconocidos y en un segundo enseño quién soy: ‘chispa’, cabrón y sobretodo trabajador.”

Así que para finalizar, creo que lo que le sucedió a los Z (y lo que espero que no le suceda a mi nieto), es que se cansaron del frascaso de las apps de citas, sumado a sus antecedentes forzados a socializar a través de la tecnología por culpa de la Pandemia. ¿Recuerdan las Zoom Parties?

Bueno, las “Power Point Nights” son la manera en la que esta generación tiene miedo a contaminarse, pero no de COVID-19 sino de amor real y con los pies en la tierra (no con los dedos en el teclado); ese que se conquistaba y se dejaba conquistar, que se trabajaba todos los días, que se gritaba a los cuatro vientos sin miedo al cringe a que lo ghostearan a uno.

Suscríbete a nuestra lista de envíos
Recibe en tu casilla de correo las últimas noticias y novedades de nuestro portal.

Comparte esta noticia

Artículos relacionados

¡Te invito a suscribirte a mi Newsletter!

Recibe noticias y artículos exclusivos sobre todo lo que te interesa: tecnología, estilo de vida, ciencia, automovilismo, vinos, y por supuesto, ¡gastronomía deliciosa!