BYD M9: el lujo silencioso de la nueva movilidad familiar

BYD M9: el lujo silencioso de la nueva movilidad familiar

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En los últimos meses hemos tenido la oportunidad de probar varios modelos de la marca china BYD, y debo decir que cada uno ha ido dejando una impresión interesante sobre el rumbo que está tomando la industria automotriz.

La pickup BYD Shark, que sorprendió por su planteamiento híbrido y su carácter robusto. Después el sedán BYD King DM‑i, que apuesta por la eficiencia con un sistema híbrido particularmente refinado. También manejamos el BYD Song Plus DM‑i, un SUV equilibrado que demuestra que la electrificación puede convivir con el confort familiar. A eso se suma el urbano BYD Dolphin Mini Plus, pensado para moverse con agilidad en ciudad, y el BYD Song Pro DM‑i, otro ejemplo del enfoque híbrido que la marca ha perfeccionado.

Pero había una pieza que faltaba en ese rompecabezas: una minivan. Y ahí aparece el BYD M9.

Esta prueba de manejo la hizo Jenny de mi equipo y aquí les comparto su experiencia que resulta interesante porque BYD M9 nos obliga a replantear algo que durante años parecía muy claro: qué debe ser un vehículo familiar.

Durante décadas las minivanes fueron sinónimo de espacio y practicidad, sí… pero rara vez despertaban entusiasmo. Eran autos funcionales, no necesariamente deseables.El M9 intenta cambiar esa percepción.

Lo primero que impresiona es su tamaño. Supera los cinco metros de largo y tiene una distancia entre ejes generosa que se traduce en un interior amplio y cómodo. Pero curiosamente, una vez al volante, el vehículo no se siente tan grande como aparenta. La dirección eléctrica tiene un tacto ligero y preciso que facilita maniobrar incluso en ciudad.

En tráfico urbano se mueve con sorprendente naturalidad, algo que no siempre ocurre con vehículos de estas dimensiones.En carretera, en cambio, aparece otra de sus virtudes: la suavidad de marcha.

El sistema híbrido enchufable combina un motor de combustión con uno eléctrico, y el resultado es una aceleración progresiva, silenciosa y bastante contundente cuando se necesita.No es un vehículo pensado para correr, pero tampoco se siente pesado ni lento. Al contrario: la entrega de potencia es limpia, fluida y muy bien dosificada.

Más interesante aún es su eficiencia. La autonomía total puede acercarse a los 900 kilómetros, una cifra que para un vehículo familiar resulta particularmente atractiva si pensamos en viajes largos. Pero lo más relevante es que en modo completamente eléctrico puede recorrer cerca de 95 kilómetros, lo cual en la práctica significa que muchos trayectos diarios podrían hacerse sin consumir una sola gota de gasolina.

Ahí aparece uno de los grandes diferenciadores de la marca: la tecnología de baterías. BYD utiliza su conocida Blade Battery, un desarrollo que busca no solo eficiencia energética, sino también seguridad estructural y durabilidad. En un momento en el que la electrificación avanza a gran velocidad, ese tipo de soluciones técnicas marca diferencias importantes.

Otra sorpresa está en el interior.El tablero está dominado por una gran pantalla central de más de 15 pulgadas, acompañada por un cuadro de instrumentos digital y un sistema de conectividad bastante completo. El vehículo responde incluso a comandos de voz mediante el sistema “Hi BYD”, algo que cada vez veremos más en la industria.

Pero más allá de las pantallas, lo que realmente se agradece es el espacio. La segunda fila resulta particularmente cómoda y el acceso se facilita gracias a las puertas corredizas eléctricas. Quien haya intentado subir niños o colocar una silla infantil en un estacionamiento estrecho sabe perfectamente lo valioso que puede ser ese detalle.

Y si hablamos de viajes familiares, el espacio de carga tampoco decepciona. Con la tercera fila abatida, el volumen del maletero supera los dos mil litros. Es decir, hay espacio suficiente para equipaje, equipo deportivo o cualquier plan improvisado de fin de semana.

En términos de seguridad, el vehículo también viene bien equipado: múltiples bolsas de aire, sistemas de estabilidad, cámaras de visión de 360 grados y diversas asistencias electrónicas que hacen la conducción más sencilla y segura.

Al final, lo interesante del M9 no es un solo elemento aislado, sino el conjunto. Es una minivan que conserva las virtudes tradicionales de su categoría —espacio, comodidad, practicidad— pero incorpora una visión tecnológica que refleja hacia dónde se dirige la movilidad global.

BYD M9

No pretende ser extravagante ni futurista en exceso. Más bien propone una evolución lógica, elegante y bastante inteligente.

Después de manejarlo, queda la impresión de que el BYD M9 no solo amplía la oferta de la marca en México, sino que también redefine lo que puede ser un vehículo familiar en esta nueva etapa de la industria automotriz.

Y eso, en estos tiempos de transición tecnológica, ya es mucho decir. ¿Te gustaría manejarlo? Puedes hacerlo, agenda tu prueba de manejo aqui

También puedes leer: BYD Shark: El Tiburón que no nada, ¡rueda!

 

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