¿Por qué soñamos? La ciencia explica qué pasa en el cerebro

¿Por qué soñamos? La ciencia explica qué pasa en el cerebro

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Soñar es una de las experiencias más extrañas y universales de la vida. Podemos despertar convencidos de que acabamos de vivir una historia completa, encontrarnos con personas que no vemos hace años o estar en lugares imposibles que, mientras dormimos, parecen completamente reales. Y lo más curioso es que, al abrir los ojos, muchas veces todo desaparece en cuestión de minutos.

Durante siglos, los sueños fueron considerados mensajes, presagios o ventanas hacia otra dimensión de la mente. Hoy, la ciencia sabe mucho más sobre lo que ocurre mientras dormimos, aunque todavía quedan preguntas sin una respuesta definitiva.

Lo que sí está claro es que el cerebro no se «apaga» durante el sueño. Por el contrario, atraviesa diferentes etapas, reorganiza información, procesa experiencias y puede generar una actividad mental sorprendentemente intensa.

El cerebro sigue trabajando mientras dormimos

Dormir no significa que el cerebro deje de funcionar. Mientras descansamos, continúa realizando numerosas tareas esenciales para el organismo.

El sueño se divide en diferentes etapas que se repiten a lo largo de la noche. Una de ellas es la fase REM, llamada así por los movimientos rápidos de los ojos que la caracterizan. Es durante esta etapa cuando suelen aparecer los sueños más intensos, elaborados y vívidos.

En el sueño REM, determinadas zonas del cerebro relacionadas con las emociones, la memoria y las imágenes pueden presentar una actividad considerable, mientras que otras áreas vinculadas con el pensamiento lógico y el control racional funcionan de manera diferente a cuando estamos despiertos.

Por eso, en un sueño podemos aceptar situaciones completamente absurdas sin cuestionarlas. Podemos hablar con alguien que ya murió, volar, cambiar de lugar instantáneamente o encontrarnos en nuestra antigua escuela siendo adultos y, dentro del sueño, todo parece tener sentido.

Soñamos varias veces durante una misma noche

Una de las ideas más extendidas es que algunas personas sueñan y otras no. Sin embargo, la evidencia científica indica que prácticamente todos soñamos.

Lo que cambia es nuestra capacidad para recordar lo que ocurrió mientras dormíamos.

A lo largo de una noche podemos atravesar varias fases REM y, por lo tanto, experimentar múltiples episodios de sueños. Además, los períodos REM tienden a hacerse más prolongados conforme avanza la noche.

Esto ayuda a explicar por qué los sueños que tenemos cerca de la hora de despertarnos pueden parecer especialmente largos, detallados o extraños.

El problema es que recordar un sueño no es lo mismo que soñarlo. La memoria de lo ocurrido mientras dormimos puede desaparecer rápidamente una vez que recuperamos el estado de vigilia.

¿Por qué olvidamos los sueños tan rápido?

Quizás alguna vez te despertaste con la certeza de haber tenido un sueño increíble. Durante unos segundos podías recordar personajes, lugares, conversaciones y hasta detalles aparentemente insignificantes. Después te levantaste, empezaste el día y, poco a poco, todo se desvaneció.

No es casualidad.

Durante el sueño, los mecanismos cerebrales relacionados con la formación y consolidación de ciertos recuerdos funcionan de manera diferente. Al despertar, si no prestamos atención inmediatamente a lo que soñamos, gran parte de esa información puede perderse.

Por eso, una persona que quiere recordar sus sueños suele tener más éxito si permanece quieta unos segundos al despertar y trata de reconstruir la experiencia antes de levantarse o comenzar a mirar el teléfono.

También puede ayudar escribir lo que recuerda apenas despierta. Incluso unas pocas palabras pueden servir como pistas para recuperar posteriormente más detalles.

Los sueños mezclan recuerdos, emociones e imaginación

Una de las características más fascinantes de los sueños es que no necesariamente crean una historia desde cero.

El cerebro puede combinar fragmentos de experiencias recientes, recuerdos antiguos, emociones, lugares conocidos y elementos completamente imaginarios.

Por eso podemos soñar con una persona que no veíamos desde hace años, pero encontrarla en un escenario que nunca existió. También podemos escuchar una conversación que jamás tuvimos o experimentar situaciones que mezclan diferentes momentos de nuestra vida.

Esta combinación puede hacer que los sueños parezcan completamente impredecibles.

Una posible explicación es que durante el sueño el cerebro continúa procesando información y estableciendo conexiones entre diferentes recuerdos y experiencias. Sin embargo, esto no significa que cada sueño tenga un mensaje oculto o una interpretación específica.

¿Los sueños realmente tienen significado?

Esta es una de las preguntas más difíciles de responder.

A lo largo de la historia surgieron numerosas teorías que intentaron interpretar los sueños. Algunas propuestas sostienen que reflejan deseos inconscientes, mientras que otras consideran que son una consecuencia de la actividad cerebral durante el sueño.

La investigación moderna no permite afirmar que exista un diccionario universal de sueños en el que, por ejemplo, soñar con agua tenga siempre un significado determinado o soñar con caer represente necesariamente una situación concreta.

Eso no significa que los sueños no tengan relación con nuestra vida cotidiana.

Las emociones, preocupaciones, recuerdos y experiencias recientes pueden aparecer incorporados en ellos. Una persona que atraviesa un momento de estrés puede tener sueños particularmente intensos, aunque no necesariamente exista un significado simbólico único detrás de cada imagen.

En otras palabras, un sueño puede reflejar nuestra actividad mental sin convertirse necesariamente en un mensaje que debamos descifrar.

Las pesadillas también forman parte del funcionamiento del cerebro

No todos los sueños son agradables. Algunas noches aparecen situaciones aterradoras que pueden provocar miedo, angustia e incluso hacer que nos despertemos sobresaltados.

Las pesadillas son sueños especialmente desagradables que pueden estar relacionados con emociones intensas, estrés, experiencias traumáticas, falta de sueño o determinados factores del estilo de vida. También pueden aparecer ocasionalmente sin que exista un problema particular.

Durante una pesadilla, las emociones pueden sentirse completamente reales porque las áreas cerebrales relacionadas con el procesamiento emocional permanecen activas. El resultado es una experiencia que, mientras ocurre, puede parecer tan convincente como cualquier situación de la vida real. Por eso no resulta extraño despertarse con el corazón acelerado después de un sueño particularmente intenso.

Cuando sabemos que estamos soñando

Existe un fenómeno todavía más curioso: los sueños lúcidos.

En un sueño lúcido, la persona se da cuenta de que está soñando mientras el sueño continúa. Algunas personas incluso pueden influir parcialmente sobre lo que ocurre, aunque el nivel de control varía mucho de un individuo a otro.

Durante décadas, los sueños lúcidos fueron considerados principalmente una experiencia curiosa. Actualmente, la ciencia los estudia como un fenómeno relacionado con estados particulares de conciencia durante el sueño.

Lo sorprendente es que una persona puede encontrarse dormida y, al mismo tiempo, tener cierto grado de conciencia de que la realidad que está experimentando pertenece a un sueño.

¿Por qué algunos sueños parecen tan reales?

El cerebro no necesita recibir información del mundo exterior para construir una experiencia mental convincente.

Durante un sueño puede generar imágenes, sonidos, sensaciones físicas, emociones y hasta la percepción de movimiento. Todo esto puede producir una experiencia subjetiva extraordinariamente realista.

Además, durante determinadas etapas del sueño disminuye el control racional que normalmente utilizamos para cuestionar lo que ocurre.

Por eso, mientras soñamos, podemos aceptar como normal una situación que sería imposible despiertos.

El cerebro no está simplemente reproduciendo una película almacenada en nuestra memoria. Está construyendo una experiencia utilizando diferentes fuentes de información y actividad neuronal.

¿Podemos soñar en blanco y negro?

Sí. Los sueños pueden presentarse con colores o sin ellos.

Durante mucho tiempo se pensó que todas las personas soñaban en blanco y negro o que los sueños tenían características visuales similares para todo el mundo. En realidad, la experiencia puede variar considerablemente.

Las personas pueden recordar sueños extremadamente coloridos, otros con imágenes más difusas y otros en los que prácticamente no recuerdan elementos visuales.

También pueden existir diferencias relacionadas con la forma en que cada persona recuerda y describe sus sueños.

Los sueños todavía esconden muchos misterios

A pesar de todos los avances científicos, todavía no existe una explicación definitiva para responder por qué soñamos exactamente.

Sabemos que los sueños están relacionados con la actividad cerebral durante el sueño y que pueden involucrar memoria, emociones, aprendizaje y procesamiento de información. También sabemos que ocurren con frecuencia y que pueden adoptar formas increíblemente complejas.

Pero todavía queda una gran pregunta: ¿por qué el cerebro produce experiencias narrativas tan elaboradas mientras el cuerpo permanece dormido?

Una posibilidad es que los sueños sean un subproducto de procesos cerebrales que ocurren durante el sueño. Otras investigaciones exploran si podrían tener funciones relacionadas con la memoria, la regulación emocional o la simulación de situaciones.

Es posible incluso que no exista una única explicación para todos los sueños.

Una última curiosidad: probablemente soñaste anoche

Aunque no recuerdes absolutamente nada, lo más probable es que hayas soñado.

Quizás fue una historia absurda que desapareció apenas abriste los ojos. Quizás aparecieron personas conocidas, lugares de tu infancia o situaciones que nunca podrían ocurrir en la vida real. O quizás simplemente no quedó ningún recuerdo consciente de lo que ocurrió.

Eso es justamente lo fascinante: cada noche, mientras creemos que estamos desconectados del mundo, nuestro cerebro continúa trabajando y puede construir experiencias completas que, durante unos minutos o incluso unos segundos, sentimos como reales.

Los sueños siguen siendo uno de los grandes enigmas de la mente humana. Y quizá parte de su encanto esté precisamente en eso: cada noche nuestro cerebro crea un mundo al que entramos sin saberlo y del que, al despertar, muchas veces no conservamos prácticamente nada. 

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