viernes 12 de julio de 2024

¿Hay vida después del plástico?

¿Hay vida después del plástico?

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Este artículo comienza con una pregunta provocadora: ¿Hay vida después del plástico? Esta interrogante surge desde una perspectiva realista y actual. El plástico se ha convertido en un invasor imparable que debería preocuparnos a todos.

A pesar de que el plástico, fue inventado a mediados del siglo XIX, su popularidad no despegó hasta la década de 1970. En ese período, los fabricantes empezaron a sustituir los envases tradicionales de vidrio o papel por alternativas plásticas, que eran más ligeras, duraderas y económicas.

Actualmente, la basura plástica está presente en prácticamente todos los ecosistemas del mundo y los daños que está causando al medio ambiente y a las especies terrestres y marinas, incluido el ser humano, son incalculables.

La necesidad de actuar con urgencia es innegable: desde la década de 1950, los humanos han producido alrededor de 13.000 millones de toneladas de plástico, y se prevé que esta cifra aumente a unos 34.000 millones de toneladas para 2050. El Foro Económico Mundial (WEF) estima que para este año habrá en los océanos más toneladas de plástico que de peces.

Plástico de un solo uso

El plástico tiene muchos usos importantes y razonables, como guantes quirúrgicos o popotes para personas con discapacidades, pero estos casos representan una pequeña parte del plástico de un solo uso.

Un estudio revela que más de la mitad del plástico no textil, excluyendo materiales sintéticos como el poliéster y el nylon, proviene de envases desechables.

Estos plásticos de un solo uso ejemplifican la problemática cultura del «usar y tirar», donde la conveniencia a corto plazo se prioriza sobre la durabilidad y los impactos a largo plazo.

Se estima que entre 100 y 150 millones de toneladas de plástico se destinan a productos de un solo uso cada año, y de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU) se reporta una producción anual de más de 400 millones de toneladas de plástico, casi equivalente al peso de toda la población mundial.

¿Por qué tenemos que preocuparnos por los desechos plásticos?

Los plásticos son altamente tóxicos debido a los aditivos químicos utilizados en su producción, que mejoran sus propiedades, haciéndolos más flexibles, menos degradables o menos inflamables.

Además, el plástico puede absorber contaminantes del ambiente, como pesticidas en el medio marino, aumentando su toxicidad.

Actualmente, se están realizando estudios para determinar los efectos de esta toxicidad en organismos como animales, plantas y humanos.La contaminación por plásticos se extiende por mares y océanos provocando daños en ocasiones irreparables en seres vivos y ecosistemas.

La terrible o asombrosa adaptación al plástico

La presencia de materiales sintéticos en la naturaleza es negativa en todos los casos pero, como no podría ser de otra manera, algunos animales y plantas se adaptan a esta contaminación y colonizan plásticos y todo tipo de fibras como si se tratara de piedras u otros sustratos naturales,

100.000 animales marinos mueren por los plásticos cada año. Las tortugas confunden las bolsas de plástico con medusa y las aves marinas tienen sus estómagos llenos de artículos de plástico. Estos desechos también afectan la salud de los arrecifes.

Un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution reveló que plantas y animales costeros están colonizando basura plástica en el océano abierto. Investigadores encontraron especies costeras, como anémonas y crustáceos, viviendo a cientos de metros mar adentro en el «Gran Parche de Basura del Pacífico».

Estos hallazgos muestran que las especies costeras están usando plástico para sobrevivir en mar abierto, un fenómeno observado por primera vez tras el tsunami japonés de 2011. Los científicos denominan a estas comunidades como «neopelágicas».

Este descubrimiento resalta un problema más allá de la ingestión y el enredo de plásticos: la basura plástica está permitiendo que las especies costeras se expandan a nuevas áreas.

Los científicos todavía están estudiando exactamente cómo se produce este proceso, porque no se sabe si los plásticos flotantes ocupados se desvían hacia puntos de productividad o si el plástico en sí actúa como un arrecife que atrae más fuentes de alimentos.

Cangrejos ermitaños y conchas de plástico

Un estudio de la Universidad de Varsovia en Polonia reveló que los cangrejos ermitaños están adoptando conchas de plástico y otros materiales humanos como sus nuevos hogares.

Analizando casi 29,000 imágenes de cangrejos ermitaños en plataformas como iNaturalist, se identificaron 386 cangrejos con conchas artificiales, siendo los tapones de plástico los más comunes.

Esta tendencia preocupa a los científicos, ya que afecta a 10 de las 16 especies de cangrejos ermitaños terrestres en regiones tropicales. La profesora Marta Szulkin señaló que es desgarrador ver cómo estos crustáceos están adaptándose a la disponibilidad de recursos en la era del plástico.

Con la creciente contaminación plástica, los cangrejos encuentran refugio en la basura. Factores como la selección sexual, la ligereza del plástico y el camuflaje en entornos contaminados podrían influir en su elección.

El estudio, publicado en Science of the Total Environment, destaca la urgente necesidad de abordar la contaminación plástica que afecta a la vida marina y terrestre.

Los datos que nadie quiere ver

  • Un alarmante 88% de las especies marinas están afectadas por la contaminación plástica en los océanos. Muchas de estas especies ya tienen plástico en su organismo, incluidos animales consumidos por los humanos.
  • Al menos 2,144 especies sufren contaminación plástica en su medio ambiente y, en algunos casos, lo ingieren en sus alimentos. Esto incluye al 90% de las aves marinas y al 52% de las tortugas.
  • En nuestra cadena alimentaria, se ha detectado plástico en mariscos como el mejillón azul y las ostras. Además, una quinta parte de las marcas de sardinas enlatadas contienen partículas plásticas.
  • Algunas áreas marinas están especialmente amenazadas, como el Mar Amarillo y el Mar de China Oriental en Asia. En Occidente, el Mediterráneo es especialmente vulnerable, con Egipto, Italia, Turquía, España y Francia como los países que más plásticos arrojan.

Es hora de tomar conciencia y actuar.

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