viernes 12 de julio de 2024

Tras los pasos del “Tata” Mandela: icono de la lucha contra el apartheid

Tras los pasos del “Tata” Mandela: icono de la lucha contra el apartheid

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Créditos: Nelson Mandela Foundation, Rockefeller Public Policy, Nelson Mandela Archive, National Geographic, The Nobel Prize
Fotos: Carolina Riaño
El próximo 18 de julio se conmemora el Día Internacional de Nelson Mandela. Concuerda con la fecha de nacimiento de “Madiba” o “Tata”, como le decían de cariño a este líder sudafricano, que pasó a la inmortalidad como icono de la lucha contra el «apartheid.» Un símbolo de cultura, paz y libertad, que inspira a las nuevas generaciones con su espíritu de resiliencia y justicia. 
Dicen que para comprender mejor la historia, es mejor visitar los lugares que fueron testigo, no solo de injusticias y desigualdades, sino también de cambios y transformaciones de la sociedad. De ahí que para comprender el verdadero legado de “Madiba”, es importante recorrer sus pasos, visitar su casa en el barrio Sowetho, recorrer las afueras de la casa en donde falleció -ubicada en una prestigiosa zona de Johannesburgo-; repasar la historia en el Museo del Apartheid, y ser testigo de su vida en prisión en la Isla Robben en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.
La historia de “Madiba” va entretejida con la del «apartheid», aquel vergonzoso sistema social de segregación racial, que fue impuesto por el gobierno sudafricano de minorías blancas entre los años 1948 y 1994. La ley determinaba en dónde podían vivir y trabajar los “no blancos”, y qué tipo de educación podían recibir. También les prohibían el derecho al voto y las relaciones interraciales. En Sudáfrica, la raza “blanca” fue separada de la “no blanca”. La política “apartó” a los cuidadanos “no blancos” de los “blancos”, segregó no sólo a las personas de color sino también a las otras etnias, como indios y malayos, entre otros.
El único “pecado” que Mandela cometió, fue desafiar el gobierno de la minoría blanca en Sudáfrica. Y fue sentenciado por ello a 27 años de cárcel, por exigir igualdad y justicia para todos los ciudadanos sudafricanos. Lo anterior, lo puso ante los ojos de la comunidad internacional, convirtiéndolo en el prisionero político más famoso del mundo.

De Rolihlahla Mandela a Nelson Mandela

La historia de Rolihlahla Dalibhunga Mandela comienza con su nacimiento, el 18 de julio de 1918 en la aldea de Mvezo, en la Provincia Oriental del Cabo. Él y su familia pertenecían al clan Madiba, de ahí su apodo.  Su madre fue Nonqaphi Nosekeni, y su padre, Nkosi Mphakanyiswa Gadla Mandela: consejero principal del Rey del pueblo Thembu.
En 1930, cuando tenía tan solo 12 años, el padre de Rolihlahla falleció y el joven se convirtió enseguida en pupilo del Rey. Al escuchar las historias de valentía que narraba su clan durante las guerras de resistencia, ¡Rolihlahla soñaba con contribuir a la lucha por la libertad de su pueblo!
Cuando asistió a la escuela primaria, su maestra lo bautizó “Nelson”, conforme a la costumbre de asignar un nombre «cristiano» a cada alumno. Así que Rolihlahla Mandela, se convirtió en Nelson Mandela.

De protestas a líder y activista

El joven Mandela comenzó sus estudios de artes liberales en la Universidad de Fort Hare, en Alice,  pero no se graduó: fue expulsado por unirse a una protesta estudiantil.

En 1941, partió al área urbana de Soweto (que más adelante se convertiría en símbolo de la lucha contra el apartheid) en Johannesburgo, en donde comenzó a estudiar derecho en la Universidad de Wits, mientras trabajaba como oficial de seguridad en una mina. Después de conocer a un agente inmobiliario que lo ayudó con algunos “contactos”, realizó algunas prácticas en la firma de abogados Witkin, Eidelman y Sidelsky. Mandela siempre supo que quería hacer política. Y aunque no se graduó de Wits, en 1989, durante los últimos meses de su encarcelamiento, finalmente obtuvo su título de la Universidad de Sudáfrica.
Con tan solo unos semestres de derecho cursados, en 1944 ingresó al partido Congreso Nacional Africano (CNA) de Sudáfrica, y formó la Liga Juvenil (ANCYL), con el fin de defender los derechos civiles de los sudafricanos “no blancos”.
Pronto, Mandela se convirtió en un activista de tiempo completo, cuando en 1948, la segregación se conviertió en el apartheid como tal. Mandela, que comenzó su protesta pacífica uniéndose a huelgas y manifestaciones,  ahora ascendía en las filas de estas organizaciones, adoptando una posición más radical ante las injusticias que se cometían en su país.
En 1952, Mandela fue elegido como líder nacional de una campaña de desobediencia ante nuevas leyes impuestas por el gobierno. Y tanto el «tata» como otros 19 activistas, fueron acusados bajo la Ley de Supresión del Comunismo por su participación en la campaña, por negarse a portar los pases internos (más adelante explicaremos de qué se tratan) y por violar toques de queda. Fueron sentenciados a trabajos forzados y suspendidos por dos años.
Sin embargo, su detención y el hecho de que no hubiese completado su carrera de derecho, no fueron obstáculos para que Mandela creara en 1952 la primera firma de abogados “no blancos» en Sudáfrica: Mandela & Tambo.

Masacre de Sharpeville: contra las leyes de pases

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Crédito: Daily Maverick
En 1960, la policía asesinó a 69 personas desarmadas. 69 hombres y mujeres que marchaban pacíficamente, en una protesta en Sharpeville, contra las leyes de pases, también conocidas como «pases internos» o «dompas». Vale recordar que la protesta de Sharpeville, es considerada como uno de los eventos más trágicos de la historia sangrienta del apartheid, que marcó por completo el futuro de Mandela.
Las leyes de pases exigían que todos los sudafricanos “no blancos”, mayores de 16 años, portaran un pase en todo momento, que contenía información personal, una fotografía, lugar de residencia y datos del empleador. De esta manera, el gobierno controlaba y restringía a la población “no blanca” dentro del país, determinaba dónde podían vivir, trabajar, ¡y hasta viajar!
Sin el pase adecuado podías ser arrestado, encarcelado y hasta deportado a las llamadas «homelands»: áreas designadas especialmente para “grupos étnicos.” En otras palabras, estas herramientas de segregación racial, mantenían a la población “no blanca” controlada y subordinada al régimen de los “blancos”, limitando sus derechos y libertades. Finalmente, las Leyes de pases fueron abolidas en 1986, como parte de las reformas que eventualmente llevaron al fin del apartheid, liderado por Mandela.
Lo cierto es que la protesta en Sharpeville llevó al país a un estado de emergencia y a la prohibición del CAN; y y tanto Mandela y como colegas fueron detenidos y condenados por “traición.”

Una vida de lucha contra el apartheid

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En el Museo del Apartheid en Johannesburgo se encuentran cientos de carnets de identidad, pertenecientes a la población «no blanca» de Sudáfrica. De esta manera el gobierno de minoría blanca, tenía control sobre esta población.
Después de ser absuelto, Mandela se ocultó y comenzó a planificar una huelga nacional.  Posteriormente lideró una lucha armada y ayudó a establecer el movimiento Umkhonto weSizwe (Lanza de la Nación), siempre luchando por las injusticias del apartheid.
En 1962, dejó Sudáfrica en secreto, viajó por el resto del país y visitó Inglaterra para obtener apoyo para la lucha armada. También recibió entrenamiento militar en Marruecos y Etiopía, y finalmente regresó a Sudáfrica.
Una vez más, fue arrestado en un control policial, acusado de salir del país sin permiso, y de incitar a los trabajadores a la huelga. Mandela de nuevo es condenado y sentenciado a cinco años de prisión, en la Prisión Local de Pretoria. Un año después, es transferido a la Isla Robben y regresa a Pretoria en donde continuó como activista político.
Un año después, fue juzgado por sabotaje en lo que se conoció como el Juicio de Rivonia, y fue sentenciado a pena de muerte. A continuación compartimos sus palabras al tribunal, en su famoso «Discurso desde el Banquillo» el 20 de abril de 1964, que resume su pensamiento:
«He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra. He apreciado el ideal de una sociedad democrática y libre, en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y lograr. Pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir.»

Isla Robben: Mandela es privado de su libertad

El 11 de junio de 1964, Mandela junto a otros siete acusados fueron condenados y sentenciados a cadena perpetua por sabotaje y conspiración para derrocar al gobierno. Fueron enviados a la Isla Robben, en donde aún se puede visitar la prisión en donde “Madiba” estuvo privado de su libertad durante 18 largos años. Para llegar, debes embarcarte en un ferry desde el puerto de Ciudad del Cabo, y realizar un recorrido durante 30 minutos, mientras disfrutas de la vista de “Table Mountain” y te preparas para una lección de historia que nunca olvidarás.
Desde la llegada a la isla, en donde no solo se encuentra la prisión sino también un faro y hasta una iglesia, un guía te va narrando cómo era la vida de los prisioneros políticos en la cárcel, privados de su libertad.
Confinado en esta diminuta celda con barrotes, con una cobija como cama, un buró y un cubo como retrete, Mandela fue obligado a realizar trabajos forzados en una cantera durante 18 años. Asimismo se le permitía un visitante al año durante 30 minutos, y escribir y recibir una carta cada seis meses.
Pero “la Isla Robben se convirtió en el crisol que lo transformó” de acuerdo con PBS, la red de televisión pública de los Estados Unidos. A través de su inteligencia, su encanto y dignidad desafiante, Mandela eventualmente doblegó incluso, a los oficiales de prisión más brutales a su voluntad; asumió el liderazgo sobre sus camaradas encarcelados y se convirtió en el dueño de su propia prisión, a tal punto de sembrar plantas de vid en el patio del reclusorio, que aún se pueden ver.
Asimismo, comenzó a escribir su autobiografía «Long Walk to Freedom» (El largo camino hacia la libertad) y «Conversations with Myself» (Conversaciones conmigo mismo). Ambos relatos detallas su vida temprana, la lucha contra el apartheid, sus experiencias en prisión,  reflexiones personales y cartas, que proporcionan una profunda visión de sus pensamientos. Además, las cartas de Mandela desde la prisión, recopiladas en «The Prison Letters of Nelson Mandela» (Las cartas de prisión de Nelson Mandela), revelan su correspondencia con familiares, camaradas y funcionarios, mostrando su resistencia y compromiso inquebrantable por la justicia, además de convertirse en registros históricos y la búsqueda de la libertad en Sudáfrica.
Al igual que el ave Fénix, Mandela resurgió de sus cenizas, y al salir de prisión, se transformó en ese líder maduro que más adelante lucharía y ganaría grandes batallas políticas, dando vida a una Sudáfrica realmente democrática.
El 31 de marzo de 1982, Mandela fue trasladado a la Prisión de Pollsmoor en Ciudad del Cabo, y tras una tuberculosis, fue transferido en 1988 a una casa, en la Prisión de Victor Verster cerca de Paarl, donde pasó sus últimos 14 meses de encarcelamiento.

La época de oro del «tata» Mandela

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Crédito: AP
Ante la presión internacional y la amenaza de una guerra civil, el 11 de febrero de 1990 el “Tata” Mandela fue liberado, tras rechazar al menos tres ofertas condicionales de liberación.
Es en este momento en donde aquel líder maduro, inicia la época de oro de su carrera: mantuvo conversaciones con el gobierno de la minoría blanca, fue elegido presidente del ANC en 1991, y en 1993 ganó el Premio Nobel de la Paz conjuntamente con el presidente de Sudáfrica,  Frederik Willem de Klerk «por su trabajo para la terminación pacífica del régimen del apartheid, y por sentar las bases para una nueva Sudáfrica democrática». Además, ¡votó por primera vez en su vida en 1994!
Ese mismo año, se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente en Sudáfrica, y se encargó de “arrancar de raíz” todo el legado heredado del apartheid, entre los que se encontraban el racismo como institución, la desigualdad y la pobreza; mientras promovía políticas de reconciliación y perdón entre víctimas y victimarios. Este organismo, que se encargó de documentar las violaciones derechos humanos, fue su mayor legado: la Comisión para la Verdad y la Reconciliación.

 

Mandela se retiró en 1999 y continuó trabajando con el Fondo de la Infancia Nelson Mandela. Además fundó la Fundación Nelson Mandela y la Fundación Mandela Rhodes. Murió en su hogar en Johannesburgo, el 5 de diciembre de 2013.
Nelson Mandela fue devota de la democracia, de la igualdad, de la libertad y del aprendizaje, doloroso pero enriquecedor. A pesar de la terrible provocación de la que fue víctima, nunca respondió al racismo con racismo. De ahí que su vida se haya convertido en inspiración para todos los oprimidos y privados de la libertad. De hecho, una de sus frases más célebres, tiene que ver con ser libre, que “no es simplemente desprenderse de las cadenas, sino vivir de un modo que respete y aumente la libertad de los demás.»
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